domingo, 12 de junio de 2022

Lo digo en prosa y en verso, qué hago con mi viceverso?

 -Vas a salir esta noche?

- Hombre, mamá, eso ni se pregunta! Tengo 22 años,  hay que aprovechar la juventud.

- Pos a ver a la hora que llegamos.

- Mira, mamá, este cuerpo perfecto esculpido duramente en el gimnasio tiene que lucirse, disfrutar y ser disfrutado por las nenitas.

- No tienes tú cuento ni na!

- Mamá, mis amigos y yo somos esa clase de tíos que entramos en la discoteca y se hace la luz. De repente todo el mundo calla para vernos pasar.

- Sí, vamos, que os rompéis de guapos todos.

- Mira una foto del grupo, a ver si esto no es para romper la pana.

- Sí, muy guapos todos, y muy cachas. Vamos, lo que viene siendo una panda de viceversos con muchas horas de gimnasio encima.

- Pero bueno, el resultado compensa. Luego las titis responden. Menos algunos que tienen parienta, los pobres, los demás tenemos a nuestra disposición un público femenino interminable. Además, tenemos especialidades.

- No me digas.

- Sí, mira X. Mira qué carita. Éste es especialista en nenas de 18 a 20, algunas incluso más jóvenes. 1'94 de estatura física y humana.

- La verdad es que sí, que es guapete el chaval, para mi gusto demasiado cara de niño. Pos que tenga cuidao con lo de los 18 y que pida siempre el DNI para asegurarse.

- Se le tiran las adolescentes encima, mamá, te lo prometo. Se lo quieren comer vivo, tiene que pasarse la vida "que me dehe, que me dehe", quitándoselas de encima.

- Qué cruz, pobrecillo!

- Y mira Y. Éste es especialista en señoras de 30 y 40. También lo devoran. Qué te parece? Te mola, eh? No mientas.

- Yo ya estoy en la cuarta edad para esto, pero sí, reconozco que está bastante bien. Y parece mayor de 30. Igual si me pilla con diez años menos no le haría ascos.

- Que no le harías ascoooooos?? Mamáaaaaá, que se le tiran encima las señoraaaaaas! Ellas a él, no al revés!

- Bueno, yo siempre he sido sujeto pasivo en esto de la ceremonia del cortejo. Yo nunca le he entrado a un tío, me parece una ordinariez. Y tú qué especialidad tienes, mocito feliz?

- Yo soy de amplio espectro, como los buenos antibióticos. Mi público es mayoritario y de todas las edades. 

- Y tú eres de los que entran o de los que te entran?

- No, no, a mí me gusta ser sujeto activo. Eso de esperar pacientemente no va conmigo. Y además tengo una estrategia infalible.

- A ver, cuenta cuenta.

- Yo llego y les digo: "Ves este cuerpo? Pues podría ser tuyo si quieres durante un rato. Pero date prisa, que hay cola".

- Lavirrrrgeeeeeen! Y eso cuela?

- Joer si cuela! Mamá, aquí donde me ves soy un dios del amor.

- Madre mía, cómo ha degenerao la película! A mí me llega un tío y me suelta eso y no le doy ni la hora.

- Tú eres una rejervía, mamá. Y una estrecha. Las muchachas de ahora están mucho más abiertas al humor y al amor.

- Madre míaaaaaaa! Menos mal que esto se cura con los años. 

- Piensa, mamá, que tienes un hijo ampliamente deseado por las mujeres, un cuerpo nacido para el pecado.

- Vale, Adonis, pero ahora vete a la cocina a lavar tu plato, que está allí muerto de risa esperándote, antes de salir a la calle a ofrecer tu cuerpo apolíneo a las nenitas.

- Mamá, eres el anticlímax hecho mujer.

- A la cocina!!

- Bruja!!

jueves, 9 de junio de 2022

Juro que estoy hasta el mismo de tanto puritanismo.

Ayer me dijeron que soy una veletilla, porque cada vez que voto, cuando me decido a hacerlo, voto a un partido diferente. Carezco de algo que se llama "fidelidad de voto". Esto me lo dijo alguien que se jacta de haber votado toda la vida siempre al mismo partido, que por lo visto parece que es una gran virtud. En fin!

A lo largo de mi vida ciertamente he votado muchas opciones, siempre de izquierdas, incluyendo al PSOE, o bien no he votado. Últimamente ésta es la tónica general, no suelo votar desde hace años. Para mí es mucho más importante la fidelidad a mis ideas que la fidelidad a un partido, motivo por el que nunca he militado en ninguno. Puedo haber cambiado de opinión en algunas cosas, algo que creo positivo. La gente que se aferra a una opinión y no está abierta a cambiarla me parece fanática. Esos que dicen "no me vas a hacer cambiar de opinión". Bueno, ni lo pretendo, sólo estamos hablando. Pero tampoco tiene nada de malo que si mis argumentos te convencen cambies tu opinión sobre algún tema. El pensamiento debe de ser libre y flexible siempre. Aferrarte a convicciones como si fueran un clavo ardiendo tampoco es muy sano mentalmente que digamos.

Esto viene a cuento de que últimamente he estado discutiendo sobre el tema de la abolición de la prostitución. A ver, que todos estamos de acuerdo en que no nos gusta la prostitución. Nadie quiere tener una hija puta ni un hijo puto o putero. Eso es evidente. Y nadie va a discutir que la educación en valores puede ir poco a poco cambiando la realidad hasta que llegue un momento en que a nadie se le ocurra demandar sexo de pago. Pero hoy por hoy esto no es así, desgraciadamente. Hay demanda, bastante además, y mucha oferta para satisfacerla. Así que hay dos alternativas: prohibir o regular.  Yo siempre he sido partidaria de regular y nunca de prohibir. No me gustan las prohibiciones, y menos en materia de sexo.

Recuerdo cuando yo votaba a la izquierda porque para mí era sinónimo de libertad, liberad sin ira libertad. En cambio la derecha era retrógrada y quería imponer sus ideas y sus dogmas a toda costa. Esa era mi realidad y lo ha sido hasta hace muy poco. Pero hoy en día las cosas han cambiado bastante y el puritanismo ya no hace distingos. La derecha sigue siendo bastante retrógrada y dogmática, pero es que la izquierda se ha vuelto casi peor. 

Mi lema con respecto a las mujeres siempre ha sido el de toda la vida de Dios de la izquierda: "nosotras parimos, nosotras decidimos".  Y eso servía igual para todo tipo de decisiones: tener o no tener hijos, follar o no follar, abortar, donar óvulos, etc. Mi cuerpo es mi cuerpo y yo decido sobre todo lo que tenga que ver con él. La derecha por supuesto siempre ha negado esta forma de ver la vida. Ni aborto ni eutanasia ni sexo fuera del matrimonio ni nada de nada. Dios decide por ti. Pero actualmente se da el caso curioso de que la izquierda se muestra partidaria de que las mujeres decidamos sobre nuestros cuerpos, pero sólo en los temas que a ellos les parecen bien, concretamente en el caso del aborto o la eutanasia. Ya si lo que quieres es follar y cobrar por ello eso no lo decides tú, eso ya lo decide el Estado. El Estado decide que eso no puedes hacerlo. O si quieres prestar tu cuerpo para llevar en él el hijo de otra persona (gestación subrogada) tampoco puedes. También deciden otros que no, que ni de coña.

Yo en el tema de la libertad de decisión sobre el propio cuerpo sólo he tenido dudas sobre una cosa: la gestación subrogada, que en un principio me causaba cierto rechazo moral. Cambié de opinión simplemente leyendo y escuchando a mujeres que se habían prestado a ello y defendían su decisión con uñas y dientes.  Y ahí es cuando me planteé que quién soy yo para decirle a una tía que no preste durante unos meses su vientre a modo de incubadora a cambio de poder ofrecer a sus hijos y a su familia una buena vida, una buena vivienda, una buena educación, lo que sea... O directamente porque a ella le dé la gana, sin tener que dar más explicaciones. Si a ti te llega Ricky Martin y te ofrece esa posibilidad a cambio de un pastizal y tú prefieres hacer eso porque en unos meses vas a sacar mucho más dinero que deslomándote fregando escaleras durante toda tu vida, quién soy yo para decirte que no lo hagas?

