Lo veo en la prensa: una muchacha graba a un hombre que la estaba persiguiendo y masturbándose, y luego lo cuelga en las redes sociales.
De inmediato me pongo a leer los comentarios a la noticia, que son lo que más me gusta de los diarios digitales, y tal como me esperaba todos van de lo mismo, que si el machismo, que si la educación, que si la igualdad, el omnipresente heteropatriarcado y la madre que los parió a todos. Ni un solo comentario que se salga de la norma ni que intente profundizar algo más en el tema, fuera de repetir una y otra vez los mismos mantras condenatorios hacia el masturbador en cuestión.
En fin, creo que la mayoría de las tías alguna vez nos hemos enfrentado al típico exhibicionista que se esconde detrás de un árbol o de un seto y que al pasar tú te llama y te enseña el pene mientras se masturba. Entiendo que el tipo al que grabó la chica esta responde a esas características, aunque en su caso el sujeto, en lugar de estar escondido, parece que iba detrás de ella pretendiendo que le mirara.
Igual estoy confundida, pero yo nunca he entendido que este tipo de comportamientos tengan nada que ver con el machismo. El exhibicionista en mi opinión es una persona enferma, que tiene un trastorno del comportamiento evidente, un trastorno que con toda probabilidad intenta controlar porque no creo que le reporte otra cosa que muchos problemas legales, por no hablar de la repulsa social, incluída la de muchos tíos machistas.
Es más, la inmensa mayoría de los machistas jamás irían por ahí enseñando su pene a muchachas o a niños y muy posiblemente condenarían enérgicamente esa actitud. Muchos estarían dispuestos incluso a apalizar al exhibicionista en cuestión.
Creo que esta reciente costumbre de atribuir al machismo prácticamente todas las cosas desagradables que nos pasan a las mujeres ha terminado por confundir problemas completamente distintos.
Es más, yo iría aún más lejos. Yo tampoco relacionaría el machismo con el caso de los violadores compulsivos y reincidentes. Ni con los pederastas. Siempre he creído que este tipo de personas están enfermas, por eso soy partidaria para ellos de la PPR, porque no creo que puedan ser tratados como delincuentes normales que pueden ser rehabilitados y reinsertados en la sociedad. En realidad pienso que deberían estar internados en hospitales psiquiátricos penitenciarios, algo que no sé ni si existe.
Lo que no entiendo es que se les meta en el mismo saco que, por ejemplo, a un maltratador que pega o insulta a su mujer sencillamente porque le da la gana. Como también es difente el ejemplo de las violaciones en grupo, que ahí sí que hay un componente de reafirmación masculina de los agresores, que además se animan unos a otros y claramente desprecian a su víctima, a la que consideran un mero objeto de diversión. Un maltratador probablemente puede ser recuperable y reeducable, al igual que uno de estos violadores grupales, porque ahí sí que hay un componente machista que es posible erradicar, pero el que actúa por impulsos incontrolables tanto contra mujeres como contra niños es muy difícil de rehabilitar.
Sé que esto que digo puede ser muy impopular, pero siempre he pensado que estas personas lo tienen que pasar fatal intentando controlar esos impulsos. Me imagino, por ejemplo, a alguien a quien le atraigan poderosamente los niños pero que quiera con todas sus fuerzas ser una persona normal. Que tenga su familia y que luche contra su tendencia y vea que no puede. No se me ocurre mayor tortura que ésa, la verdad. Conste que hablo todo el rato de la gente que siente ese impulso como algo incontrolable, no del que lo hace por puro vicio, que también los habrá seguro.
Por eso el otro día cuando leí la noticia del exhibicionista y vi que ni una sola persona se planteaba el tema desde el punto de vista del hombre me dio mucha pena por la simpleza de la gente, que no se molesta en intentar analizar nada. Se lee esto y automáticamente es catalogado en el amplio espectro de la "violencia machista" y asunto averiguao.
Puede que yo sea una persona que piensa demasiado las cosas pero es que la realidad es un poco más compleja que todo eso que nos pretenden hacer ver como homogéneo, indudable e indiscutible. Claro que... debe de ser tan consolador tener unos cuantos dogmas, convicciones y certezas y que todo quepa perfectamente en ellas, no?
