domingo, 23 de junio de 2013

Noticias del fin del mundo

Titulo así este post porque hace referencia a un artículo de Rosa Montero que he leído en El País Semanal. En resumidas cuentas es una reflexión sobre la incidencia del desarrollo tecnológico en el mundo del trabajo, o más exactamente, del no trabajo.

http://opinion.informador.com.mx/Columnas/2013/06/23/noticias-del-fin-del-mundo/

El artículo es realmente escalofriante. Montero habla de un informe del año 1980 que por lo visto hay por ahí sobre el impacto de la revolución microelectrónica en el empleo. Al parecer se hizo un experimento en el sector relojero alemán y se comprobó que la microtecnología acabó de un plumazo en cinco años con el 70% de los puestos de trabajo. Por ello se encargó a un grupo de "sabios" de distintas disciplinas el antedicho informe, que tuvo conclusiones demoledoras: la tecnología, de seguir desarrollándose al mismo ritmo (y se ha desarrollado de hecho a un ritmo mucho más vertiginoso), abreviando... el trabajo tal y como lo entendemos hoy en día, se va a tomar por culo.

Yo creo que no hace falta ser un sabio de reconocido prestigio internacional ni un experto en nada para adivinar eso; de hecho es una obviedad, y en la realidad ya lo estamos viendo en muchísimos sectores. Por poner un suponer: en esta sociedad de la pluriinformación y el acceso en tiempo real a todo, qué futuro creéis que pueden tener las agencias de viajes de aquí a cinco años? Yo ya casi no conozco a nadie que acuda a ellas, la gente se monta sus vacaciones por su cuenta y se las diseña totalmente a su gusto, y la mayoría de hoteles, líneas aéreas y compañías de transportes ya disponen de páginas web para gestionar directamente las reservas y las compras con sus clientes. Bye bye, agencias, bon voyage!!!!

O por hablar del sector que más conozco: las bibliotecas universitarias. Todos los que nos dedicamos a esto creo que estamos de acuerdo en que éste es un sector a extinguir, sus días están contados y no existe futuro ninguno, por más que algunos estén empeñados en reinventarlo y se esfuercen en idear nuevas tareas con el fin de mantenerlo artificialmente en una sociedad que de aquí a muy poco no lo va a necesitar. La gente cada vez se maneja mejor con la información, sabe buscarla, seleccionarla y gestionarla, y hasta el nativo digital más tonto nos da algo así como cienmil vueltas a los que de sopetón nos hemos visto envueltos en esta revolución y por mucho que intentemos ponernos al día no tenemos cojones de alcanzarlos.

Los más optimistas piensan que al menos la cosa dará hasta que nos jubilemos (si es que alguna vez nos jubilamos, cosa que yo doy por imposible. A mi post sobre las jubilaciones me remito), pero yo tengo claro que ni de coña esto da para veinte o treinta años más, por mucho que se vayan jubilando los más viejos y los demás nos vayamos resituando para cubrir agujeros. Las tecnologías van a una velocidad que dudo que nos dé para mucho tiempo más. Esto está finiquitado y es bueno que lo sepamos.

Lo que no sé es que harán con nosotros (si es que nos perdonan la vida y no nos mandan con un ERE a todos a la puta calle, que ya lo pueden hacer tranquilamente gracias a los desvelos de nuestro eficiente gobierno).  Bueno, ya en su día en las Universidades reconvirtieron al personal de cocina y al de limpieza en bibliotecarios; no me extrañaría que ahora hiciéramos el camino inverso y terminásemos todos dándole a la mopa o al puchero, que todavía son trabajos no invadidos por la tecnología punta y necesitan mano de obra analógica. Yo cuando veo a algunos que se dan aires casi de ministros porque son del grupo tal o de la categoría cual lo flipo porque no me cuesta nada imaginármelos de aquí a unos años de rodillas, con unos guantes de plástico quitando mierda de los servicios. Los que sois del gremio haced la prueba y pensad en algunos que todos conocemos, veréis qué risa da.

Bueno, a lo que voy, que mucha gente cree que esto del paro es algo temporal, que viene de la crisis y que con el tiempo volverán los buenos tiempos del famoso y añorado "Estado del bienestar". Yo, igual que os decía en el post de los viejos, creo que en absoluto, que eso nunca volverá y que esto no tiene marcha atrás. Simple y llanamente no hay trabajo para todos y ya nunca lo va a haber, ni aquí ni en Pekin, y mucho menos en las maravillosas condiciones de los tiempos mileuristas. El trabajo, el poco trabajo que haya, tendrá que repartirse entre los millones de habitantes del planeta y por supuesto los sueldos y la calidad de vida no tendrán nada que ver con lo que un día tuvimos.

