Aviso de que este post va de mierdas de perros y de que es un poco guarro, por si alguien prefiere ahorrarse la lectura y pasar directamente a otra cosa mariposa.
Los sucesos que relato ocurrieron anoche, mientras iba paseando a Miss Bimba, mi perrilla, como de costumbre. Normalmente aprovecho este paseo nocturno para hacer mis compras de diario pero procuro antes de entregarme al vil consumismo que la perra vaya bien meada y cagada como corresponde.
Pues bien, efectivamente a los dos minutos de estar en la calle me dirijo al sitio favorito de Miss Bimba para cagar, que son los matorrales de la avenida. También es mi sitio favorito para que ella cague porque así no tengo que recoger sus cacas, ya que al ser materia orgánica donde mejor pueden estar es en los matorrales sirviendo de abono a la tierra... En fin, que la perra da sus cuatro vueltas pertinentes, preludio del acto defecatorio (recordaréis que el Manolo daba dos, pero claro, ella es el doble de grande así que necesitará centrifugar un poco más, digo yo) y procede al acto en sí.
Una vez satisfechas las necesidades excretatorias de mi perrita ya me quedo yo tranquila y decido hacer mis compras. Total, que salgo de la zona de confort cagatorio y me dirijo hacia la tienda en cuestión, la vinacoteca. Estoy allí un ratito, charlo con el tendero, selecciono la mercancía y la compro, concretamente un par de vinos de mi gusto, y salgo toda feliz con la satisfacción del deber cumplido (perra meada y cagada, vinos comprados), ya para casa directamente.
En éstas que a mitad de la calle Miss Bimba da ostensibles muestras de nerviosismo y comienza a dar vueltas.
Oh, no, cielosssss, otra vez noooooooo! Aquí nooooooooo!
Pues sí, aquí. La perra da sus cuatro vueltas de rigor, se agacha en posición expulsiva y allí que suelta en mitad de la acera cuatro truños cuatro (tantos como vueltas) de considerables proporciones; increíble que de un cuerpecillo de 8 kilos pueda salir esa cantidad de mierda.
Momento pánico. Obviamente tengo que recoger los truños y tirarlos a una papelera porque donde están no los puedo dejar para que cualquier pobre incauto los pise y se lleve la mierda a su casa. Pero es que la hijaputa la perra ha cagado en el lugar estratégicamente situado más lejos de una papelera de todo el barrio.
Hago cálculos mentales puesto que me conozco todas las papeleras de la zona, y la más cercana puede estar perfectamente a unos 200 metros de donde me encuentro. La madre que parió a la puta perra! No había sitios pa cagar! Y además... si ya había cagao, coñññño! Esto ha sido a pura traición. Y encima CUATROOOOOO! Toma yaaaaaa!
Tooooootaaaaaaá! Que agarro los cuatro truños dentro de un pañuelo de papel porque paso de usar las bolsitas de plástico que se venden a tales efectos puesto que bastante plástico hay ya guarreando el mundo como para que yo añada más para recoger las mierdas de mi perra. Y agarrando con mucho asquito el klínex por las puntas a modo de paquetito con los cuatro truños dentro me debato sobre la dirección a tomar. Al final opto por ir hacia la zona más oscura porque no es plato de gusto que la pillen a una con una bolsa de exquisitos vinos en una mano y en la otra con un pañuelo lleno de mojones. Y de todas formas las papeleras están igual de lejos para un lado que para otro.
Y de esta guisa, con la nariz arrugada y la mano portadora de las cuatro cacas lo más alejada posible del cuerpo me dirijo hacia la zona más discreta pensando que es poco probable cruzarme con alguien por ese camino. Y una mierdaaaaaaaa! Otra más pa la colección. Por lo menos me crucé con 10 personas, yo creo que por ahí no ha pasado más gente jamás en la vida a esa hora. Y para esquivar a la peña yo venga a tirar pa un lado y pa otro, plan Chiquito de la Calzada, alargando así cada vez más el momento de soltar los ñordos, que ya se estaban petrificando en mi mano.
