Ya he contado en alguna ocasión que hay algunas coincidencias inquietantes entre mi novio y yo que difícilmente pueden atribuirse exclusivamente al puro azar. Por ejemplo, la más impactante es nuestra coincidencia en el DNI: los dos tenemos el mismo número exceptuando un par de dígitos del final que tienen el orden cambiado. Las posibilidades de que dos personas con esa coincidencia numérica se conozcan y, aún más, se enamoren, son tan escasas que considero esta circunstancia una señal inequívoca del destino.
Pues bien, hablando el otro día de nuestros recuerdos infantiles, hemos descubierto otra coincidencia, ésta tal vez menos llamativa pero que viene a corroborar nuestra condición de almas gemelas. Y esta cosa en común es que... los dos fuimos niños borrachuzos.
Me explico.
Mi novio a día de hoy es abstemio. Es extraño que yo me relacione con un abstemio porque suelo fiarme poco de las personas que no beben nada de alcohol, salvo que no lo hagan porque hayan tenido problemas de alcoholismo en el pasado, que no es el caso. Él no bebe porque no le gusta el alcohol, y esto ya per se sería motivo más que suficiente para que yo no quisiera trato ninguno con él, ya que es ampliamente conocida mi afición por las bebidas alcohólicas, concretamente por la cerveza y el vino, aunque tampoco le hago ascos a un buen gin-tonic de vez en cuando (a ser posible de color azul) o a una copita de anisete, esto fundamentalmente en época invernal. Sin embargo a pesar de este obstáculo aparentemente insalvable en nuestra relación al final pesan mucho más las coincidencias.
Como digo, los dos tuvimos una experiencia alcohólica en nuestra infancia.
Él tendría aproximadamente 6 años y ocurrió durante unas fiestas navideñas. En aquellos tiempos era costumbre dar un chupito de licor a los niños en las celebraciones y a él le dieron uno de anís dulce. Y como le gustó muchísimo el sabor ni corto ni perezoso se fue al mueble bar, donde sabía que estaba guardado el preciado líquido espirituoso, y se zampó medio litro del tirón. Obviamente perdió el conocimiento y sus padres lo encontraron en un rincón con la botella al lado completamente turulato.
Yo fui algo más precoz. Mi episodio de alcoholismo infantil sucedió cuando tenía unos 2 años. Estaba con mis padres en Cádiz de vacaciones en un hotel, y se ve que habría una fiesta o algo así. El caso es que ellos estaban distraídos charlando con otros veraneantes o bailando o lo que fuera que estuvieran haciendo, y supuestamente yo debía de estar jugando y correteando con los otros niños. Pero no era así. Lo que realmente estaba haciendo era beberme todos los culillos que quedaban en los vasos. Me encontraron debajo de una mesa también bastante perjudicada, ciega perdida, durmiendo la mona que había pillado.
En fin, supongo que no fuimos los dos únicos niños del mundo que han vivido una experiencia de ese tipo pero tampoco creo que sea demasiado frecuente. Es una coincidencia más en nuestro pasado y como me ha parecido realmente enternecedora he querido venir a contarla aquí.
Por suerte esa carrera precoz de bebedores no trajo mayores consecuencias y hoy en día no vamos ninguno de los dos por ahí bebiéndonos hasta el agua de los floreros. Como ya he dicho antes él es abstemio y yo, aunque bebedora habitual, me doy al vicio etílico con la moderación propia de mi edad, que ya no perdona excesos.
Pero no os parece verdaderamente conmovedor que dos niños borrachuzos como nosotros con el tiempo hayan terminado enamorándose? Podría ser ese pasado común lo que sin saberlo nosotros nos unió? Estaría ya escrito por aquel entonces que un día, muchos años después, iríamos a sacarnos el DNI y nuestros números serían casi idénticos? O fuimos justo ese día los dos a hacernos el carnet porque era el día señalado por el destino para los niños borrachuzos?
Las respuestas... in the wind.
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martes, 16 de enero de 2018
domingo, 6 de agosto de 2017
Opiniones gratuitas
Como sabéis, soy muy forofa del First Date. Ya he abierto antes varios posts comentando sobre este espacio de citas amorosas... o pretendidamente amorosas.
La verdad es que lo que se aprende observando y reflexionando sobre el comportamiento de la gente en este tipo de programas no tiene precio. Y hoy vengo a hacer un análisis más de un tema que surge con frecuencia en el programa, tengo que decir que sobre todo en mujeres.
Llega Carlos Sobera, el presentador, y pregunta a la chica/señora:
- Tú qué buscas en una posible pareja?
Y en un porcentaje importante, casi escandaloso, ellas contestan:
- Sinceridad, honestidad y fidelidad. Sobre todo que no me mientan.
Ayer mismo, sin ir más lejos, hubo tres participantes que dijeron algo parecido. Una de ellas una chica de 19 años, en la que el comentario en cuestión era perfectamente esperable y comprensible, a la par que entrañable. A esa edad es difícil dar más de sí, no se llega mucho más lejos. Todos fuimos así un día y hay que entenderlo.
Lo verdaderamente espeluznante es cuando el comentario lo hace gente de 35 para arriba. Y cuando digo para arriba quiero decir muy muy muy para arriba. Algo absolutamente imposible de entender para mí. Porque a determinadas edades no puede ser que no sepas que la sinceridad es algo altamente peligroso y muy poco deseable.
También por este blog han pasado a menudo algunas almas nobles y puras de ésas que claman por la verdad y recomiendan a las personas que sean totalmente sinceras con sus parejas cuando han dejado de quererlas o se han enamorado de otra persona.
Me pregunto si la gente antes de soltar ese tipo de soflamas se para a pensar mínimamente en lo que está diciendo y en las implicaciones que eso tiene en la vida real de las personas.
No voy a hablar aquí de parejas sin hijos, que ahí la cosa es fácil. Si la cosa no funciona se habla, nos ponemos de acuerdo, vendemos las propiedades en común si las hay y hasta luego Lucas. Aquí paz y después gloria, y tan amigos. O tan enemigos, como cada cual quiera.
Vamos a hablar abiertamente y sin tapujos de lo que significa enamorarse de otra persona cuando se tienen hijos y de lo que implica ser absolutamente honrado, honesto y sincero, como propugnan muchos. De lo que supone una separación con hijos, tanto en el aspecto económico como en el familiar. Y vamos a tratarlo, sobre todo, desde el punto de vista de los tíos, que en estas cosas hoy por hoy llevan todas las de perder.
Voy a dar una serie de razones prácticas por las que decir la verdad en estas situaciones puede ser el mayor error de tu vida. Y lo haré planteando los distintos casos que pueden darse en el marco de una separación:
1. Que ambos cónyuges trabajen y el juez determine la custodia compartida de los hijos.
Éste sería el mejor de los casos. La custodia compartida implica que los cónyuges se implican igualmente en el cuidado y manutención de los hijos y nadie tiene que pasarle a nadie ningún tipo de pensión alimenticia ni nada.
Pueden darse varias circunstancias. Por ejemplo, que el domicilio familiar sea declarado como el mejor para que sigan viviendo en él los hijos, en cuyo caso los cónyuges pueden repartirse por temporadas la convivencia por turnos en el citado domicilio. En las etapas que no les toque, pueden alquilarse cada uno un domicilio alternativo en el que poder vivir en sus turnos de "solteros".
Ya digo, éste es el mejor de los casos. Cada X tiempo se muda al domicilio común uno de ellos y convive ese tiempo con los hijos. Esto implica tener que pagar un alquiler y unos gastos de mantenimiento vital en las temporadas en las que no les toque convivencia familiar. Por supuesto asumiendo en todo momento su parte en los gastos comunes como hipoteca, colegios, medicinas, etc.
Sólo digo una cosa: que cada cual que lea esto eche cuentas de si podría mantener esta situación por mucho tiempo con su sueldo.
Y estamos hablando del mejor de los casos!
Por no hablar del trastorno personal de no tener un hogar estable porque constantemente tienes que andar haciendo maletas de un lado para otro con tal de que los hijos sigan manteniendo su entorno, sus amigos, sus colegios y un nivel de vida lo más similar posible al que mantenían antes.
También puede darse que uno de los cónyuges deje al otro el uso y disfrute del domicilio familiar y se traslade solo o con una pareja a otro domicilio al que periódicamente los hijos deberían acudir. Esto naturalmente sólo puede hacerse si se cuenta con una economía familiar que lo permita y/o con una nueva pareja que haga una importante aportación económica para sostener la situación.