Igual que soñábamos con el elixir de la vida casi eterna y se hizo realidad en forma de pesadilla, los que soñaron con que las nuevas tecnologías descargarían al hombre del trabajo pesado y rutinario al final verán cómo lo descargan de ésos y de todos los demás trabajos. Ayyyyy, esos sueños peligrosos que se terminan haciendo realidad...

Rosa Montero tiene al final de su artículo un momento flowerpower realmente entrañable y habla de ocio, de tiempo libre para desarrollar aficiones maravillosas, de una sociedad sana y feliz concienciada en el anticonsumo (creo que no se percata de que cuanto menos consumo aún menos trabajo), de lo que podremos disfrutar de la familia y los amigos cuando no trabajemos y cobremos el paro (tampoco sé de dónde piensa que saldrán esos subsidios ni qué clase de familias podrán formarse con estas perspectivas)... En fin, que tiene un puntito de ingenuidad y de misticismo sostenible que la pobre da hasta penilla. Dan ganas de abrazarla y de darle un par de achuchones a la feliz infeliz.

Conste que la entiendo perfectamente. Lanzar a tus lectores este tipo de mensajes y no darles ni una mijilla de esperanza, sólo mal rollo tutiplén, es una verdadera putada. Yo me permito hacerlo porque soy una cabrona vocacional (porculera de nacimiento, decía mi madre) y ponerle el cuerpo malo a la gente es una especialidad intelectual que no me disgusta. Qué queréis, tengo alma de Fondo Monetario Internacional. Además como tengo pocos lectores tampoco hago un perjuicio social tan gordo;  si tuviera tantos seguidores como Montero igual me cortaba un pelín o echaba mano del toque abeja Maya como hace ella, aunque sólo fuera por compasión, pero sois tan pocos a los que os jodo el día que no merece la pena intentar engañaros.

Os aseguro que si estuviera ahora mismo en edad de procrear no lo haría ni harta vino porque vaya porvenir les espera a estas criaturitas. De hecho con estas perspectivas dudo mucho que nadie quiera reproducirse. Ésa es la única buena noticia que puedo daros, que la especie se extinguirá y por fin dejaremos de dar por culo en el mundo con nuestras putas tecnologías y nuestros aires contaminados de mierda y nuestros ríos más llenos de mierda todavía.

No es que vaya a haber un apocalipsis al estilo bíblico ni como los finales cutres que anuncian las pelis findelmundistas. No, yo creo que será algo mucho más natural, una extinción meditada, paulatina, incluso voluntaria, un suicidio de especie lento pero inexorable. Un "Vámonos disimuladamente uno a uno sin que se note", como los SIMPA, los que se van sin pagar de los bares.

Quisimos vivir eternamente y comprobamos que no era tan guay como parecía... Quisimos repartir la riqueza y se hizo realidad el refrán de que quien reparte reparte se lleva la mejor parte, cuando no toda la parte...  Quisimos que la tecnología nos hiciera la vida más fácil y lo que nos trajo es la imposibilidad de vivir.

Otra buena noticia que tengo que daros es que, como nos quedan cuatro días contados como especie, podéis daros tranquilamente a todos vuestros vicios más o menos confesables. El que fume, que se lo fume todo de dos en dos; el que beba que se ahogue en alcohol, mira Amy Winehouse lo feliz que murió; el que sea más de follar que se olvide de los condones y se pille una buena ETS que se lo lleve de este mundo antes del acabóse; el que sea más de comer grasas polisupersaturadísimas que se infle a hamburguesas gigantes de 5.000 calorías y reviente a gusto... O podéis daros a todos los vicios juntos para aumentar la eficacia y optimizar vuestros recursos autodestructivos. En fin, todo sea por ir desalojando el terreno de juego poco a poco, sin grandes aspavientos, sin llamar mucho la atención.

Yo por mi parte pienso seguir escribiendo posts apocalípticos y jodiéndole los días al personal (preferiblemente los lunes, si es posible, aunque los viernes sería incluso mejor). De todas formas este post, como siempre, está abierto a todo tipo de chusma, y si hay algún optimista irreductible por ahí que vea el panorama menos chungo, oye, que hable ahora o que calle para siempre. Vamos, que si creéis en eso de la redención y en un mundo mejor y en la bondad intrínseca del hombre, en la supervivencia de la especie y cosas así... adelante.

Si crees que eres capaz de enfrentarte con dos cojones a mi malrrollismo crónico, manifiéstate. Pero hombre, con argumentos medio razonables y aceptables para una inteligencia media. No me hagas como la Montero y te pongas a contarme lo bien que lo pasaremos cuando tengamos todo el tiempo libre y podamos dedicarnos a la jardinería a tiempo completo. Manifiéstate, optimista impenitente, pero manifiéstate con fundamento.

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