miércoles, 14 de febrero de 2018

El corazón en un puño y en el puño cuatro truños

Aviso de que este post va de mierdas de perros y de que es un poco guarro, por si alguien prefiere ahorrarse la lectura y pasar directamente a otra cosa mariposa.

Los sucesos que relato ocurrieron anoche, mientras iba paseando a Miss Bimba, mi perrilla, como de  costumbre. Normalmente aprovecho este paseo nocturno para hacer mis compras de diario pero procuro antes de entregarme al vil consumismo que la perra vaya bien meada y cagada como corresponde.

Pues bien, efectivamente a los dos minutos de estar en la calle me dirijo al sitio favorito de Miss Bimba para cagar, que son los matorrales de la avenida. También es mi sitio favorito para que ella cague porque así no tengo que recoger sus cacas, ya que al ser materia orgánica donde mejor pueden estar es en  los matorrales sirviendo de abono a la tierra... En fin, que la perra da sus cuatro vueltas pertinentes, preludio del acto defecatorio (recordaréis que el Manolo daba dos, pero claro, ella es el doble de grande así que necesitará centrifugar un poco más, digo yo) y procede al acto en sí.

Una vez satisfechas las necesidades excretatorias de mi perrita ya me quedo yo tranquila y decido hacer mis compras.  Total, que salgo de la zona de confort cagatorio y me dirijo hacia la tienda en cuestión, la vinacoteca. Estoy allí un ratito, charlo con el tendero, selecciono la mercancía y la compro, concretamente un par de vinos de mi gusto, y salgo toda feliz con la satisfacción del deber cumplido (perra meada y cagada, vinos comprados), ya para casa directamente.

En éstas que a mitad de la calle Miss Bimba da ostensibles muestras de nerviosismo y comienza a dar vueltas.

Oh, no, cielosssss, otra vez noooooooo! Aquí nooooooooo!

Pues sí, aquí. La perra da sus cuatro vueltas de rigor, se agacha en posición expulsiva y allí que suelta en mitad de la acera cuatro truños cuatro (tantos como vueltas) de considerables proporciones; increíble que de un cuerpecillo de 8 kilos pueda salir esa cantidad de mierda.

Momento pánico. Obviamente tengo que recoger los truños y tirarlos a una papelera porque donde están no los puedo dejar para que cualquier pobre incauto los pise y se lleve la mierda a su casa. Pero es que la hijaputa la perra ha cagado en el lugar estratégicamente situado más lejos de una papelera de todo el barrio.

Hago cálculos mentales puesto que me conozco todas las papeleras de la zona, y la más cercana puede estar perfectamente a unos 200 metros de donde me encuentro. La madre que parió a la puta perra! No había sitios pa cagar! Y además... si ya había cagao, coñññño! Esto ha sido a pura traición. Y encima CUATROOOOOO! Toma yaaaaaa!

Tooooootaaaaaaá! Que agarro los cuatro truños dentro de un pañuelo de papel porque paso de usar las bolsitas de plástico que se venden a tales efectos puesto que bastante plástico hay ya guarreando el mundo como para que yo añada más para recoger las mierdas de mi perra. Y agarrando con mucho asquito el klínex por las puntas a modo de paquetito con los cuatro truños dentro me debato sobre la dirección a tomar. Al final opto por ir hacia la zona más oscura porque no es plato de gusto que la pillen a una con una bolsa de exquisitos vinos en una mano y en la otra con un pañuelo lleno de mojones. Y de todas formas las papeleras están igual de lejos para un lado que para otro.

Y de esta guisa, con la nariz arrugada y la mano portadora de las cuatro cacas lo más alejada posible del cuerpo me dirijo hacia la zona más discreta pensando que es poco probable cruzarme con alguien por ese camino. Y una mierdaaaaaaaa! Otra más pa la colección. Por lo menos me crucé con 10 personas,  yo creo que por ahí no ha pasado más gente jamás en la vida a esa hora. Y para esquivar a la peña yo venga a tirar pa un lado y pa otro, plan Chiquito de la Calzada,  alargando así cada vez más el momento de soltar los ñordos, que ya se estaban petrificando en mi mano.