Ni que decir tiene que en este caso los puteados son los hijos, que tienen que andar periódicamente mudándose de casa, de hábitos, de amigos incluso. Contando con que los padres vivan en el mismo barrio y en la misma ciudad, porque naturalmente esto es insostenible cuando se vive en lugares muy distantes, incluso en países diferentes. Imposible sencillamente.
2. Que ambos cónyuges trabajen pero el juez determine la custodia para uno de ellos, generalmente la mujer, porque es la que siempre ha cuidado de los hijos.
Lo de antes era gloria bendita al lado de esto. Aquí toca apechugar económicamente, con el agravante de que en la práctica el contacto con los hijos se dificulta enormemente para el que no tiene la custodia.
Pongamos que hablamos de alguien con un sueldo de 2.500 euros mensuales. Convendremos en que en este país no es un mal sueldo. Y pongamos que tiene tres hijos. Como poco por cada hijo que pague 300 euros, aparte por supuesto de seguir apechugando con los gastos que le corresponden de hipoteca, seguros, colegios, etc.
Ahora echemos cuentas de lo que le queda a esa persona para vivir teniendo en cuenta que tiene que alquilarse una vivienda y hacer frente a todos los gastos de mantenimiento y subsistencia personales sin dejar en ningún momento a su familia desasistida.
Y luego echemos las mismas cuentas cuando no se tiene un sueldo de 2.500 euros sino uno un poco más de andar por casa. Un mileurista por ejemplo. Tembláis de pensarlo, no? Pues aún puede ser peor, como el que viene a continuación.
3. Que sólo uno trabaje y el otro (generalmente la mujer) se dedique a eso que eufemísticamente se ha venido denominando "labores del hogar".
Aunque os pueda parecer mentira este caso existe, y no son pocos. De hecho en los últimos tiempos hay como una corriente favorable a este tipo de arreglos: la mujer se queda en casa a cuidar de la prole y el hombre se hace cargo del trabajo remunerado. Por lo visto así se ahorra mucho dinero en la etapa de crianza.
En fin, a mí personalmente no me cabe en la cabeza en estos tiempos pero hay quien defiende esta opción con uñas y dientes como válida y razonable, hasta alguna feminista. Para mí sencillamente es un despropósito, una soga al cuello de por vida, una hipoteca mucho más gorda que las del banco.
Eso podía ser válido cuando los matrimonios por cojones eran para siempre, tanto si querían como si no. Pero en nuestros días, en caso de separación, ya no es que tengas que pagar pensión por tus hijos hasta que sean mayores y se puedan valer por sí mismos; es que además a esa persona le tienes que pagar la compensación correspondiente por haber dedicado su vida a cuidarlos y no haber tenido un trabajo remunerado. Y ella muy probablemente no se va a poder valer por sí misma ya nunca, depende de ti económicamente para tooooooooda la vida. Cadena perpetua.
Pongamos el caso anterior: ganas 2.500 euros, convinimos antes que es un buen sueldo, pero en tu casa eso es todo lo que entra y punto. Tres hijos. Pensión para cada uno de ellos y la compensatoria para la señora. Pongamos 1.500 en total, y poco es. No es que vayan a vivir muy bien con ese dinero, pero es todo lo que puedes dar. O lo que te queda. Aparte todos los demás gastos al completo por tu cuenta, porque ahí no hay más ingreso de donde sacar: hipoteca, coches, seguros, comunidad, colegios, universidad... Supongamos que de tu sueldo de 2.500 te quedan 700 (y soy muuuuuuy optimista). Ahora intenta buscarte un piso y vivir con eso. Y que tu ex y tus hijos se acostumbren también a vivir con la mierda que les queda. Ayyyyyyy, esa bendita sinceridaaaad!
Por supuesto, todo esto es si ganas 2.500 euros. No vale si eres un mileurista ni un milquinientoseurista. Por cierto, que todos esos partidarios de la sinceridad y de la honestidad por encima de todo creo que se paran poco a echar cuentas sobre la diferencia de ser mileurista o dosmileurista o tresmileurista. Pa qué nos vamos a complicar, no? Aunque en realidad la cosa varía mucho, de hecho varía todo a la hora de una separación el tener mucha pasta y el no tenerla.
En fin. Todo esto además lo hablamos partiendo de la base de que seas tú quien decide separarse por aquello de la honestidad y de lo feo que es mentir. Si encima es ella la que quiere dejarte a ti y te ves en una de éstas, tiembla, chaval.... Y si ya es que se ha enterado de que había tercera o tercero de por medio y decide ir a putearte y a hacerte la vida un infierno, que haberlas haylas, y no son pocas... cágate lorito.
A alguien puede extrañarle el porcentaje de suicidios de tíos separados? Una cifra escalofriante. Superior, por cierto, al de mujeres muertas por "violencia de género". Sabéis que el suicidio es la primera causa de muerte en España, por encima de los accidentes de tráfico? Y que buena parte son de hombres separados de entre 35 y 55 años? Ayyyyysssss, nooooooo, que de eso no se sacan públicamente estadísticas ni se dice en los medios cada vez que hay un caso!!!!! Vaya por diosssss!
Repito mi planteamiento inicial: vale que con 25 años creas en la sacrosanta honestidad y la sinceridad en la pareja por encima de todo... Pero si has vivido un poco, si has visto lo que pasa a tu alrededor, si te has fijado algo en las consecuencias de las cosas... qué me estás contando?
De verdad, amigos, antes de soltar según qué opiniones y según qué sentencias demoledoras lo mismo no estaría de más pensar en qué es lo que estamos pidiendo y en cuáles son las consecuencias para las personas y para sus familias.
Y lo mismo seríamos capaces de ser un poco más realistas y un pelín menos flowerpower.
La verdad es que lo que se aprende observando y reflexionando sobre el comportamiento de la gente en este tipo de programas no tiene precio. Y hoy vengo a hacer un análisis más de un tema que surge con frecuencia en el programa, tengo que decir que sobre todo en mujeres.
Llega Carlos Sobera, el presentador, y pregunta a la chica/señora:
- Tú qué buscas en una posible pareja?
Y en un porcentaje importante, casi escandaloso, ellas contestan:
- Sinceridad, honestidad y fidelidad. Sobre todo que no me mientan.
Ayer mismo, sin ir más lejos, hubo tres participantes que dijeron algo parecido. Una de ellas una chica de 19 años, en la que el comentario en cuestión era perfectamente esperable y comprensible, a la par que entrañable. A esa edad es difícil dar más de sí, no se llega mucho más lejos. Todos fuimos así un día y hay que entenderlo.
Lo verdaderamente espeluznante es cuando el comentario lo hace gente de 35 para arriba. Y cuando digo para arriba quiero decir muy muy muy para arriba. Algo absolutamente imposible de entender para mí. Porque a determinadas edades no puede ser que no sepas que la sinceridad es algo altamente peligroso y muy poco deseable.
También por este blog han pasado a menudo algunas almas nobles y puras de ésas que claman por la verdad y recomiendan a las personas que sean totalmente sinceras con sus parejas cuando han dejado de quererlas o se han enamorado de otra persona.
Me pregunto si la gente antes de soltar ese tipo de soflamas se para a pensar mínimamente en lo que está diciendo y en las implicaciones que eso tiene en la vida real de las personas.
No voy a hablar aquí de parejas sin hijos, que ahí la cosa es fácil. Si la cosa no funciona se habla, nos ponemos de acuerdo, vendemos las propiedades en común si las hay y hasta luego Lucas. Aquí paz y después gloria, y tan amigos. O tan enemigos, como cada cual quiera.
Vamos a hablar abiertamente y sin tapujos de lo que significa enamorarse de otra persona cuando se tienen hijos y de lo que implica ser absolutamente honrado, honesto y sincero, como propugnan muchos. De lo que supone una separación con hijos, tanto en el aspecto económico como en el familiar. Y vamos a tratarlo, sobre todo, desde el punto de vista de los tíos, que en estas cosas hoy por hoy llevan todas las de perder.
Voy a dar una serie de razones prácticas por las que decir la verdad en estas situaciones puede ser el mayor error de tu vida. Y lo haré planteando los distintos casos que pueden darse en el marco de una separación:
1. Que ambos cónyuges trabajen y el juez determine la custodia compartida de los hijos.
Éste sería el mejor de los casos. La custodia compartida implica que los cónyuges se implican igualmente en el cuidado y manutención de los hijos y nadie tiene que pasarle a nadie ningún tipo de pensión alimenticia ni nada.
