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jueves, 9 de junio de 2022

Juro que estoy hasta el mismo de tanto puritanismo.

Ayer me dijeron que soy una veletilla, porque cada vez que voto, cuando me decido a hacerlo, voto a un partido diferente. Carezco de algo que se llama "fidelidad de voto". Esto me lo dijo alguien que se jacta de haber votado toda la vida siempre al mismo partido, que por lo visto parece que es una gran virtud. En fin!

A lo largo de mi vida ciertamente he votado muchas opciones, siempre de izquierdas, incluyendo al PSOE, o bien no he votado. Últimamente ésta es la tónica general, no suelo votar desde hace años. Para mí es mucho más importante la fidelidad a mis ideas que la fidelidad a un partido, motivo por el que nunca he militado en ninguno. Puedo haber cambiado de opinión en algunas cosas, algo que creo positivo. La gente que se aferra a una opinión y no está abierta a cambiarla me parece fanática. Esos que dicen "no me vas a hacer cambiar de opinión". Bueno, ni lo pretendo, sólo estamos hablando. Pero tampoco tiene nada de malo que si mis argumentos te convencen cambies tu opinión sobre algún tema. El pensamiento debe de ser libre y flexible siempre. Aferrarte a convicciones como si fueran un clavo ardiendo tampoco es muy sano mentalmente que digamos.

Esto viene a cuento de que últimamente he estado discutiendo sobre el tema de la abolición de la prostitución. A ver, que todos estamos de acuerdo en que no nos gusta la prostitución. Nadie quiere tener una hija puta ni un hijo puto o putero. Eso es evidente. Y nadie va a discutir que la educación en valores puede ir poco a poco cambiando la realidad hasta que llegue un momento en que a nadie se le ocurra demandar sexo de pago. Pero hoy por hoy esto no es así, desgraciadamente. Hay demanda, bastante además, y mucha oferta para satisfacerla. Así que hay dos alternativas: prohibir o regular.  Yo siempre he sido partidaria de regular y nunca de prohibir. No me gustan las prohibiciones, y menos en materia de sexo.

Recuerdo cuando yo votaba a la izquierda porque para mí era sinónimo de libertad, liberad sin ira libertad. En cambio la derecha era retrógrada y quería imponer sus ideas y sus dogmas a toda costa. Esa era mi realidad y lo ha sido hasta hace muy poco. Pero hoy en día las cosas han cambiado bastante y el puritanismo ya no hace distingos. La derecha sigue siendo bastante retrógrada y dogmática, pero es que la izquierda se ha vuelto casi peor. 

Mi lema con respecto a las mujeres siempre ha sido el de toda la vida de Dios de la izquierda: "nosotras parimos, nosotras decidimos".  Y eso servía igual para todo tipo de decisiones: tener o no tener hijos, follar o no follar, abortar, donar óvulos, etc. Mi cuerpo es mi cuerpo y yo decido sobre todo lo que tenga que ver con él. La derecha por supuesto siempre ha negado esta forma de ver la vida. Ni aborto ni eutanasia ni sexo fuera del matrimonio ni nada de nada. Dios decide por ti. Pero actualmente se da el caso curioso de que la izquierda se muestra partidaria de que las mujeres decidamos sobre nuestros cuerpos, pero sólo en los temas que a ellos les parecen bien, concretamente en el caso del aborto o la eutanasia. Ya si lo que quieres es follar y cobrar por ello eso no lo decides tú, eso ya lo decide el Estado. El Estado decide que eso no puedes hacerlo. O si quieres prestar tu cuerpo para llevar en él el hijo de otra persona (gestación subrogada) tampoco puedes. También deciden otros que no, que ni de coña.

Yo en el tema de la libertad de decisión sobre el propio cuerpo sólo he tenido dudas sobre una cosa: la gestación subrogada, que en un principio me causaba cierto rechazo moral. Cambié de opinión simplemente leyendo y escuchando a mujeres que se habían prestado a ello y defendían su decisión con uñas y dientes.  Y ahí es cuando me planteé que quién soy yo para decirle a una tía que no preste durante unos meses su vientre a modo de incubadora a cambio de poder ofrecer a sus hijos y a su familia una buena vida, una buena vivienda, una buena educación, lo que sea... O directamente porque a ella le dé la gana, sin tener que dar más explicaciones. Si a ti te llega Ricky Martin y te ofrece esa posibilidad a cambio de un pastizal y tú prefieres hacer eso porque en unos meses vas a sacar mucho más dinero que deslomándote fregando escaleras durante toda tu vida, quién soy yo para decirte que no lo hagas?