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martes, 5 de febrero de 2019
miércoles, 13 de diciembre de 2017
Samanta y otra tanda de chiflados
Sabéis lo que son los "looners"? Yo hasta ayer tampoco, pero gracias a Samanta Villar y sus pirados ya lo sé.
Los looners son fetichistas de los globos. Sí, amigos, como lo leéis. Si el otro día abrí un post sobre los fetichistas de la comida compulsiva y de la obesidad mórbida, hoy le toca el turno a los globitos.
Que no os podíais imaginar que pueda haber gente que se excite sexualmente inflando globos y haciéndolos explotar? Pues podéis ver el programa "Samanta y el miedo" y os quedaréis tan ojipláticos y pelipúnticos como me quedé yo misma. Lo creáis o no, hay gente que se pone burra explotando globos. Incluso sólo esperando a que exploten. Estos en un cumpleaños infantil se lo tienen que pasar bomba. Uyyyyyys qué gustirrinín!
Definitivamente ésta es una especie destinada a extinguirse más pronto que tarde. No puede sobrevivir una especie que se excita explotando globos o engordando como cerdos. O al menos, no debería sobrevivir. Fijo que hay cienes de seres vivos mucho más dignos de preservarse. Las leyes naturales de la evolución tienen que actuar aquí tarde o temprano.
El punto final de la noche lo dio mi hijo, que estaba en la cocina y cuando vino al salón nos pilló a mi hija y a mí con la boca abierta mirando a los looners retozando con sus globos.
- Pero qué mierda estáis viendo ahora??????? Madre mía, qué vejez me vais a dar!
Los looners son fetichistas de los globos. Sí, amigos, como lo leéis. Si el otro día abrí un post sobre los fetichistas de la comida compulsiva y de la obesidad mórbida, hoy le toca el turno a los globitos.
Que no os podíais imaginar que pueda haber gente que se excite sexualmente inflando globos y haciéndolos explotar? Pues podéis ver el programa "Samanta y el miedo" y os quedaréis tan ojipláticos y pelipúnticos como me quedé yo misma. Lo creáis o no, hay gente que se pone burra explotando globos. Incluso sólo esperando a que exploten. Estos en un cumpleaños infantil se lo tienen que pasar bomba. Uyyyyyys qué gustirrinín!
Definitivamente ésta es una especie destinada a extinguirse más pronto que tarde. No puede sobrevivir una especie que se excita explotando globos o engordando como cerdos. O al menos, no debería sobrevivir. Fijo que hay cienes de seres vivos mucho más dignos de preservarse. Las leyes naturales de la evolución tienen que actuar aquí tarde o temprano.
El punto final de la noche lo dio mi hijo, que estaba en la cocina y cuando vino al salón nos pilló a mi hija y a mí con la boca abierta mirando a los looners retozando con sus globos.
- Pero qué mierda estáis viendo ahora??????? Madre mía, qué vejez me vais a dar!
jueves, 30 de noviembre de 2017
Samanta y sus chiflados
Me pongo a ver un programa de Samanta Villar sobre la belleza. Bueno, ése es el título que lleva el capítulo pero además de alguna que otra reflexión sobre la cirugía estética y los cánones de belleza y cosas así, la tía saca a una cantidad impresionante de pirados que ponen los pelos como escarpias.
Hay una tía que lleva tatuado el 90% de su cuerpo porque quiere figurar en el libro Guinness como la persona más tatuada del mundo. Lleva tatuados hasta los globos oculares. Sí, de rosita. En el programa sale la loca esta tatuándose la vagina, que es de las pocas zonas del cuerpo que no se había tocado. Para más inri la tía, al mismo tiempo que se va haciendo nuevos tatus, se está borrando los de la cara porque dice que está aburrida de ellos y tiene ganas de verse el rostro al natural, como era antes de empezar a masacrárselo.
Pero con todo lo rara y repugnante que resulta la tía esta, no es ni mucho menos lo peor. Bastante más espeluznante es una pareja que despierta repulsión y fascinación a partes iguales. Resulta que al tío le pone inflarla a a ella comer y ponerla cada vez más gorda. No un poco gordita y curvilínea, no; obesa de obesidad mórbida. La tía pesa 140 kilos pero cree que aún le faltan unos cuantos más para estar a su gusto, no se sabe si el de ella o el de él.