La puta perra más feliz que una perdiz moviendo alegremente su culito vaciado y yo haciendo el gilipollas por to el barrio con el brazo estirado, jaaaaarl no puedoooooooor, con las cuatro mierdas.

ME CAGO EN TO SU NACIÓN! JAPUTA!

domingo, 11 de febrero de 2018

Montero versus Marías

Hoy, queridos amigos, os traigo una doble lectura sobre una misma realidad. En el número de hoy de El País Semanal aparece en una página la columna de Rosa Montero y en la siguiente la de Javier Marías, ambas dedicadas al mismo tema aunque desde perspectivas muy distintas. Se trata de esta nueva corriente feminista que viene empujando con el movimiento Metoo y otras iniciativas por el estilo.

Como siempre digo, me parece un ejercicio mentalmente saludable leer opiniones variopintas sobre todos los temas, así que aquí os traigo los enlaces a sus artículos junto con un par de copipegas de cada uno para los más perezosos que no quieran molestarse en leerlos enteros. Primero va Montero y después Marías:

https://elpais.com/elpais/2018/02/02/eps/1517574544_713786.html

Un perfecto ejemplo de respuesta reaccionaria es la carta de las intelectules francesas; primero, porque está firmada por mujeres, demostrando lo que siempre digo, que el machismo es una ideología en la que se nos educa a todos y que también nosotras lo practicamos; pero, sobre todo, por su falacia al intentar confundir la agresión y la humillación con el cortejo amoroso. Seguro que hay denuncias exageradas o falsas dentro del aluvión de los últimos meses, ¡segurísimo! Los humanos somos así. Pero ya están los jueces para dirimir eso. 

Y por cierto: todo esto no es un tema de mujeres, no es algo que nos interese sólo a nosotras. La deconstrucción del sexismo cambia profundamente el modelo social y por tanto las vidas de los hombres y de las mujeres. Es una causa que nos implica a todos. Apoyemos y empujemos, para que los dos malditos pasos sean hacia delante. 


https://elpais.com/elpais/2018/02/02/eps/1517571327_169234.html

Dar crédito a las víctimas por el hecho de presentarse como tales es abrir la puerta a las venganzas, las revanchas, las calumnias, las difamaciones y los ajustes de cuentas. Las mujeres mienten tanto como los hombres, es decir, unas sí y otras no. Si se les da crédito a todas por principio, se está entregando un arma mortífera a las envidiosas, a las despechadas, a las malvadas, a las misándricas y a las que simplemente se la guardan a alguien. Podrían inventar, retorcer, distorsionar, tergiversar impunemente y con éxito.

El resultado de esta “barra libre” es que las acusaciones fundadas y verdaderas —y a fe mía que las hay a millares— serán objeto de sospecha y a lo peor caerán en saco roto, haya o no pruebas. Eso sería lo más grave y pernicioso. 


Os invito a que os toméis la molestia de leerlos para tomar vuestra propia conclusión sobre cuál de ellos os convence más, porque a mi entender lo que plantean los dos escritores son visiones bastante contrapuestas sobre este fenómeno.

Yo ya habréis adivinado que estoy mucho más con Marías. Hace muy poco escribí un post al respecto que viene a decir poco más o menos lo mismo que él. A mí lo de olvidarnos con tanta alegría de la presunción de inocencia cuando se trata de este tipo de acusaciones me preocupa tanto como a Javier. Por si alguien se perdió mi post copio también el enlace:

http://arfondoalaizquierda.blogspot.com.es/2018/01/woody-nuestro-que-estas-en-los-infiernos.html

Por el contrario a Montero la veo últimamente bastante fanatizada con este asunto, al modo de esas corrientes hiperfeministas representadas por blogueras como la inefable Barbijaputa y otras por el estilo. En definitiva, tías que tienen una visión totalmente ortodoxa del feminismo, que no admiten  matices ni tampoco la menor objeción y que o les compras el pack completo o inmediatamente te tachan de machista heteropatriarcal, que es lo más bonito que te pueden decir. Más o menos como se refiere Montero a las intelectuales francesas que ponían en tela de juicio algunos de los principios del Movimiento Metoo.