Y que no me digan que eso es como donar un riñón a cambio de dinero, que es el argumentario habitual y rancio de los detractores, tanto de derechas como de izquierdas. Nadie se está desprendiendo de ningún órgano para venderlo, ni tampoco está vendiendo niños. Lo único que hacen es ofrecer una capacidad, la de gestar, para que un embrión de otra persona, pueda crecer en su interior. Si decides prestarte a ello eres como una incubadora humana, dado que hoy por hoy la ciencia aún no ha encontrado la manera de que un embrión se desarrolle en una incubadora artificial. Es exactamente el mismo caso de ofrecer tus servicios sexuales a cambio de dinero. Quiénes somos los demás para decirte a ti que tienes que vivir trabajando como una mula en el campo o limpiando culos de abuelos a cambio de un sueldo miserable si tú sabes que puedes ganar cien veces más haciendo otra cosa que para ti no supone ningún problema ni moral ni de ninguna clase.

Que yo personalmente no lo haría? Bueno, y? Por que yo no quiera hacerlo te tengo que prohibir a ti que lo hagas? Obviamente no hablamos de proxenetismo ni de trata de personas, que eso es otra historia y ya hoy por hoy es ilegal. Hablamos de decisiones personales y totalmente voluntarias. Hablamos de cómo quiere cada cual ganarse la vida. 

Respecto a los vientres de alquiler... mucha gente dice que ahí está la adopción para las personas que no pueden tener hijos por sí mismos. Pero todos sabemos que una adopción es un proceso muy difícil y costoso. Puede durar años y ser completamente agotador. Y eso si puedes optar, porque hay muchos países que no permiten la adopción en solitario o de parejas no heterosexuales. Por qué tienes que obligar a la gente a pasar por eso si prefieren un proceso mucho más rápido y seguro? Otra cosa es que para que no haya abusos se regulen bien las cosas. Por ejemplo, poner un límite de veces que una mujer puede ofrecerse para hacerlo. Dos veces como máximo, un suponer.

En definitiva, que cambié de parecer al respecto escuchando a las verdaderas protagonistas de estas historias. Del mismo modo que sobre el tema de la prostitución pienso que a quien hay que escuchar es a las personas que se dedican a ella libremente, que están organizadas en asociaciones y que tienen unas reivindicaciones muy claras. Piden una regulación de su oficio, precisamente para sentirse más seguras y con más protección por parte de las administraciones. Pero no, las abolicionistas prefieren diseñar ellas las leyes sobre la prostitución sin contar con las prostitutas. A mí qué me importa lo que tú opines de tu trabajo, desgraciada? Ya estoy yo aquí para decirte lo que tienes que hacer con tu cuerpo. Despotismo ilustrado, todo pa las putas pero sin las putas.

Ya puestos por qué no prohibimos también los matrimonios por interés, que no dejan de ser una forma de prostitución?  Si una tía de 30 años quiere casarse con un viejo rico de 80 para no tener que currar en su vida cuando cobre la herencia del viejo, eso es o no es prostitución? No es un intercambio monetario-sexual? O un tío de 30 con un viejo o una vieja de 80, lo mismo digo.  

Ya tanto se les va la pinza que querían meter también el porno en el abolicionismo. El porno como otra forma de trabajo sexual, que es lo que es. Al final se han echado para atrás pero hasta una diputada de la CUP (de la CUP na menos, esos grandes liberales!!) les tuvo que decir en el Parlamento que dónde iban con la braga al hombro, que la gente es perfectamente capaz de distinguir entre fantasías sexuales y realidad, y que dejen el porno en paz. Ya sólo falta eso, que se metan también en los deseos más íntimos de la gente!

En fin, quién se hubiera imaginado hace 40 años que la izquierda iba a ser la que se planteara prohibir el porno???? Era impensable!! Que actualmente el feminismo sea lo más parecido que hay al puritanismo victoriano era algo que nadie se podía imaginar en los años 80. 