La puta perra más feliz que una perdiz moviendo alegremente su culito vaciado y yo haciendo el gilipollas por to el barrio con el brazo estirado, jaaaaarl no puedoooooooor, con las cuatro mierdas.
ME CAGO EN TO SU NACIÓN! JAPUTA!
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miércoles, 14 de febrero de 2018
jueves, 3 de septiembre de 2015
Perversiones
Confieso que tengo una perversión, que seguramente tendrá algún nombre por ahí en algún catálogo de psicopatologías más o menos inconfesables. La cuestión es que tengo la costumbre de imaginarme a la gente cagando, fundamentalmente a la gente superpija y/o supertonta y/o superbuenorra.
Por ejemplo, hoy estaba mirando en la prensa una foto de Iker Casillas y al momento me lo he imaginado cagando. Me ha costado, no os creáis, porque es una visión un tanto esquizoide, un tío con un punto erótico que te cagas (valga la redundancia) y una actividad nulamente erótica (salvo que la coprofilia sea tu perversión favorita).
Pero si con Iker me cuesta no os quiero ya decir con gente como... Letizia. Ahí ya es que tengo que hacer acopio de toda mi capacidad de fantasear guarramente. Porque cualquiera que vea a esa tía tiene que llegar a la conclusión simplemente de que no caga. No puede hacerlo, es imposible. No le pega, porque en ella chocan dos cuestiones contrapuestas: la elegancia y la fisiología.
Qué pensáis? Cagará Letizia con las piernas elegantemente cruzadas como la vemos siempre en público? Porque esa mujer no puede abrir las piernas, va en contra de su naturaleza de reina. Pero es que, y tengo motivos para afirmar esto rotundamente, con las piernas cruzadas es muy difícil proceder a ningún tipo de evacuación. Así pues, cómo lo hace? Descruzará las piernas momentáneamente, en cuestión de segundos, ni uno más de los estrictamente necesarios, para efectuar el acto en sí y luego rápidamente, volverá a cruzarlas antes de levantarse del trono real e intentar subirse las bragas con las piernas cruzadas?
Ya, ya sé que muchos pensaréis que este tipo de pensamientos son de enferma mental total y absoluta. Y probablemente lleváis razón. Y la mayoría no estaréis dispuestos a participar de este juego imaginativo, pero en fin, los pocos que os avengáis a traspasar fronteras y a acompañarme en este aberrante submundo, qué os parece? Podéis ver a Letizia cagando? Y si es así, la podéis ver con las piernas descruzadas? Es esa visión posible?
Más gente. Los políticos. A ésos no me cuesta imaginármelos evacuando a casi ninguno porque forma parte de su profesión poner caras muy similares, y si me apuras, incluso unas caras bastante esforzadas, como las de alguien a quien el proceso le está costando mucho mucho trabajo. Creo que con muy poca imaginación a pocos les podrá costar visualizar a Rajoy en esa actitud; es más, yo incluso diría que es difícil visualizarlo en otra que no sea la de cagar. Y quien dice Rajoy dice Artur Mas o Carlos Floriano o Cayo Lara o incluso Juan Carlos Monedero. Del PSOE ahora mismo no se me viene ningún nombre a la cabeza salvo el de Pedro Sánchez, y a ese cuesta; es mucho más fácil visualizarlo en otras posiciones.
Más. Periodistas. Marhuenda, por ejemplo. Marhuenda, con esa carita de lechuza algo bizquilla, podría perfectamente tener en el baño justamente esa cara, la de una lechuza cagando. Claro que yo nunca he visto este fenómeno, mis conexiones con el mundo animal son muy limitadas. Alguien ha visto alguna vez una lechuza cagando? Podría ser Marhuenda algo muy parecido?