Y que no me digan que eso es como donar un riñón a cambio de dinero, que es el argumentario habitual y rancio de los detractores, tanto de derechas como de izquierdas. Nadie se está desprendiendo de ningún órgano para venderlo, ni tampoco está vendiendo niños. Lo único que hacen es ofrecer una capacidad, la de gestar, para que un embrión de otra persona, pueda crecer en su interior. Si decides prestarte a ello eres como una incubadora humana, dado que hoy por hoy la ciencia aún no ha encontrado la manera de que un embrión se desarrolle en una incubadora artificial. Es exactamente el mismo caso de ofrecer tus servicios sexuales a cambio de dinero. Quiénes somos los demás para decirte a ti que tienes que vivir trabajando como una mula en el campo o limpiando culos de abuelos a cambio de un sueldo miserable si tú sabes que puedes ganar cien veces más haciendo otra cosa que para ti no supone ningún problema ni moral ni de ninguna clase.

Que yo personalmente no lo haría? Bueno, y? Por que yo no quiera hacerlo te tengo que prohibir a ti que lo hagas? Obviamente no hablamos de proxenetismo ni de trata de personas, que eso es otra historia y ya hoy por hoy es ilegal. Hablamos de decisiones personales y totalmente voluntarias. Hablamos de cómo quiere cada cual ganarse la vida. 

Respecto a los vientres de alquiler... mucha gente dice que ahí está la adopción para las personas que no pueden tener hijos por sí mismos. Pero todos sabemos que una adopción es un proceso muy difícil y costoso. Puede durar años y ser completamente agotador. Y eso si puedes optar, porque hay muchos países que no permiten la adopción en solitario o de parejas no heterosexuales. Por qué tienes que obligar a la gente a pasar por eso si prefieren un proceso mucho más rápido y seguro? Otra cosa es que para que no haya abusos se regulen bien las cosas. Por ejemplo, poner un límite de veces que una mujer puede ofrecerse para hacerlo. Dos veces como máximo, un suponer.

En definitiva, que cambié de parecer al respecto escuchando a las verdaderas protagonistas de estas historias. Del mismo modo que sobre el tema de la prostitución pienso que a quien hay que escuchar es a las personas que se dedican a ella libremente, que están organizadas en asociaciones y que tienen unas reivindicaciones muy claras. Piden una regulación de su oficio, precisamente para sentirse más seguras y con más protección por parte de las administraciones. Pero no, las abolicionistas prefieren diseñar ellas las leyes sobre la prostitución sin contar con las prostitutas. A mí qué me importa lo que tú opines de tu trabajo, desgraciada? Ya estoy yo aquí para decirte lo que tienes que hacer con tu cuerpo. Despotismo ilustrado, todo pa las putas pero sin las putas.

Ya puestos por qué no prohibimos también los matrimonios por interés, que no dejan de ser una forma de prostitución?  Si una tía de 30 años quiere casarse con un viejo rico de 80 para no tener que currar en su vida cuando cobre la herencia del viejo, eso es o no es prostitución? No es un intercambio monetario-sexual? O un tío de 30 con un viejo o una vieja de 80, lo mismo digo.  

Ya tanto se les va la pinza que querían meter también el porno en el abolicionismo. El porno como otra forma de trabajo sexual, que es lo que es. Al final se han echado para atrás pero hasta una diputada de la CUP (de la CUP na menos, esos grandes liberales!!) les tuvo que decir en el Parlamento que dónde iban con la braga al hombro, que la gente es perfectamente capaz de distinguir entre fantasías sexuales y realidad, y que dejen el porno en paz. Ya sólo falta eso, que se metan también en los deseos más íntimos de la gente!

En fin, quién se hubiera imaginado hace 40 años que la izquierda iba a ser la que se planteara prohibir el porno???? Era impensable!! Que actualmente el feminismo sea lo más parecido que hay al puritanismo victoriano era algo que nadie se podía imaginar en los años 80. 

Pues sí, amigos, eso se ha convertido en realidad. Hoy por hoy la cosa más parecida a una monja del Opus es una radfem. La única diferencia es que lo que para una es pecado para la otra es "violencia sexual". Pero por lo demás, la misma intolerancia y la misma ranciedad. 

Como librepensadora y libreescribidora me resulta imposible hoy por hoy votar a ningún partido de izquierdas. Los de derechas están descartados desde siempre. El único partido que actualmente respeta la libertad de las personas para decidir sobre sus cuerpos en todos los ámbitos (aborto, eutanasia, prostitución y gestación subrogada) es Ciudadanos, y curiosamente está moribundo. Por eso los pienso votar en las próximas elecciones, porque tienen escasas posibilidades de defraudarme teniendo en cuenta el planchazo que les espera y porque además son los únicos que no van vendiendo moralina, ni religiosa ni feminista, que es que está ya una hasta el mismísimo de puritanos, puritanas y puritanes.

Libertad libertad sin ira libertad, ayer, hoy, mañana y siempre.

lunes, 6 de junio de 2022

Tanto chonis como pijas, todas hemos sido hijas

Estoy leyendo un libro que me está removiendo un montón por dentro. "La mala hija", de Carla Cerati. No, no lo busquéis en las librerías porque no es una novedad editorial, es de los 90. Cerati es una famosa fotógrafa italiana, y el libro tiene claros tintes autobiográficos. La propia autora lo reconoce con estas palabras: "Supone un gran dolor divulgar la vida de una madre, y resulta perverso revelar sus errores. Por qué lo hago entonces?"

Yo he hablado otras veces de mi madre en este blog. Como sabéis, ella murió bastante joven, a los 56 años. Últimamente además la nombro con frecuencia, porque he escrito algunos posts sobre cosas personales de mi pasado, y naturalmente es inevitable que ella salga a relucir. También me gusta hacerlo, porque creo que ella revive cada vez que la nombro, y de alguna manera la inmortalizo y se la presento a aquéllos que no la conocieron.  A mí eso me reconforta.

En fin, la cuestión es que estaba yo tan ricamente en la piscina refocilándome y leyendo la historia de Cerati y su madre y me estaba sintiendo totalmente identificada, sobre todo en lo que a su etapa de juventud se refiere. Qué complicadas son las relaciones entre madres e hijas! Es que es todo un mundo! Yo, que he sido hija y luego he sido madre de hija, puedo decir que es un tipo de relación de las más complejas que existen. De hecho en mi biblio hay un montón de libros al respecto y últimamente he estado hojeando algunos de ellos. Ni siquiera sabía que tanta gente había escrito sobre el tema.  Pues sí, lo creáis o no, es casi un género literario.

Y allí mismo, en la piscina, completamente sola y con el moquillo colgando por la emoción, decidí que tenía que escribir este post. Y casi que lo escribí mentalmente en el momento, entre remojón y remojón. Y lo hice como si hablara con ella, como me hubiera gustado hablarle si la hubiera tenido delante.

Cuando mi madre murió yo era una locadelcoño que no hacía más que gilipolleces, y me consta que ella se fue muy preocupada por mí. Creo que era su principal preocupación en aquellos tiempos, probablemente se fue pensando que yo iba cuesta abajo sin frenos y que nunca levantaría cabeza. Pienso que hoy se sentiría orgullosa de mí, de cómo conseguí al final salir adelante, contra todo pronóstico. Y si pudiera ver a sus nietos, sobre todo a su niña, su chiquitina, su Julia, su primera nieta, ahora convertida en doctora, dando clases en la Universidad. La nieta de un celador y una auxiliar de enfermería!!