Pues sí, amigos, eso se ha convertido en realidad. Hoy por hoy la cosa más parecida a una monja del Opus es una radfem. La única diferencia es que lo que para una es pecado para la otra es "violencia sexual". Pero por lo demás, la misma intolerancia y la misma ranciedad. 

Como librepensadora y libreescribidora me resulta imposible hoy por hoy votar a ningún partido de izquierdas. Los de derechas están descartados desde siempre. El único partido que actualmente respeta la libertad de las personas para decidir sobre sus cuerpos en todos los ámbitos (aborto, eutanasia, prostitución y gestación subrogada) es Ciudadanos, y curiosamente está moribundo. Por eso los pienso votar en las próximas elecciones, porque tienen escasas posibilidades de defraudarme teniendo en cuenta el planchazo que les espera y porque además son los únicos que no van vendiendo moralina, ni religiosa ni feminista, que es que está ya una hasta el mismísimo de puritanos, puritanas y puritanes.

Libertad libertad sin ira libertad, ayer, hoy, mañana y siempre.

martes, 4 de septiembre de 2018

Gol por toda la escuadra

La ministra Magdalena Valerio dice que le han colado un gol por toda la escuadra porque, así como quien no quiere la cosa y sin darse cuenta, su Ministerio autorizó la creación de un sindicato de "trabajadoras sexuales". Teniendo en cuenta que tanto el Gobierno megafeminista de Sánchez como el propio PSOE sostienen una postura abolicionista con respecto a la prostitución está claro que no ha sido un gol, sino un golazo como la copa un pino.

Personalmente en este asunto me quedo con la postura de Ada Colau, sin que sirva de precedente porque mi feeling con esta mujer es prácticamente nulo, pero mira, en esto estoy totalmente de acuerdo con ella. Me parece absolutamente hipócrita un gobierno que tolera y mira para otro lado cuando se trata de las empresas y las grandes cadenas de clubs de alterne, que no tienen ningún problema en asociarse para defender y proteger sus intereses multimillonarios, mientras pone el grito en el cielo por que las trabajadoras se organicen y se sindiquen para defender y proteger los suyos. Nadie mejor que ellas puede saber lo que quieren y lo que necesitan, y menos que nadie un gobierno paternalista que ni siquiera se ha molestado en preguntarles.

La prostitución no acabará nunca mientras exista demanda, por más que lo deseen las pseudofeministas del nuevo puritanismo, aparte de que muchas personas que se dedican a ella no tienen la posibilidad de un trabajo alternativo. Ahora bien, la manera de acabar con el proxenetismo explotador es precisamente regularizarla, controlarla y no forzar a las personas a la clandestinidad. De esta manera sólo se conseguirá lo del dicho: la zorra pobre al portal, la zorra rica al rosal, y los nuevos biempensantes satisfechos creyendo que han hecho una buena acción.

Nuestra Constitución recoge el derecho a la sindicación de los trabajadores, el derecho a constituir asociaciones, y la igualdad de todos los españoles ante la ley. De todos es sabido que la prostitución es un gran negocio que atrae a muchas mafias de delincuentes pero es a este entorno al que se tiene que enfrentar la Justicia, no a las trabajadoras del sexo, que tienen o deberían de tener todo el derecho a sindicarse y defenderse de la explotación de que son objeto.
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Y cuando los abolicionistas alegan que este trabajo mina la libertad y la dignidad de quienes se dedican a él que se dejen de pegos y de hipocresías. En este país se cuentan por decenas de miles los trabajos en los que se explota, se recortan los derechos civiles y laborales y se menosprecia la dignidad de los trabajadores: Y NO PASA NADA. Al revés, en ocasiones incluso se alienta esa explotación a través de la legislación. Así que menos golpes de pecho y menos moralinas, que esta gente necesita soluciones a sus problemas, no sermones.

He dicho.

lunes, 12 de marzo de 2018

Puteros

Veo el Salvados de anoche sobre la trata de blancas y me quedo completamente horrorizada.

Évole entrevista a una chica rumana que durante varios años se dedicó a la prostitución en unas condiciones de explotación, deshumanización y hacinamiento terribles. La chica habla con una claridad y una coherencia sorprendentes. Después de una experiencia así de traumática, su testimonio es escalofriante así como la serenidad con la que analiza todo lo que le ocurrió.