Hace unos días me decía una amiga hablando sobre estos temas que casi le da miedo opinar sobre ellos porque en seguida la gente, en cuanto le llevas mínimamente la contraria, te tacha de reaccionaria. Y efectivamente así es. Lo que pasa es que yo a estas alturas de mi vida paso por veintemil tubos de que me tachen de lo que les dé la gana. Ya estoy muy granaíta para saber bien lo que pienso y lo que soy, y de qué lado estoy en cada contencioso vital.

Y yo tengo muy claro que estoy del lado de las mujeres si de lo que se trata es de reivindicar la igualdad total de derechos y oportunidades. Que estoy por el reparto igualitario de tareas del hogar y de cuidado de hijos y dependientes. Que estoy por valorar nuestro trabajo al mismo nivel, y esto requiere empezar a educar a las propias mujeres para que no sean las primeras en tirar sus carreras por la borda en cuanto son madres y la conciliación se convierte en una cuesta arriba muy dura de sobrellevar. Y también por que ellas mismas consideren sus trabajos igual de importantes que los de sus maridos y no un mero complemento, un aporte secundario del que en un momento dado se puede prescindir y no pasa nada. Mientras todo esto no ocurra todos los pasos adelante que demos no servirán una mierda.

Pero es cierto que en el momento en el que pones en duda esta corriente, que es una especie de cajón de sastre, al más puro estilo del de la violencia de género, donde todo se mezcla y todo cabe por igual, desde la mutilación genital a que un señor se meta contigo por la calle, desde una violación a que te toquen el culo en la feria, que siempre te puedes volver y soltarle una hostia al tipo o por lo menos ponerlo a parir; y donde en todas las acusaciones sin excepción la presunción de inocencia brilla por su ausencia... pues nada, si objetas algo de todo esto ya eres una reaccionaria de tomo y lomo, una facha y una machista del copón. Otra pena pa mi coño. Yo, desde que hay independentistas catalanes que llaman facha a Serrat estoy de vuelta de todo.

En fin, hasta aquí mi opinión, que es sólo eso, una opinión, espero que tan respetable como cualquier otra. Yo os dejo ahí ambos artículos y que cada cual sopese y practique el sano  ejercicio del razonamiento. Y si luego os echáis una carrerita o un buen paseíto campestre para ejercitar el cuerpo mejor que mejor.

Mens sana in corpore sano.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Soledad

Mucha gente le tiene un miedo atroz a la soledad. Es algo que me deja perpleja por completo, para mí es de todo punto incomprensible ese gregarismo compulsivo.

Ya lo he contado otras veces: en el tren hay gente que se sube y no se sienta hasta que no ha encontrado a alguien con quien pegar la hebra. Joder, que son cuatro minutos de viaje! Pues nada, ni ese ratillo son capaces de estar solos. Como yo soy todo lo contrario y busco la soledad con constancia y ahínco me sobrepasa esa actitud, no consigo entenderla. Cuando veo a alguien recorriendo los vagones con la parabólica puesta a la caza desesperada de compañía no puedo evitar sentir un escalofrío de terror.

Puede que mi amor a la soledad sea enfermizo, es posible. Pero para mí esto lo es muchísimo más. Esa incapacidad de quedarse a solas con uno mismo durante un período de tiempo mínimo es patológica.

También conozco gente que es incapaz de ir a desayunar sola. Antes prefiere no desayunar. No me explico la necesidad que tiene la gente de estar hablando todo el rato, incluso cuando están comiendo. Bocao a la tostada y blablablabla... Así tiene la mayoría el estómago, que ni mastican la comida en condiciones ni nada. Cómo van a masticar si no paran de rajar?

Con lo agusto que se desayuna tranquilamente leyendo la prensa o un libro, sin tener que abrir la boca más que para morder la tostada o darle un sorbo al café. Pues no.

Esas personas que se recorren tooooooooodo el tren buscando al desgraciao de turno con el que apalancarse tienen que tener un vacío vital de dimensiones mastodónticas. Cómo si no se explica ese terror a pasar el corto trayecto sin hablar con nadie?

No sé, tal vez si dedican un par de  minutos a reflexionar sobre algo entren en una profunda depresión y por eso prefieren cascar sin parar, porque mientras hablan o escuchan a otro hablar no tienen que pensar ni deprimirse.