Para ella esas cosas eran importantes. Porque mi madre, creo que ya lo he contado otras veces, era una "señoritinga". Procedía de una buena familia, una familia con posibles. Su padre era un señor importante y ella se relacionaba con lo más granaíto de la ciudad.  No era de la aristocracia local ni mucho menos, pero tenían criada en casa y vivían con desahogo. En unos tiempos en los que mucha gente pasaba penalidades. Sin embargo descendió de categoría social rápidamente cuando decidió casarse con mi padre, que procedía de una familia bastante humilde.  Todo un clásico, Ligia Helena, la cándida niña de la sociedad se ha fugado con un trompetista de la vecindad.  El ascensor social pero para abajo. Y así fue como esa muchacha de buena familia terminó viviendo en un barrio obrero, el Sector Sur, en un piso de alquiler de protección oficial, cargada de hijos y con un marido que trabajaba de sol a sol para mantener a la familia. Un descenso a los infiernos. Porque seamos claros, el amor siempre se rompe de tanto usarlo o de tan poco, pero cuando se rompe es muy duro verte lavando pañales a mano en una pila, limpiando vomitonas de bebés y pasando sola el día en un barrio del extrarradio, tú que vienes del centro y que no habías lavado ni unas bragas en tu vida, esperando a que tu marido pluriempleado llegue de currar a las diez de la noche y después de cenar lo que le hayas preparado se vaya a la cama muerto para madrugar al día siguiente. Planazo!

En fin, mi madre cayó en depresión con semejante panorama, y sólo levantó cabeza cuando nosotros fuimos un poquito mayores y volvió a trabajar, cuando abrieron el ambulatorio del Sector Sur. Y ella se plantaba su uniforme y volvía a ser persona.  Y volvía a tener en casa servicio para atender las labores domésticas y cuidar de los niños mientras ella trabajaba. En el Sector Sur, en nuestro bloque de protección oficial, lleno de señoras que se pasaban la vida en el portal charlando, y digámoslo claro, chismorreando de las otras vecinas, mi madre era la única que trabajaba fuera de casa, que tenía asistenta-niñera y que nunca tenía tiempo para charlar con las vecinas. Vamos, la pija, la "señorita". 

Bueno, de todo esto ya he hablado otras veces en el blog. Mi madre es un tema bastante recurrente para mí. Pero esto iba más de las relaciones entre madres e hijas. Y de eso concretamente no sé si habré hablado alguna vez. En todo caso, si lo he hecho debe de hacer mil años.

Como la madre de Cerati y como muchas de vuestras madres, la mía era una mujer conservadora. Nacional-católica, de la sección femenina, como todas las de su generación. Para ella la religión era su guía espiritual y bajo sus dogmas creó e intentó educar a su familia. Pero nosotros le salimos rana desde el minuto cero. Ni uno entró por el aro. Claro que yo era la mayor y renegué de la religión desde que tuve el mínimo uso de razón, justo cuando salí del colegio de monjas y entré en el instituto. No he vuelto a entrar en una iglesia desde entonces, ni de casualidad. Fue un rechazo tan brutal que era pasar por delante de un templo y cruzar de acera, no se me fuera a pegar algo malo. No he entrado nunca jamás a las ceremonias religiosas, siempre espero en el bar de enfrente, cerveza en mano. Lo primero que estudio cuando me invitan a una ceremonia religiosa es los bares de los alrededores. Esa soy yo. Y mis hermanos siguieron mis pasos. Mi madre siempre pensó que yo les había comido la cabeza, pero vamos, tampoco hizo mucha falta. 

En fin, madre ultracatólica, hija atea. Es exactamente el patrón que relata Carla Cerati. Cómo te relacionas con una madre que cree en el pecado mortal y que te mira como si fueras el vivo retrato de ese pecado mortal? Que no es que no te quiera, es sencillamente que no sabe de dónde has salido y qué errores habrá ella cometido para que tú hayas salido así. Sé que a muchas de vosotras os suena esta historia. 

Hace unos días leí un artículo de Juan Soto Ivars, una de las mentes más lúcidas que actualmente escriben en prensa.  Copio el enlace por si alguien está interesado. *

Hablaba de la cantidad de gente joven que actualmente vota a partidos de derechas, y muy concretamente a Vox. Lo explicaba como una especie de reacción contra los padres y contra ese tufo "progre" que actualmente lo invade todo. Habla de la rebeldía de la juventud, de cómo "lo natural" es precisamente reaccionar contra lo establecido, y hoy en día lo establecido es esa cierta progresía vacua que nos toca un poco las pelotas a muchos, y más a la gente joven. Cuenta el caso (yo no lo conocía) de la hija de Almudena Grandes y Luis García Montero, que resulta que les ha salido de la Falange. En casa del herrero...  

Pero claro, a mí no me cuesta entender eso. Porque yo hice exactamente lo mismo con mis padres. Como ellos eran conservadores y  muy religiosos yo me declaré a los 16 años atea y comunista prosoviética. Sí, lo sé, hoy resulta patético, pero es que eso era lo que más les podía joder. Igualmente cantaba a todas horas a voz en grito canciones que les escandalizasen al máximo, las de grupos como "La polla récord" o "Las vulpes". Os podéis imaginar el horror de mi pobre madre católica apostólica romana escuchando a su hija adolescente cantar "Me gusta seeeeer una zorraaaaaaaaa".  Una de mis aficiones favoritas era esa, escandalizar a mis padres y llevarlos al paroxismo. Más de una vez mi padre me zampó una hostia, pero conmigo eso era contraproducente total porque lo que hacía era cantar más alto.  Un regalito de hija, vamos.

Ayyyyy, cuánto me gustaría poder hablar con mi madre ahora!  Envidio mucho a mis primas y a mis amigas que tienen madres de su edad (la Juana tendría ahora 84) y hablan y se cuentan las cosas. Esa sabiduría de la vejez. No envidio, en cambio, a las que tienen a sus madres completamente idas o inmovilizadas, en fin... en esos casos doy gracias por no tener que verla así. 

Mi madre, de todas formas, experimentó un proceso mental e ideológico alucinante. Ella, la ultracatólica niña bien de familia pija, residente en el centro y con servicio doméstico... casada con un empleado de familia humilde... con el tiempo evolucionó de una forma brutal. Le sale una primogénita rebelde hasta el infinito y más allá, atea y bolchevique ... y luego lo peor de lo peor, le sale para rematar la faena un hijo "maricón".

Y ése fue el punto de inflexión. Porque al principio, cuando supo lo de mi hermano, lo llevó a terapia para ver si le cambiaban al muchacho la tendencia. Era lo que se estilaba por aquella época. Hoy en día es muy escandaloso todo esto, pero entonces era lo común. Si tu hijo te salía maricón tenías que intentar curarlo. Mis padres por supuesto lo intentaron, aunque con escaso éxito. El niño siguió siendo como era.

Y ahí fue cuando salió la Juana de España. Porque mientras su marido era incapaz de asimilar que su único hijo varón era homosexual, Juana la Grande se reinventó a sí misma como defensora de los derechos del colectivo LGTBI, y cuando vio que su hijo estaba sumido en una profunda depresión le dijo tal que así: "Tú lo que tienes que hacer es vivir como te dé la gana, y pasar de todo el mundo. Que digan lo que digan y que piensen lo que piensen". Pues sí, amigos, esa señora educada en el nacional-catolicismo, de la sección femenina, que había llevado a su hijo a terapias conductistas para ver si se reconvertía en macho ibérico de pro, terminó reivindicando como la que más la liberación sexual, y si cabía, incluso el libertinaje.

Lo que no consiga un hijo!

Mi madre fue pionera en las reivindicaciones del colectivo gay. De señorita bien pasó a mujer de empleado pobre, y de mujer de empleado pobre a trabajadora de la sanidad pública, y de ahí a activista de los derechos LGTBI (aunque entonces esas siglas no existían, naturalmente). 

