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viernes, 3 de junio de 2022

Lo confieso, mi pensión me hace mu poca ilusión

Tengo una compañera en el curro que está en proceso de prejubilación, y ahora mismo está como muy pillada con el tema. La cosa es que no ve el momento la mujer. Normal, yo probablemente estaría igual en su lugar. Cuando ves algo tan al alcance de la mano... pues ya vives en un sinvivir.

Total, que a la muchacha le anima hablar del tema. Y claro, viene a preguntarme que yo cuántos años llevo cotizados y que si sé cuándo podría prejubilarme, que si tal que si cual. 

A mí es que me da la risa cuando la gente me pregunta estas cosas. Porque es que ni me las he planteado en la vida ni me las pienso plantear. Es que yo ni siquiera tengo claro que vaya a llegar a la edad de jubilación. O que no me vaya a jubilar antes de tiempo, como les pasó a mis padres, porque me dé un yuyu raro o algo. Vamos, es que pensar en algo que podría o no pasar dentro de un montón de años está fuera de mi filosofía vital.

Claro, se lo digo tal que así, con toda sinceridad, y la colega se queda como un poco a cuadros. Vosotros, los que me conocéis, ya sabéis cómo funciono yo mentalmente pero a mucha gente le choca que le digas que no tienes planes de futuro más allá de pasao mañana.

Como la veo muy ojiplática se lo intento explicar. Tampoco me gusta dejar a la gente así, chafada del todo. Le cuento que cuando tuve el cáncer, a los 34 años, yo realmente no pensaba que iba a cumplir los 40. Me di por difunta totalmente, teniendo en cuenta que al año siguiente del cáncer me tuve que someter a una mastectomía bilateral porque tenía un montonazo de bultos sospechosos y que además mi madre había muerto poco antes de la misma enfermedad. Vamos, que yo no daba un duro por cumplir los 40.

La principal sorprendida cuando llegué fui yo. Y ahí arrancó la carrera hasta los 50, que tampoco tenía muchas esperanzas de cumplirlos, la verdad. Además esa década "padecí" algo así como una segunda juventud y me volví a convertir en reina de la noche, "Dancing queen", "Living la vida loca". Vamos, que en vistas de que no esperaba llegar demasiado lejos en mi periplo vital digamos que no me corté ni un pelo y que me lo pasé bastante bien, quizás excediéndome un pelín por aquí y por allí. Y otra vez para mi sorpresa resulta que llegué a los 50, y lo celebré con una pedazo de juerga de ésas que hacen época.  Que me quiten lo bailao, qué coño!

Y ahí empezó la carrera hacia los 60, en la que estoy embarcada ahora mismo. Carrera que tampoco tengo yo demasiado claro que vaya a conseguir consumar. Es verdad que ya dejé la vida loca y casi todos mis vicios, ya sólo me he quedado con una moderada afición a la cerveza y al verdejo, pero vamos, entre mi genética poco alentadora y la vida destroyer que he llevado durante gran parte del tiempo, que alguna secuela habrá dejado fijo, no lo veo yo claro tampoco. Hay que tener en cuenta que mi madre murió a mi edad actual, llevando una vida de bendita santa y sin ápice de vicio en su historial, y mi padre 8 años después, a los 64.  Ambos se habían tenido que jubilar anticipadamente por enfermedad. Vamos, como para estar yo muy preocupada por mi jubilación!

Esto mi compañera se ve que no lo entendía muy bien. La pobre me animaba a confiar un poco más en mis posibilidades. Es difícil explicarle a la gente que para mí la sensación de impermanencia no supone ningún problema. Que ni me angustia ni me produce ansiedad ni nada. Al revés, me da paz. Simplemente soy una auténtica forofa del "carpe diem",  yo sé que hoy estoy aquí pero no tengo ni idea de si estaré mañana o de cómo estaré. No me interesa qué va a ser de mí a los 80 años, porque no creo que vaya a llegar ni tampoco tengo claro que quisiera. Si luego resulta que al final llego pues ya entonces, tras la sorpresa inicial, me plantearé qué coño hago.

Y lo mismo con la jubilación. Nunca he pensado en llegar, y mucho menos teniendo en cuenta que cada vez se pone la cosa más difícil, pero si al final resulta que llego pues ya veré. Todo depende de cómo llegue, en qué condiciones. Cómo voy a pensar ahora mismo en algo que no sé si va a pasar? Yo la verdad es que también alucino bastante al revés, con la gente que está todo el rato haciendo planes para cuando se jubile. En lugar de vivir y disfrutar del presente están todo el rato planificando el futuro.  No lo entiendo, la verdad.

Además, que es que a mí lo de llegar a los 80 o los 90 no es que tampoco me haga mucha ilusión. A ver, si llego como mi tía Estrella, que tiene 90, está como una rosa, es completamente independiente y tiene la cabeza mejor que yo, pues firmaría ya. Pero eso no suele ser lo normal. La mayoría de la gente a los 90 o se le ha ido la cabeza totalmente, o apenas puede moverse o se caga y se mea encima todo el tiempo. Vamos, que si ése es el plan y yo tengo la "suerte" de llegar ya me buscaré la manera de escaquearme de semejante planazo.

En definitiva, que yo vivo en una realidad totalmente diferente a la de la mayoría de las personas, y ni ellas me entienden a mí ni yo a ellas.  Hablamos distintas lenguas.  Hablarme a mí de jubilaciones es como hablarle a un chino de vacaciones. Es un contrasentido.