Pueden darse varias circunstancias. Por ejemplo, que el domicilio familiar sea declarado como el mejor para que sigan viviendo en él los hijos, en cuyo caso los cónyuges pueden repartirse por temporadas la convivencia por turnos en el citado domicilio. En las etapas que no les toque, pueden alquilarse cada uno un domicilio alternativo en el que poder vivir en sus turnos de "solteros".
Ya digo, éste es el mejor de los casos. Cada X tiempo se muda al domicilio común uno de ellos y convive ese tiempo con los hijos. Esto implica tener que pagar un alquiler y unos gastos de mantenimiento vital en las temporadas en las que no les toque convivencia familiar. Por supuesto asumiendo en todo momento su parte en los gastos comunes como hipoteca, colegios, medicinas, etc.
Sólo digo una cosa: que cada cual que lea esto eche cuentas de si podría mantener esta situación por mucho tiempo con su sueldo.
Y estamos hablando del mejor de los casos!
Por no hablar del trastorno personal de no tener un hogar estable porque constantemente tienes que andar haciendo maletas de un lado para otro con tal de que los hijos sigan manteniendo su entorno, sus amigos, sus colegios y un nivel de vida lo más similar posible al que mantenían antes.
También puede darse que uno de los cónyuges deje al otro el uso y disfrute del domicilio familiar y se traslade solo o con una pareja a otro domicilio al que periódicamente los hijos deberían acudir. Esto naturalmente sólo puede hacerse si se cuenta con una economía familiar que lo permita y/o con una nueva pareja que haga una importante aportación económica para sostener la situación.
Ni que decir tiene que en este caso los puteados son los hijos, que tienen que andar periódicamente mudándose de casa, de hábitos, de amigos incluso. Contando con que los padres vivan en el mismo barrio y en la misma ciudad, porque naturalmente esto es insostenible cuando se vive en lugares muy distantes, incluso en países diferentes. Imposible sencillamente.
2. Que ambos cónyuges trabajen pero el juez determine la custodia para uno de ellos, generalmente la mujer, porque es la que siempre ha cuidado de los hijos.
Lo de antes era gloria bendita al lado de esto. Aquí toca apechugar económicamente, con el agravante de que en la práctica el contacto con los hijos se dificulta enormemente para el que no tiene la custodia.
Pongamos que hablamos de alguien con un sueldo de 2.500 euros mensuales. Convendremos en que en este país no es un mal sueldo. Y pongamos que tiene tres hijos. Como poco por cada hijo que pague 300 euros, aparte por supuesto de seguir apechugando con los gastos que le corresponden de hipoteca, seguros, colegios, etc.
Ahora echemos cuentas de lo que le queda a esa persona para vivir teniendo en cuenta que tiene que alquilarse una vivienda y hacer frente a todos los gastos de mantenimiento y subsistencia personales sin dejar en ningún momento a su familia desasistida.
Y luego echemos las mismas cuentas cuando no se tiene un sueldo de 2.500 euros sino uno un poco más de andar por casa. Un mileurista por ejemplo. Tembláis de pensarlo, no? Pues aún puede ser peor, como el que viene a continuación.
3. Que sólo uno trabaje y el otro (generalmente la mujer) se dedique a eso que eufemísticamente se ha venido denominando "labores del hogar".
Aunque os pueda parecer mentira este caso existe, y no son pocos. De hecho en los últimos tiempos hay como una corriente favorable a este tipo de arreglos: la mujer se queda en casa a cuidar de la prole y el hombre se hace cargo del trabajo remunerado. Por lo visto así se ahorra mucho dinero en la etapa de crianza.
En fin, a mí personalmente no me cabe en la cabeza en estos tiempos pero hay quien defiende esta opción con uñas y dientes como válida y razonable, hasta alguna feminista. Para mí sencillamente es un despropósito, una soga al cuello de por vida, una hipoteca mucho más gorda que las del banco.
Eso podía ser válido cuando los matrimonios por cojones eran para siempre, tanto si querían como si no. Pero en nuestros días, en caso de separación, ya no es que tengas que pagar pensión por tus hijos hasta que sean mayores y se puedan valer por sí mismos; es que además a esa persona le tienes que pagar la compensación correspondiente por haber dedicado su vida a cuidarlos y no haber tenido un trabajo remunerado. Y ella muy probablemente no se va a poder valer por sí misma ya nunca, depende de ti económicamente para tooooooooda la vida. Cadena perpetua.
Pongamos el caso anterior: ganas 2.500 euros, convinimos antes que es un buen sueldo, pero en tu casa eso es todo lo que entra y punto. Tres hijos. Pensión para cada uno de ellos y la compensatoria para la señora. Pongamos 1.500 en total, y poco es. No es que vayan a vivir muy bien con ese dinero, pero es todo lo que puedes dar. O lo que te queda. Aparte todos los demás gastos al completo por tu cuenta, porque ahí no hay más ingreso de donde sacar: hipoteca, coches, seguros, comunidad, colegios, universidad... Supongamos que de tu sueldo de 2.500 te quedan 700 (y soy muuuuuuy optimista). Ahora intenta buscarte un piso y vivir con eso. Y que tu ex y tus hijos se acostumbren también a vivir con la mierda que les queda. Ayyyyyyy, esa bendita sinceridaaaad!
Por supuesto, todo esto es si ganas 2.500 euros. No vale si eres un mileurista ni un milquinientoseurista. Por cierto, que todos esos partidarios de la sinceridad y de la honestidad por encima de todo creo que se paran poco a echar cuentas sobre la diferencia de ser mileurista o dosmileurista o tresmileurista. Pa qué nos vamos a complicar, no? Aunque en realidad la cosa varía mucho, de hecho varía todo a la hora de una separación el tener mucha pasta y el no tenerla.
En fin. Todo esto además lo hablamos partiendo de la base de que seas tú quien decide separarse por aquello de la honestidad y de lo feo que es mentir. Si encima es ella la que quiere dejarte a ti y te ves en una de éstas, tiembla, chaval.... Y si ya es que se ha enterado de que había tercera o tercero de por medio y decide ir a putearte y a hacerte la vida un infierno, que haberlas haylas, y no son pocas... cágate lorito.
A alguien puede extrañarle el porcentaje de suicidios de tíos separados? Una cifra escalofriante. Superior, por cierto, al de mujeres muertas por "violencia de género". Sabéis que el suicidio es la primera causa de muerte en España, por encima de los accidentes de tráfico? Y que buena parte son de hombres separados de entre 35 y 55 años? Ayyyyysssss, nooooooo, que de eso no se sacan públicamente estadísticas ni se dice en los medios cada vez que hay un caso!!!!! Vaya por diosssss!
Repito mi planteamiento inicial: vale que con 25 años creas en la sacrosanta honestidad y la sinceridad en la pareja por encima de todo... Pero si has vivido un poco, si has visto lo que pasa a tu alrededor, si te has fijado algo en las consecuencias de las cosas... qué me estás contando?
De verdad, amigos, antes de soltar según qué opiniones y según qué sentencias demoledoras lo mismo no estaría de más pensar en qué es lo que estamos pidiendo y en cuáles son las consecuencias para las personas y para sus familias.
Y lo mismo seríamos capaces de ser un poco más realistas y un pelín menos flowerpower.
lunes, 29 de agosto de 2016
First dates
Estoy superenganchada al "First dates". Sí, podéis llamarme friki o lo que os dé la gana, pero lo estoy.
Bueno, supongo que por lo menos sabréis lo que es el "First dates". Por si acaso no lo sabéis, es un programa que ponen en la Cuatro que va de citas a ciegas.
Os cuento: la gente rellena un formulario, como si se apuntara a una agencia de contactos, y graba un vídeo para presentarse. Y luego el programa junta las parejas, las presenta y las graba en una primera cita en un plató-restaurante específicamente diseñado para el asunto.
Al principio era algo que me hacía gracia; cuando zapeaba me lo encontraba de vez en cuando y me enganchaba a algunas citas. Y lo típico, te haces las preguntas de rigor que se hace cualquiera: pero cómo puede nadie prestarse a estas cosas, pero cómo puede estar la gente tan desesperá, pero qué clase de gente cuenta su vida tan alegremente delante de las cámaras pa que se entere to España, pero de dónde sale tanto friki, hosssstia.
En fin, hasta que me enganché y por fin dejé de hacerme preguntas gilipollas. Mira, la gente es así, qué le vamos a hacer, se ha perdido el sentido del ridículo y de la vergüenza, vale, el pudor no existe. Y una vez asimilado esto.... vamos a disfrutaaaaaar!!
