sábado, 10 de octubre de 2026

Por comentar algún tema, qué os parece este dilema??

Me pongo a zapear y doy con ese tipo de temas que automáticamente me dejan enganchada. Me refiero, cómo no, al conflicto de Omar Montes con la muchacha que ha sido madre del presunto hijo de Montes. Estas cosas me vuelven loca. Zapear para mí es deporte de riesgo porque como me tope con algo así ya me quedo toda pillada. 

Que no sabéis de qué habloooooo?? No os da nada no estar al tanto de la palpitante actualidad?? 

Qué barbaridad!! Bueno, pues os cuento. 

La cosa es que esta muchacha, que se llama Rocío, tuvo relaciones sexuales con Omar y se quedó embarazada.  Por lo visto cuando se lo comunicó él le dijo que no estaba interesado en ser padre de nuevo (creo que ya tiene algún hijo por ahí), pero ella decidió tener al chiquillo, cosa que me parece muy respetable. El problema es que también decidió que él se hiciera cargo de su paternidad.

En fin, esto mismo le pasó hace poco a Bertín Osborne, y les suele pasar a muchos follarines de los bosques como éstos, que van por la vida a pelo y claro, van dejando su semillita por aquí y por allá sin preocuparse demasiado.

Bueno, la cuestión es que todo este asunto me llama a la reflexión. Porque vamos a ver, amigos. Si partimos de la base, que creo yo bastante aceptada en general, de que la mujer es dueña de su cuerpo y de sus decisiones sobre él, asumimos igualmente que si quedas embarazada y decides abortar da igual lo que pueda opinar el padre de la criatura en ciernes, que no tiene ningún derecho a obligarte a continuar con el embarazo. Si le apetece ser padre, lo sentimos mucho, pero tendrá que probar en otra parte.

Por eso me cuestiono bastante la situación inversa. Si estás embarazada, se supone que accidentalmente, y tomas la decisión en solitario de seguir adelante y tener ese hijo, tienes realmente algún derecho a obligar a la otra persona a aceptar esa paternidad?

Es decir, si decides abortar él tiene que aceptarlo sí o sí pero si decides no abortar él también tiene que aceptar ser padre sí o sí??

Lo más curioso de este caso es que además ella dice no querer nada del señor este (que además por lo visto se rodea de chorizacos y gentuza muy poco recomendable que incluso ha llegado a amenazarla físicamente, así en plan Leire Díez, ni fontanera ni cobarde) pero la chica reivindica el derecho de su hijo a ser reconocido por el tal Montes. Vamos, que no lo quiere como padre ejerciente pero sí como apellido de la criatura. 

No sé, qué pensáis de estas cosas?? No concretamente de esta, sino así en general, sobre el derecho a decidir y a obligar a otros a comerse tus decisiones. 

Ahí dejo el dilema.

viernes, 25 de septiembre de 2026

Maricarmen ha quedado como icono infortunado

Estos días se ha convertido en tema estrella en medios y redes la señora Maricarmen. Pones Maricarmen en Google y te salen veinte mil noticias sin necesidad de añadir apellidos, aunque tengo que decir que me he enterado de que la mujer en cuestión se llama María del Carmen Abascal (sí, no es coña).

En fin, que como hoy me ha pillado con tiempo y con ganas he decidido comentar mi opinión al respecto porque el asunto me provoca grandemente.

Y me provoca porque Maricarmen ha sido elegida, no sé muy bien cómo ni por qué, mártir icónica del tema de la vivienda. La señora tiene 80 años o así y no sé qué grado de discapacidad, y a pesar de ello acaba de ser desahuciada de su casa en Madrid.  

Para empezar confieso que, como todo el mundo, al ver las imágenes sentí muchísima rabia e indignación además de inmensa pena por la situación de la pobre mujer. El problema de la vivienda, que en mayor o menor medida nos afecta a todos, si no en carne propia sí en la de nuestros hijos, se ha convertido en el verdadero horror de este país. Con decir que hace 8 años estaba en el parecer de la gente catalogada como la preocupación número 18 y a día de hoy va en cabeza se dice todo.