Con Eduardo Inda tampoco tengo ningún problema. Cuando arruga los ojillos en las entrevistas, probablemente con intención de parecer inquisitivo, consigue adoptar una expresión muy similar a la de las personas normales en posición evacuatoria. No es difícil pensar que ésa podría ser la misma pose facial que usa tanto para reflexionar como para atacar a sus contrincantes como para apretar en caso de dificultad para expulsar alguna hez especialmente dolorosa o complicada. Puede incluso que también la use para follar, sobre todo si necesita concentrarse mucho para mantener las erecciones o para no eyacular con indeseada precocidad.
Y Ana Rosa Quintana? Es posible, sin ser un ser de otra galaxia, imaginar a Ana Rosa Quintana en un retrete dando a luz un truño de dimensiones más o menos respetables? En realidad éste sería un caso muy similar al de la Preysler, que también es un hueso duro de roer para esta afición mía. Preysler cagando es una imagen que cualquier mente sana rechaza de plano. Ni siquiera es posible imaginarla pariendo por vía natural, empujando y eso. Podría romperse, hacerse añicos, el pobre Vargas Llosa no tendría años para reconstruirla.
Y qué me decís de la Conferencia Episcopal? Reconozco que no estoy muy al día con este organismo, puesto que yo me quedé en Rouco Varela, aunque tengo entendido que luego han puesto a otro. Pero han sido tantos los años de ver en los medios a Rouco e imaginármelo cagando que ya lo identifico plenamente con lo que sería la imagen de un obispo en pleno acto fecal. Y ahí chocaba con un problema adicional, que era su extraordinario parecido con el artista multifacético Paco Clavel. De forma y manera que nunca he conseguido visualizar a Rouco sentado en la taza sin unos tacones rojos y una flor en el pelo. Tal es la visión demencial que tengo de la Conferencia Episcopal en este momento.
A Mahoma no me lo quiero ni imaginar, no sea que algún fundamentalista ande por aquí y se le crucen los cables y decida asesinarme por esta pequeña perversión mía que tampoco hace daño a nadie. Que con esta gente nunca se sabe. Que yo dibujar no sabré pero a imaginación no me ganan a mí ninguno de los desgraciados del Charlie Hebdo que fueron enviados al otro barrio por la panda de pirados estos.
En fin, ahora mismo no caigo en nadie más. Si a alguien se le ocurre otro personaje con el que fantasear en plan guarrete pues que me lo proponga y nos montamos una performance on line, apuntando cada uno lo que se nos ocurra.
Es posible hasta que alguien pretenda fantasear conmigo, ya que he sido yo la que ha propuesto el juego. Desde aquí le facilito ya el asunto: yo soy muy de actitud contemplativa. Básicamente voy al baño a leer y espero pacientemente que los hechos se produzcan por sí mismos. Si en un tiempo razonable y prudencial (digamos que 5 páginas de un libro o 3 de una entrevista en un dominical) no se ha conseguido el objetivo, simplemente me rindo sin contemplaciones y espero a una nueva oportunidad para adoptar exactamente la misma actitud expectante a la par que esperanzada. Procuro sentarme siempre en el baño con la elegancia que me caracteriza y adoptar una pose lo más digna posible, dadas las circunstancias.
Por ejemplo, hoy estaba mirando en la prensa una foto de Iker Casillas y al momento me lo he imaginado cagando. Me ha costado, no os creáis, porque es una visión un tanto esquizoide, un tío con un punto erótico que te cagas (valga la redundancia) y una actividad nulamente erótica (salvo que la coprofilia sea tu perversión favorita).
Pero si con Iker me cuesta no os quiero ya decir con gente como... Letizia. Ahí ya es que tengo que hacer acopio de toda mi capacidad de fantasear guarramente. Porque cualquiera que vea a esa tía tiene que llegar a la conclusión simplemente de que no caga. No puede hacerlo, es imposible. No le pega, porque en ella chocan dos cuestiones contrapuestas: la elegancia y la fisiología.