Aquí van mis casos favoritos:
1. David the virgin.
David tiene 20 años. Es guapete. Es encantador. Es timidito. Es virgen. No ha tenido nunca novia. No ha tenido rolletes. Y su cita no lo sabe pero ni siquiera se ha pegado un morreíllo en la vida. Dice que no tiene éxito con las chicas, que igual es feo. Ay, feo!! Pero si eres un amor!!
David es mi chico favorito del First. Me enamoré de él na más verlo (en plan madre, so pervertidos) y crucé los dedos para que le buscaran una buena chica.
La niña un pibonazo. 18 añitos. Guapa no, lo siguiente. Simpática, inteligente, agradable, con las ideas claras (que a esa edad, francamente, es complicao)... pero qué hace esta muchacha buscando novio en el First, pordiosssss??
Yo con los dedos cruzaos: que le diga que sí que le diga que sí... Sufriendo como solo podemos sufrir las madres.
Nena, que ahí tienes hombre pa to la vida. Que además de que es bonico, vas a ser su primer beso, su primera cita, su primer amor, su primer polvo... Dile que síiiiiiiii, hijaputaaaaaaa!
Y hasta aquí puedo contar.
2. Essssa pedazo cubana.
Llega primero él. Cincuentón. Sevillano y sevillitas. Le gustan las latinas (ayyy amigo, y a quién no?)
Entra ella. Cubanaza. Rubia (de bote, sí, pero rubia). Peazo culo, como es de rigor. Ayyyy papitooooo ayyyy mi amooool, pero qué guapo ereeeeeees. Él babea sin preámbulos. Cuándo te vienes pa Sevilla, mi arma?
Todo fluye de puta madre. Ella trabaja de interna para una señora pero a la legua se ve que se iría al fin del mundo con el sevillano sevillitas... o sinceramente, con quien fuera. Quién coño quiere en esta vida vivir emparedado quitándole mierdas a un viejo a cambio de un sueldo miserable y desaprovechando tus últimas oportunidades?
Todo fluye, sí, pero... ayyyyyy, esos temas peliagudos!
- Te gustan los animales? - Pos lo justo, si están en el campo... - Pos yo tengo dos perritos y pa mí son lo más grande. - Pero en una casa tienen que oler un montón. - (Terrible silencio cubano). - Porque se harán sus cosas y eso. - Mis perros no huelen. - Bueno, mira, tú te vienes pa Sevilla y te traes a tus perros y ya vemos.
Y hasta aquí puedo contar.
3. Donatella Versace.
Le digo Donatella porque es un calco. No puede haber cosa más fea en el mundo en rubia y cuarentona. Renegría hasta lo Kunta Kinte. Operá a lo belenestebaniano. Labios amorcillaos, pelo requetechamuscao de los tintes... De casa del horror parriba.
Pero Donatella ha pedido ir al First para conocer a un tipo que ya había ido antes y que le pareció por la tele la mar de interesante y de atractivo. Para ella también es su segundo First, porque el anterior no cuajó.
El tipo entra y la ve de espaldas. Rubia, tiposita... bien, vale. En esto que Donatella se da media vuelta y... Habéis visto alguna vez la cara "Me quiero moriiiiiiir"? Que es más o menos la misma de "Tierra trágameeeeee". Pos así.
En un aparte el programa saca un comentario del muchacho, que dice tal que así: "Yo al principio la vi de espaldas y dije bueeeeeno... pero cuando la vi de frente... 36 años dice???? Ni en cada pata. Si me la traéis hace 20 años cuando estaba loquito por Leticia Sabater... pos igual cuela."
Luego Donatella le pregunta: Te gustan los toros? Y él: A muerte. Y ella: Ah, pos ahí no coincidimos porque yo soy animalista y vegetariana. Y él: Qué pena, vaya por dios. Y ella: Pos me voy a pedir de comer tartar de pulpo. Y él: El pulpo es un animal. Y ella: Ah, bueno, pos me pido verduritas asadas. Y él: Chica lista. Y ella: Ya te digo!
Y hasta aquí puedo contar.
4. Las tanatofílicas.
Lesbianas, pero cada una de su madre y de su padre. La una mu normalita de apariencia, y la otra mu rarita. Ninguna de las dos había dicho en casa que era lesbiana, o sea, que sus padres se van a enterar por la tele. Ole las salidas del armario mediáticas.
Durante la cena hablan de sus gustos, aficiones, etc. Yo creo en el más allá. Pos yo también. Yo soy mu espiritual. Pos yo también, y además espirituosa. Pos yo soy Tauro. Pos yo Géminis con ascendente Acuario. Pos yo he tenido experiencias extrasensoriales. Pos yo es que creo que soy extraterrestre. Hosssstia, que guay!!!! Si yo te contara!!
Y tú a qué te dedicas?
Pos actualmente trabajo de camarera pero... te vas a asustar cuando te lo diga.
Nooooooooo!!
Síiiiiiiiiii!!
Venga, dilo.
Vale, pos estoy haciendo un curso de tanatoestética, sabes lo que es????
(Silencio absoluto al otro lado de la mesa).
Sí, joder, maquilladora de muertos.
Diosssss míooooooooo!!
Lo ves? Todo el mundo reacciona igual cuando lo digo. Se espantan. Nadie lo entiende.
Pero qué dicesssssss?? Esa es mi pasiónnnnnn!!!! Yo siempre he soñado con maquillar muerrrrrtoooooosssss!!
Noooooooooooo!!
Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!
Hossssssstiaaaaaaaaaaa!!!!
Diosmíoooooooooooooooo!!!!!!!!!!!
Y hasta aquí puedo contar.
Ps. A que os habéis picao? Si a mí me pasó igual.
Ps2. Pos a las 10 en Cuatro. Y luego podemos comentar.
Bueno, supongo que por lo menos sabréis lo que es el "First dates". Por si acaso no lo sabéis, es un programa que ponen en la Cuatro que va de citas a ciegas.
Os cuento: la gente rellena un formulario, como si se apuntara a una agencia de contactos, y graba un vídeo para presentarse. Y luego el programa junta las parejas, las presenta y las graba en una primera cita en un plató-restaurante específicamente diseñado para el asunto.
Al principio era algo que me hacía gracia; cuando zapeaba me lo encontraba de vez en cuando y me enganchaba a algunas citas. Y lo típico, te haces las preguntas de rigor que se hace cualquiera: pero cómo puede nadie prestarse a estas cosas, pero cómo puede estar la gente tan desesperá, pero qué clase de gente cuenta su vida tan alegremente delante de las cámaras pa que se entere to España, pero de dónde sale tanto friki, hosssstia.
En fin, hasta que me enganché y por fin dejé de hacerme preguntas gilipollas. Mira, la gente es así, qué le vamos a hacer, se ha perdido el sentido del ridículo y de la vergüenza, vale, el pudor no existe. Y una vez asimilado esto.... vamos a disfrutaaaaaar!!
Aquí van mis casos favoritos:
1. David the virgin.
David tiene 20 años. Es guapete. Es encantador. Es timidito. Es virgen. No ha tenido nunca novia. No ha tenido rolletes. Y su cita no lo sabe pero ni siquiera se ha pegado un morreíllo en la vida. Dice que no tiene éxito con las chicas, que igual es feo. Ay, feo!! Pero si eres un amor!!
David es mi chico favorito del First. Me enamoré de él na más verlo (en plan madre, so pervertidos) y crucé los dedos para que le buscaran una buena chica.
La niña un pibonazo. 18 añitos. Guapa no, lo siguiente. Simpática, inteligente, agradable, con las ideas claras (que a esa edad, francamente, es complicao)... pero qué hace esta muchacha buscando novio en el First, pordiosssss??
Yo con los dedos cruzaos: que le diga que sí que le diga que sí... Sufriendo como solo podemos sufrir las madres.
Nena, que ahí tienes hombre pa to la vida. Que además de que es bonico, vas a ser su primer beso, su primera cita, su primer amor, su primer polvo... Dile que síiiiiiiii, hijaputaaaaaaa!
Y hasta aquí puedo contar.
2. Essssa pedazo cubana.
Llega primero él. Cincuentón. Sevillano y sevillitas. Le gustan las latinas (ayyy amigo, y a quién no?)
Entra ella. Cubanaza. Rubia (de bote, sí, pero rubia). Peazo culo, como es de rigor. Ayyyy papitooooo ayyyy mi amooool, pero qué guapo ereeeeeees. Él babea sin preámbulos. Cuándo te vienes pa Sevilla, mi arma?
Todo fluye de puta madre. Ella trabaja de interna para una señora pero a la legua se ve que se iría al fin del mundo con el sevillano sevillitas... o sinceramente, con quien fuera. Quién coño quiere en esta vida vivir emparedado quitándole mierdas a un viejo a cambio de un sueldo miserable y desaprovechando tus últimas oportunidades?