Que el problema viene de largo es bien sabido, pero en los últimos años ha ido de mal en peor,  tanto en venta como en alquiler. Se ha llegado a límites totalmente imposibles y todos sabemos que en algún momento esto tendrá que estallar por alguna parte sí o sí. Porque no puede haber millones de jóvenes que no pueden salir de casa de sus padres y hacer sus vidas por no poder acceder a viviendas mínimamente dignas a precio asequible, incluso aunque tengan trabajos, a veces muy bien remunerados.

En fin, que no soy ajena a este problema ni mucho menos y por eso la imagen de Maricarmen me impresionó vivamente. También es verdad que hace años, durante el gobierno de Rajoy, este tipo de protestas, estas escenificaciones de desahucios con activistas a las puertas de las casas impidiendo los desalojos, se veían casi a diario. Y yo hace muchos años que he dejado de verlos en los medios, por lo que había llegado a pensar que ya estas cosas habían dejado de pasar. Pero no, ahora con lo de la señora Maricarmen (si me permitís prefiero llamarla así a señora Abascal), he sabido que no solo no ha dejado de pasar sino que ocurre todos los días y en mucha mayor proporción que en aquellos tiempos. No me preguntéis por qué llevamos años sin que salten estas noticias porque no tengo ni idea.

Bueno, al lío. Que la cosa es que este caso ha vuelto a poner de actualidad el tema. Y que lógicamente yo, como buena chismosa, me he interesado y me he puesto a leer sobre el asunto en cuestión. Y aquí es donde viene lo peliagudo. Porque sinceramente, no me explico en qué momento alguien pensó que era buena idea convertir a Maricarmen en víctima paradigmática de los desahucios en este país.

Informándome en medios bastante fidedignos y de distintos palos he sabido que esta señora llevaba 72 años viviendo en ese piso en pleno centro de Madrid, concretamente frente al Retiro, gracias a la subrogación del alquiler de renta antigua de sus padres. Dicho alquiler ya se subrogó a la muerte del padre a favor de la madre, y al fallecimiento de la señora fue la hija la que intentó la misma estrategia, aunque ya para entonces solo pudo hacerse por dos años porque por cierta ley aprobada durante el Gobierno de Felipe González, los alquileres de renta antigua del franquismo ya no se podían eternizar per secula secularum.  Esto en beneficio de los propietarios que llevaban décadas sin poder hacer uso de sus viviendas por estas subrogaciones llamémoslas dinásticas.

En definitiva, que Maricarmen llevaba 72 años viviendo en el centro de Madrid por poco más de 400 euros al mes. Vamos, no sé vosotros, pero yo eso lo considero más privilegio que otra cosa. Y oye, ole su coño por haberlo podido disfrutar durante tanto tiempo. Qué más quisiera mucha gente. No es mi caso porque a mí lo de vivir en el centro de las ciudades me parece muy agobiante y nunca me ha llamado la atención, quizás porque nací en barrio y barriera me siento. Pero a muchas personas les encantaría esa posibilidad.

Pues bien, nuestra amiga Maricarmen, de profesión funcionaria aunque ya jubilada, ha estado litigando los últimos 20 años por poderse quedar disfrutando de ese alquiler, y al parecer ha ido perdiendo juicio tras juicio en instancia tras instancia sin que en ningún momento (y tengo verdadera curiosidad por saber por qué) se le haya ocurrido pensar que tarde o temprano tendría que irse de esa casa que era propiedad de otras personas y a la que no tenía derecho por vía hereditaria. Este tipo de cosas ya solo las disfrutan los Borbones, que se pasan de padres a hijos el derecho a vivir en casas que no son suyas por no sé qué rollo del color de la sangre.

Bueno, pues eso. Que con la de gente que está en situaciones terribles, de verdad, horrorosas, no sé a quién se le ocurrió poner de víctima ideal a Maricarmen. Tal vez por su edad han debido de pensar, y con razón, que mucha gente se indignaría al verla salir de su casa en esas condiciones. Pero claro, a poco que indagas te das cuenta de que ha tenido 20 años para buscar otra solución. Además, como he dicho, era funcionaria y cuando empezó a litigar para quedarse la casa no tenía 80 años, era relativamente joven. Tenía muchas opciones y no estaba en ninguna situación de vulnerabilidad. Pero es que además resulta que le han propuesto varias alternativas de alquiler social o de trasladarse a residencias de la Comunidad y tampoco ha aceptado. De hecho ha preferido irse a vivir con sus primos a Segovia.