Supo evolucionar y sobre todo, supo aceptar que la vida había cambiado. Y como casi todas las madres, apostó sobre todo por sus hijos. Fueran como fueran. No fuimos los hijos ideales con los que siempre soñó pero nos quiso como si lo hubiéramos sido.

Y volvemos a las relaciones entre madres e hijas. Yo fui durante muchos años muy crítica con mi madre, como Cerati con la suya. Para mí no dejaba de ser una señora pija que no tenía nada que ver conmigo. Yo era comunista prosoviética y defensora del amor libre.  Me hubiera encantado ser lesbiana sólo por ir de la mano con mi novia y darle por culo, palabrita. Pero bueno, bastante tenía de todas formas con saber que me acostaba con mi novio, que tomaba pastillas anticonceptivas, que pasaba un huevo de todas sus creencias y que no pensaba pisar jamás una iglesia ni a punta de navaja.

Yo no me cortaba ni un pelo al contarle todas estas cosas. La mayoría de mis amigas engañaban a sus madres constantemente pero yo no. Yo siempre iba con la cruda verdad por delante. Me parecía hipócrita mentir sobre lo que pensaba o hacía, pero además, las cosas como son, me gustaba provocarla y hacerle pupita. De hecho la amenacé claramente con quedarme preñá si no me llevaba al médico a recetarme pastillas anticonceptivas. Y la pobrecita mía, con toda la vergüenza, tuvo que llevarme al gine del ambulatorio donde ella misma trabajaba a pedirle que le recetaran pastillas a su hija de 16 años.  Ahí, con su compañera enfermera empapándose de todo el paño y probablemente contándoselo a todas las demás. Hoy en día esto es lo más normal del mundo, pero entonces fue una tortura china para ella.

Yo no fui mala hija, como Cerati; yo fui la peor. Digámoslo claro, una hijadeputa de manual. Me habría merecido tener una hija igual de mala que me hubiera puteado como yo hice con ella. Un karma como la copa un pino. Bueno, pues no fue así. Encima tuve suerte y me salió una bendita. Buena, estudiosa, obediente, trabajadora... 

No empecé a entender y a respetar a mi madre hasta que murió mi hermano. Ése es el sufrimiento más grande que una persona puede padecer. Por desgracia en mi familia se ha repetido. También mis tíos perdieron a su hijo unos años después, y más recientemente mi hermana y mi cuñao perdieron a mi sobrina. Presenciar de cerca un dolor tan demoledor lo cambia todo. Verla descender a los infiernos, convertirse en un alma en pena, ser testigo de su calvario, de su duelo inmenso, hizo que por fin olvidara nuestras diferencias y consiguiera ver a la persona que había ahí, herida de muerte. Qué pena que tuviera que pasar algo así para que yo aprendiera a quererla como se merecía!

A los dos años le hice el mayor regalo que pude hacerle, Julia. Mi hija fue la que la devolvió a la vida y la que consiguió que volviera a sonreir. Recuperó sus ganas de vivir, prácticamente se volcó entera en su crianza. Volvió a sacar el árbol de Navidad y las figuritas del Belén, se pasaba horas jugando con ella, contándole cuentos... Por desgracia su felicidad fue efímera, porque al poco tiempo le diagnosticaron el cáncer y además perdió la vista por una enfermedad degenerativa en la mácula. Murió casi ciega y a mí me dejó más perdida que el barco el arroz. En aquellos momentos yo la necesitaba más que nunca, y ella lo sabía, sabía que me dejaba muy sola.

Por eso me regaló a mi Juanillo. Me devolvió el regalo que yo le había hecho años antes con Julia. Ya he contado otras veces que siempre he tenido claro que fue ella quien me envió ese inesperado presente. De hecho vino al mundo justo dos horas después de cumplirse el año de la muerte de mi madre. Sabéis que no soy una persona creyente, pero nunca he tenido la menor duda de que parte de la energía que ella liberó al morir se transformó en la energía que mi cuerpo necesitaba para engendrar a mi hijo. No digo que tuviera nada que ver con Dios, fue la naturaleza, fue como una transfusión de energía de madre a hija. Fue como si me dijera: "me voy pero no te voy a dejar sola, te dejo parte de mí". Por eso Juan se llama como ella. Siempre dice que se alegra de no haber sido niña porque sabe perfectamente que le hubiera puesto Juana. Y así hubiera sido.

En fin, ya estoy otra vez con el moco colgando. Que bueno, que tenía que escribirle este post a mi madre. Que me he sentido muy identificada con Carla Cerati y con su historia. No hace falta que diga que estará entre mis recomendaciones literarias de este año.

Y un último consejo a las que aún tenéis a vuestras madres: disfrutad al máximo de ellas, no les racanéeis ni un abrazo, dadles todos los besos que nosotras, las huérfanas, no podemos darle ya a las nuestras, y vivid el presente a tope. Porque luego, cuando se van, ya no tiene remedio.

*  https://www.elconfidencial.com/cultura/2022-05-29/vuestros-hijos-fachas-hay-mas-jovenes-reaccionarios_3432534/


viernes, 3 de junio de 2022

Lo confieso, mi pensión me hace mu poca ilusión

Tengo una compañera en el curro que está en proceso de prejubilación, y ahora mismo está como muy pillada con el tema. La cosa es que no ve el momento la mujer. Normal, yo probablemente estaría igual en su lugar. Cuando ves algo tan al alcance de la mano... pues ya vives en un sinvivir.

Total, que a la muchacha le anima hablar del tema. Y claro, viene a preguntarme que yo cuántos años llevo cotizados y que si sé cuándo podría prejubilarme, que si tal que si cual. 

A mí es que me da la risa cuando la gente me pregunta estas cosas. Porque es que ni me las he planteado en la vida ni me las pienso plantear. Es que yo ni siquiera tengo claro que vaya a llegar a la edad de jubilación. O que no me vaya a jubilar antes de tiempo, como les pasó a mis padres, porque me dé un yuyu raro o algo. Vamos, es que pensar en algo que podría o no pasar dentro de un montón de años está fuera de mi filosofía vital.

Claro, se lo digo tal que así, con toda sinceridad, y la colega se queda como un poco a cuadros. Vosotros, los que me conocéis, ya sabéis cómo funciono yo mentalmente pero a mucha gente le choca que le digas que no tienes planes de futuro más allá de pasao mañana.

Como la veo muy ojiplática se lo intento explicar. Tampoco me gusta dejar a la gente así, chafada del todo. Le cuento que cuando tuve el cáncer, a los 34 años, yo realmente no pensaba que iba a cumplir los 40. Me di por difunta totalmente, teniendo en cuenta que al año siguiente del cáncer me tuve que someter a una mastectomía bilateral porque tenía un montonazo de bultos sospechosos y que además mi madre había muerto poco antes de la misma enfermedad. Vamos, que yo no daba un duro por cumplir los 40.

La principal sorprendida cuando llegué fui yo. Y ahí arrancó la carrera hasta los 50, que tampoco tenía muchas esperanzas de cumplirlos, la verdad. Además esa década "padecí" algo así como una segunda juventud y me volví a convertir en reina de la noche, "Dancing queen", "Living la vida loca". Vamos, que en vistas de que no esperaba llegar demasiado lejos en mi periplo vital digamos que no me corté ni un pelo y que me lo pasé bastante bien, quizás excediéndome un pelín por aquí y por allí. Y otra vez para mi sorpresa resulta que llegué a los 50, y lo celebré con una pedazo de juerga de ésas que hacen época.  Que me quiten lo bailao, qué coño!