Puede que tengan infinidad de problemas y la única manera de no darles vueltas sea entrar en esa vorágine papagallil sin fin. No dejar un resquicio para que el silencio entre en sus vidas porque podría ser terriblemente peligroso para su integridad emocional.

Mi teoría es que mucha gente busca pareja o se aguanta con una relación horrible con el único objeto de no estar solos. Porque claro, si no son capaces de aguantar ni los cuatro minutos esos hasta el trabajo o el rato del desayuno cómo van a poder soportar horas y horas en sus casas?


Luego es curioso, porque muchos cuando por fin encuentran a alguien con quien sentarse después de buscar arduamente lo que hacen es sentarse y sacar el móvil para escribirle a otra persona. Es decir, se buscan entre sí para no estar solos pero luego se comunican por el móvil como si lo estuvieran. Pero qué coño le pasa a todo el mundo?

Mi perplejidad cuando observo las absurdas costumbres de esta extraña especie no tiene fin. No salgo de mi asombro y cada día me siento más alejada de mis congéneres. Mi misantropía, tengo que reconocerlo, va en aumento. Me gustan mucho más los animales, ellos tienen a su dueño que es con quien quieren estar y el resto de la gente y los otros bichos se la traen al pairo porque ni les dan de comer ni les sacan de paseo ni nada. No necesitan relacionarse tontamente con quien no les aporta ningún beneficio.

Por eso estoy completamente convencida de que la especie humana se irá a tomar por culo tarde o temprano, dada su imbecilidad manifiesta. Unos seres que son incapaces de quedarse a solas consigo mismos dos minutos seguidos sólo pueden estar destinados a desaparecer. A poco que funcione la evolución de las especies no duramos ni medio siglo.

sábado, 3 de febrero de 2018

Puigdemoníaca perdía

Pues sí, amigos, reconozco sin rubor (bueno, con un poquillo sí, la verdad) que estoy superenganchada al culebrón puigdemoníaco.

No lo puedo remediar. Ya sé que el asunto catalán, esa pasión de catalanes que nunca he entendido muy bien, es bastante pesado y jartible. Pero desde que se ha centrado argumentalmente en la huída-exilio de Carles yo estoy encantadísima. Me gusta, me engancha, me encocora, me trajina.

Desde el primer día me encantó Puigdemont por su peinado imposible. Alguien que se peina así no puede defraudar nunca en una intriga política. Y toda la historia del President a la fuga, saliendo clandestinamente del país, refugiándose en Bruselas y paseando plañideramente su pena y su indignación por la capital belga al ritmo de mejillones y de chinchines de cerveza belga... todo eso me parecía insuperable a nivel literario.

Pero no, qué va, aún se podía superar. A las pruebas me remito. Ya el último episodio ha sido... la hostia no, la rehosssssstia.

Nada más y nada menos que... WATERLOO!!!!!!

Joder, qué otro lugar más emblemático y con más glamour podía haber elegido nuestro Puchi como refugio?

Waterloo, la ciudad en la que el mismísimo Napoleón fue derrotado para siempre. El final de un gran imperio!!

Waterloo, la canción con la que Abba, el grupo popero más grande de la historia, ganó el festival de Eurovisión!!

Ni yo misma, que soy imaginativa y peliculera a más no poder, hubiera sido capaz de inventar en la vida un final mejor para una historia tan apasionante como la puigdemoníaca.

Carles escribiendo, tal vez un pelín pasadillo de copas (ayyyyyy, los vapores etílicos y el wasap, qué mezcla más peligrosa!), a su amigo Comín frases apocalípticas como: "Esto ha terminado, todos me han traicionado, a partir de ahora me dedicaré a luchar por mi honor y por mi vida ".

Desde la mismísima Waterlooooooooo. Cielooooooos!!!!!! Quién da más?

WATERLOOOOOO, NANANANANANNANANANAAAAAAAAA
WATERLOOOOOO, NANANANANANANAAAAAAAAAAAAAA
WOWOWOWOOOOOO WATERLOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
NANANANANANAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

Qué pasada de canción, por favor! Era cuando todavía ganaban Eurovisión canciones inolvidables que pasaban a la posteridad y que eran coreadas por cientos de miles de personas.