No es extraño que huya tanto de la gente. Si es que no tengo nada que ver con nadie. Me siento como Gurb, el extraterrestre.

Por ejemplo esta semana, sin ir más lejos, he tenido un momento de pánico brutal. Estaba en la terraza de la cafetería de la Facultad, comiendo tan ricamente mientras leía un libro, y se me planta un tío al lado de pie a fumar. Y con horror me doy cuenta de que me está hablando!! Yo con mis auriculares puestos, procurando marcar territorio. A mí jamás se me ocurriría hablar con alguien que estuviera comiendo y además leyendo. Salvo por fuerza muy mayor, un incendio o algo así, no me acercaría ni harta vino. Es una cuestión básica de educación y de no invasión de espacios, creo yo. Podría estar interrumpiendo abruptamente un momento mágico en la lectura, especialmente sugestivo o emotivo. 

Bueno, pues claro, tuve que quitarme un auricular y preguntarle amablemente qué decía.

- Hombre, que dejes el libro a la hora de comer, que la hora de comer es para comer.

- Comooooooooorrrrrrr????

Ya me fijé en su cara y lo reconocí, era un usuario habitual de la biblioteca. Por un momento sentí verdadero terror de que se me emperchara. Con un comentario como ése no sería de extrañar. Además estaba toda la terraza vacía y el tío se había puesto justo en mi árbol a fumar. Evidentemente pretendía pegar la hebra. Es mi cruz.

Mira que no me gusta ser maleducada con la gente, pero este tipo de peligros hay que solventarlos radicalmente y sin dejar lugar a dudas. Ni le contesté, me volví a poner el auricular y seguí leyendo, o al menos intentando leer. Porque ya no podía concentrarme sólo de pensar en que no hubiera captado mi indirecta y que siguiera erre que erre. Ya sabéis, la noche que me dio el tío del tambor.

Recuerdo cuando iba a Rabanales en el último vagón del tren, en el sexto cipote, y se me ponía alguien enfrente con intención de entablar conversación, que me plantaba el libro delante de la cara, y aunque lo pasaba fatal porque no me gusta hacer ese tipo de cosas (digámoslo claro) de tía borde, es que era cuestión de vida o muerte, era en defensa propia. Porque sabía perfectamente que una vez que le diera cuartelillo ya estaba perdida para siempre, y no tendría salvación. Aquello de más vale ponerse una vez colorá que ciento amarilla.

Pues con este usuario me ha pasado lo mismo. Tenía que cortar el peligro en seco y no le dije ni mu. Una cosa es ser amable y servicial en el trabajo y otra muy diferente tener disponibilidad amistosa fuera de él. Por suerte no soy autónoma ni empresaria y me puedo permitir el lujo de no compadrear con mi clientela fuera del trabajo.  Y el muchacho pilló onda, se fumó su cigarro rápido y se piró. No os podéis ni imaginar el suspiro de alivio cuando me volví a ver totalmente sola.

O sea, mi ratito de comer, que para mí es sagrado. Mi momento de tranquilidad, que aprovecho para leer o para ver algún vídeo de mis youtubers favoritos, que me siento siempre en el sitio más alejado del mundanal ruido, me planto los auriculares para aislarme... me vas tú a decir que no leaaaaaaa???? Y cuál es el plan alternativo? Hablar contigo???????? 

Esa es otra cosa que nadie puede entender, como lo de la jubilación y la impermanencia. La mayoría de la gente siempre está buscando a otra gente para no comer sola. Igual que buscaban en el tren a alguien con quien hacer el trayecto de cháchara. No les cabe en la cabeza que haya personas como yo que gustan de viajar solas o de comer solas, en definitiva, que gustan de la soledad.  Los solitarios somos gente muy incomprendida. Y hay que ser muy tajante para no dejar lugar a dudas y no dar ni la menor oportunidad de emperchamiento. Y se pasa mal, palabrita. Porque yo no soy así, y si no eres borde de nacimiento cuesta mucho interpretar el papel. Pero repito, es cuestión de vida o muerte. Sabes que es esa vez, sólo esa vez, y ya has sembrado el terreno para no tener que volver a pasar por lo mismo.

A ver, que a mí, como a todo el mundo, me encanta comer con mi familia y con mis amigos. Tampoco soy tan rarísima. Es más, es de las cosas que más me gusta hacer en el mundo, comer y conversar con la gente que quiero.  Algunos se sorprenderían de mi capacidad de palique y de turboverborrea cuando estoy en mi salsa. Pero tanto me gusta eso como aborrezco tener que comer o conversar con gente con la que no me apetece.  

Por eso siento que gasto gran parte de mi energía y de mi tiempo en vivir a la defensiva, intentando protegerme de situaciones que me violentan. Sorteando peligros, eludiendo situaciones incómodas, inventando estrategias, buscando desesperadamente la soledad como los perros buscan los culos de otros perros.

Sé que autista no soy. Lo he hablado con mi hija, que es experta en el tema y me ha descartado del club.  Por lo visto no cumplo con muchos de los requisitos. Vaya por Dios! No encajo en ningún colectivo definido. Pero bueno,  si no lo soy sí que los entiendo muy bien. Entiendo perfectamente lo que es sentirte un bicho raro, y que constantemente se invade tu espacio. Y refugiarte en tu mundo, en tus cosas. Tipo avestruz, si yo no los miro ellos no me ven.