Todo fluye, sí, pero... ayyyyyy, esos temas peliagudos!
- Te gustan los animales? - Pos lo justo, si están en el campo... - Pos yo tengo dos perritos y pa mí son lo más grande. - Pero en una casa tienen que oler un montón. - (Terrible silencio cubano). - Porque se harán sus cosas y eso. - Mis perros no huelen. - Bueno, mira, tú te vienes pa Sevilla y te traes a tus perros y ya vemos.
Y hasta aquí puedo contar.
3. Donatella Versace.
Le digo Donatella porque es un calco. No puede haber cosa más fea en el mundo en rubia y cuarentona. Renegría hasta lo Kunta Kinte. Operá a lo belenestebaniano. Labios amorcillaos, pelo requetechamuscao de los tintes... De casa del horror parriba.
Pero Donatella ha pedido ir al First para conocer a un tipo que ya había ido antes y que le pareció por la tele la mar de interesante y de atractivo. Para ella también es su segundo First, porque el anterior no cuajó.
El tipo entra y la ve de espaldas. Rubia, tiposita... bien, vale. En esto que Donatella se da media vuelta y... Habéis visto alguna vez la cara "Me quiero moriiiiiiir"? Que es más o menos la misma de "Tierra trágameeeeee". Pos así.
En un aparte el programa saca un comentario del muchacho, que dice tal que así: "Yo al principio la vi de espaldas y dije bueeeeeno... pero cuando la vi de frente... 36 años dice???? Ni en cada pata. Si me la traéis hace 20 años cuando estaba loquito por Leticia Sabater... pos igual cuela."
Luego Donatella le pregunta: Te gustan los toros? Y él: A muerte. Y ella: Ah, pos ahí no coincidimos porque yo soy animalista y vegetariana. Y él: Qué pena, vaya por dios. Y ella: Pos me voy a pedir de comer tartar de pulpo. Y él: El pulpo es un animal. Y ella: Ah, bueno, pos me pido verduritas asadas. Y él: Chica lista. Y ella: Ya te digo!
Y hasta aquí puedo contar.
4. Las tanatofílicas.
Lesbianas, pero cada una de su madre y de su padre. La una mu normalita de apariencia, y la otra mu rarita. Ninguna de las dos había dicho en casa que era lesbiana, o sea, que sus padres se van a enterar por la tele. Ole las salidas del armario mediáticas.
Durante la cena hablan de sus gustos, aficiones, etc. Yo creo en el más allá. Pos yo también. Yo soy mu espiritual. Pos yo también, y además espirituosa. Pos yo soy Tauro. Pos yo Géminis con ascendente Acuario. Pos yo he tenido experiencias extrasensoriales. Pos yo es que creo que soy extraterrestre. Hosssstia, que guay!!!! Si yo te contara!!
Y tú a qué te dedicas?
Pos actualmente trabajo de camarera pero... te vas a asustar cuando te lo diga.
Nooooooooo!!
Síiiiiiiiiii!!
Venga, dilo.
Vale, pos estoy haciendo un curso de tanatoestética, sabes lo que es????
(Silencio absoluto al otro lado de la mesa).
Sí, joder, maquilladora de muertos.
Diosssss míooooooooo!!
Lo ves? Todo el mundo reacciona igual cuando lo digo. Se espantan. Nadie lo entiende.
Pero qué dicesssssss?? Esa es mi pasiónnnnnn!!!! Yo siempre he soñado con maquillar muerrrrrtoooooosssss!!
Noooooooooooo!!
Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!!
Hossssssstiaaaaaaaaaaa!!!!
Diosmíoooooooooooooooo!!!!!!!!!!!
Y hasta aquí puedo contar.
Ps. A que os habéis picao? Si a mí me pasó igual.
Ps2. Pos a las 10 en Cuatro. Y luego podemos comentar.
domingo, 26 de julio de 2015
Una historia de amor diferente
Hoy me han contado una historia que ha conseguido emocionarme, y como me ha parecido preciosa he pensado que debía compartirla con cualquiera que pase por aquí y tenga a bien leerla.
El padre de una amiga mía, viudo el hombre, padece una especie de demencia senil que no es Alzheimer pero se le parece. El señor tiene casi 90 años, y lo que pasa por su cabeza es un enigma difícil de explicar. Hay días que reconoce a sus hijos y otros días que no, días en los que tiene un discurso más o menos coherente y otros en los que disparata constantemente. Como casi todas las demencias.
En fin, cuando le diagnosticaron esta enfermedad sus hijos no vieron más salida que ingresarlo en una residencia pero a él le dijeron que aquello era un hospital y que estaría allí hasta que se recuperara, y la historia coló. Al principio no le gustaba y les decía todo el tiempo que cuándo lo iban a sacar de allí y llevarlo a su casa, pero en los últimos tiempos ha surgido una novedad: el señor se ha enamorado.
La agraciada es otra abuelilla con Alzheimer que lógicamente tampoco se entera de casi nada. Por lo visto la mujer apenas come pero él se sienta a su lado en el comedor y la anima. Y el caso es que, según las cuidadoras, lo ha conseguido. Puede que la señora no se entere muy bien de que tiene un pretendiente pero el caso es que ha empezado a comer bastante mejor.
Os podéis imaginar la sorpresa que se llevaron sus hijos el día que fueron a visitarlo y el señor les dijo: "tengo una amiga que me gusta". Desde entonces no deja de hablar de ella, en todas las visitas, sin que ellos le pregunten, más tarde o más temprano termina contándoles cosas de ella. Es su monotema. Además les ha dejado muy claro que no es una aventura sin importancia y que no busca en ella lo que buscaba cuando era joven, sino que es algo serio.
Cuentan las cuidadoras que son muy graciosos. A ella le gusta mucho ver la tele y aunque a él no le gusta, se sienta a su lado y mientras ella la mira él le coge la mano.
Mi amiga a veces lo pasa mal porque su padre confunde a la señora con su mujer muerta. Un día le dijo señalándola: "por qué no le has dado un beso a tu madre?". Pero bueno, las más de las veces sí sabe quién es.
Ahora se han peleado. En la última visita el señor dijo:
- Esta relación se ha terminado.
- Por qué, papá?
- Por incumplimiento.
- Qué incumplimiento, papá?
- Incumplimiento.
Y ya no dio más explicaciones.
Es difícil imaginar qué clase de incumplimiento ha cometido la señora. Al parecer desde hace unos días no está allí porque la han ingresado en el hospital. Igual él no lo sabe y piensa que ella le ha fallado. Lo mismo da por sentado que tienen una cita todos los días y como ella últimamente no aparece cree que le ha dado plantón y está enfadado.
Sea lo que sea lo que se le pase por la cabeza es lo más bonito que he escuchado en mucho tiempo. Que a los 90 años y con la cabeza más pallá que pacá las personas sean capaces de enamorarse, de ilusionarse y de sufrir por amor es de ese tipo de cosas por las que una sigue creyendo en el ser humano. Que dentro de la nebulosa mental en la que viven los dos protagonistas de esta historia hayan ido a encontrarse en algún punto de semilucidez que haya hecho posible esa complicidad es casi un milagro de la vida.
Espero que cuando la señora vuelva del hospital el padre de mi amiga la perdone por el fatal "incumplimiento" y retomen la relación. Me partiría el corazón que se olvidara de ella y volviera a dejar de comer porque ya nadie la cuidara. Sería maravilloso que esa mujer siguiera comiendo hasta el último día de su vida y que su admirador le siguiera cogiendo la mano mientras ella mira la pantalla de la televisión.
El padre de una amiga mía, viudo el hombre, padece una especie de demencia senil que no es Alzheimer pero se le parece. El señor tiene casi 90 años, y lo que pasa por su cabeza es un enigma difícil de explicar. Hay días que reconoce a sus hijos y otros días que no, días en los que tiene un discurso más o menos coherente y otros en los que disparata constantemente. Como casi todas las demencias.
En fin, cuando le diagnosticaron esta enfermedad sus hijos no vieron más salida que ingresarlo en una residencia pero a él le dijeron que aquello era un hospital y que estaría allí hasta que se recuperara, y la historia coló. Al principio no le gustaba y les decía todo el tiempo que cuándo lo iban a sacar de allí y llevarlo a su casa, pero en los últimos tiempos ha surgido una novedad: el señor se ha enamorado.