Qué pensáis? Cagará Letizia con las piernas elegantemente cruzadas como la vemos siempre en público? Porque esa mujer no puede abrir las piernas, va en contra de su naturaleza de reina. Pero es que, y tengo motivos para afirmar esto rotundamente, con las piernas cruzadas es muy difícil proceder a ningún tipo de evacuación. Así pues, cómo lo hace? Descruzará las piernas momentáneamente, en cuestión de segundos, ni uno más de los estrictamente necesarios, para efectuar el acto en sí y luego rápidamente, volverá a cruzarlas antes de levantarse del trono real e intentar subirse las bragas con las piernas cruzadas?
Ya, ya sé que muchos pensaréis que este tipo de pensamientos son de enferma mental total y absoluta. Y probablemente lleváis razón. Y la mayoría no estaréis dispuestos a participar de este juego imaginativo, pero en fin, los pocos que os avengáis a traspasar fronteras y a acompañarme en este aberrante submundo, qué os parece? Podéis ver a Letizia cagando? Y si es así, la podéis ver con las piernas descruzadas? Es esa visión posible?
Más gente. Los políticos. A ésos no me cuesta imaginármelos evacuando a casi ninguno porque forma parte de su profesión poner caras muy similares, y si me apuras, incluso unas caras bastante esforzadas, como las de alguien a quien el proceso le está costando mucho mucho trabajo. Creo que con muy poca imaginación a pocos les podrá costar visualizar a Rajoy en esa actitud; es más, yo incluso diría que es difícil visualizarlo en otra que no sea la de cagar. Y quien dice Rajoy dice Artur Mas o Carlos Floriano o Cayo Lara o incluso Juan Carlos Monedero. Del PSOE ahora mismo no se me viene ningún nombre a la cabeza salvo el de Pedro Sánchez, y a ese cuesta; es mucho más fácil visualizarlo en otras posiciones.
Más. Periodistas. Marhuenda, por ejemplo. Marhuenda, con esa carita de lechuza algo bizquilla, podría perfectamente tener en el baño justamente esa cara, la de una lechuza cagando. Claro que yo nunca he visto este fenómeno, mis conexiones con el mundo animal son muy limitadas. Alguien ha visto alguna vez una lechuza cagando? Podría ser Marhuenda algo muy parecido?
Con Eduardo Inda tampoco tengo ningún problema. Cuando arruga los ojillos en las entrevistas, probablemente con intención de parecer inquisitivo, consigue adoptar una expresión muy similar a la de las personas normales en posición evacuatoria. No es difícil pensar que ésa podría ser la misma pose facial que usa tanto para reflexionar como para atacar a sus contrincantes como para apretar en caso de dificultad para expulsar alguna hez especialmente dolorosa o complicada. Puede incluso que también la use para follar, sobre todo si necesita concentrarse mucho para mantener las erecciones o para no eyacular con indeseada precocidad.
Y Ana Rosa Quintana? Es posible, sin ser un ser de otra galaxia, imaginar a Ana Rosa Quintana en un retrete dando a luz un truño de dimensiones más o menos respetables? En realidad éste sería un caso muy similar al de la Preysler, que también es un hueso duro de roer para esta afición mía. Preysler cagando es una imagen que cualquier mente sana rechaza de plano. Ni siquiera es posible imaginarla pariendo por vía natural, empujando y eso. Podría romperse, hacerse añicos, el pobre Vargas Llosa no tendría años para reconstruirla.
Y qué me decís de la Conferencia Episcopal? Reconozco que no estoy muy al día con este organismo, puesto que yo me quedé en Rouco Varela, aunque tengo entendido que luego han puesto a otro. Pero han sido tantos los años de ver en los medios a Rouco e imaginármelo cagando que ya lo identifico plenamente con lo que sería la imagen de un obispo en pleno acto fecal. Y ahí chocaba con un problema adicional, que era su extraordinario parecido con el artista multifacético Paco Clavel. De forma y manera que nunca he conseguido visualizar a Rouco sentado en la taza sin unos tacones rojos y una flor en el pelo. Tal es la visión demencial que tengo de la Conferencia Episcopal en este momento.