Si no estoy en el espectro autista sí que estoy seguro en algún otro espectro de gente rara.  O soy una mezcla de espectros. Medio hiperactiva, medio autista.  O algo que esté por inventar.  Vete a saber!

Estoy rodeada de libros de psicología. Me quedan algo así como mil años para jubilarme, si es que llego. Tengo tiempo de sobra para estudiar qué coño soy.

No es coña. Es un buen plan para mí. Libros y silencio, mi paraíso. 

Yaaaaaa, vale! Cancún mola más. 

Pos to pa vosotros.  Pasadlo bien. Bye bye, see you!

jueves, 16 de enero de 2020

Pensiones y progreso

La única medida que ha tomado el flamante nuevo Consejo de Ministros en su sesión inaugural ha sido la subida de las pensiones un 0'9 %, en relación a la subida del IPC.

Nada que objetar. Era una reclamación del colectivo de pensionistas y además un compromiso electoral del PSOE, así que no se le puede reprochar nada desde el punto de vista político.

Lo que yo quiero es hacer una reflexión sobre la idoneidad de la medida desde el punto de vista económico y social.  Ahí va mi cuestionamiento: de verdad la subida de todas las pensiones en un 0'9 % es una medida progresista y justa? Es decir, subirle en igual proporción la pensión a una señora que cobra 2.000 euros y a otra que cobra 600 no es en la práctica aumentar la brecha social entre una y otra?

Ya he dicho en otras ocasiones que soy bastante escéptica sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones tal y como está concebido actualmente. No digo que no pueda haber pensiones en el futuro; digo que muy probablemente serán de mucha menor cuantía que las actuales y que tendrán que ser financiadas de otra forma, por una simple cuestión demográfica. Pero bueno, éste es un melón que ningún partido se atreve a abrir. Sólo un Pacto de Estado entre todas las fuerzas políticas en el que se estableciera el no uso de las pensiones como arma arrojadiza haría posible que se llegara a acuerdos realistas al respecto.

Como de momento, con el actual panorama frentista, esto no se ve muy probable a corto o medio plazo, los políticos se limitan a tomar este tipo de decisiones de limitado alcance. Este año, señores pensionistas, les vamos a subir sus pensiones conforme al IPC; el que viene ya veremos.

Pues bien, personalmente esta medida me parece totalmente contraria a la línea ideológica que se le supone a este Gobierno "de izquierdas". Aumentar la diferencia entre las pensiones más altas y las menores no es precisamente la idea que yo tengo de "progresismo".

Ya sé que las personas que cobran pensiones altas han cotizado a lo largo de su vida laboral en mucha mayor cuantía que las que cobran pensiones bajas, muchas de las cuales ni siquiera han cotizado, pues se trata de pensiones no contributivas. Por lo tanto las enormes diferencias entre unas y otras tienen una explicación lógica. Pero desde una ideología progresista a mi modo de ver es inadmisible que esa distancia, en lugar de irse acortando en la búsqueda de una cantidad digna para todas las pensiones, vaya en aumento con estas subidas porcentuales de trazo grueso.

Y quien dice subidas porcentuales dice otro tipo de beneficios asociados a la condición de pensionista. Privilegios tales como la gratuidad de los medicamentos o los bonos especiales para transportes. Creo que con las tecnologías actuales es posible establecer cálculos personalizados de las necesidades de cada individuo para ajustar esos beneficios a la situación económica real. No entiendo la razón por la que una persona que cobra una pensión de más de 2.000 euros tiene la posibilidad de acceder gratis a los medicamentos a causa de su edad, mientras que otra más joven que cobra un salario de 1.000 o menos aún por un contrato a tiempo parcial se los tiene que costear de su bolsillo.

Hace poco estuve escuchando al sociólogo Ignacio Varela, recién llegado a la condición de pensionista, que opinaba sobre este asunto. Decía que en conciencia él no podía hacer uso de esos privilegios por haber cumplido la edad reglamentaria, ya que consideraba que era una persona con los medios suficientes  para financiarse sus tratamientos médicos o sus medios de transporte. Que pensaba que ese dinero que el erario público se ahorraba con él debía utilizarse para ayudar a personas que realmente lo necesitaran. Me parece una actitud verdaderamente progresista, además de generosa. Obviamente si hiciera uso de esos beneficios tendría una mayor capacidad de ahorro pero entiende que hay muchas otras personas que precisarían esas ayudas más que él para vivir dignamente, por lo que gustosamente renuncia a ellas.

Su postura me parece elogiable pero no creo que sea el individuo a título particular el que tiene que tomar este tipo de decisiones en función de su mayor o menor conciencia social, sino que para eso están los políticos, para distribuir justamente la riqueza mediante un reparto equitativo de los recursos.

Por ello sería de esperar que este nuevo Gobierno, supuestamente progresista, se planteara tomar medidas realmente tendentes a conseguir ese fin de justicia social en lugar de recurrir al socorrido método de satisfacer las reivindicaciones de los pensionistas o de otros colectivos para tenerlos contentos y calladitos, sin tener en cuenta si sus peticiones realmente se corresponden o no con esos fines.

jueves, 20 de septiembre de 2018

Mis charlas con los abuelos

Como estos días estamos en temporada baja en la biblio y el trabajo me deja mucho tiempo libre la verdad es que me estoy pegando unos tutes de tuitear (qué chulo me ha quedado, tutes de tuitear!!!!) de padre y muy señor mío.

