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jueves, 12 de agosto de 2021

Nart versus Flich: caso abierto

Observo con estupor creciente la última polémica en Twitter.

En el programa "Todo es mentira" una chica cuenta un episodio de acoso sexual vivido en la calle. Los analistas comentan. Obviamente todo el mundo en el plató está escandalizado por la injusticia de que las mujeres tengamos que ir por la calle aguantando este tipo de comportamientos machistas, abusones  e impresentables. Todas lo hemos tenido que soportar en un momento u otro y es muy desagradable, sin duda.

En un momento dado interviene el abogado, periodista y político Javier Nart, y empieza a desarrollar una línea argumental, en mi opinión, de puro sentido común. Intenta explicar que es prácticamente imposible en la calle vernos completamente libres de situaciones desagradables, esto es una realidad innegable. Por mucho que eduquemos a nuestros hijos en valores e intentemos cambiar la mentalidad de la gente, siempre habrá energúmenos, chiflados, violadores, asesinos, pederastas y delincuentes de todo pelaje. Y como no podemos poner un policía detrás de cada persona es importante intentar evitar al máximo este tipo de situaciones. 

Nadie deja a un niño de 5 años solo en la calle precisamente porque sabemos que existen pederastas. Quiere decir esto que culpas a los padres de los niños secuestrados, violados y asesinados? No, quiere decir que si hay un riesgo en la calle la mayoría de los padres intentarán que sus hijos no estén expuestos a ese riego.

Otra analogía. A nadie en su sano juicio se le ocurre meterse en Sevilla en el barrio de las Tres mil viviendas o en Córdoba en la calle Torremolinos a las 5 de la mañana. Bueno, ni a las 3 de la tarde. Ni mujer ni hombre (salvo, que viva allí, conozca el medio y lo tenga controlado, claro. O que vaya a comprar droga y sepa exactamente dónde tiene que ir), pero a dar un bonito paseo nocturno no iría nadie. Por qué? Porque sabes que son sitios peligrosos, con un nivel de violencia muy alto. 

Las personas normales y corrientes evitamos los peligros. No vamos por la vida diciendo: "Que no hay huevos? Agárrame el cubata", y yendo a la calle Torremolinos a fumarnos un cigarrito en un banco. Y no lo hacemos porque nuestro instinto de supervivencia nos hace ponernos a salvo de esos riesgos, como hacen por otra parte todos los animales que en el mundo han sido, son y serán.

Pues bien, del mismo modo que yo he puesto esta sencilla analogía para explicar este razonamiento de puro sentido común, Nart intentó hacer lo mismo con una experiencia vivida en primera persona. Y como es poco probable que a Nart lo hayan intentado violar en la calle alguna vez, lo hizo con otro tipo de delito, y comenzó a narrar cómo una vez le atracaron en una calle que él no sabía que era peligrosa.

En ese momento la presentadora del espacio, la inefable Marta Flich, empieza a gritarle y a decirle que si pretende comparar una agresión sexual con un robo de cartera. Nart intenta explicar que no, que sólo pone un ejemplo de lo que quiere explicar. Pero ya no puede decir nada más porque Flich, al grito de NO TE LO CONSIENTOOOOOOOO comienza a despotricar, a decir que es inadmisible comparar algo así y, a pesar de todos los intentos vanos de Nart por intentar defenderse de sus acusaciones, lo manda callar sin contemplaciones. A continuación Nart, durante un intermedio, se levanta y se va de allí. Una decisión bastante sensata, desde mi punto de vista.

Pues bien, ya tenemos polémica tuitera: los partidarios de que Flich silencie a Nart y no le permita desarrollar su línea argumental porque es moralmente inadmisible, y los que no entienden/entendemos que una persona no pueda explicar un razonamiento que, se puede compartir o no, pero que es perfectamente lícito. 

También hay un importante problema de comprensión verbal, en mi opinión. Porque Nart en ningún momento intenta comparar la gravedad de ambos delitos, sino que lo que pretende es defender lo que decía al comienzo: que el riesgo nulo no existe, que no se puede poner un policía detrás de cada persona, mujer u hombre, y que ese principio de evitación del peligro es igual para todos los delitos. 

Se culpa con ello a las víctimas? En absoluto, el culpable siempre es el agresor.  De eso no cabe la menor duda. Nunca pensaremos que los culpables de un niño violado sean sus padres, pero inmediatamente al saber las circunstancias del hecho, pondremos a nuestros propios hijos a buen recaudo para evitar que les pueda suceder lo mismo. Tampoco ninguna mujer violada es culpable de su violación, pero estoy completamente segura de que ella misma jamás volverá a pasar por el lugar donde ocurrió. Ella misma intentará evitar una situación similar toda la vida. Implica eso una asunción de culpa? En absoluto! Implica que su instinto de supervivencia se ha activado ante ese peligro concreto y que está alerta ya para siempre.

En fin, todo esto da para escribir un tratado. Todos, cada día, cada minuto y cada segundo de nuestras vidas, usamos ese instinto de supervivencia. Soy mujer y además eso implica un plus. No solo no voy a las 5 de la mañana a la calle Torremolinos, sino que no voy a ninguna otra parte sola. Y cuando salgo y me recojo tarde siempre llamo a un taxi y procuro estar en contacto con alguien que lo sepa, por si el taxista también me sale rana. He vivido los suficientes años como para detectar peligros muy variopintos, y por eso pido a los taxistas que se esperen a que entre en mi portal y no haya nadie oculto esperando. En definitiva, nunca seré culpable si alguien me viola, pero voy a intentar con todas mis fuerzas que eso no me pase. Y lo mismo vale para todos los demás posibles delitos: asesinato, robo, estafa...

No entiendo ni quiero entender por qué Marta Flich no dejó a Javier Nart exponer este argumento, que por otra parte yo ya le había oído en otras ocasiones. No entiendo por qué tanta gente está en ese plan intolerante de ser incapaz de escuchar al oponente. No pasa nada por escuchar al otro; siempre le puedes rebatir después. Eso sería lo natural en democracia: hablar y escuchar y confrontar las ideas.  No silenciar, censurar o condenar sin tan siquiera escuchar.

Y lo peor, todo eso bajo la coartada perfecta del feminismo. No me siento representada en ese feminismo rancio, totalitario y gritón. No me gusta la gente que chilla, que manda callar a los demás y que cree que así es como debe defender sus ideas. No me chilles, escúchame y yo te escucharé. Podré estar de acuerdo o no, pero nunca te mandaré callar. Seas hombre o mujer o lo que quieras ser.