Si yo fuera Puchi no dejaría pasar este momento para acabar por todo lo alto con esta historia de amor, odio e intriga. Ya sé que Carles es de los que gusta de estirar el guión al máximo, pero es que... por mucho que se lo curre, dudo que encuentre un final mejor. No hay lugar en el mundo más romántico y definitivo para un bello canto de cisne que Waterloo.

Por favor, Puchi, desde aquí te lo pido, como fan incondicional puigdemoníaca que soy:  pase lo que pase no salgas de Waterloo. Que el final, sea el que sea y cuando sea, te pille allí. En ese pedazo casoplón maravilloso de 600 metros cuadrados diseñado especialmente para historias inolvidables. Como la Tara de "Lo que el viento se llevó".

Hasta para morir o para triunfar hay que saber elegir el lugar y el momento. Y rendirte en Waterloo te hará pasar a la historia como un gran personaje. No es igual que terminar en Bruselas comiendo mejillones a punta pala.

Primero el gran Napoleón, luego Abba, ahora Carles... qué ciudad, madre mía! Un nombre que nació para pasar a la posteridad.

Lo siento amigos, no lo puedo remediar:

WATERLOOOOOO, NANANANANANNANANANAAAAAAAAA
WATERLOOOOOO, NANANANANANANAAAAAAAAAAAAAA
WOWOWOWOOOOOO WATERLOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
NANANANANANAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

Ay que me vuelvo to loca.

Carles, qué grande eres!

jueves, 1 de febrero de 2018

Zorroridad versus sororidad

- Yo no he estudiado porque mi novio no me dejaba.

Esta demoledora sentencia la soltó anoche así como quien no quiere la cosa una muchacha en el First Dates. Y se quedó tan fresca.

Inmediatamente en mi intrépida mente, siempre alerta, saltaron todas las alarmas.

Comooooooooorrrrrr?

Es evidente que, según se extrae de esta frase, la responsabilidad única de que esta chica no tenga formación es de su novio. Ella naturalmente no ha tenido nada que ver. No ha estudiado porque él no quería y punto.

Cada día alucino más con esa tendencia que tiene la gente a intentar eludir sus propias responsabilidades achacando a otros la culpa de sus actos o de sus no-actos.

Fijaos bien que no dice algo como :

- No he estudiado porque fui una pedazo de gilipollas y mi novio no quería y en lugar de mandarlo a la mierda y hacer lo que me diera la gana me quedé con él y le obedecí.

No, ella se ha autoeximido de toda culpa. Es la simple víctima inocente de un tío posesivo y manipulador, de una relación tóxica.

Este tipo de discurso autoexculpatorio, que normalmente despierta amplias simpatías en quien lo escucha porque lo primero que la gente piensa es "ay pobrecilla", es muy frecuente entre la gente que ha padecido eso que se ha dado en llamar "Violencia de género" aunque no tenga nada que ver con el género. No hice esto porque él no me dejaba o hice aquello porque él me obligó.

Y ya digo, la gente simpatiza muchísimo con estas coartadas que sirven para todo. Pocos aplican su espíritu crítico para preguntarse por la responsabilidad personal de la tía en el hecho de haber seguido indefinidamente con esa pareja o de no haber intentado hacer su voluntad por encima de la de él.

Recordemos que no hablamos de niños pequeños que dependen de sus padres y que están obligados a obedecerles (aunque a estas alturas muchos se pasan este deber por el forro los cojones o por la pipilla). No, estamos hablando de tías hechas y derechas que, lejos de asumir su libre albedrío para tomar decisiones, deciden ponerse en manos de otras personas que las toman por ellas, y así, si la decisión resulta tener consecuencias negativas ellas nunca serán culpables y siempre tendrán a quién señalar como responsables últimos.

Ya sé que la mayoría no estará de acuerdo conmigo pero a mí este comportamiento me resulta francamente repulsivo. Las mujeres somos personas adultas, no somos ni chiquillas ni minusválidas. Y en lugar de ir por ahí haciendo gala de ese repugnante victimismo deberíamos defender nuestro derecho a tomar decisiones, para bien y para mal, y hacernos responsables al cien por cien de cada una de ellas. Nada de echarle el muerto a las parejas o a los hijos o a esto o a lo otro.