Y ahí empezó la carrera hacia los 60, en la que estoy embarcada ahora mismo. Carrera que tampoco tengo yo demasiado claro que vaya a conseguir consumar. Es verdad que ya dejé la vida loca y casi todos mis vicios, ya sólo me he quedado con una moderada afición a la cerveza y al verdejo, pero vamos, entre mi genética poco alentadora y la vida destroyer que he llevado durante gran parte del tiempo, que alguna secuela habrá dejado fijo, no lo veo yo claro tampoco. Hay que tener en cuenta que mi madre murió a mi edad actual, llevando una vida de bendita santa y sin ápice de vicio en su historial, y mi padre 8 años después, a los 64.  Ambos se habían tenido que jubilar anticipadamente por enfermedad. Vamos, como para estar yo muy preocupada por mi jubilación!

Esto mi compañera se ve que no lo entendía muy bien. La pobre me animaba a confiar un poco más en mis posibilidades. Es difícil explicarle a la gente que para mí la sensación de impermanencia no supone ningún problema. Que ni me angustia ni me produce ansiedad ni nada. Al revés, me da paz. Simplemente soy una auténtica forofa del "carpe diem",  yo sé que hoy estoy aquí pero no tengo ni idea de si estaré mañana o de cómo estaré. No me interesa qué va a ser de mí a los 80 años, porque no creo que vaya a llegar ni tampoco tengo claro que quisiera. Si luego resulta que al final llego pues ya entonces, tras la sorpresa inicial, me plantearé qué coño hago.

Y lo mismo con la jubilación. Nunca he pensado en llegar, y mucho menos teniendo en cuenta que cada vez se pone la cosa más difícil, pero si al final resulta que llego pues ya veré. Todo depende de cómo llegue, en qué condiciones. Cómo voy a pensar ahora mismo en algo que no sé si va a pasar? Yo la verdad es que también alucino bastante al revés, con la gente que está todo el rato haciendo planes para cuando se jubile. En lugar de vivir y disfrutar del presente están todo el rato planificando el futuro.  No lo entiendo, la verdad.

Además, que es que a mí lo de llegar a los 80 o los 90 no es que tampoco me haga mucha ilusión. A ver, si llego como mi tía Estrella, que tiene 90, está como una rosa, es completamente independiente y tiene la cabeza mejor que yo, pues firmaría ya. Pero eso no suele ser lo normal. La mayoría de la gente a los 90 o se le ha ido la cabeza totalmente, o apenas puede moverse o se caga y se mea encima todo el tiempo. Vamos, que si ése es el plan y yo tengo la "suerte" de llegar ya me buscaré la manera de escaquearme de semejante planazo.

En definitiva, que yo vivo en una realidad totalmente diferente a la de la mayoría de las personas, y ni ellas me entienden a mí ni yo a ellas.  Hablamos distintas lenguas.  Hablarme a mí de jubilaciones es como hablarle a un chino de vacaciones. Es un contrasentido.

No es extraño que huya tanto de la gente. Si es que no tengo nada que ver con nadie. Me siento como Gurb, el extraterrestre.

Por ejemplo esta semana, sin ir más lejos, he tenido un momento de pánico brutal. Estaba en la terraza de la cafetería de la Facultad, comiendo tan ricamente mientras leía un libro, y se me planta un tío al lado de pie a fumar. Y con horror me doy cuenta de que me está hablando!! Yo con mis auriculares puestos, procurando marcar territorio. A mí jamás se me ocurriría hablar con alguien que estuviera comiendo y además leyendo. Salvo por fuerza muy mayor, un incendio o algo así, no me acercaría ni harta vino. Es una cuestión básica de educación y de no invasión de espacios, creo yo. Podría estar interrumpiendo abruptamente un momento mágico en la lectura, especialmente sugestivo o emotivo. 

Bueno, pues claro, tuve que quitarme un auricular y preguntarle amablemente qué decía.

- Hombre, que dejes el libro a la hora de comer, que la hora de comer es para comer.

- Comooooooooorrrrrrr????

Ya me fijé en su cara y lo reconocí, era un usuario habitual de la biblioteca. Por un momento sentí verdadero terror de que se me emperchara. Con un comentario como ése no sería de extrañar. Además estaba toda la terraza vacía y el tío se había puesto justo en mi árbol a fumar. Evidentemente pretendía pegar la hebra. Es mi cruz.

Mira que no me gusta ser maleducada con la gente, pero este tipo de peligros hay que solventarlos radicalmente y sin dejar lugar a dudas. Ni le contesté, me volví a poner el auricular y seguí leyendo, o al menos intentando leer. Porque ya no podía concentrarme sólo de pensar en que no hubiera captado mi indirecta y que siguiera erre que erre. Ya sabéis, la noche que me dio el tío del tambor.

Recuerdo cuando iba a Rabanales en el último vagón del tren, en el sexto cipote, y se me ponía alguien enfrente con intención de entablar conversación, que me plantaba el libro delante de la cara, y aunque lo pasaba fatal porque no me gusta hacer ese tipo de cosas (digámoslo claro) de tía borde, es que era cuestión de vida o muerte, era en defensa propia. Porque sabía perfectamente que una vez que le diera cuartelillo ya estaba perdida para siempre, y no tendría salvación. Aquello de más vale ponerse una vez colorá que ciento amarilla.

Pues con este usuario me ha pasado lo mismo. Tenía que cortar el peligro en seco y no le dije ni mu. Una cosa es ser amable y servicial en el trabajo y otra muy diferente tener disponibilidad amistosa fuera de él. Por suerte no soy autónoma ni empresaria y me puedo permitir el lujo de no compadrear con mi clientela fuera del trabajo.  Y el muchacho pilló onda, se fumó su cigarro rápido y se piró. No os podéis ni imaginar el suspiro de alivio cuando me volví a ver totalmente sola.

O sea, mi ratito de comer, que para mí es sagrado. Mi momento de tranquilidad, que aprovecho para leer o para ver algún vídeo de mis youtubers favoritos, que me siento siempre en el sitio más alejado del mundanal ruido, me planto los auriculares para aislarme... me vas tú a decir que no leaaaaaaa???? Y cuál es el plan alternativo? Hablar contigo???????? 

Esa es otra cosa que nadie puede entender, como lo de la jubilación y la impermanencia. La mayoría de la gente siempre está buscando a otra gente para no comer sola. Igual que buscaban en el tren a alguien con quien hacer el trayecto de cháchara. No les cabe en la cabeza que haya personas como yo que gustan de viajar solas o de comer solas, en definitiva, que gustan de la soledad.  Los solitarios somos gente muy incomprendida. Y hay que ser muy tajante para no dejar lugar a dudas y no dar ni la menor oportunidad de emperchamiento. Y se pasa mal, palabrita. Porque yo no soy así, y si no eres borde de nacimiento cuesta mucho interpretar el papel. Pero repito, es cuestión de vida o muerte. Sabes que es esa vez, sólo esa vez, y ya has sembrado el terreno para no tener que volver a pasar por lo mismo.

A ver, que a mí, como a todo el mundo, me encanta comer con mi familia y con mis amigos. Tampoco soy tan rarísima. Es más, es de las cosas que más me gusta hacer en el mundo, comer y conversar con la gente que quiero.  Algunos se sorprenderían de mi capacidad de palique y de turboverborrea cuando estoy en mi salsa. Pero tanto me gusta eso como aborrezco tener que comer o conversar con gente con la que no me apetece.  

Por eso siento que gasto gran parte de mi energía y de mi tiempo en vivir a la defensiva, intentando protegerme de situaciones que me violentan. Sorteando peligros, eludiendo situaciones incómodas, inventando estrategias, buscando desesperadamente la soledad como los perros buscan los culos de otros perros.

Sé que autista no soy. Lo he hablado con mi hija, que es experta en el tema y me ha descartado del club.  Por lo visto no cumplo con muchos de los requisitos. Vaya por Dios! No encajo en ningún colectivo definido. Pero bueno,  si no lo soy sí que los entiendo muy bien. Entiendo perfectamente lo que es sentirte un bicho raro, y que constantemente se invade tu espacio. Y refugiarte en tu mundo, en tus cosas. Tipo avestruz, si yo no los miro ellos no me ven.