La agraciada es otra abuelilla con Alzheimer que lógicamente tampoco se entera de casi nada. Por lo visto la mujer apenas come pero él se sienta a su lado en el comedor y la anima. Y el caso es que, según las cuidadoras, lo ha conseguido. Puede que la señora no se entere muy bien de que tiene un pretendiente pero el caso es que ha empezado a comer bastante mejor.
Os podéis imaginar la sorpresa que se llevaron sus hijos el día que fueron a visitarlo y el señor les dijo: "tengo una amiga que me gusta". Desde entonces no deja de hablar de ella, en todas las visitas, sin que ellos le pregunten, más tarde o más temprano termina contándoles cosas de ella. Es su monotema. Además les ha dejado muy claro que no es una aventura sin importancia y que no busca en ella lo que buscaba cuando era joven, sino que es algo serio.
Cuentan las cuidadoras que son muy graciosos. A ella le gusta mucho ver la tele y aunque a él no le gusta, se sienta a su lado y mientras ella la mira él le coge la mano.
Mi amiga a veces lo pasa mal porque su padre confunde a la señora con su mujer muerta. Un día le dijo señalándola: "por qué no le has dado un beso a tu madre?". Pero bueno, las más de las veces sí sabe quién es.
Ahora se han peleado. En la última visita el señor dijo:
- Esta relación se ha terminado.
- Por qué, papá?
- Por incumplimiento.
- Qué incumplimiento, papá?
- Incumplimiento.
Y ya no dio más explicaciones.
Es difícil imaginar qué clase de incumplimiento ha cometido la señora. Al parecer desde hace unos días no está allí porque la han ingresado en el hospital. Igual él no lo sabe y piensa que ella le ha fallado. Lo mismo da por sentado que tienen una cita todos los días y como ella últimamente no aparece cree que le ha dado plantón y está enfadado.
Sea lo que sea lo que se le pase por la cabeza es lo más bonito que he escuchado en mucho tiempo. Que a los 90 años y con la cabeza más pallá que pacá las personas sean capaces de enamorarse, de ilusionarse y de sufrir por amor es de ese tipo de cosas por las que una sigue creyendo en el ser humano. Que dentro de la nebulosa mental en la que viven los dos protagonistas de esta historia hayan ido a encontrarse en algún punto de semilucidez que haya hecho posible esa complicidad es casi un milagro de la vida.
Espero que cuando la señora vuelva del hospital el padre de mi amiga la perdone por el fatal "incumplimiento" y retomen la relación. Me partiría el corazón que se olvidara de ella y volviera a dejar de comer porque ya nadie la cuidara. Sería maravilloso que esa mujer siguiera comiendo hasta el último día de su vida y que su admirador le siguiera cogiendo la mano mientras ella mira la pantalla de la televisión.
domingo, 12 de julio de 2015
Preysler - Vargas Llosa
Sí, qué pasa, un poquito de petardeo nunca está de más, y este blog está y siempre ha estado abierto a todo tipo de temas y personajes, sin discriminaciones y sin complejos de ninguna clase. Además que a mí siempre me ha resultado fascinante la figura de Isabel Preysler y ahora, con este nuevo episodio de su vida, mi fascinación no ha hecho sino renovarse y aumentar aún más si cabe. Qué coño, a ver si no va una ni a poder marujear en su propio blog!
En mi opinión, Preysler es un personaje completamente sugestivo, una mujer apasionante desde el punto de vista psicológico, una verdadera diosa del amor, una hembra nacida para amar y para ser amada. Y tan claro creo yo que lo tiene ella que estoy completamente convencida de que siempre ha tenido un plan B, un plan C, un plan D y todos los planes alternativos posibles para que en ningún caso, pasase lo que pasase, pudiera verse en una terrible situación de indeseado lapsus de desamor.
Es más, me apostaría la cabeza sin temor a perderla a que ahora mismo, recién empezado este nuevo romance con Vargas Llosa y siendo plenamente consciente de que, por la provecta edad de él, esta relación conlleva una no muy lejana fecha de caducidad, ella tiene perfectamente localizados a los posibles sustitutos de don Mario para cuando desgraciadamente lo pierda por las inexorables leyes de la vida.
Y si Preysler siempre me ha resultado un personaje tan sugerente como atractivo, esta última historia de amor con la que nos ha obsequiado a sus numerosos seguidores ya me parece el summum de la perfección estética. La vida de esta mujer es puro arte. Qué capacidad de reinvención, de adaptación, de supervivencia mediática!
Y qué decir de ese entrañable anciano, ese tierno escribidor (como él mismo se definió cuando nos contó aquellos inolvidables amores suyos con la tía Julia), esa mente privilegiada que, llegada a los postreros días de su vida, tira la casa por la ventana, se echa la manta a la cabeza y, tan solo unas cuantas horas después de haber celebrado sus bodas de oro matrimoniales, decide abandonarlo todo y entregarse plenamente al que con toda probabilidad será el último gran amor de su vida. Madre mía, pedazo de historia!
Como todos los que me leéis habitualmente sabéis, soy una auténtica forofa de los amores clandestinos. Personalmente hubiera preferido una historia de amor secreta, una gran pasión vivida en la intimidad, con sólo dos protagonistas entregados cual adolescentes a las intensas emociones que cada uno provoca en el otro. Me parece mucho más romántico, más literario, no sé. Incluso el propio Vargas Llosa podría haber contado esos amores prohibidos de su senectud en una última gran novela. Habría sido un hermoso broche final para su vida pero también para su carrera literaria. Y con el tiempo los estudiosos y analistas de su obra habrían insinuado que tal vez podría detectarse un cierto tinte autobiográfico en esa ficción póstuma, por supuesto sin mencionar jamás el nombre de la dama, todo bajo un nebuloso halo de misterio, como si fuera el último gran enigma en la vida de un gran escritor. No me digáis que no mola.
Pues sí, esto habría sido precioso, estéticamente impecable, pero con un personaje como Preysler, de todo punto imposible. Preysler puede vivir ciertamente un amor en la clandestinidad, pero por su propia idiosincrasia de femme fatale mediática, ese amor tarde o temprano tiene que salir a la luz y al papel cuché. Porque la vida de nuestra heroína si no es narrada con todo lujo de detalles por la prensa del corazón... simplemente no es vida. Es inconcebible una experiencia secreta en la historia de esta mujer, no tendría sentido, sería una incongruencia argumental imperdonable. Todo acontecimiento clandestino en su biografía está destinado a saltar a la luz pública en un momento u otro. Y no porque ella quiera sino porque la vida la ha hecho así; es su sino, es su condición... incluso es su condena.
Os cuento mi teoría largamente meditada y estudiada; así es cómo veo yo (ya sabéis, romántica incorregible) esta apasionante historia: en realidad Vargas Llosa siempre estuvo enamorado de Preysler, desde el mismo momento en que la vio. Ella es, a decir de todos los que la conocen, una mujer de un magnetismo impresionante, y eso no pudo pasar desapercibido para un hombre sensible a los encantos femeninos como siempre confesó ser don Mario (que, reconozcámoslo sin reparos, ha sido toda la vida bastante pendón).
Conocerla tuvo que ser un impacto brutal, pero ay, mísero de él, ay infelice... ella estaba felizmente casada y por desgracia era mujer de un solo hombre (consecutivamente hablando, por supuesto). Y qué hizo ante este difícil inconveniente nuestro entusiasta enamorado? Pues muy sencillo, ideó una ingeniosa estratagema de cortejo subliminal, digna de la mejor de sus ficciones literarias: se hizo amigo íntimo del marido de su amada como coartada perfecta para tenerla cerca y poder verla con la máxima frecuencia posible. Así, oculta su pasión detrás de esos aparentemente inofensivos encuentros de parejas afines, Mario simplemente era feliz manteniendo el contacto visual con Preysler y amándola en silencio. (Si al llegar a este punto no estáis llorando a moco tendido es que no tenéis ni sentimientos ni corazón)
No sabemos si en algún momento el secreto enamorado dio algún paso, si llegó a hacer alguna intentona de acercamiento erótico o si se atrevió a insinuarle alguna vez sus sentimientos. Tal vez un día con una copilla de más, o quizás ante una mirada de ella que le pareció cargada de significado, o simplemente en un arrebato de desesperación. Lo que sí podemos adivinar es que ella lo sabía. Una mujer de su condición siempre capta instintivamente a un admirador, porque es imprescindible intuirlo para proyectar esos planes B, C, D, etc. que constituyen su propia supervivencia como diosa del amor cuché. Así pues ella siempre lo supo, detectó inmediatamente los sentimientos que había despertado en él y le dedicó sus mejores sonrisas y sus miradas más elocuentes, aunque eso sí, siempre dejando muy claro con sus gestos y con su irreprochable comportamiento, que mientras fuera una mujer casada ese amor sería imposible. Qué gran historia, por diossss!!!