Si esa tía no estudió es porque no le salió del coño. Porque en un momento dado prefirió no estudiar a discutir o a dejar al novio. Es decir, tomó una decisión. Probablemente ni siquiera tenía demasiado interés, porque si lo hubiera tenido ni novio ni novia, habría estudiado por encima de todo. Lo que pasa es que es muy sencillo y ya digo, despierta penilla y empatía en los demás, sobre todo en la gente sin criterio, colgarle el bacalao a otro. Y si puede ser un ex-novio malvado que la hizo sufrir mucho mucho mucho mucho... pues mejor.

Luego hablan de feminismo, de sororidad, de esto y de lo otro. Una mierda sororidad! Yo nunca voy a sentirme solidaria con este tipo de tías, nunca voy a hermanarme emocional ni socialmente con ellas. Antes me hermano con un piojo.

Por cierto, hablando de "sororidad", hoy he leído una palabra que me ha encantado y con la que me identifico mucho más: "Zorroridad". Es un grito de guerra de las putas para defender sus derechos.  Un feliz hallazgo, sin duda. Porque aunque la vida no me haya guiado por esos derroteros siempre he sentido una gran simpatía por las trabajadoras de este oficio tan antiguo y tan poco reconocido.

Amigas, más zorroridad y menos sororidad.

Y más apechugar con nuestros actos, que pa eso son nuestros. Coño ya!

martes, 30 de enero de 2018

Woody nuestro que estás en los infiernos

Estoy verdaderamente horrorizada. Perpleja. Patidifusa. También desolada.

Acabo de escuchar en la radio que es bastante probable que la última película de Woody Allen, que está en fase de montaje,  jamás vea la luz. Nunca llegará a las pantallas, a ninguna pantalla. Ni de cine ni de televisión, ni de ordenador ni de nada.

Y eso por qué?

Pues sencillamente porque el director ha sido acusado, juzgado y condenado todo de un solo tacazo. Y con él su película.

Como probablemente sepáis, hace años una de las hijas adoptivas de Mia Farrow, Dylan, en medio del traumático divorcio de su madre, acusó a Allen de haber abusado de ella cuando era pequeña. En dos ocasiones dos tribunales diferentes han juzgado este caso y en las dos Allen ha sido absuelto.

Pero eso da igual. Estamos en la era del #MeToo, y es suficiente con que alguien acuse a alguien para que automáticamente la condena moral y social, también laboral, recaiga sobre esa persona. Pruebas? Para qué? Si una persona afirma haber sufrido abusos es que es verdad, no se lo va a inventar. Un juicio justo? Venga ya, qué mejor juicio que el popular! Chorradas!

Malos tiempos para la presunción de inocencia, amigos. El caso Allen ni siquiera es comparable en absoluto a los de Harvey Weinstein o Kevin Spacey, ambos acusados por multitud de mujeres y hombres respectivamente, ambos considerados verdaderos depredadores sexuales en sus entornos. Allen sólo ha sido acusado por esta niña, y ya digo que el caso fue visto en dos causas distintas y que fue absuelto.

Pero hay algo mejor que una condena judicial, que es una condena social. Y esa condena tiene que ser completa y ejemplar. En ella no puede caber duda de connivencia o de perdón. Y de este modo no sólo hemos llegado a casos esperpénticos, como el de rodar de nuevo una película en la que salía Spacey para evitar que el actor apareciera en los créditos. No, no basta con eso. Ya hay quien aboga por dejar de distribuir películas o cualquier obra de arte en la que haya participado algún acusado de abuso. Y así se han cancelado exposiciones de fotografías de algunos artistas también acusados por modelos, se han dejado de emitir por televisión películas previamente programadas por haber sido producidas por Weinstein o interpretadas por Spacey, y ahora esto, la última de Woody condenada a muerte sin haber llegado a ver la luz.