Si no estoy en el espectro autista sí que estoy seguro en algún otro espectro de gente rara.  O soy una mezcla de espectros. Medio hiperactiva, medio autista.  O algo que esté por inventar.  Vete a saber!

Estoy rodeada de libros de psicología. Me quedan algo así como mil años para jubilarme, si es que llego. Tengo tiempo de sobra para estudiar qué coño soy.

No es coña. Es un buen plan para mí. Libros y silencio, mi paraíso. 

Yaaaaaa, vale! Cancún mola más. 

Pos to pa vosotros.  Pasadlo bien. Bye bye, see you!

sábado, 28 de mayo de 2022

Está bastante jodío hoy en día ser un tío

Ya, ya sé que da mucha pereza. A mí me da la misma que a vosotros, pero no hay más remedio. Esta semana se ha aprobado la ominosa Ley de Libertad Sexual, más conocida popularmente como ley del "sí es sí" y no hay más tutía que hacer el comentario oportuno. O yo no sería yo.

Ya en su día hice un análisis bastante profundo de cómo veía yo la cosa, pero siempre mantuve la secreta esperanza de que prevaleciera el sentido común y nunca llegara a aprobarse. Pobre ilusa! Hoy ya es un hecho y, aunque sea la última vez, que no lo será, tengo que decir lo que pienso al respecto.

Una vez más, como ya sucedió con la vergonzante "Ley de Violencia de Género" se vuelve a invertir la carga de la prueba. Y la igualdad de sexos ante la ley que la Constitución recoge explícitamente en su articulado se la saltan a la torera como si la Carta Magna fuera una ristra de papeles para limpiarse el culo con ellos. Una vez más es el varón el que tiene que demostrar con pruebas en la mano que es inocente, que no ha cometido el delito del que se le acusa. Adiós derechos fundamentales, adiós presunción de inocencia. Adiós para siempre, adiós.

En esta ley, al igual que en la Viogen, se da por supuesto que las mujeres somos seres de luz que jamás mentimos. Se descarta por completo. Hermana, yo sí te creo. Si aquí miente alguien siempre va a ser el que tenga un colgajo entre las piernas.

Como madre de dos hijos varones todo esto me produce un espanto atroz. Por muchos motivos, pero sobre todo por la indefensión en la que quedan mis hijos y todos los hijos varones de todo el mundo con esta ley. Simplemente rezando para que nunca se dé el caso de que vayan a dar con una cabrona que, por alguna razón, decida joderles la vida.

Como por ejemplo el caso de hace unos días en La Malagueta. Esa chica que denunció a una supuesta "manada", que luego se descubrió que había sido una trola porque lo que pretendía era obtener los papeles de la nacionalidad. Que por cierto, en la nueva ley ésta es una de las "ventajas" que se obtienen si resulta que eres víctima de agresión sexual. No me quiero ni imaginar la de "agresiones fantasmas" que pueden salir de debajo de las piedras con un caramelito como ése. Por suerte, en este caso, una amiga de la falsa víctima tenía pruebas de un chat en el que quedaban claras las intenciones de la señorita, por lo cual los denunciados han sido puestos en libertad. Pero si no llega a aparecer esa amiga ni esa prueba de "inocencia"... alguien tiene la menor duda de que esos chicos hubieran terminado condenados, sin más prueba incriminatoria que la palabra de ella?

O los de la Arandina. Que la chica había tenido relaciones con varios idiotas del club y había estado vacilando con las amigas de que se los había frungido a todos. Y cuando la madre se enteró no se le ocurrió nada mejor que inventarse una violación grupal. Menos mal que otra vez algunas de sus amigas con un poco de conciencia moral, llevaron a la policía los audios en los que el angelito se jactaba de su hazaña con los futbolistas. Más de 40 años pedía la fiscalía para cada uno de ellos. 40 años de tu vida... porque a una niñata no le da la gana de decirle a su madre que le va el sexo grupal.

Y esto pasaba ya antes del "sólo sí es sí".  Simplemente por la presión social del "hermana, yo sí te creo". A partir de ahora, con una ley que da todas las alas posibles para cometer toda clase de tropelías... agárrate los machos.

Yo, que en mi juventud he sido bastante destroyer y me he bebido hasta el agua de los floreros, confieso que he tenido algunas experiencias del tipo "hossssstiaaaaaas, nooooooooo!".  Pero quién no? Esto, que yo sepa, le ha pasado a todo el mundo como mínimo alguna vez.  Son esas experiencias poco memorables en las que a horas intempestivas, hras de "after", de esas noches que cuando sales del antro el sol te golpea directamente en los ojos y matarías por unas gafas de idem, y resulta que has terminado enrollándote con alguien con quien jamás te habrías enrollado de haber estado medianamente sobria, y al día siguiente, cuando te enteras porque alguien te lo cuenta, porque tú ni te acuerdas, entonces te quieres morir. "Hosssstiaaaaa, nooooooo!!!! Con el Paquito Pérez?? Me muerooooooooo!!".

Esto nos ha pasado tanto a tíos como a tías. Puede que más a tías, porque los tíos a fin de cuentas son bastante menos selectivos a la hora de meter la churra. Pero cuando nos pasaba esto lo que nos pegábamos era unos machaques totales a nosotras mismas. O sea, salvo que algún tío te hubiera drogado a propósito con el fin de hacer contigo lo que quisiera (que a mí nunca me ha pasado ni conozco tampoco a nadie), si eras tú la que te habías puesto tan ciega que ni te enterabas de lo que hacías, ni se te ocurría echarle las culpas al tío, que probablemente iba igual de perjudicado que tú. Lo que hacías era arrepentirte profundamente, hacer acto de contrición dándote 80 cabezazos contra la pared por haberte pasado de copas, y luego el típico propósito de enmienda, jurar y perjurar que no ibas a volver a probar el alcohol en la vida y, como penitencia, encerrarte en tu casa dos semanas a rezar para no encontrarte nunca jamás en ninguna parte con Paquito Pérez, o al menos para que estuviera tan borracho que no se acordara de nada.

Ésa era la actitud normal "illo tempore", cuando las tías nos responsabilizábamos de lo que hacíamos, tanto para bien como para mal. Desde luego, lo que jamás se nos hubiese ocurrido es considerar a Paquito Pérez un violador y salir corriendo a la comisaría a poner una denuncia contra él porque tú te habías pillado una curda de campeonato y no sabías ni dónde estabas ni con quién te estabas enrollando. El arrepentimiento y la mala hostia era contigo misma, por imbécil y por no controlar lo que bebías. De haber sido de otra manera hoy en día casi todos los tíos que conozco habrían pasado por la cárcel, porque absolutamente todos alguna vez han follado con una tía borracha, poco más o menos igual de borracha que ellos mismos.

Hoy en día, por lo visto, las tías no somos responsables de nada. Si te pillas una cogorza y te enrollas con un tío que realmente no te gusta y al día siguiente te arrepientes es tan sencillo como decir que te ha violado y punto. Tú te quedas tan a gusto, porque no has tenido culpa de nada, y al tío que le den. Superguay.

A mis hijos, naturalmente, les tengo dicho que ni se acerquen a menos de dos kilómetros a ninguna tía que se haya tomado media copa. Por supuesto, no me harán ni puto caso. Al ritmo que bebe hoy en día la gente en los botellones, que entre dos se zampan una botella de whisky o de ron en menos que canta el gallo, anda que se van a acordar ellos por los huevos de las recomendaciones de su anciana madre.  Pero de verdad que una de mis pesadillas más recurrentes es que cualquier día puedan dar con una de esas tías que digan "hosssstiaaaaaaa noooooooooo", y que no tenga nada mejor que hacer que autoperdonarse la cagada echándole la mierda a ellos. 