Una de las cosas que más me impresiona es la frialdad con la que habla de su clientela. Ella divide a los puteros en dos grupos básicos, a saber:

1. El putero "bueno", el empático, el que habla con ellas y les pregunta pero que no es mucho mejor que los demás porque al final lo que quiere es recibir su servicio y punto, aunque revista esa transacción comercial de un mínimo de humanidad.

2. El putero que lo que busca es sencillamente un vertedero en el que vaciarse y que pasa totalmente de la persona que le está practicando el servicio.

Hay un grupo más, que es precisamente el que decidió a esta chica a salir del infierno:  el de los sádicos, los aficionados al sexo extremo, cuanto más brutal mejor, un grupo en principio minoritario pero cada vez más numeroso, que con sus prácticas suele realizar verdaderas carnicerías e incluso a veces llevar a las prostitutas a la muerte.

Varias veces he hablado en este blog sobre prostitución y siempre digo lo mismo. Soy partidaria de la regularización de esta actividad porque me parece la única forma de controlarla, garantizar las condiciones de trabajo de las prostitutas y sobre todo combatir la explotación y la trata. Las actividades opacas se prestan muchísimo al tráfico ilegal, lo mismo con drogas o cualquier otra mercancía que con las personas.

Por otro lado siempre he pensado que existen prostitutas que se dedican voluntariamente a ese trabajo y hasta asociaciones en las que reivindican eso precisamente, la regularización y dignificación de su actividad. Están dispuestas a ser unas trabajadoras normales, a pagar sus impuestos y a cotizar a la Seguridad Social a cambio de salir de la alegalidad en la que viven.

Siempre he creído que la prostitución se erradicará por completo no a base de prohibiciones ni de persecución sino con el cambio de valores de la sociedad, es decir, a base de educación. Cuando no haya tíos que conciban la idea de pagar a cambio de sexo porque valoren a la otra persona como tal y no como un mero agujero en el que  desahogarse. Entonces simplemente el oficio desaparecerá porque no habrá demanda.

Sí que da un poco de miedo la deriva de la sociedad en este aspecto, que no va ni mucho menos encaminada en ese sentido que a mí me gustaría. El acceso fácil de los niños a la pornografía, y no a una pornografía normal sino a las más extremas y violentas, no augura nada bueno. Muchos chicos se inician en la sexualidad con la contemplación de imágenes muy fuertes e impactantes que a su edad son incapaces de asimilar y gestionar. Por eso, dicen los expertos, se dan esos espeluznantes casos de niños que violan a otros niños o que se sienten impelidos a imitar a grupos de violadores como la tristemente famosa "Manada". Es escalofriante que muchos de ellos puedan llegar a pensar que ese tipo de sexo es "normal", deshumanizando por completo a la otra persona y despojando de cualquier emoción la actividad sexual.

En fin, es un tema muy complicado, pero a mí la clave me sigue pareciendo que está en la figura del putero. Según Salvados, un 40% de los hombres han  usado alguna vez los servicios de una prostituta. Es una cifra escandalosa. No me imagino la clase de hombre que acude a un club o que busca en un polígono a una chica para que le coma la polla, pero teniendo en cuenta la cantidad es obvio que a más de uno y más de dos tengo que conocer. Quiénes son? Son mis vecinos, o mis compañeros de trabajo? Son mis amigos? Son los mismos que ves sentados los domingos con sus mujeres e hijos en las terracitas de los bares tomando el vermú?

Según la chica rumana de la entrevista sí. De hecho ella trabajó después de camarera en un restaurante al que iban muchos de sus antiguos clientes, y no solo no se avergonzaban lo más mínimo al verla sino que algunos hasta le guiñaban el ojo con pretendida complicidad.

Esos tipos asquerosos a los que les importa una mierda lo que les pueda pasar a esas mujeres y que sólo las ven como un objeto de usar y tirar están disfrazados de personas normales, nos rodean, los vemos y muchos puede que hasta nos parezcan buenas personas. Es posible que llamen a los programas de radio para solidarizarse con los refugiados o para dar el pésame a los familiares de alguna víctima. Tal vez en su entorno les tienen por honrados padres de familia incapaces de hacer daño a una mosca. Igual van a misa todos los domingos y dan hasta lecciones de moral a sus allegados, no me extrañaría. Para mí no son más que bestias y me horroriza pensar que cientos de ellos están camuflados entre mis amigos y conocidos sin que yo sea capaz de distinguirlos.