Sabéis la de películas que ha producido Weinstein? Todas las de Tarantino, las tres de El señor de los Anillos, el musical Chicago, El indomable Will Hunting, Los otros, El discurso del Rey, etc. etc. etc. etc. Sería fantástico, maravilloso, propio de un mundo ideal libre de pecado que alguien decidiera que ninguna de esas películas volvieran a ser emitidas nunca más por televisión ni editadas en vídeo, que se las borrara de Internet, de todas las plataformas digitales, que hiciéramos como si nunca se hubieran rodado ni las hubiésemos visto. No sea que por haberlo hecho, por haber gozado de ellas o por volver a gozarlas seamos cómplices de sus horribles creadores, y eso sí que no, nunca, jamás.

Ya no es que todo esto sea una ola de puritanismo, como la definían las 100 mujeres francesas firmantes del manifiesto contrario al #MeToo. No, estamos ante una verdadera caza de brujas al más puro estilo del tristemente recordado Macartismo, cuando bastaba con la insinuación de alguien sobre la ideología comunista de una persona para ponerla en la picota y destruir su carrera y su reputación. Cualquiera que tuviera motivos para odiar a alguien podía denunciarle tranquilamente y ya estaba en el punto de mira del senador y sus secuaces. La puta Inquisición.

Y mientras la sociedad juzga y condena no sólo a estos acusados sino de paso toda su obra artística, el flamante presidente de los Estados Unidos, que de ése sí hay pruebas más que contundentes de que, abusando de su poder y su estatus empresarial, le ha metido mano a media América y además se ha jactado de hacerlo... pues eso, el ínclito Trump paseando libremente por el mundo, dirigiendo y decidiendo sobre el destino del planeta entero y sin que nadie se atreva a toserle.

America first, America first.

Asco de mundo!

Woody Allen, Requiescat in pace.

Adiós amigo.

lunes, 29 de enero de 2018

Dime lo que quiero oír...

Leo un artículo muy interesante en el suplemento Ideas de El País sobre la "disonancia cognitiva". Paso el enlace y copio un par de párrafos para que os hagáis una idea:

https://elpais.com/elpais/2018/01/26/ciencia/1516966815_366077.html

¿Han notado que una persona siempre cambia de opinión cuando le presentan unos datos que contradicen sus convicciones más profundas? No, ¿verdad? Yo tampoco. Es más, da la impresión de que una persona cuando se le presentan pruebas abrumadoras en contra de lo que cree, se reafirma en sus opiniones. El motivo es que esos datos ponen en peligro su visión del mundo.




En su libro de 2007 Mistakes Were Made, But Not By Me (hubo errores, pero yo no los cometí), dos psicólogos sociales, Carol Tavris y Elliot Aronson (alumno de Festinger), documentan miles de experimentos que demuestran que la gente manipula los hechos para adaptarlos a sus ideas preconcebidas con el fin de reducir la disonancia. Su metáfora de la “pirámide de la elección” sitúa a dos individuos juntos en el vértice de la pirámide y muestra cómo, cuando cada uno adopta y defiende una posición distinta, empiezan a distanciarse rápidamente hasta que acaban en extremos opuestos de la base de la pirámide.

La disonancia cognitiva es la  molesta tensión que sentimos cuando se piensan dos cosas contradictorias al mismo tiempo. Vamos, que si tú estás convencido de una cosa y crees en ella a pies juntillas y viene alguien y te demuestra que eso no es así tiendes a poner en duda lo que te están diciendo, por muy fiable que sea la prueba.

Hay experimentos muy interesantes:

En su libro de 2007 Mistakes Were Made, But Not By Me (hubo errores, pero yo no los cometí), dos psicólogos sociales, Carol Tavris y Elliot Aronson  documentan miles de experimentos que demuestran que la gente manipula los hechos para adaptarlos a sus ideas preconcebidas con el fin de reducir la disonancia.

Por ejemplo, a los sujetos de los experimentos se les dieron artículos falsos de periódicos que confirmaban ideas erróneas pero muy extendidas, como la de que había armas de destrucciópn masiva en Irak. Cuando después les mostraron un artícu­lo que explicaba que, en realidad, nunca se habían encontrado dichas armas, quienes se oponían a la guerra aceptaron el nuevo artículo y rechazaron el anterior. Sin embargo, los partidarios de la guerra dijeron que el nuevo artículo les había convencido aún más de que había armas de destrucción masiva, porque probaba que Sadam Husein las había escondido o destruido.