Como la de la Arandina, que además, para más inri, era menor. Por cierto, tú cómo puedes estar seguro de que una tía no es menor? Porque yo a los 16 años parecía que tenía 26, iba pintada como una puerta y con unas pintas que no me hubiera echado menos de 20 ni mi propia abuela. Y de hecho me gustaban los tíos mayores que yo, porque con niñatos de mi edad que se comían los mocos pasaba de ir ni a la puerta de la calle.  A mí en el instituto, a los 14, sólo me gustaban los repetidores de cursos superiores, todos ellos mayores de 18. Hoy serían considerados pederastas.

Es que, de verdad, como yo he sido tan pendón y tan destroyer, y he hecho tantas locuras en mi vida, que de verdad mis padres, pobrecillos, tenían el cielo ganado conmigo, era lo peor de lo peor... Por eso mismo yo sé perfectamente cómo funciona la noche y cuál es la relación directamente proporcional entre alcohol y sexo.  Y que muchos síes nocturnos hubieran sido noes como la copa un pino a plena luz del día. Y me da terror la deriva que todo esto está tomando. Cómo cada vez es más sencillo arruinarle la vida a un pobre incauto con las hormonas desatás simple y llanamente por no asumir una sus propios errores.

En fin, poco más puedo decir. Yo os recomendaría que a vuestros hijos varones los aleccionárais bien sobre este asunto. Nada de follar con copas de por medio y sin haber firmado un acuerdo de conformidad previo. 

Igual que a las tías nuestras madres nos llevan aleccionando toda la vida. Que si no bebas, que hay mucho aprovechao. Que no sueltes la copa, no te vayan a echar algo. Que si no vuelvas sola, vuelve siempre con alguien, o coges un taxi y yo lo pago aquí. Que si no te montes en el coche de nadie. Que si tal que si cual.  Y a pesar de todas las advertencias luego hemos hecho lo que nos ha dado la gana, nos hemos montado en todos los coches habidos y por haber y hemos trasegado chupitos a puntapala. Los jóvenes son así, no entienden de peligros. Los viejos son un coñazo y siempre están cagados por todo.

Lo que pasa es que hoy en día, con leyes como ésta que cargan contra el varón sistemáticamente dando absoluta credibilidad a la palabra de la mujer siempre por encima de la de ellos, hay que advertir casi más a los hijos que a las hijas. Que ya digo, que tampoco harán ni puto caso. Pero qué miedo, tú!

Algún día se estudiará en las facultades de Derecho cómo hemos podido llegar a esta situación en la que la palabra de un hombre no vale una mierda frente a la de una mujer. Y esto auspiciado por un Ministerio autodenominado de "igualdad". 

Y creo que se estudiará con mucha vergüenza. Al menos eso espero.

Al final esto era la igualdad? Me parto y me troncho.

viernes, 27 de mayo de 2022

Sobre sustos y disgustos y variedad en los gustos

Hoy me ha dicho mi hijo que igual me tengo que hacer mirar los nervios.

Todo ha sido porque ha llegado a la cocina y estaba yo allí a mis cosas, y él me ha dicho "hola", y yo he gritado:

- Aaaaaaaaaarg!

- Hossstia mamá, por qué gritas?

- Porque me has asustado.

- Asustado de qué? Sólo te he dicho "hola"! Háztelo mirar!

Es cierto, últimamente me asusto mucho. Me lo dice la gente con frecuencia. Es verdad que siempre he sido muy asustadiza, pero con el tiempo la cosa va a más. Ya es que mi estado natural es chillar.

He estado pensando en los posibles motivos de esta reacción mía, y he llegado a una serie de conclusiones que voy a explicar aquí.

Me asusto tanto porque la gente interrumpe mis reflexiones. Sí, lo digo en serio. Aunque no lo parezca mis engranajes mentales están siempre en funcionamiento, en un constante run run, como el corazón de Rosario Flores, pero en mi caso en la cabeza. 

Sé que no lo parece, sé que la sensación que doy a muchas personas es la de ser un poco descerebrada, la de ir un poco a mi bola, sin darme cuenta de las cosas. Y en cierto sentido puede que lleven razón. La verdad es que considero milagroso que nunca me haya atropellado un coche o un camión (cruzo los dedos) porque yo siempre voy un poco despistada por la vida, como en otro mundo, y bueno, aunque no me hayan atropellado el claxon sí que me lo han pitado mil veces cuando han estado a punto.

Tal vez algunos se sorprenderán al saber que mi actividad mental es tan intensa. Igual es porque soy una fashion victim, y normalmente nadie piensa que las fashion victims tengamos demasiada actividad mental. No nos toman en serio, ésa es la verdad. Nos toman por gente frívola, insensata incluso. Nada más lejos de la realidad, al menos en mi caso. El hecho de que yo me plante una flor en el pelo cuando llega la feria no significa que bajo esa flor la maquinaria mía mental no continúe en constante funcionamiento.

La cuestión es que esos sustos que me pego cuando la gente interrumpe mis reflexiones son totalmente normales, en mi opinión, Tú imagínate a Einstein, salvando las distancias, por supuesto. Einstein está dándole vueltas en su cabeza a la ley de la relatividad (E = mc2), ahí dale que te pego, el tío saliéndole humo de la cabeza, y ahora llegas tú y le dices "holaaaaa Einstein!!!!". De verdad pretendes no sobresaltarle? Una persona que está inventando una teoría universal! Bueno, pues a mí, ya digo que salvando las distancias, me pasa un poco igual.

Yo es poco probable que invente nada importante ni que revolucione las leyes de la física, pero aunque modestamente, no paro de inventar a pequeña escala. Voy constantemente escribiendo posts, por ejemplo.  Éste, sin ir más lejos, lo he estado escribiendo mentalmente mientras sacaba a la Bimba de paseo y reflexionaba sobre el estado de mis nervios y sobre la conveniencia de hacérmelos mirar por un especialista.  De verdad estoy pal psiquiatra sólo porque la gente me dé sustos? No sería mejor que antes no intentara yo averiguar por mi cuenta a qué se deben esos sustos?

Y eso es lo que estoy haciendo, aquí, en vivo y en directo. Es un decir, porque realmente ya lo he estado pensando durante el paseo, mientras recogía las cacas de mi perra con un klinex.

Vale, lo reconozco, soy una persona que estoy casi todo el tiempo como flotando. Más pallá que pacá. Pensando en mis cosas, escribiendo mentalmente, o bien reflexionando sobre algún tema de actualidad, que puede ser desde la actualidad negra a la actualidad rosa, o sea, que lo mismo voy dándole vueltas al futuro de la humanidad, al deterioro del sistema educativo, a la última factura del Carrefour o a la crónica rosa de Federico JLo.  Igualmente otras veces voy inventando posibles continuaciones a la serie que esté viendo o al libro que esté leyendo. O poniendo mentalmente a parir a Irene Montero. La cuestión es que nunca estoy donde parece que estoy, sino que siempre estoy en alguna otra parte. No es, por tanto, extraño que si alguien irrumpe en esa otra realidad paralela en la que estoy me pegue un sobresalto. O no?

Es posible que sea tan asustadiza por eso. También mi reconocida misantropía podría deberse a esto mismo, a que la gente me asusta porque invade constantemente sin aviso previo mi mundo interior. Básicamente con afán de socializar. Y claro, esto implica que yo tenga que estar en permanente tensión, porque sé que con nada que empiece a pensar en algo, a reflexionar, a darle vueltas a algún asunto, es muuuuuuy probable que alguien irrumpa abruptamente y aborte mi proceso mental. Fijo, me pasa constantemente.

Debería ir al psiquiatra por esto? Es lo mío una patología? Bueno, hoy en día seguro, puesto que todo se ha patologizado brutalmente.  Lo que antiguamente era un chiquillo nerviosillo ("desinquieto", que se decía entonces), ahora es un TDAH. Lo que antes era un pichabrava que se follaba a todo lo que se movía ahora es un adicto al sexo y hay que ponerlo en tratamiento.  Probablemente a mí cualquier psiquiatra me empastillaría hasta las cejas para curarme de mis enmimismamientos y convertirme así en una persona más sociable y asertiva, más comunicativa y simpática.  Vamos, en otra persona que no soy yo.