Se dieron cuenta en algún momento Boyer y Patricia (la señora de Vargas Llosa) de lo que sentía el escritor? Pues Boyer probablemente debía de estar acostumbrado a detectar a su alrededor la fascinación que Isabel despertaba entre los caballeros, por lo que no le llamaría demasiado la atención ver a su amigo Mario babear profusamente mientras miraba con embeleso a su bella esposa. Patricia puede que se sintiera más incómoda, con esa incomodidad que invade a casi todas las mujeres en presencia de una de esas señoras que ejercen tan inquietante magnetismo en los hombres (que me lo digan a mí, que tengo el mismo problema. Jejeje, que es coñaaaaaa), pero no creo que se oliera el peligro para su matrimonio, por la condición de Preysler de mujer casada y enamorada de su marido. No sé por qué a la mayoría de las mujeres les preocupa mucho más ser abandonadas por otra que el hecho de que sus maridos se queden con ellas para siempre pero secretamente enamorados de esa otra. Tal vez por eso yo siempre me he sentido mucho más identificada y cómoda en el papel de "la otra" porque me gusta mucho más que me amen en secreto a que vengan conmigo del brazo a comprar el pan.
El caso es que el palo, la sorpresa, el impacto, han tenido que ser la hostia para la cornamentada Patricia. Porque podemos dar por seguro que, exceptuando el funeral de Boyer al que probablemente acudió el matrimonio junto, los siguientes encuentros de Vargas Llosa y Preysler han tenido lugar sin conocimiento de la esposa del escritor. Con toda seguridad él, completamente envalentonado, sin apenas creer la suerte de que el marido de la dama hubiera muerto, inició sus maniobras de ataque y cortejo en cuanto pasó un tiempo prudencial tras la viudez de su amada. El tiempo justo para guardar las convenciones sociales pero para no dar ocasión a ningún otro pretendiente que pudiera estar en alguno de los planes B. C o D de Preysler de que se le pudiera adelantar y quitarle la ansiada presa. No se esperan 30 años para que de repente llegue un puto advenedizo y te pille la mano por to el morro (perdón por la ordinariez pero es que me he puesto por un momento en su lugar y me he exaltado).
Así pues, Mario actuó con rapidez y precaución, sin prisa pero sin pausa. Es incluso muy probable que tanto él como otros posibles pretendientes ya hubieran empezado a maniobrar durante la larga enfermedad del difunto Boyer. Con disimulo, con aparente preocupación por la salud del enfermo, pero siempre dejando caer su rendida admiración y su veneración por la hermosa filipina.
En fin, que estas cosas puedan pasar en plena senectud es algo que me conmueve enormemente. Yo, que como sabéis soy una gran admiradora de la revista Pronto y muy particularmente de una de sus secciones más emblemáticas, "El amor no tiene edad", en la que los lectores cuentan apasionantes experiencias de amores tardíos, me rindo incondicionalmente ante el romance Vargas Llosa-Preysler. Y aunque ya he confesado que me habría encantado un amor clandestino en forma de pasión prohibida en el umbral de la muerte, reconozco que de haber sido así no hubiera podido gozar de este gran momento como espectadora, porque nunca me habría enterado. Así que demos por bueno el desarrollo de la historia y congratulémonos de que finalmente haya salido a la luz para goce y satisfacción de los forofos de las grandes historias de amor.
Lo siento por Patricia, que se ha tenido que llevar un chasco impresionante, pobre. Supongo que ninguna mujer se espera que, después de superar las bodas de oro matrimoniales, lo que presupone una larga vida en común de complicidad, compañerismo y grata convivencia, ya libre de avatares hormonales y pasionales, a su marido octogenario le entre un volunto amoroso y la abandone por otra señora. Esta mujer tiene que estar pasando indudablemente momentos muy amargos, pero... qué quieres, Patricia? Las grandes pasiones son así. Para mí mucho peor sería saber, intuir, sospechar... que mi marido se ha pasado toda la vida enamorado de otra persona, esperando esa oportunidad que al final le ha sido concedida ya casi in extremis. Lo del abandono en última instancia, piénsalo bien, Patricia, es pecata minuta. Yo es por animarte y eso.
Sin embargo para una espectadora neutral pero empedernidamente romántica como yo esa parte es precisamente lo más sugestivo: ese amor oculto durante años, un sentimiento unidireccional, apenas sin esperanzas, probablemente condenado a esos cien años de soledad que tan bien supo relatar el gran enemigo de don Mario, don Gabriel García Márquez. Me siento conmovida por ese escritor enamorado que ve pasar los años y sólo aspira a poder estar de vez en cuando cerca de su amada, en esas reuniones de pareja que tan ansiadas debían de ser por él. Ese hombre que un día ve algo de luz al final del túnel cuando al marido de ella y amigo de él le da un ictus de repente.
"Ay, Dios, habrá una oportunidad para mí?"
Imaginad sus nervios, su impaciencia casi adolescente, su sinvivir... incluso sus oraciones íntimas:
"Señor, por favor, haz que se muera antes de que yo ya esté completamente gagá y ninguna Viagra en el mundo consiga levantar el cetro de mi pasión por esta mujer."
El Señor te ha oído, Mario, y ella finalmente es tuya. Y el Hola lo inmortalizará narrándolo en vivo y en directo para que nosotros, vuestros fans, los de uno y los de otra y los de ambos conjuntamente, gocemos y nos regocijemos admirando los documentos gráficos que serán la prueba palpable a todo color de ese gran amor. Cuántos momentos memorables nos quedarán aún por presenciar!
Gracias, Mario. Gracias, Isabel. Gracias, Hola. Efectivamente, como muy sabiamente afirma mi admirado Pronto "El amor no tiene edad".
Ni yo jartura para el petardeo.
En mi opinión, Preysler es un personaje completamente sugestivo, una mujer apasionante desde el punto de vista psicológico, una verdadera diosa del amor, una hembra nacida para amar y para ser amada. Y tan claro creo yo que lo tiene ella que estoy completamente convencida de que siempre ha tenido un plan B, un plan C, un plan D y todos los planes alternativos posibles para que en ningún caso, pasase lo que pasase, pudiera verse en una terrible situación de indeseado lapsus de desamor.
Es más, me apostaría la cabeza sin temor a perderla a que ahora mismo, recién empezado este nuevo romance con Vargas Llosa y siendo plenamente consciente de que, por la provecta edad de él, esta relación conlleva una no muy lejana fecha de caducidad, ella tiene perfectamente localizados a los posibles sustitutos de don Mario para cuando desgraciadamente lo pierda por las inexorables leyes de la vida.
Y si Preysler siempre me ha resultado un personaje tan sugerente como atractivo, esta última historia de amor con la que nos ha obsequiado a sus numerosos seguidores ya me parece el summum de la perfección estética. La vida de esta mujer es puro arte. Qué capacidad de reinvención, de adaptación, de supervivencia mediática!
Y qué decir de ese entrañable anciano, ese tierno escribidor (como él mismo se definió cuando nos contó aquellos inolvidables amores suyos con la tía Julia), esa mente privilegiada que, llegada a los postreros días de su vida, tira la casa por la ventana, se echa la manta a la cabeza y, tan solo unas cuantas horas después de haber celebrado sus bodas de oro matrimoniales, decide abandonarlo todo y entregarse plenamente al que con toda probabilidad será el último gran amor de su vida. Madre mía, pedazo de historia!
Como todos los que me leéis habitualmente sabéis, soy una auténtica forofa de los amores clandestinos. Personalmente hubiera preferido una historia de amor secreta, una gran pasión vivida en la intimidad, con sólo dos protagonistas entregados cual adolescentes a las intensas emociones que cada uno provoca en el otro. Me parece mucho más romántico, más literario, no sé. Incluso el propio Vargas Llosa podría haber contado esos amores prohibidos de su senectud en una última gran novela. Habría sido un hermoso broche final para su vida pero también para su carrera literaria. Y con el tiempo los estudiosos y analistas de su obra habrían insinuado que tal vez podría detectarse un cierto tinte autobiográfico en esa ficción póstuma, por supuesto sin mencionar jamás el nombre de la dama, todo bajo un nebuloso halo de misterio, como si fuera el último gran enigma en la vida de un gran escritor. No me digáis que no mola.