Un taxista que llevaba a muchos a los clubs  de carretera contaba que jamás hablaban de las chicas como de personas sino en función de sus "talentos": ésa tiene un buen culo, aquélla la chupa de puta madre... Ellos saben que muchas de esas chicas están ahí en contra de su voluntad y explotadas por un proxeneta, lo saben como lo sé yo y como lo sabemos todos, pero les da igual. Sólo quieren un sitio donde meter la polla sin que les molesten ni les coman la cabeza. Bestias, bazofia, basura, escoria, mierda. 

No puedo evitar sentir hacia ellos un asco sin fin. Unas ganas inmensas de vomitar. Cerdos!

lunes, 18 de diciembre de 2017

Madres y putas

Domingo 17 de diciembre. En el programa Chester, Risto Mejide entrevista a Samanta Villar y como la alternativa es ver el debate de la Sexta de las elecciones catalanas, no dudo ni un segundo: Chester.

Bendita decisión. El debate no puede ser sino más de lo mismo del eterno bucle sin fin catalán, que ya de puro cansino aburre hasta a las cabras. .En cambio la entrevista de Risto a Samanta es una verdadera joya del librepensamiento. Y eso que ninguno de los dos me cae nada bien, son egocéntricos hasta la náusea y tienen más cuento que Calleja, pero lo fascinante es que de dos personas así salga algo tan bueno. Realmente bueno.

El programa de hoy se llama Freedom y como su propio nombre indica va sobre la libertad. La libertad de hablar y de pensar pero también de ser y de estar de una determinada manera en el mundo. Y ahí es fácil encontrarme.

Samanta habla de la maternidad y de los problemas que le ha ocasionado hablar libremente de su experiencia como madre. En su día hizo varios programas tipo reality o docudrama en los que grababa su día a día como madre cuarentona primeriza de mellizos. Previamente se había sometido a un tratamiento de fertilidad para ser madre añosa, y por supuesto, también lo había convertido en espectáculo. Samanta es así, su vida es su espectáculo favorito, pero yo por ejemplo también soy un poco como ella porque este blog no deja de ser un reality sobre la mía. Por eso no me cuesta entender cómo ella misma se ofrece como testimonio. Para qué buscar en otra parte  aquello que tú misma has experimentado en tus carnes.

A Samanta la maternidad no le ha gustado como experiencia, y lo dice sin ambages. Ella quiere a sus hijos como cualquier madre a los suyos pero eso no quita para que reconozca que ha sido traumático para ella, y que si hubiera sabido la clase de sacrificio que suponía tal vez no lo habría hecho. Creo que hay miles de mujeres que podrían decir lo mismo pero la mayoría ni se atreven. En un mundo en el que la maternidad es casi un lujo y está sacralizada hasta límites caricaturescos hablar en negativo de esa vivencia es casi pecado mortal. A Samanta se le echaron las tías encima a saco en las redes sociales. De puta parriba, que si le deberían de quitar a los mellizos, que ojalá mujeres como ella nunca pudieran ser madres, que si zorra, que si guarra, que si cerda... Presiento que detrás de muchos de esos comentarios se esconden bastantes madres frustradas de ésas que tratamiento tras tratamiento no consiguen el ansiado embarazo.  Y muchísimas supermadres de ésas que sienten que la maternidad es lo más de lo más, lo único que da sentido a sus vidas y que no conciben que nadie pueda vivirlo de otra manera.

Yo en su día tuve sensaciones muy parecidas a las de Samanta y por eso puedo entender perfectamente de lo que habla. Y me congratulo de que por fin alguien  diga lo que nos ha pasado a muchísimas mujeres. Yo también  cuando tuve a mi primera hija me tiré meses sin dormir. Lo he contado varias veces pero no me importa volverlo a repetir. Yo había buscado y querido a esa hija con verdadero ahínco, no fue un accidente ni mucho menos, pero de repente la vida se convirtió en un infierno. No dormir te destroza, te vuelve loca, te hace sacar lo peor que hay en ti. Yo he querido morirme, tirarme por una ventana, tirar a la niña o tirarnos las dos. Los vecinos gritaban para que calláramos a la niña, en pleno mes de agosto, todas las ventanas abiertas, medio edificio sin poder pegar ni ojo, mis oídos a punto de reventar, mi resistencia al borde del colapso, mi mente enloquecida. No era persona ni mujer ni ser pensante; era una piltrafa humana que solo quería una cosa en el mundo: dormir. Cómo no voy a entender a Samanta?