No termino de entender por qué en todos estos años no ha pensado en trasladarse allí si tenía familia. Pongamos que no quería irse de su barrio porque no conocía a gente fuera de allí y porque era su entorno habitual. Pero esto es muy común, sobre todo si vives en sitios que se han encarecido hasta límites que tú no te puedes permitir. Esto obliga a muchas personas a mudarse a otros barrios, incluso a pueblos o a ciudades cercanas. En el caso de Madrid prácticamente nadie puede permitirse vivir en el centro, la gente ni se lo plantea. Y si tú no eres propietario de tu vivienda tienes que saber que en algún momento te tienes que ir de ahí. Son 20 años sabiéndolo y negando esa posibilidad.

Y conste que la situación da pena. Pero hombre, nada que ver con algunas historias que se conocen de personas que viven en pisitos modestos, con niños pequeños y sin posibilidades económicas de pagarse ningún alquiler, y sin que los ayuntamientos les ofrezcan ninguna solución. Este era el caso, por ejemplo, de otra señora, Olga, que se suicidó hace pocos meses en Hospitalet de Llobregat, tras pasar por esta situación, sin que por lo visto haya merecido la atención de los medios de comunicación ni el apoyo de personas importantes del mundo de la cultura ni de ningún otro mundo. No me preguntéis tampoco por qué de lo de Olga nadie se enteró en su momento. Por lo menos yo no sabía nada ni lo había visto en ningún medio ni en redes sociales, y no será porque no me intento informar al máximo.

Que todos tenemos derecho a vivienda digna lo sabemos porque eso está en la Constitución. Lo que no dice en ninguna parte es que la vivienda digna tenga que ser maravilloso pisazo en pleno centro. Por eso el caso de Maricarmen no me parece a mí paradigma de ninguna injusticia. Me parece en todo caso muy triste que esta mujer en los últimos 20 años no haya sido asesorada por nadie de su entorno, o si lo ha sido no haya hecho ni puto caso, para buscar esa alternativa digna que no supusiera seguir disfrutando por derechos dinásticos del alquiler de renta antigua de sus padres.

En todas estas cosas hay mucha hipocresía moral. Me he reído hoy viendo declaraciones de la propia Maricarmen echando la culpa de su situación a todo quisqui, a Pedro Sánchez, a Ayuso, a Almeida, a los jueces que han visto su caso. A ver, menos pensar en que ella ha podido tener cierta responsabilidad ha señalado hasta al apuntador. Y más gracioso todavía es luego ver cómo se van echando los políticos las culpas y sacando pecho de lo mucho que han hecho por ella. 

Yo no soy la tía más inteligente del mundo pero si fuera tan rata de alcantarilla y tan miserable como los políticos y quisiera aprovecharme de la situación terrible de alguien para utilizarla a mi favor buscando votos desde luego me molestaría en seleccionar mi objetivo mucho mejor. No elegiría a alguien que se ha beneficiado durante muchos años de cierto privilegio por herencia, privilegio que para más inri procede del franquismo. Aunque la persona sea anciana y sepa que va a dar pena a la gente y que Ana Belén va a ir a recitarle poemas de Alberti.   

Joder, si es que tiene que haber por ahí miles de desgraciados que sí que son verdaderas víctimas de esta tragedia y que no tienen dónde caerse muertos. Pero en qué estaban pensando??

viernes, 26 de junio de 2026

Lecturas recomendadas brevemente comentadas (2026)

Queridos amigos, aquí estamos de nuevo un año más con las recomendaciones del verano para que los libros sean los perfectos compañeros en esas vacaciones que todos esperamos con tantas ganas.