Pues mira, no. Si me tiene que dar un infarto por un susto de éstos que me dé tranquilamente. De todas formas de algo hay que morirse y el infarto es un método rápido y bastante seguro. Yo tengo mis peculiaridades y ya está. Al que le guste bien y al que no le guste también. No soy un peligro social, no sólo no lo soy sino que si por mí fuera viviría como Mowgli, en mitad de la selva. O como Fran de la Jungla. Eso sí, sin bichos, porque los bichos tampoco me gustan mucho. El único bicho que me gusta es la Bimba.

Que soy rara? Sí. Que soy un cardo borriquero? También. Bueno, y qué? A ver si es que todo el mundo va a tener que ser igual.  Ahí está el maestro Joao, que lee el futuro de la gente estudiando el agujero del culo. En la variedad está el gusto, eso lo decía mi madre de toda la vida y llevaba toda la razón. 

Además, en lugar de ir al psiquiatra tengo un blog. Aquí hablo de mis cosas y comunico mis reflexiones. Ésta es mi forma ideal de socializar, en la distancia.  Por aquí no puede asustarme nadie, porque sólo interactúo cuando yo misma lo decido.  Por eso me sincero totalmente, de hecho no me guardo nada, soy un libro abierto.  Igual si no tuviera este blog sí que debería ir corriendo al loquero más cercano, pero como resulta que lo tengo... no necesito pastillas. Ésta es mi terapia y mi medicación.

Y punto pelota. Eso es lo que hay.

jueves, 26 de mayo de 2022

Indultamos a María porque nos mola esta tía

Queridos amigos, estaba yo escuchando en la radio esta mañana lo del indulto a María Sevilla, ya sabéis,  la señora esta que era presidenta de "Infancia libre", la que secuestró a su hijo, la que denunció al marido por abusos sexuales, la que el Supremo había condenado a pena de prisión por trolera y por hijaputa... En fin, creo que me estoy embalando. Vayamos más despacio.

Bueno, la cosa es que estaba yo dándole vueltas a escribir un post sobre el tema cuando de repente me entra aviso de un vídeo de mi amigo el tío blanco hetero (UTBH), y resulta que una vez más... me ha comido la tostá.

Título del vídeo: "Terrorismo de género: el indulto de María Sevilla". No me digas más, te me has vuelto a adelantar por medio palmo. Hijoputa, estoy empezando a odiarte, UTBH.

Ya me quedo en modo "einnnnn?". No sé si escribir o no escribir sobre el tema. Si escribo voy a repetir de un modo u otro lo mismo. Pero coño, me cabrea no poder decir lo que pienso sobre algo sólo porque alguien ya haya dicho exactamente lo mismo antes. Es que vaya putada!

Total, que me da igual, que éste es mi antro y que allá voy! Que no he inventado la tapa del váter? Vale, bueno, pos sí, pero tengo mi derecho a patalear por mi cuenta, qué coñoooo!

María Sevilla secuestró durante dos años a su hijo, lo mantuvo aislado del mundo sin escolarizar y sin ver a nadie, supuestamente para protegerlo de su padre, al que había acusado de abusos sexuales durante años sin que ningún juez, de hasta 6 que vieron el caso, hubiera apreciado ni el menor atisbo de veracidad en sus acusaciones. Otra Juana Rivas. Otra más para el pack de supermadres. El manicomio no defrauda, amigos.

Bueno, ésta en mi opinión es la peor de todas.  Nivel galáctico. Se había llevado a este hijo y a otra niña que tuvo posteriormente. Los tenía encerrados en casas que ocupaba ilegalmente, con las ventanas tapiadas, rezando a todas horas porque la tía se había vuelto forofa de una religión evangelista o no sé qué coña de ésas. Los dejaba salir al patio cuando ya había oscurecido para que les diera un poco el aire a los chiquillos. Cuando los encontró la policía la niña pequeña emitía sonidos animales, apenas sabía hablar. Cuando se la llevaron ella le dejó una biblia al chaval y le recordó que papá era Satanás y que no debía escucharle nunca. 

Pirada-nivel-Dios. Una puta peli de terror!!!! 

Una peli de terror si esto lo hubiera hecho un señor con sus dos cojones. Pero por lo visto una situación idílica si lo hace María Sevilla. Indultamos a María porque nos mola esta tía. Qué coño!!!!

En fin, las palabras de la feministra de "medatoigual" no dejan lugar a dudas: "Este gobierno no va a dejar solas a las MADRES PROTECTORAS". 

Madres protectoras!!!!  María Sevilla madre protectora!!!! 

(2 minutos de pesaroso silencio, por favor) 

Vale, ya podemos seguir. 

Las madres protectoras son esas señoras que secuestran a sus hijos para que no vuelvan a ver nunca a sus padres. Si por el camino les pueden meter una denuncia por abuso sexual, que es lo peor de lo peor de lo que se puede acusar a un hombre, maxime con respecto a sus hijos, pues vamos allá, pa qué nos vamos a cortar ni un pelo?

Hay otro vídeo por ahí de UTBH bastante clarificador. La misma feministra Montero aparece hablando, con to su coño, de que el término "Síndrome de Alienación Parental" es una falacia. Es un término acuñado por la ultraderecha para referirse a hijos que han sido aleccionados por sus madres para que rechacen cualquier contacto con los padres. La ministra niega esta posibilidad porque los niños saben muy bien quién es quién, quién les quiere y quién no. Los niños no son tan fáciles de engañar.

A continuación UTBH cuelga otro vídeo de la misma ministra hablando de "violencia vicaria", padres que han manipulado a sus hijos contra sus madres.  Esto sí es posible, de hecho es superfrecuente. Aquí los niños son facilísimos de engañar. Caen como chinches. Ahí está Rociito, que sus hijos no la pueden ni ver, según ella, porque el padre los ha puesto en su contra. Y ya tienen veintipico años, pero da igual. Están megamanipulados por el padre. Y a ella le han dado un premio del Ministerio de Igualdad por visibilizar la violencia vicaria. Otra vez... con to er coño!

De puta madre. Éste es el nivel, Maribel. El manicomio sigue sin defraudar.

Yo ahí lo dejo y que cada cual piense lo que quiera.  Por mi parte lo tengo bastante claro, estoy hasta... el mismísimo idem!!!!

Ps. Por cierto, tengo que decir que cuando estaba escuchando hoy con los auriculares el audio de UTBH han venido varias personas a hablar conmigo. Por favor, no!! Cuando yo esté escuchando a mis youtubers de cabecera no me habléis, por favoooooor. Porque no me voy a enterar de nada de lo que me digáis, de verdad. Porque en ese momento estoy concentrada en modo "arreglar el mundo", en modo "rotativa mental", en modo "liberar a Willy", en modo  "I did it my way".  

Ps2. Sé que algunos no me conocéis aún muy bien, pero para que os hagáis una idea de mi nivel de asociabilidad... entre otras muchas estrategias de combate habéis de saber que es público y notorio que no me muevo jamás en agosto de Córdoba, porque todos mis vecinos se piran a la playa y por fin la calle es mía, la piscina comunitaria es mía, la ciudad es mía, el mundo es mío. Y puedo pensar y elucubrar a mi bola sin peligro de que nadie me dé la chapa!!!! Mientras la peña se hacina en playas y desplazamientos masivos de todo pelaje yo estoy feliz cual perdiz disfrutando del caloret en absoluta soledad.  Palabrita. Sí, amigos, aunque os cueste creerlo, a ese punto llega la cosa. Lo siento, soy un cardo porque el mundo me ha hecho así, como diría Jeanette.