A Mahoma no me lo quiero ni imaginar, no sea que algún fundamentalista ande por aquí y se le crucen los cables y decida asesinarme por esta pequeña perversión mía que tampoco hace daño a nadie. Que con esta gente nunca se sabe. Que yo dibujar no sabré pero a imaginación no me ganan a mí ninguno de los desgraciados del Charlie Hebdo que fueron enviados al otro barrio por la panda de pirados estos.
En fin, ahora mismo no caigo en nadie más. Si a alguien se le ocurre otro personaje con el que fantasear en plan guarrete pues que me lo proponga y nos montamos una performance on line, apuntando cada uno lo que se nos ocurra.
Es posible hasta que alguien pretenda fantasear conmigo, ya que he sido yo la que ha propuesto el juego. Desde aquí le facilito ya el asunto: yo soy muy de actitud contemplativa. Básicamente voy al baño a leer y espero pacientemente que los hechos se produzcan por sí mismos. Si en un tiempo razonable y prudencial (digamos que 5 páginas de un libro o 3 de una entrevista en un dominical) no se ha conseguido el objetivo, simplemente me rindo sin contemplaciones y espero a una nueva oportunidad para adoptar exactamente la misma actitud expectante a la par que esperanzada. Procuro sentarme siempre en el baño con la elegancia que me caracteriza y adoptar una pose lo más digna posible, dadas las circunstancias.
domingo, 13 de julio de 2014
Si me quieres ver mear... conmigo te has de casar
Confieso que me he reído una barbaridad leyendo el artículo de Javier Marías en EL País Semanal este finde. Y no es que Marías sea un escritor especialmente divertido, ni mucho menos; puede ser todo menos eso, pero como ente social tengo la sensación de que tiene que ser todo un "personaje" bastante peculiar.
Se queja Javier (me permitiré llamarlo así, aunque sé que le horrorizaría este abuso de confianza, porque lo leo todas las semanas y para mí es casi un pariente) de que un director de cine chino-americano (pongamos que sea Ang Lee) quiere hacer una adaptación de un relato suyo y le ha mandado un anteproyecto del guión en el que sale una escena que a Marías le parece de un zafio imperdonable. En un momento de la historia el director chino pone a hablar a una pareja mientras uno de los dos realiza alguna actividad fisiológica "poco erótica" en el baño, no sabemos exactamente cuál.
Y entonces Javier, que confiesa que por lo general le da exactamente igual lo que hagan con sus obras cuando las adaptan al cine, ante esa zafiedad sin igual decide escribir al director chino para pedirle por favor que no incluya esa escena burda y repugnante porque no podría soportar que alguien pudiera pensar que la había escrito él. Madre mía, la cara que se le tuvo que quedar al chino.
En fin, Marías se muestra tremendamente escandalizado ante la idea de que en una pareja, uno de los dos pueda ver al otro no ya defecando, que son palabras mayores, sino sencillamente orinando. Salvo que se sea amante de la coprofilia o de la lluvia dorada ("golden shower", que le dice él)
Cuenta Javier que él siempre con sus parejas ha recurrido a abrir los grifos o encender la maquinilla de afeitar para camuflar los posibles sonidos desagradables derivados de, oh cielos, actos tan poco elegantes y eróticos como mear o cagar.
Bueno, me lo he pasado tan bien leyéndolo que me veo obligada a compartirlo con vosotros.
Pero ante este impactante e inspirado artículo de mi admirado Marías... yo me pregunto, y si pudiera se lo preguntaría a él:
En qué clase de viviendas ha habitado este hombre con sus padres y hermanos, que por lo visto son un porrón, que nunca se haya visto en una situación de emergencia tipo "abreeeeeee, que no puedo máaaaaas?" Sabrá este hombre lo que es vivir cinco, seis o siete miembros de una familia en un piso con un solo cuarto de baño?