Si ayer me centré en lo de la gestación subrogada hoy me han tocado los abuelos. Guerrear con los abuelos es duro porque es fácil entrar en bucle y cuando se trata de sus pensiones son realmente incombustibles. Y como tampoco tienen mucho que hacer pueden tirarse horas y hasta días tuiteando sin parar y sin pestañear.

En fin, que me da pena que estas interesantes charletas que mantengo se pierdan, así que he decidido traer de vez en cuando algunas de ellas aquí, para entretener al personal y también para invitar a la reflexión.

Conste que me parecen debates muy enriquecedores y que no tenéis que estar de acuerdo conmigo. De hecho ni yo misma lo estoy siempre.


PODEMOS

Después de toda una vida cotizando, la revalorización de las pensiones es un derecho, no puede depender de un acuerdo presupuestario con el PP u otros partidos. UP hoy le pregunta al gobierno hasta dónde llega su compromiso para establecerlo por ley.


YO

Vale, y de dónde piensas sacar el dinero exactamente?


PODEMOS

Exactamente utilizando los impuestos de tod@s para el servicio público. Empezamos por no subvencionar los planes de pensiones privados? Y qué tal que nos devuelvan lo robado?

ABUELA

Exactamente yo lo sacaría de no robar, de suprimir el Senado, el nido de corrupción que son las diputaciones, de no gastar 60.000€ en retratos para el Congreso, de suprimir prevendas de los Diputados, de no pagar dietas a Diputados q viven en Madrid.........

YO

Vale, te lo compro todo. Y qué más? Estamos hablando de muchos miles de millones a tiempo indefinido y en constante aumento. Insostenible por completo. Eso sí, ningún partido tiene los cojones suficientes para decirlo alto y claro.

ABUELA  

Te ha contestado la compañera . Si no se robara tanto, ni se malgastara el dinero, aparte del resto que te ha enumeeado habria de sobra. Las pensiones son sagradas, y además es un dinero que te devuelven , que ya distes ..

YO

No amiga, las pensiones no son sagradas. De hecho aunque no se robara ni se malgastara dinero público no hay manera de sostenerlas por una sencilla razón demográfica. Demasiados viejos y cada vez más viejos. El dinero no puede estirarse hasta el infinito y más allá.

ABUELO

Pues tendrían que serlas. En los últimos cuarenta años PP y PSOE han robado a manos llenas ,, ellos y aledaños. Eso sí que parece sagrado y no tenía porque serlo. Imaginación es lo que hace falta para atajar problemas así, que indudablemente lo son.

YO

Si le consuela pensar que simplemente no robando nada en el futuro habrá pensiones dignas para los millones de viejos superviejos que habrá feliz usted. Además ningún político le dirá lo contrario porque no se comería una rosca. Aunque todos sepan que es imposible.

ABUELO

 Ninguno no.. la derecha y cierta izquierda si. Y no es solo por robar... Ya te lo han dicho antes. Sabes cuánto se calcula que se ha robado en los últimos cuarenta años? Cuanto malgastado? Son varios los frentes que se pueden atajar.

YO

En fin, el que no se consuela es porque no quiere. Más grande será el trompazo con la realidad cuando le llegue la hora.

ABUELO

Compa, me parece una chica joven, y por tanto tiene mucho que aprender. Los de mi generación, hemos contribuido sobradamente para, ahora, tener unas pensiones dignas. Y las hemos peleado en la calle y dónde hiciera falta. El turno ahora es de los jóvenes, que se mojen.

YO

Caballero, cuando sus pensiones eran otros tiempos. No había 8 viejos por cada 4 jóvenes como habrá cuando yo llegue a la jubilación. Eso no hay sistema que lo soporte. Aunque no robara ni dios

ABUELA

Soy una señora. No llames viejos, sino mayores; suena mal. Además de lo ya dicho antes, añado: * Los Diputados no cotizan a la SS, pero SI cobran su pensión de ella. * Los emigrantes retornados de Hispanoamérica. Estos emigrantes, pueden tener 6.000€ en cuenta. Pues sin haber cotizado nada, cobran una pensión no contributiva a cargo de la SS. TRUCO: Dejan su dinero fuera de la UE y, si lo traen, es a nombre de un hijo. En los años 90, se hicieron ERES salvajes en empresas que daban al Estado beneficios milmillonarios y que se privatizaron. Se mandaron a su casa a trabajadores muy preparados con 52 años. Sueldo: el 100% de lo que cobraban en activo. TRUCO: 800€ los ponía el INEM No pagaban IRPF los dos primeros años. Los restantes, tenían una reducción en el IRPF del 40%. Y ¿Ahora que? Ahora el dinero no llega porque esos jubilados cobran pensiones máximas, mientras los sueldos don mínimos. Pues os toca pelear y cambiar la situación. Y sino, no basar sólo el pago de las pensiones a la recaudación de la SS. Matar a los mayores, no podemos.

YO

Si ha terminado usted ya le repetiré que no hay sistema de pensiones que soporte un 60 % de pensionistas sobre un 40% restante de población, la mitad en edad escolar. Señora, eche cuentas. No hay manera. Dese con un canto en los dientes porque ustedes pudieron gozar de ello. Nosotros los que venimos detrás sabemos que pagaremos las suyas pero que no habrá nadie para pagar las nuestras. Se llama cruda realidad.

ABUELA

Yo veo vuestro futuro tan negro como tú, por eso os invito a que reflexioneis y os movais. Reivindicar vuestros derechos, pelear por ellos, como antes hicimos los demás. Nadie nos regaló nada.