Ahí van mis sugerencias:

1. María bonita, by Ignacio Martínez de Pisón. Comenzamos con uno de mis escritores favoritos. Estamos en la España de principios de los 70, en una colonia cercana a Madrid, donde vive María con su familia: su padre, obrero en una fábrica, su madre, ama de casa y ocasionalmente asistenta, y su hermano mayor. Frente a la escasez de su modesto hogar, de vez en cuando cada mes pasa unas horas con una hermanastra de su madre, la tía Amalia, una mujer elegante, independiente y sofisticada que se convierte en el referente de lo que María querría llegar a ser.  Pero hay muchos secretos en esta familia, y poco a poco nuestra joven protagonista irá descubriendo que no siempre las cosas son lo que parecen. Como de costumbre Martínez de Pisón hace un retrato bastante exacto de la sociedad española, en este caso de los últimos años del franquismo, desde la mirada curiosa de una niña, ya casi adolescente, que empieza a adentrarse en el mundo de los adultos. Ignacio siempre es un valor seguro, a los que ya habéis leído algo suyo no hace falta que os lo diga, y a los que no lo conocéis seguro que os va a encantar esta novela, que además es muy cortita y entra casi sin enterarte.

2. La paciente silenciosa, by Alex Michaelides. Nos vamos a la Gran Bretaña y pasamos al thriller psicológico. Theo es un psicoterapeuta que vive obsesionado con el caso de Alicia Berenson, una pintora de éxito que unos años atrás mató a su marido y desde entonces no ha vuelto a pronunciar palabra. Su objetivo es que Alicia hable y por fin se libere de su trauma, sea este el que sea. Y con ese fin se ofrece a trabajar en The Grove, el sanatorio mental donde está internada Alicia. Paralelamente Theo está viviendo una situación difícil en su matrimonio con Kathy, y la acción va oscilando entre su vida personal y su trabajo de psicoterapia con Alicia. Este libro ha sido bestseller en medio mundo, ha sido traducido a tropecientos idiomas y tiene varios premios, incluido el de haber vendido los derechos para el cine al mismísimo Brad Pitt. Si lo veremos en peli el tiempo lo dirá, pero mientras tanto aquí tenéis el guion original, que tiene una intriga más que interesante.

3. Cuando la tormenta pase, by Manel Loureiro. Seguimos con el thriller pero esta vez nos vamos a Ons, una pequeña isla de la costa gallega en la que viven en invierno unas treinta personas, pero que en verano se convierte poco menos que en la Gran Vía. Pues en pleno enero se nos planta allí Roberto Lobeira, nuestro prota, un escritor que pretende encerrarse en la isla para terminar su próxima novela. Nada más llegar se da cuenta de que aquello es un sindiós, unas familias peleadas con otras, rencillas de siglos, secretos turbios, amores, venganzas... en fin, lo que vendría siendo un Puerto Hurraco de manual. Para colmo un buen día este señor se encuentra un paquete a la deriva y lo recoge, y lo que hay dentro va a desatar ya lo más grande en la isla, desastre total. En fin, no puedo contar más porque voy a cumplir las recomendaciones del propio Loureiro al final de la novela: "como os habréis dado cuenta "Cuando la tormenta pase" es una historia llena de giros, sorpresas y secretos, y por eso es fundamental que, cuando habléis de este libro, no hagáis spoilers. Que quien se embarque hacia Ons en el primer capítulo tenga la misma posibilidad de vivir la aventura... Os pido ese favor, aunque eso suponga que tengáis que haceros los misteriosos". Pues nada, me hago la dama misteriosa y no cuento más. Solo deciros que la acción es trepidante, que el suspense va in crescendo hasta lo infartable, y bueno, también tengo que admitir que la verosimilitud de la historia es bastante cuestionable, como pasa en casi todos los thrillers. Ah, y que esta novela fue galardonada con el premio Fernando Lara 2024, que no es cualquier cosa.

4. Cuidar de ella, by Jean-Baptiste Andrea. Cambiamos el chip y nos vamos a Italia, al pueblecito de Pietra d'Alba, aunque nuestro autor es francés y ganó por esta novela el Premio Goncourt 2023. Mimo Vitaliani es un joven escultor que conoce a Viola Orsini, una rica heredera con un temperamento un tanto peculiar. Estamos en los años de la Primera Guerra Mundial y Viola no se resigna al papel que como mujer le ha tocado. Ella ansía volar y Mimo se convertirá en su principal aliado. Luego vendrá toda una vida de encuentros y desencuentros, de grandes obras escultóricas, de fama, riqueza y prestigio para nuestro intrépido protagonista. Y una obra magna, la Pietà de Vitaliani, solo comparable a la del genio Miguel Ángel. En fin, nada que ver con la novela anterior, esta es una historia de emociones  pero pasan muchas cosas y entre unas y otras vamos atravesando la historia de Italia a través de la mirada de este pequeño gran artista que a mí particularmente me ha encantado.