Pues sí, esto habría sido precioso, estéticamente impecable, pero con un personaje como Preysler, de todo punto imposible. Preysler puede vivir ciertamente un amor en la clandestinidad, pero por su propia idiosincrasia de femme fatale mediática, ese amor tarde o temprano tiene que salir a la luz y al papel cuché. Porque la vida de nuestra heroína si no es narrada con todo lujo de detalles por la prensa del corazón... simplemente no es vida. Es inconcebible una experiencia secreta en la historia de esta mujer, no tendría sentido, sería una incongruencia argumental imperdonable. Todo acontecimiento clandestino en su biografía está destinado a saltar a la luz pública en un momento u otro. Y no porque ella quiera sino porque la vida la ha hecho así; es su sino, es su condición... incluso es su condena.
Os cuento mi teoría largamente meditada y estudiada; así es cómo veo yo (ya sabéis, romántica incorregible) esta apasionante historia: en realidad Vargas Llosa siempre estuvo enamorado de Preysler, desde el mismo momento en que la vio. Ella es, a decir de todos los que la conocen, una mujer de un magnetismo impresionante, y eso no pudo pasar desapercibido para un hombre sensible a los encantos femeninos como siempre confesó ser don Mario (que, reconozcámoslo sin reparos, ha sido toda la vida bastante pendón).
Conocerla tuvo que ser un impacto brutal, pero ay, mísero de él, ay infelice... ella estaba felizmente casada y por desgracia era mujer de un solo hombre (consecutivamente hablando, por supuesto). Y qué hizo ante este difícil inconveniente nuestro entusiasta enamorado? Pues muy sencillo, ideó una ingeniosa estratagema de cortejo subliminal, digna de la mejor de sus ficciones literarias: se hizo amigo íntimo del marido de su amada como coartada perfecta para tenerla cerca y poder verla con la máxima frecuencia posible. Así, oculta su pasión detrás de esos aparentemente inofensivos encuentros de parejas afines, Mario simplemente era feliz manteniendo el contacto visual con Preysler y amándola en silencio. (Si al llegar a este punto no estáis llorando a moco tendido es que no tenéis ni sentimientos ni corazón)
No sabemos si en algún momento el secreto enamorado dio algún paso, si llegó a hacer alguna intentona de acercamiento erótico o si se atrevió a insinuarle alguna vez sus sentimientos. Tal vez un día con una copilla de más, o quizás ante una mirada de ella que le pareció cargada de significado, o simplemente en un arrebato de desesperación. Lo que sí podemos adivinar es que ella lo sabía. Una mujer de su condición siempre capta instintivamente a un admirador, porque es imprescindible intuirlo para proyectar esos planes B, C, D, etc. que constituyen su propia supervivencia como diosa del amor cuché. Así pues ella siempre lo supo, detectó inmediatamente los sentimientos que había despertado en él y le dedicó sus mejores sonrisas y sus miradas más elocuentes, aunque eso sí, siempre dejando muy claro con sus gestos y con su irreprochable comportamiento, que mientras fuera una mujer casada ese amor sería imposible. Qué gran historia, por diossss!!!
Se dieron cuenta en algún momento Boyer y Patricia (la señora de Vargas Llosa) de lo que sentía el escritor? Pues Boyer probablemente debía de estar acostumbrado a detectar a su alrededor la fascinación que Isabel despertaba entre los caballeros, por lo que no le llamaría demasiado la atención ver a su amigo Mario babear profusamente mientras miraba con embeleso a su bella esposa. Patricia puede que se sintiera más incómoda, con esa incomodidad que invade a casi todas las mujeres en presencia de una de esas señoras que ejercen tan inquietante magnetismo en los hombres (que me lo digan a mí, que tengo el mismo problema. Jejeje, que es coñaaaaaa), pero no creo que se oliera el peligro para su matrimonio, por la condición de Preysler de mujer casada y enamorada de su marido. No sé por qué a la mayoría de las mujeres les preocupa mucho más ser abandonadas por otra que el hecho de que sus maridos se queden con ellas para siempre pero secretamente enamorados de esa otra. Tal vez por eso yo siempre me he sentido mucho más identificada y cómoda en el papel de "la otra" porque me gusta mucho más que me amen en secreto a que vengan conmigo del brazo a comprar el pan.
El caso es que el palo, la sorpresa, el impacto, han tenido que ser la hostia para la cornamentada Patricia. Porque podemos dar por seguro que, exceptuando el funeral de Boyer al que probablemente acudió el matrimonio junto, los siguientes encuentros de Vargas Llosa y Preysler han tenido lugar sin conocimiento de la esposa del escritor. Con toda seguridad él, completamente envalentonado, sin apenas creer la suerte de que el marido de la dama hubiera muerto, inició sus maniobras de ataque y cortejo en cuanto pasó un tiempo prudencial tras la viudez de su amada. El tiempo justo para guardar las convenciones sociales pero para no dar ocasión a ningún otro pretendiente que pudiera estar en alguno de los planes B. C o D de Preysler de que se le pudiera adelantar y quitarle la ansiada presa. No se esperan 30 años para que de repente llegue un puto advenedizo y te pille la mano por to el morro (perdón por la ordinariez pero es que me he puesto por un momento en su lugar y me he exaltado).
Así pues, Mario actuó con rapidez y precaución, sin prisa pero sin pausa. Es incluso muy probable que tanto él como otros posibles pretendientes ya hubieran empezado a maniobrar durante la larga enfermedad del difunto Boyer. Con disimulo, con aparente preocupación por la salud del enfermo, pero siempre dejando caer su rendida admiración y su veneración por la hermosa filipina.
En fin, que estas cosas puedan pasar en plena senectud es algo que me conmueve enormemente. Yo, que como sabéis soy una gran admiradora de la revista Pronto y muy particularmente de una de sus secciones más emblemáticas, "El amor no tiene edad", en la que los lectores cuentan apasionantes experiencias de amores tardíos, me rindo incondicionalmente ante el romance Vargas Llosa-Preysler. Y aunque ya he confesado que me habría encantado un amor clandestino en forma de pasión prohibida en el umbral de la muerte, reconozco que de haber sido así no hubiera podido gozar de este gran momento como espectadora, porque nunca me habría enterado. Así que demos por bueno el desarrollo de la historia y congratulémonos de que finalmente haya salido a la luz para goce y satisfacción de los forofos de las grandes historias de amor.
Lo siento por Patricia, que se ha tenido que llevar un chasco impresionante, pobre. Supongo que ninguna mujer se espera que, después de superar las bodas de oro matrimoniales, lo que presupone una larga vida en común de complicidad, compañerismo y grata convivencia, ya libre de avatares hormonales y pasionales, a su marido octogenario le entre un volunto amoroso y la abandone por otra señora. Esta mujer tiene que estar pasando indudablemente momentos muy amargos, pero... qué quieres, Patricia? Las grandes pasiones son así. Para mí mucho peor sería saber, intuir, sospechar... que mi marido se ha pasado toda la vida enamorado de otra persona, esperando esa oportunidad que al final le ha sido concedida ya casi in extremis. Lo del abandono en última instancia, piénsalo bien, Patricia, es pecata minuta. Yo es por animarte y eso.
Sin embargo para una espectadora neutral pero empedernidamente romántica como yo esa parte es precisamente lo más sugestivo: ese amor oculto durante años, un sentimiento unidireccional, apenas sin esperanzas, probablemente condenado a esos cien años de soledad que tan bien supo relatar el gran enemigo de don Mario, don Gabriel García Márquez. Me siento conmovida por ese escritor enamorado que ve pasar los años y sólo aspira a poder estar de vez en cuando cerca de su amada, en esas reuniones de pareja que tan ansiadas debían de ser por él. Ese hombre que un día ve algo de luz al final del túnel cuando al marido de ella y amigo de él le da un ictus de repente.
"Ay, Dios, habrá una oportunidad para mí?"
Imaginad sus nervios, su impaciencia casi adolescente, su sinvivir... incluso sus oraciones íntimas:
"Señor, por favor, haz que se muera antes de que yo ya esté completamente gagá y ninguna Viagra en el mundo consiga levantar el cetro de mi pasión por esta mujer."
El Señor te ha oído, Mario, y ella finalmente es tuya. Y el Hola lo inmortalizará narrándolo en vivo y en directo para que nosotros, vuestros fans, los de uno y los de otra y los de ambos conjuntamente, gocemos y nos regocijemos admirando los documentos gráficos que serán la prueba palpable a todo color de ese gran amor. Cuántos momentos memorables nos quedarán aún por presenciar!
Gracias, Mario. Gracias, Isabel. Gracias, Hola. Efectivamente, como muy sabiamente afirma mi admirado Pronto "El amor no tiene edad".
Ni yo jartura para el petardeo.
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