Se imaginará Marías que hay personas que a lo largo de su vida conyugal, por lesión o enfermedad o lo que sea, han tenido que terminar limpiándole el culo y lo que no es el culo a su pareja, por muy antierótico que eso puede llegar a ser? Y lo que es aún más increíble: la han seguido queriendo!!!!!
Habrá entrado nuestro héroe alguna vez en un baño en el que su pareja haya hecho de vientre dos minutos antes? Y si lo ha hecho, se le habrá venido la líbido abajo instantáneamente ya para siempre jamás? Porque bueno, aparte del tema visual, ejem ejem... tenemos el tema olores, que de ese asunto podemos charlar ampliamente otro día, si eso.
Qué hará el intrépido Marías ante una emergencia de su pareja si le pilla a él en el baño? La dejará mearse encima con tal de que no lo vea en tan poco agraciada situación? Le pasará una escupidera por una rendija con la promesa de que ella no mire ni huela ni respire?
Habrá visto alguna vez a alguna de sus parejas vomitando compulsivamente por una gastroenteritis de caballo que no te da tiempo ni a moverte del sitio? Porque ya me imagino que por una borrachera fortuita o por una desgraciada resaca es impensable. No creo que se lo pudiera perdonar en la vida.
Sabrá Marías que en la mayoría de los partos las mujeres no estamos precisamente sexis y que sin embargo muchos hombres quieren compartir esa experiencia tan antierótica con sus mujeres? Y conste que en muchos de esos partos al empujar se echa alguna que otra cosa además del feto y la placenta... y no quiero entrar en detalles.
Y lo más fuerte... alguien se imagina una relación larga de pareja, de pongamos 15 0 20 años (de más ni hablemos) en la que cada vez que entres al baño compartido tengas que empezar a encender electrodomésticos ruidosos a las seis de la mañana, a abrir grifos tutiplén, a cantar ópera a voz en grito, con tal de que tu pareja no escuche alguna ventosidad? Y con lo sensible que es el propio Marías con el tema de la contaminación acústica... sería soportable un mundo así, en el que la gente, por ejemplo, pusiera la radio a toda pastilla a cualquier hora del día para que su cónyuge no le oyera mear?
Javier, Javier, hombre de Dios, pero tú en qué mundo vives? La vida en pareja está tan llena de cosas antieróticas!! Para empezar, has olido el aliento de tu pareja alguna vez al despertar? O también pones el despertador diez minutos antes para echarte un colutorio mentolado? Ayyyyy, que no me extrañaría.
Ps. Por si alguien quiere reírse tutiplén y sin complejos, aquí va el artículo al completo:
http://javiermariasblog.wordpress.com/2014/07/13/la-zona-fantasma-13-de-julio-de-2014-en-favor-de-la-ocultacion-natural/
Se queja Javier (me permitiré llamarlo así, aunque sé que le horrorizaría este abuso de confianza, porque lo leo todas las semanas y para mí es casi un pariente) de que un director de cine chino-americano (pongamos que sea Ang Lee) quiere hacer una adaptación de un relato suyo y le ha mandado un anteproyecto del guión en el que sale una escena que a Marías le parece de un zafio imperdonable. En un momento de la historia el director chino pone a hablar a una pareja mientras uno de los dos realiza alguna actividad fisiológica "poco erótica" en el baño, no sabemos exactamente cuál.
Y entonces Javier, que confiesa que por lo general le da exactamente igual lo que hagan con sus obras cuando las adaptan al cine, ante esa zafiedad sin igual decide escribir al director chino para pedirle por favor que no incluya esa escena burda y repugnante porque no podría soportar que alguien pudiera pensar que la había escrito él. Madre mía, la cara que se le tuvo que quedar al chino.