YO

 Lo sé señora. Y la felicito por los logros de su generación. Pero hay que ser realista. Todo ha dado un vuelco radical. En el futuro mío todo serán robots, ni habrá trabajo ni habrá pensiones. Es mejor saberlo ya y no pegarse el gran trompazo. De todas formas me encanta usted

ABUELA

Inma, demuestras bastante rabia contra la gente mayor y seguramente piensa que t quitan tu dinero( aunque no lo digas), yo te digo k si tienes la suerte d llegar a ese momento espero k nadie te oiga quejarte ni decir q te has pasado la vida trabajando para después pasar penurias

YO

No es rabia, de verdad. Es pasmo de ver que piden cosas imposibles cuando en realidad son una generación privilegiada que ha tenido lo que no tuvieron sus antecesores ni tendremos sus descendientes. Hoy por hoy los pensionistas en este país son el colectivo menos perjudicado. Los trabajadores en general hemos visto mucho más menguado nuestro poder adquisitivo, los sueldos han bajado ostensiblemente y ya los nuevos contratos que se hacen ni te cuento. Parados a punta pala, y muchos de larguísima duración. Algunos nunca volverán a trabajar. Miles de personas en riesgo de exclusión social. Hay familias enteras viviendo de la pensión de los abuelos. De verdad creen que son un colectivo perjudicado? Han echado un vistazo alrededor?

ABUELO

Pues creo q deberías pensar un poco más lo q dices, los viejos como tu nos llamas estamos en la calle, ¿Dónde estáis los jóvenes?

YO

Trabajando para que ustedes puedan estar en la calle y tomarse un par de Cocacolas.

ABUELA

Te toca, q nosotros ya trabajamos lo nuestro, para q os las tomarais vosotros. Pero es q además d trabajar también luchabamos.

YO

Yo lucho por sacar sola adelante a mi familia y le aseguro que lucho bastante. Y mis hijos luchan por abrirse camino en la vida. Y lo repito, ni ellos ni yo tendremos nunca unas pensiones como las que gozan ustedes. Y lo sabemos.

ABUELA

Yo también estoy sola hace muchos años, y he luchado por sacar adelante a mi hijo, pero además para poder tener una pensión digna, yo no me conformaba como tú.

YO

Ufffff, señora, esto es un bucle sin fin. Ya he explicado antes que no es conformismo, es realismo. Para cuando yo me jubile el sistema actual habrá petado muchos años antes porque no se puede sostener. Le repito, 8 jubilados por cada 4 jóvenes. INSOSTENIBLE. Por Dioooss!

ABUELA

Aún así hay mucho por lo q luchar, para q cambien el sistema por ejemplo. No sé puede decir eso no es posible y no intentar buscar soluciones.

YO

Señora, yo no puedo luchar para que cambie la pirámide de población. Ni puedo matar jubilados para que haya menos ni puedo ponerme a parir hijos para que haya más. Y ya puestos tampoco puedo impedir que los robots sustituyan a trabajadores. Abran los ojos, el mundo ha cambiado.

ABUELA

Tienes razón, el mundo ha cambiado, y la mentalidad también, lo q hay es lo q tengo y con lo q yo me conformo.

YO

 Sabio proceder, buena mujer. Encantada.

Y hasta aquí este intercambio intergeneracional de impresiones.

Como podéis comprobar hoy no he terminado muy malamente con mis contrincantes. Bueno, sólo una abuela me ha bloqueado porque decía que la estaba poniendo de muy mala leche, pero yo le he dicho que se cuidara porque a sus años no es bueno dejar malear la leche.

Y me he ido discretamente para no perjudicarla más, pobrecilla.

En el fondo soy buena. Pero muy muy en el fondo.








miércoles, 28 de febrero de 2018

Viejos

Últimamente me peleo un montón por el Twitter con viejos. Bueno, en realidad me peleo poco pero con muchos porque casi todos se retiran cabizbajos al cabo de un par de tuits, así los dejo de hechos polvo a los pobres.

A ver, yo entiendo perfectamente que los pensionistas salgan a la calle a protestar por lo exiguo de las subidas de sus pensiones. Es normal, quien no llora no mama y es su obligación. Además saben que son un colectivo fuerte porque todos los partidos quieren atraerse su voto. El pensionista es votante casi seguro, es un grupo poco abstencionista y por eso le hacen ojitos todos los políticos de todas las tendencias. Hacen bien en protestar, algo sacarán seguro.

Hacen bien pero a mí me cuesta empatizar con su protesta. La pura verdad es que desde la crisis los que menos poder adquisitivo han perdido han sido ellos. Si sus pensiones suben poco los sueldos de los trabajadores no te cuento. No sólo no han subido sino que a muchos se los han bajado, por no hablar de los nuevos contratos, con remuneraciones irrisorias. Que en ese contexto alguien proteste porque le suben poco y la subida no se ajusta al IPC es casi de chiste. Si no fuera porque la realidad que viven muchos trabajadores tiene poca gracia.

Es un hecho que mucha gente ha sobrevivido durante estos años de crisis gracias a la pensión de los abuelos. Eso da una idea de que hasta qué punto las cosas les han ido mucho peor a otros colectivos que a ellos.