5. Luna lunera, by Rosa Regàs. Volvemos a suelo patrio, a Barcelona concretamente. Elías, Pía, Anna y Alexis son nuestros jóvenes protagonistas. Estamos en 1939, recién finalizada la guerra, y los niños vienen a vivir a casa de su abuelo, vencedor de la contienda. Los ha recogido bajo su tutela porque los padres, pertenecientes al bando republicano, están en el exilio. La infancia de los críos estará marcada por la ausencia de las figuras paterna y materna totalmente idealizadas y por la constante presencia de ese abuelo estricto, autoritario e iracundo que les inspira un terror letal. Rosa Regàs narra la posguerra catalana a través de los ojos de estos niños que tienen que sobrevivir en un ambiente hostil sin recibir más cariño que el de las mujeres que trabajan en las cocinas de su abuelo. Si le tengo que poner alguna pega es que el señor es demasiado malo, muy typical fascista español. Con algunos matices el personaje habría resultado algo más verídico. Bueno, y la sintaxis de Regàs también es pelín tortuosa. Y se come las comas que da gusto. Pero el relato es apasionante y a los amantes de la historia de la posguerra española les encantará. Sobre todo a los que les gusta que los buenos sean muy buenos y los malos malísimos. Ahí lo dejo.

6. El último verano, by Montserrat Fernández Montes. Seguimos en España pero nos trasladamos algo más cerquita en el tiempo, a los años 90. En un pueblecito costero de Galicia está La Granja, la casa familiar de vacaciones en la que pasan el verano Amanda, su madre Gloria, su padre Daniel, su hermano Cabús y el tío Marcos. La historia comienza tal que así: "El día que sacaron a mamá del mar la casa se llenó de gente".  Y de esta forma abrupta entramos en la vida de Gloria, una mujer que ejerce una tremenda fascinación en los hombres que la rodean, aunque la narradora será Amanda, su hija adolescente, que nos cuenta los hechos desde la perspectiva de esa difícil transición de la niñez al mundo adulto, sin comprender buena parte de lo que ve, pero intuyendo ya que todo es mucho más complicado de lo que parece. La difícil relación entre madre e hija es el marco desde el que Amanda intenta entender qué llevó a Gloria a terminar en el mar aquella noche de final del verano. No conocía nada de este autora y me ha sorprendido ver que después de esta su primera novela, publicada en 1993, ha escrito poco más. No sé por qué su carrera narrativa se ha truncado, dado que la historia está muy bien contada y prometía bastante. En fin, misterios de la vida. Una pena no poder seguir leyendo más cositas suyas.

7. Como una dama, by Ingrid Noll. De la adolescencia en España pasamos a la vejez en Alemania dando un triple salto mortal. Lore y Anneliese son unas abuelas setentonas, amigas desde la niñez, que deciden irse a vivir juntas. Lore es pura finura, exquisitez y elegancia, mientras que Anneliese es una magnífica cocinera, amante del buen comer y aficionada a elaborar ricas salsas con las hierbas que cultiva en su jardín. Una historia deliciosa (en todos los sentidos) en la que se mezclan el suspense, el humor y una forma de afrontar la vejez llena de vitalidad de la que muchos que vamos cumpliendo años podemos ir aprendiendo. "Yo siempre tenía una lima de uñas en el coche", así es como Lore empieza el relato y así os dejo con la miel en los labios. Si queréis saber más de la peculiar forma de entender la vida de estas señoras estupendas tendréis que leer la novela.