Por lo visto (yo de esto no tenía ni idea) hay tías que se graban en youtube comiendo como cerdas todo el día para que la gente vea cómo engordan. Comen en pelotas para que su público vea las lorzas bien, las carnes desparramándose, capas de carne fofa superponiéndose unas a otras. Algunas tienen bastantes seguidores. Sin comentarios.
La pareja esta muestra a las cámaras una sesión supuestamente erótica de lo que es su relación. Primero van al supermercado y compran juntos, como un ritual, alimentos hipercalóricos de todo tipo: carnes rojas, hidratos, dulces, batidos... La gracia consiste en meterle a ella del tirón en el cuerpo unas 6.000 calorías, una bomba que podría matar a una vaca. Primero la muchacha come "normal", en la cama, él metiéndole con una mano bocados de todas las cosas que han comprado y con la otra mano tocándole la barriga para comprobar cómo se va hinchando poco a poco, porque por lo visto esto le excita y le pone como una moto. Luego él coge una especie de sonda y se la mete por la boca y la sigue cebando a base de batidos hipercalóricos. Y ella se los traga obedientemente. Juro que no me estoy inventando nada.
El espectáculo, como dije, es al mismo tiempo repulsivo e hipnótico. Mi hija se tapaba los ojos con asco pero de vez en cuando abría un par de dedos para mirar porque realmente resultaba difícil tanto verlo como dejar de verlo. Yo no podía apartar la vista a pesar de sentir una repugnancia absoluta. Cuando habían terminado con lo que ellos llamaban "la sesión" se tumbaban muy juntitos y él le tocaba compulsivamente la barriga inflada. Es de suponer que eso es lo que ellos entienden por tener sexo porque esa muchacha no estaba para que le metieran en el cuerpo más nada.
Digo que el espectáculo resultaba a la vez asqueroso y fascinante porque la autodestrucción siempre lo es. Esa chica sabía que lo que estaba haciendo la podía matar, bien a largo plazo, bien de un infarto súbito. Por no hablar de la cantidad de enfermedades crónicas que puede padecer. Pero le daba exactamente iguaaaaaaal! No me quedó muy claro si todo eso lo hacía por ella misma o por satisfacerlo a él. En cualquier caso hay que estar muy mal de la cabeza.
En cuanto al tipo si ella explotara en alguna sesión de éstas no creo que la llorara más de dos días, hasta que encontrara a otra subnormal dispuesta a ponerse como una vacaburra para gustarle. Ni siquiera haría falta que explotase. Si algún día ella decidiera parar de hacer esto no me cabe la menor duda de que dejaría de sentir el menor interés por ella y se buscaría ipso facto una sustituta. Es difícil valorar quién está peor, si ella o él. Aunque la principal perjudicada sí está mucho más claro.
En fin, viendo todo esto, una no puede sino llegar a la conclusión de que esta sociedad ya ha llegado al límite de lo decadente. La gente necesita cada vez experiencias más bestias porque las normales aburren.
Como ya he dicho en mi post anterior creo que la única salida a todo esto es la autodestrucción de la especie, la extinción por propia imbecilidad. Esa muchacha puede morir de una explosión calórica pero lo cierto es que todos los demás podemos morir igualmente en un mundo en el que la gente vota masivamente a locos con un poder infinito, que pueden destruirlo todo de un plumazo con solo apretar un botón.
Quizás fuera lo mejor. Al menos no nos iríamos suicidando lenta y dolorosamente. Un solo click y... a tomar por culo. Todos flotando en el espacio junto con los cachitos de butifarra, hamburguesas y pasteles que duermen en el estómago hinchado de esa pobre imbécil a la que su novio ceba para que se le levante la polla.
Así está el mundo. Es la crónica de una muerte anunciada.
Hay una tía que lleva tatuado el 90% de su cuerpo porque quiere figurar en el libro Guinness como la persona más tatuada del mundo. Lleva tatuados hasta los globos oculares. Sí, de rosita. En el programa sale la loca esta tatuándose la vagina, que es de las pocas zonas del cuerpo que no se había tocado. Para más inri la tía, al mismo tiempo que se va haciendo nuevos tatus, se está borrando los de la cara porque dice que está aburrida de ellos y tiene ganas de verse el rostro al natural, como era antes de empezar a masacrárselo.