Aunque decir esto sea muy impopular y me pueda caer algún que otro rapapolvo, a mí sinceramente me cuesta solidarizarme en estos momentos con los pensionistas cuando hay jóvenes currando mogollón de horas por salarios miserables y trabajadores padres y madres de familia que viven en riesgo de pobreza, cuando no directamente en la pobreza, a pesar de madrugar cada día y salir a la calle a ganarse el pan en trabajos de mierda. Por no hablar de los parados de toda edad y pelaje. Teniendo en cuenta además que esta generación de viejos será la única que cobre unas pensiones más o menos dignas, vamos, que han tenido una suerte increíble porque ni sus predecesores las cobraron ni las cobraremos sus descendientes.

Una de las cosas de las que más se quejan los abuelos es de que ellos han cotizado durante muchos años a la Seguridad Social para pagar las pensiones de otros y ahora poder cobrar las suyas. Me parece bien, están en su derecho. Pero a mí lo que me parece verdaderamente demoledor es que los que trabajamos hoy en día también cotizamos para pagar las pensiones de ellos, pero sin ninguna esperanza de que algún día otros paguen las nuestras. Es decir, lo hacemos porque no tenemos más remedio pero sabemos que nosotros nunca cobraremos una pensión, y mucho menos medianamente digna.

Algo, por cierto, que ningún partido político se atreve a decir, aunque todos lo saben perfectamente. Juro que el primero que lo diga abiertamente tendrá mi voto, aunque sólo sea por premiar la honestidad de la que todos los demás carecen. Si fueran capaces de reconocer un hecho que es vox populi, por más que muchos sigan queriendo engañarse, ganarían muchos puntos porque de verdad podrían ponerse a buscar soluciones reales y factibles. Pero a ver quién es el guapo que abre el pico el primero.

Todos ellos saben que de aquí a unos años, pocos, habrá 80 pensionistas por cada 20 trabajadores. Eso es en sí mismo insostenible, y lo peor es que no tiene solución ninguna. Los hijos del baby boom, cuando nos llegue la edad de jubilarnos, no podremos hacerlo, sencillamente porque no habrá pensiones para nosotros. Antes estarán los más viejos, que seguirán viviendo hasta los 90 o 100 años, y a esos no los vas a poner a trabajar para poder jubilarte tú, no? La realidad es obstinada, queríamos vivir eternamente pero también queríamos jubilarnos a los 60. Queridos, todo no puede ser, teta y sopa no caben en la boca.

Y no es cuestión de que suba la natalidad porque tampoco habrá trabajo para la gente joven. El problema no es la falta de recambio generacional porque en ese caso podríamos tirar de emigrantes. La cuestión es que no hay trabajo para todos porque la automatización en todos los sectores ha ido cargándose el mercado de trabajo. Y tampoco se solucionaría la cosa, como algunos ingenuos apuntan, subiendo los sueldos y pagando salarios dignos. Eso estaría muy bien y por supuesto es una lucha justa, pero tampoco es la panacea para el tema de las pensiones. Por muy dignos que sean los salarios y por mucho que se cotice a la SS, 20 trabajadores para 80 pensionistas dan para lo que dan. Aunque cobres 20.000 euros al mes, no existen los milagros y lo del pan y los peces pasó  una vez y ya no ha vuelto a pasar nunca más.

Hay quien apunta a impuestos por la productividad o a que las máquinas que sustituyen a trabajadores coticen. Vale, me parece genial que se busquen alternativas, pero antes de eso alguien tendrá que empezar reconociendo que no se podrán seguir pagando las pensiones con las rentas del trabajo. Que ese sistema se acabó, finito. Y quién va a ser el primero?

Ahí están todos echándose mierda unos a otros pero callados como putas sobre la verdad. Unos echándole la culpa al gobierno por haberse cargado la famosa hucha de las pensiones (como si ellos no se la hubieran cargado igual); el gobierno asegurando que con los únicos que están garantizadas las pensiones es con ellos, ya ves tú qué pena; los otros sacándose parches de debajo de las piedras, que si impuestos extra a la banca, que si luchar contra el fraude fiscal... Parches, como si la cosa se pudiera solucionar así, como si fuera cuestión de sacar unos cuantos milloncejos más, como si no se tratara de un problema estructural bastante más complicado.

Desde la demagogia insoportable de Podemos hasta las soluciones basura del PSOE pasando por el cinismo descarado de PP y Ciudadanos, nadie tiene cojones para abordar el tema de las pensiones. Y mientras los viejos protestan por su subida para este año el sistema se hunde sin remedio y todos mirando para Pamplona.

A ver, no me peleo por Twitter con los jubilados porque me parezca mal su lucha. Me peleo por su cortedad de miras, porque no se dan cuenta de que el problema es bastante más gordo que la dichosa hucha o que una subida mayor o menor. Coññññño, que van a desapareceeeeeeer! Que se acabooooooooó! Que el problema ya no es que suban o bajen, es que siga habiendo pensiones.  Es como si alguien que se está ahogando protestara porque el agua está demasiado fría.

En fin, lo dicho, el día que algún político, uno sólo, le eche huevos y diga lo que muchos ya sabemos,  tiene mi voto seguro. A estas alturas me importa una mierda que sea de izquierdas, de derechas o del coño su madre; ya sólo valoro la honestidad y la valentía. Y cada día me da más asquito la demagogia y los eslóganes vacuos.