8. Irène, by Pierre Lemaitre. Volvemos al thriller, concretamente un bestseller francés, aunque tiene algunas particularidades. Para empezar el policía protagonista, Camille Verhoeven, tiene como rasgo característico su enanismo; mide 1'45, lo cual ya se sale totalmente del paradigma. Pero es que además nuestro psicópata de turno tampoco es un locuelo al uso, sino que se trata de un amante del género negro y sus crímenes son verdaderas recreaciones de otros narrados en sus novelas favoritas. Son brutales, sórdidos y despiadados pero no porque el hombre tenga afición por matar sino por llevar a la realidad de forma artística los crímenes que más le han deleitado durante sus lecturas. De ahí que los investigadores le pongan de sobrenombre "El Novelista". Por tanto encontramos muchas referencias literarias. Incluso al final hay un pequeño epílogo en el que el autor confirma que ha pretendido hacer un homenaje a la literatura y que de hecho hay a lo largo de la obra varias citas de los escritores más importantes del mundo: Dumas, Balzac, Homero, Proust, Danton, Guilloux, Shakespeare... Y a que no sabéis el único español que aparece en la lista? Pues no, no es Cervantes; es ni más ni menos que Javier Marías. Siento no poder recomendar ninguna novela suya porque todas se me hacen bola.

9. Un millón de luces, by Clara Sánchez. Pero aquí tenemos a otra gran escritora española que también es académica, y muy merecidamente además.  "Si aquel día no hubiese entrado en la Torre de Cristal probablemente nada de esto habría ocurrido".  Estas son las primeras palabras de esta novela. Nuestra protagonista empieza a trabajar en un edificio de la zona financiera, la Torre de Cristal. Entra como recepcionista y con el tiempo va ascendiendo en el escalafón laboral. Y poco a poco iremos conociendo las vidas de sus jefes, sus compañeros y las personas que pasan por allí. Sus secretos, sus aspiraciones, sus frustraciones. Pasan muchas cosas en esta novela pero en realidad lo que pasa es la vida misma a través de la mirada curiosa de una aspirante a escritora. Clara Sánchez es un lujo de nuestra literatura, leerla siempre es una gozada y además no tienes que esforzarte para enterarte de lo que te está contando, como sí pasa con Marías. La apunto entre mis favoritas y seguro que seguiré recomendando cositas suyas.

10. El amor nunca se acaba, by Ingrid Noll. Aunque por el título pudiera parecer una novela rosa no lo es, más bien podría catalogarse como rosinegra. La cuestión es que me gustó un montón la anterior lectura de esta provecta escritora alemana y por eso he repetido. Y en esta ocasión vuelve a ser protagonista indiscutible una señora nonagenaria, Charlotte, que está esperando una visita muy especial, la de Hugo, el gran amor de su vida, y para más delito su cuñado. La historia es rocambolesca a más no poder pero los personajes me encantan. Charlotte es una vieja pelleja con un sentido del humor muy particular y su encuentro con Hugo va a convertir su tranquila vida en un carrusel de emociones. Para que os hagáis una idea, Charlotte vive con su querida Hulda, una muñeca que en realidad es un maniquí de una peluquería y que está sentada en una mecedora vestida con ropa de los tiempos de Maricastaña. Nuestra heroína mantiene largas conversaciones con Hulda y durante esas charlas nos iremos enterando de su tormentosa vida amorosa, desde su adolescencia que se remonta a la Alemania nazi hasta el reencuentro con su amado Hugo en la actualidad. En fin, muchos secretos de familia, mucha locura y también mucha risa. Ingrid Noll definitivamente es una cachonda.

11. La luz perdida, by Nino Haratischwili. Y de Alemania nos vamos a Georgia, país de origen de la autora, aunque también reside en el país germano y escribe en alemán. Nene, Ira y Keto se reúnen en una exposición de fotografías de su difunta amiga Dina. Los recuerdos de su vida, desde que se conocieron en un patio de Tbilisi, se van mezclando con lo que ocurre durante la exposición. Las fotos de Dina actúan como elemento activador de la memoria. Cada imagen trae un recuerdo, y poco a poco las tres amigas supervivientes, con Keto como narradora, van reconstruyendo el pasado de un país en constante ebullición bélica como telón de fondo de sus propias cuitas personales. Viene bien leer cosas de otros países porque cuando pensamos que España es caso aparte en cuanto a historia conflictiva casi que nos podemos dar con un canto en los dientes en comparación con algunos países como Georgia, que no salen de una cuando ya se están metiendo en la siguiente. No sé, ayuda a relativizar un poco y a darnos cuenta de que no somos lo peor. Gracias a este libro he aprendido un montón de la historia de ese país que hasta ahora me resultaba totalmente desconocido, y además he sufrido y disfrutado al mismo tiempo con los avatares vitales de las protagonistas, que de verdad, son intensitas a más no poder. Ayuda a darse cuenta de que no somos el ombligo del mundo. Es más, al lado de esa gente aquí somos hipermegacivilizados. Lo que sí que no varía es el sempiterno victimismo feminista, en eso desgraciadamente estamos a la par en Georgia, aquí y en Pekín. 