Para evitar la disonancia cognitiva y la posibilidad de que alguien nos convenza de algo y vernos obligados a cambiar de opinión (Horreauuuuur!!!! Antes la muerte) la mayoría de la gente procura no salir de su ámbito ideológico ni en los medios ni en las redes sociales.

Ya he hablado otras veces de esto. Por ejemplo, los votantes de Podemos leen el Diario.es y Público y de ahí no los saques; y si tienen que ver la tele de La Sexta no se mueven. Si pulsan el 1 en el mando inmediatamente les da un calambre. Los socialistas se mueven entre la Ser en la radio y El País en prensa escrita; tampoco hay quien los saque de ahí. Los peperos no salen de La Cope, del ABC y de 13 TV y la 1. Y por supuesto todos siguen en las redes sociales a la peña de su misma cuerda, con lo cual se da el extraño fenómeno de que piensan que todo el mundo comparte sus opiniones y vota lo mismo que ellos.

Y así ocurre que muchísimos podemitas y socialistas se quedan patidifusos cuando en las elecciones gana el PP. Cómo es posible, si todo el mundo es de izquierdas? Dónde está escondida toda esa gente que vota al PP? Pues hijo de mi vida, están todos en esos medios que tú no pisarías ni harto vino.

Del mismo modo los votantes de partidos llamados constitucionalistas se pegan unos palos que pa qué cuando ven los resultados de las votaciones en Cataluña, no se explican que haya tantos independentistas, dónde están? Pues vete a TV3 y allí están todos, y además son legión. A la viceversa los que no salen de TV3 están espantados de que haya tantísima gente que vota a Ciudadanos. Pero si yo solo veo independentistas por todos lados!

En fin, lo esencial es no salirse mucho de los lugares de confort ideológico no sea que se nos pegue algo y pa qué queremos más. Y así cada vez la gente se encierra y se concentra más en sus propias convicciones, por irracionales o estrambóticas que puedan ser, y se comunica menos con los que piensan diferente. Luego, cuando ven un debate por la tele, todo lo que dicen los que no son de su cuerda les suena a aberración y esperan impacientes que los "suyos" les rebatan con contundencia. Y si no es así al menos a ellos les gusta pensar que lo han hecho.

- Jo, qué paliza le ha dao el Aroca al Marhuenda!

- Hosssstia,  el Inda le ha dao en to la boca a la Podemita!

Y así todos, y así siempre.

Cuando alguien crea un filtro informativo en el que sólo deja entrar aquello que le afianza en sus posiciones y no le crea incomodidad, o sea disonancia cognitiva,  todas las opiniones que emite están claramente distorsionadas. Por tanto cuando yo hablo con este tipo de personas, que es una inmensa mayoría,  pongo totalmente en cuarentena sus palabras y opiniones.  Se trata de gente que es totalmente reticente a cambiar de opinión y que huye como de la peste de todo aquello que ideológicamente le pueda resultar incómodo.

Por eso me fío más de mi criterio que del de nadie. No es por ser la más lista del mundo, ni mucho menos. Es sencillamente porque estoy mucho mejor informada; al menos informada desde más puntos de vista, que ya es estar mejor informada que el que sólo se nutre de un tipo de fuentes, que además coinciden sistemáticamente con su forma de pensar.

Siempre he llevado a gala ser lectora de El País y de Eldiario.es; y oyente de la Cope, Radio Nacional, Onda Cero y La Ser, indistintamente; y espectadora de La Sexta, la 1, 13 TV o el Canal 24 horas, incluso de Mierdaset, y eso que a la 5 hay que echarle estómago.

Sé que muchos de los que me leéis preferiríais la muerte antes que pasaros ni un ratito por algunas de esas cadenas y medios. Pero, aunque dar consejos no es mi fuerte, yo os recomendaría de verdad que lo hiciérais de vez en cuando. No sólo no hace mal, sino que abre la mente. Incluso del sitio más abyecto que se os ocurra, que para cada cual será uno distinto, se puede aprender algo.

No os dejéis vencer por el pánico a la disonancia cognitiva porque al final sólo conseguiréis gozar de una insana "ignorancia cognitiva"