Les den por culo a todos, la primera a mí, que no voy a cobrar pensión en la vida y que probablemente tendré que trabajar hasta que se me caiga el pellejo a pedazos. O igual tengo suerte y muero mucho antes, en mi familia no solemos llegar a viejos, mis padres no llegaron ninguno de los dos. En fin, tal y como está el patio llegar a vieja no es que me haga mucha ilusión. Y encima hasta el último día de mi vida laboral tendré que seguir cotizando para pagar las pensiones de los que llegaron antes que yo y tuvieron más suerte.  Porca miseria!

viernes, 12 de enero de 2018

Hasta el coño y más allá

Ya lo he dicho un montón de veces: si por mí fuera yo le daría la independencia a Cataluña mañana mismo. Y al País Vasco también. No haría falta ni que la pidieran, se la ofrecería sin más:

- Quieren ustedes la independencia? Pues tomen, ahí la tienen.

Yo le daría la independencia a cualquier pueblo a poco que manifestaran sus habitantes el más mínimo interés por ella. Con que hubiera un partido nacionalista al que votaran más de 4 ya le estaba yo ofreciendo la secesión sin contraprestaciones ni nada, gratis, hala, venga, pafuera ya.

Y lo haría por puro sentido común y por instinto de supervivencia.

Llevamos más de dos años hablando sin parar de Cataluña. Toooooodo el tiempo y a tooooooodas horas. La prensa ocupa buena parte de sus páginas con este asunto, los programas de la tele le dedican horas y horas, siempre tratando los mismos temas y todo el mundo repitiendo las mismas cosas. Oye, que dos años son muchos años. Y los dos anteriores también le dimos vueltas por activa y por pasiva pero al menos entonces también hablábamos de vez en cuando de otras cosas, de corrupción, de crisis, de paro, de vivienda... Ahora ya no, ahora sólo hablamos de Cataluña y punto. Es muuuuuuuy cansino, de verdad.

Yo tengo muchísimas ganas de que en este país empecemos  de una vez a preocuparnos de las cosas realmente importantes, y eso no pasará hasta que no nos dejemos de debates territoriales y chorradas de ésas. Está claro que la inmensa mayoría de las regiones no tienen el menor problema con el Estado de las Autonomías. En todo caso puede haber un problema con la financiación que habría que resolver y zanjar de una vez por todas dejando bien claro cómo y en qué condiciones se repartirá el dinero. Pero eso es todo, nadie discute nada más. Salvo los mismos de siempre.

Llevamos desde el principio de los tiempos luchando contra  el sentimiento nacionalista en Cataluña y País Vasco, contra el chantaje de sus representantes políticos, contra sus extorsiones constantes. Como todos los gobiernos en minoría han tenido que echar mano de ellos para aprobar investiduras, presupuestos y leyes varias, ellos venga a pedir y los gobiernos venga a dar. Y está claro que cuando se ponían a pedir no estaban interesados en el bien común ni en mejorar las condiciones de todos; no, ni de coña, ellos pedían para su terruño y si el gobierno de turno quería su apoyo tenía que ceder y conceder en un círculo vicioso sin fin. Porque además en el momento en que se le cruzaban los cables a un partido nacionalista se dedicaba a arengar a sus masas y a movilizarlas contra el Estado.

Siempre lo he dicho y cada vez me reafirmo más: los nacionalismos son un cáncer social, al mismo nivel que las religiones. No traen más que radicalismo, irracionalidad, conflictos y desgracias. Los nacionalistas son tan fanáticos como los fundamentalistas religiosos; no ven más que a través de su fe, unos a través de su dios y los otros de su patria. Dos cánceres malignos y destructivos a más no poder.

Nos pasamos la vida hablando de estas gilipolleces y nos olvidamos de grandes y acuciantes problemas que se nos vienen encima y de los que no hacemos ni puto caso. Por ejemplo, por poner un suponer, para mí el más gordo y uno de los más ignorados: el envejecimiento de la población. Ésta es desde mi punto de vista la amenaza mayor para nuestra sociedad.

Digan lo que digan los políticos, las pensiones son insostenibles; llegará un momento en el que habrá 8 viejos por cada trabajador. Ni aunque ganemos cientos de miles de euros podríamos costear eso.Y no son solo las pensiones; es que la gente llega casi a los 100 años, sí, pero la inmensa mayoría en condiciones penosas; el que no tiene Alzheimer o cualquier otra enfermedad degenerativa que precisa atención permanente es porque tiene 40 achaques que requieren constantes pruebas médicas y decenas de medicamentos. Huesos que se rompen, prótesis, camas especiales, sillas de ruedas, grúas para moverlos, pañales... Cómo se sostiene una Sanidad así? Y quién la sostiene? Cómo se van a costear las necesidades interminables de estas personas dependientes que para seguir respirando precisa cada una el equivalente a los sueldos de 20 trabajadores de los de antes, los de los buenos tiempos?

Pues bien, mientras se nos viene este problema encima con todas sus implicaciones de orden económico, social, ético y político, nosotros seguimos dándole vueltas como gilipollas a cómo conseguir que Cataluña "encaje" mejor en España, que se sienta más cómoda, que los catalanes estén contentos y felices en un nuevo modelo territorial diseñado específicamente para ellos.

Hossssstia, tenemos un cataclismo en ciernes y nosotros preocupados de que los catalanes se vayan o se dejen de ir. Es como si te diagnostican una enfermedad mortal, te quedan 4 meses de vida, y tú te pegas un sofocón porque te ha salido una espinilla en la nariz.

