jueves, 4 de junio de 2026

Si por mí fuera no vota ni mi prima la Potota

Estaba ayer con mis amigas en amable tertulia gastronómica. Naturalmente despotricamos de la vida y de la situación general del país, y de repente alguien, no sé quién, dice aquello de: "Y luego todos los votos valen igual". 

Ay, amigos, el eterno dilema del demócrata. Debería poder votar todo el mundo? Deberían todos los votos valer lo mismo? El de tu cuñao, por ejemplo? El de tu suegra?? El de tu yerno?? El de tu compañero gilipollas? El de tu jefe?? Difícil te lo pongo, eh??

A ver, que yo soy de los millones que pensamos que no, que ni de coña. Pero últimamente ha habido partidos que incluso quieren ampliar el derecho al voto a los adolescentes de 16 años. Habéis visto últimamente a muchos adolescentes de 16 años?? Es más, piensa en tus 16 años. Te concederías el voto a ti mismo?? Ahí te lo dejo para reflexionar. 

De todas formas el problema realmente está en a quién le negarías el derecho al voto o al menos le restarías puntos a su papeleta. De mis amigas la mayoría se lo quitarían sin dudarlo a los votantes de Vox, y si me pones también a los del PP. Los votantes de Vox, y si me pones también los del PP, con toda seguridad les quitarían a ellas el derecho al voto. A ellas y a todos los de Podemos, Sumar y demás fauna similar. Muchos votantes del PSOE, si no todos, les quitarían el derecho a los del PP, y viceversa por supuesto. 

Yo, por ejemplo, le quitaría el derecho al voto a todos aquellos que consideran los partidos como equipos de fútbol.  Al votante ese que decía Trump que aunque él saliera a la calle y matara a 40 niños le seguiría votando igual. Yo al votante forofo que todo le da igual, que a su partido o a su candidato le llegue la mierda hasta las cejas, que lo va a seguir votando sí o sí (y me da igual el partido en cuestión), yo a ese le prohibiría el derecho al voto ya. Y lo siento si estás leyendo esto y eres alguno de ellos, pero qué quieres, en mi blog tengo que ser sincera. Es lo menos, no??

A todos esos que salen en la tele detrás del candidato correspondiente aplaudiendo como focas cuando les dan la señal yo no les dejaría ni acercarse a las urnas. Pondría orden de alejamiento y pulserita. Porque no son seres pensantes, en todo caso serán sintientes, pero eso lo son también los perros, los gatos, las mofetas y las moscas y no les dejamos votar.

Así que, puestos a decidir quién nos parece digno de elegir a nuestros representantes (partiendo también de que hubiera representantes dignos, que esa es otra)  tendríamos muchos problemas para ponernos de acuerdo y con toda seguridad nos acabaríamos matando entre nosotros, con lo que tampoco solucionaríamos gran cosa.

Yo desde luego si tuviera que ir descartando votantes por motivos varios creo que me quedaría yo sola y como mucho, siendo generosa, cuatro más. Vamos, que lo digo claramente, si por mí fuera no vota ni mi prima la Potota.

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