Quiero yo a mis hijos? Más que a nada en el mundo. Y que haya tías talibanas que puedan cuestionar mi amor a mis hijos o mi derecho a tenerlos me parece más que preocupante, sólo por reconocer que lo pasé francamente mal y que la maternidad tiene muy poco que ver con esa visión idílica que mucha gente te cuenta y que te hace sentir superculpable cuando tú no consigues verla como tal.

En el programa una Madre Coraje, una supermadre de éstas que se sienten orgullosísimas de su condición, sale a defender su postura y de paso a atacar a Samanta, su negatividad, su egoísmo y su falta de madurez a la hora de afrontar la maternidad. Vamos, para juzgarla como indigna de ser madre. Y naturalmente Samanta se cabrea y reivindica sobre todo su derecho a vivir las cosas como le sale del coño y no como oficialmente se supone que las debe de vivir y de sentir. Ole tu coño, Samanta.

En la segunda parte de la entrevista Villar habla de putas. Ha escrito un libro sobre ellas después de haber convivido durante un tiempo y además reivindica el término: putas. Dice que le gusta y que lo suyo sería despojarlo de connotaciones negativas. Puta como profesión honorable y digna.

Sin haber escuchado aún sus argumentos ni su experiencia con las putas me pongo a su favor. De forma intutitiva siempre he pensado lo mismo, a pesar de los múltiples mensajes oficialistas y bienpensantes en contra de esta visión. Yo siempre he pensado y defendido que si una tía quiere usar su cuerpo para vivir de él que lo haga. Es una posibilidad y existe una amplia demanda dispuesta a pagar lo que sea por una serie de servicios que las tías llevamos dando toda la vida a menudo con malditas la ganas. Siempre que haya quien esté dispuesto a  pagar por follar, me parece de puta madre que haya quien ofrezca ese servicio. Y en hombres lo mismo. De hecho cada vez hay más putos, eso sí, con clientela básicamente masculina (los tíos son fundamentalmente los que buscan sexo de alquiler y los que están dispuestos a pagar por él,  sea con hombres o con mujeres).

Naturalmente la polémica está servida. No podía faltar en el programa la presencia de una política indignadísima (anda que no) defendiendo la postura contraria, la "buena", la de las personas decentes y comprometidas con la sociedad: la prostitución es indigna y por tanto hay que perseguirla. Samanta contrapone a esto la opinión de sus amigas putas,  que han tomado la decisión libre de vivir del sexo porque lo prefieren a vivir de cualquier otra cosa. Puede haber mujeres (y hombres) que prefieran aguantar que les penetre un desconocido a limpiar mierdas en servicios públicos 8 horas al día por 800 euros al mes. Y quién eres tú para decirles lo que es digno y lo que no, o lo que es mejor o peor para ellos?

Mucha hipocresía es lo que hay en torno a este asunto. Hay miles de mujeres que se casan con un tío con pasta simplemente porque viven muy bien de ese tío. Es eso más digno? Éticamente menos reprobable? Pues es una cuestión de cada cual, uno decide cómo vivir su vida y el sexo no es tampoco la cosa más asquerosa de la que se puede vivir. A mí, por ejemplo, me parece menos repugnante que limpiar culos de viejos con los que no tienes ningún lazo afectivo.

En fin, que perseguir el proxenetismo, el tráfico de mujeres  y la explotación sí; perseguir la prostitución no. Y la mejor manera de controlar la explotación es precisamente legalizarla y dejar de estigmatizar la profesión porque serán ellas mismas las que denunciarán las irregularidades que se produzcan en su gremio. Cuando estén organizadas y luchen por sus derechos ya se encargarán ellas de denunciar a proxenetas y mafiosos por la cuenta que les trae. Desde luego en la clandestinidad y la ilegalidad eso es imposible.

Bueno, pues eso, que chapó por Samanta, por plantear las cosas desde otros puntos de vista y decir públicamente lo que muchos pensamos. Por salirse del pensamiento único y contar otras verdades tan válidas o más que las oficiales, y por poner voz a mucha gente, a una minoría silenciosa que casi nunca es escuchada pero que, para bien o para mal, está ahí. GRACIAS SAMANTA.