Pero con todo lo rara y repugnante que resulta la tía esta, no es ni mucho menos lo peor. Bastante más espeluznante es una pareja que despierta repulsión y fascinación a partes iguales. Resulta que al tío le pone inflarla a a ella comer y ponerla cada vez más gorda. No un poco gordita y curvilínea, no; obesa de obesidad mórbida. La tía pesa 140 kilos pero cree que aún le faltan unos cuantos más para estar a su gusto, no se sabe si el de ella o el de él.
Por lo visto (yo de esto no tenía ni idea) hay tías que se graban en youtube comiendo como cerdas todo el día para que la gente vea cómo engordan. Comen en pelotas para que su público vea las lorzas bien, las carnes desparramándose, capas de carne fofa superponiéndose unas a otras. Algunas tienen bastantes seguidores. Sin comentarios.
La pareja esta muestra a las cámaras una sesión supuestamente erótica de lo que es su relación. Primero van al supermercado y compran juntos, como un ritual, alimentos hipercalóricos de todo tipo: carnes rojas, hidratos, dulces, batidos... La gracia consiste en meterle a ella del tirón en el cuerpo unas 6.000 calorías, una bomba que podría matar a una vaca. Primero la muchacha come "normal", en la cama, él metiéndole con una mano bocados de todas las cosas que han comprado y con la otra mano tocándole la barriga para comprobar cómo se va hinchando poco a poco, porque por lo visto esto le excita y le pone como una moto. Luego él coge una especie de sonda y se la mete por la boca y la sigue cebando a base de batidos hipercalóricos. Y ella se los traga obedientemente. Juro que no me estoy inventando nada.
El espectáculo, como dije, es al mismo tiempo repulsivo e hipnótico. Mi hija se tapaba los ojos con asco pero de vez en cuando abría un par de dedos para mirar porque realmente resultaba difícil tanto verlo como dejar de verlo. Yo no podía apartar la vista a pesar de sentir una repugnancia absoluta. Cuando habían terminado con lo que ellos llamaban "la sesión" se tumbaban muy juntitos y él le tocaba compulsivamente la barriga inflada. Es de suponer que eso es lo que ellos entienden por tener sexo porque esa muchacha no estaba para que le metieran en el cuerpo más nada.
Digo que el espectáculo resultaba a la vez asqueroso y fascinante porque la autodestrucción siempre lo es. Esa chica sabía que lo que estaba haciendo la podía matar, bien a largo plazo, bien de un infarto súbito. Por no hablar de la cantidad de enfermedades crónicas que puede padecer. Pero le daba exactamente iguaaaaaaal! No me quedó muy claro si todo eso lo hacía por ella misma o por satisfacerlo a él. En cualquier caso hay que estar muy mal de la cabeza.
En cuanto al tipo si ella explotara en alguna sesión de éstas no creo que la llorara más de dos días, hasta que encontrara a otra subnormal dispuesta a ponerse como una vacaburra para gustarle. Ni siquiera haría falta que explotase. Si algún día ella decidiera parar de hacer esto no me cabe la menor duda de que dejaría de sentir el menor interés por ella y se buscaría ipso facto una sustituta. Es difícil valorar quién está peor, si ella o él. Aunque la principal perjudicada sí está mucho más claro.
En fin, viendo todo esto, una no puede sino llegar a la conclusión de que esta sociedad ya ha llegado al límite de lo decadente. La gente necesita cada vez experiencias más bestias porque las normales aburren.
Como ya he dicho en mi post anterior creo que la única salida a todo esto es la autodestrucción de la especie, la extinción por propia imbecilidad. Esa muchacha puede morir de una explosión calórica pero lo cierto es que todos los demás podemos morir igualmente en un mundo en el que la gente vota masivamente a locos con un poder infinito, que pueden destruirlo todo de un plumazo con solo apretar un botón.
Quizás fuera lo mejor. Al menos no nos iríamos suicidando lenta y dolorosamente. Un solo click y... a tomar por culo. Todos flotando en el espacio junto con los cachitos de butifarra, hamburguesas y pasteles que duermen en el estómago hinchado de esa pobre imbécil a la que su novio ceba para que se le levante la polla.
Así está el mundo. Es la crónica de una muerte anunciada.
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