Mientras esta gente no se vaya y sigamos dedicando todo nuestro tiempo y nuestras energías a contentarlos a ellos (siempre infructuosamente, por supuesto) no empezaremos a preocuparnos de las cosas importantes. No sería ideal que se les diera la independencia, a ellos y a todo el que levante el dedito, y que nos quedemos exactamente los que queremos estar, los que no tenemos el menor problema en ser de aquí o ser de allá, los que estamos interesados en vivir mejor, en buscar soluciones para los problemas acuciantes, en encontrar una fórmula para hacer sostenible este mundo? Que nos quedemos pocos pero bien avenidos, que el país se reduzca a la mitad si hace falta pero que no nos pasemos la vida luchando unos con otros y poniéndonos a parir. O soportando extorsiones y amenazas de los chulos de la clase.

Que se vaya quien se quiera ir. Y si Cataluña se va estupendo, que le vaya bien. Y si Tabarnia se quiere quedar que se quede. Y lo mismo con todos y cada uno de los pueblos de este país. Pero que se vayan yaaaaaaaaaa por favoooooooor! Dos años más así y empezará a haber suicidios en masa; la gente no podrá soportarlo; es inhumano, es inmoral.

CATALANEEEEEEES, SI NOS QUERÉIS IRSEEEEEEEEEEEEE!!

domingo, 26 de mayo de 2013

Pensiones, viejos, jubilaciones: Houston, tenemos un problema.

Pues sí, así es: Houston, tenemos un problema, un enorrrrme y probablemente irresoluble problema.

Y no, el problema no viene de la crisis ni desaparecerá cuando ésta desaparezca, si es que algún día tiene el detalle de desaparecer. El problema es crónico, es sistémico, estructural, el problema es que éste es un país de viejos y cada vez lo será más.

Yo no sé vosotros pero a mí no me cabe ya la menor duda de que los de mi generación jamás nos jubilaremos. O sólo a los 88 años, cuando ya simplemente no podamos tirar de nuestro cuerpos. Y hasta cierto punto me parece lógico. Antes la esperanza de vida estaba en los 73/75 años; si una persona se jubilaba a los 65 tenía por delante 10 o como mucho 15 para disfrutar de su merecida jubilación; hasta ahí el sistema era perfectamente sostenible. Pero ese mismo sistema deja de serlo cuando la esperanza de vida está en los 85 y  bastantes sobrepasan esa edad y llegan casi a los 100. Está claro que no puede haber millones y millones de personas que se tiren entre 20 y 40 años jubiladas. Eso no es asumible y punto.

Qué le vamos a hacer. Durante siglos el hombre soñó con encontrar el elixir de la eterna juventud, incluso de la vida eterna, y ya lo dice el refrán: "cuidado con lo que sueñas, no vaya a ser que se cumpla". El sueño casi se ha cumplido pero al cumplirse se ha tornado en pesadilla.  No es posible un mundo en el que la gente dure y dure y dure como un conejito Duracell, salvo que se decrete la prohibición universal de procrear. Nos quedamos los que estamos y se acabó. Un mundo feliz de gente que vivirá eternamente. Bueno, la distopía que ya unos cuantos visionarios adivinaron hace mucho tiempo.

Viejos que no mueren pero tampoco pueden jubilarse y jóvenes que no pueden incorporarse al mercado laboral porque lo copan los viejos. Y en medio un tejido productivo incapaz de acoger a toda esa inmensa marea de gente que pretende entrar por un lado sin que se produzcan salidas por el otro.

No estoy hablando de algo demasiado lejano. La pirámide poblacional ya hace tiempo que se invirtió y se tornó en un cuenco de arroz chino. Dentro de unos años ya nadie entenderá por qué eso se llama pirámide.  Pero al menos aún no hemos llegado al punto de considerar a los viejos un peligro social y a señalarlos con el dedo como culpables del desastre. Aún no, pero todo llegará. Probablemente llegará con nuestra vejez, o puede que incluso antes. Puede que eso esté ya a la vuelta de la esquina y esta crisis no haga sino acelerarlo.

Millones de viejos decrépitos, con enfermedades crónicas que requieren medicamentos carísimos que tiene que costear el erario público; prótesis de caderas y demás osamenta destrozada; sofisticados aparatos para el oído; sillas de ruedas; camas movibles; grúas para levantar a viejos inmovilizados... Pues sí, el sueño se ha hecho pesadilla real.

 Y cómo nos mirarán????  Qué pensarán de nosotros los jóvenes cuando vean el mundo que les hemos dejado y que encima nuestra sola presencia les imposibilita a ellos trabajar, y si trabajan será a cambio de salarios de mala muerte, la mitad de los cuales se les irán en pagar impuestos para mantener a toda esa caterva de momias vivientes que no hacen otra cosa que consumir productos médicos y ortopédicos tutiplén???

Creéis que nos mirarán con mucho cariño? Nos tratarán con el respeto debido toda la vida de dios a los mayores? Porque claro, ese respeto, cuando los mayores morían a una edad decente, llevadera, racional, se podía pedir, incluso exigir... pero cuando los viejos nunca mueran, cuando éste sea un país básicamente de viejos, enfermos y hechos polvo pero imperecederos, un país que huela a viejo y que suene a puro pellejo... Qué creéis que pasará?

Lo dejo a vuestra imaginación. La mía es demasiado calenturienta y si os contara lo que veo no os iba a gustar.

Siento haberos jodido el día pero es lo que pasa; yo cuando me da por pensar soy un verdadero peligro público.