En fin, Marías se muestra tremendamente escandalizado ante la idea de que en una pareja, uno de los dos pueda ver al otro no ya defecando, que son palabras mayores, sino sencillamente orinando. Salvo que se sea amante de la coprofilia o de la lluvia dorada ("golden shower", que le dice él)
Cuenta Javier que él siempre con sus parejas ha recurrido a abrir los grifos o encender la maquinilla de afeitar para camuflar los posibles sonidos desagradables derivados de, oh cielos, actos tan poco elegantes y eróticos como mear o cagar.
Bueno, me lo he pasado tan bien leyéndolo que me veo obligada a compartirlo con vosotros.
Pero ante este impactante e inspirado artículo de mi admirado Marías... yo me pregunto, y si pudiera se lo preguntaría a él:
En qué clase de viviendas ha habitado este hombre con sus padres y hermanos, que por lo visto son un porrón, que nunca se haya visto en una situación de emergencia tipo "abreeeeeee, que no puedo máaaaaas?" Sabrá este hombre lo que es vivir cinco, seis o siete miembros de una familia en un piso con un solo cuarto de baño?
Se imaginará Marías que hay personas que a lo largo de su vida conyugal, por lesión o enfermedad o lo que sea, han tenido que terminar limpiándole el culo y lo que no es el culo a su pareja, por muy antierótico que eso puede llegar a ser? Y lo que es aún más increíble: la han seguido queriendo!!!!!
Habrá entrado nuestro héroe alguna vez en un baño en el que su pareja haya hecho de vientre dos minutos antes? Y si lo ha hecho, se le habrá venido la líbido abajo instantáneamente ya para siempre jamás? Porque bueno, aparte del tema visual, ejem ejem... tenemos el tema olores, que de ese asunto podemos charlar ampliamente otro día, si eso.
Qué hará el intrépido Marías ante una emergencia de su pareja si le pilla a él en el baño? La dejará mearse encima con tal de que no lo vea en tan poco agraciada situación? Le pasará una escupidera por una rendija con la promesa de que ella no mire ni huela ni respire?
Habrá visto alguna vez a alguna de sus parejas vomitando compulsivamente por una gastroenteritis de caballo que no te da tiempo ni a moverte del sitio? Porque ya me imagino que por una borrachera fortuita o por una desgraciada resaca es impensable. No creo que se lo pudiera perdonar en la vida.
Sabrá Marías que en la mayoría de los partos las mujeres no estamos precisamente sexis y que sin embargo muchos hombres quieren compartir esa experiencia tan antierótica con sus mujeres? Y conste que en muchos de esos partos al empujar se echa alguna que otra cosa además del feto y la placenta... y no quiero entrar en detalles.
Y lo más fuerte... alguien se imagina una relación larga de pareja, de pongamos 15 0 20 años (de más ni hablemos) en la que cada vez que entres al baño compartido tengas que empezar a encender electrodomésticos ruidosos a las seis de la mañana, a abrir grifos tutiplén, a cantar ópera a voz en grito, con tal de que tu pareja no escuche alguna ventosidad? Y con lo sensible que es el propio Marías con el tema de la contaminación acústica... sería soportable un mundo así, en el que la gente, por ejemplo, pusiera la radio a toda pastilla a cualquier hora del día para que su cónyuge no le oyera mear?
Javier, Javier, hombre de Dios, pero tú en qué mundo vives? La vida en pareja está tan llena de cosas antieróticas!! Para empezar, has olido el aliento de tu pareja alguna vez al despertar? O también pones el despertador diez minutos antes para echarte un colutorio mentolado? Ayyyyy, que no me extrañaría.
Ps. Por si alguien quiere reírse tutiplén y sin complejos, aquí va el artículo al completo:
http://javiermariasblog.wordpress.com/2014/07/13/la-zona-fantasma-13-de-julio-de-2014-en-favor-de-la-ocultacion-natural/
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