12. El niño, by Fernando Aramburu. Volvemos a España y a uno de mis favoritos. Aquí Aramburu recrea un episodio trágico de la historia del País Vasco. Una explosión de gas en un colegio de Ortuella en la que murieron 50 chiquillos menores de seis años, allá por el año 1980. Por lo visto aquello le impresionó vivamente en su día, lo cual es totalmente normal, y eso le llevó a escribir esta novela que tiene como fondo ese drama. Uno de los niños muertos es el Nuco, y el relato gira en torno a cómo viven el duelo su abuelo Nicasio y su madre Mariaje. El abuelo acude al cementerio, se sienta ante el columbario donde están enterrados los chiquillos y habla con el Nuco como si estuviera vivo. También pasea con él por las calles y le va contando sus cosas. Mariaje en cambio es plenamente consciente de su soledad y de que ha perdido lo único que realmente daba sentido a su vida. Esta novela está integrada en un grupo que Aramburu denomina "gentes vascas"  y es verdaderamente desgarradora, como todo lo que escribe este hombre que a mí nunca me defrauda. 

13. La apelación, by Janice Hallett. La llaman la Agatha Christie de los 2000. Yo como buena amante del suspense para tanto no la veo, la verdad, pero reconozco que su propuesta es original. Sabe crear la atmósfera y tiene estilo propio. Hallett nos plantea el misterio como una especie de puzzle, presentándonos las pistas mediante correos electrónicos y mensajería por Whatsapp que se mandan los personajes entre sí. Nos vamos enterando de la historia poco a poco a través de esas interacciones. La cosa va de un grupo de teatro amateur y de una campaña benéfica de recaudación de fondos para una niña pequeña con cáncer. A partir de ahí surgen un montón de enredos en los que la psicología de cada personaje es fundamental para conocer la verdad. Es evidentemente un bestseller y se lee como tal, o sea, te lo bebes y te dan las tantas sin poder cerrarlo, por lo tanto tu sueño se va a resentir. No es alta literatura pero cumple la misión de entretener, tanto es así que el siguiente de la lista es de la misma calaña y de la misma autora.  Sí, queridos, me he enganchado. Esto es como las pipas, puro vicio.

14. El misterioso caso de los Ángeles de Alperton, by Janice Hallett. Es del mismo estilo del anterior pero obviamente con otra historia de fondo. En esta ocasión trata de una secta. Amanda Bailey es una escritora de crímenes reales y está investigando sobre un suicidio colectivo ocurrido dieciocho años atrás. Se salvaron Jonah y Holly, una pareja joven con un bebé. A partir de estos datos Amanda empieza a contactar con todas las personas que estuvieron implicadas de un modo u otro en el caso. Parece ser que el bebé era considerado el Anticristo y los miembros de la secta tenían el mandato de eliminarlo. Poco a poco a través de los emails, los whatsapps, fragmentos de libros sobre el tema, informes y un montón de documentos de variado pelaje vamos haciéndonos una composición de lo que pudo ocurrir. Aviso de que hay inesperados giros y muchas sorpresas, como es obligado en todo thriller que se precie. Y ya con este tocho de momento queda saciado mi mono de experimentos y vuelvo a lecturas más convencionales.

15.  La playa de los ahogados, by Domingo Villar. Continuamos con el misterio, pero ya en territorio nacional y con el estilo habitual de este tipo de novela. Nos situamos en Vigo y nuestro protagonista es el inspector Leo Caldas. Un marinero aparece muerto en extrañas circunstancias y lo que en principio parece un suicidio empieza a complicarse. Lo que más me ha gustado de esta historia es la ambientación, el escenario en el que se desarrolla, el de la pesca, los puertos, las lonjas, la lluvia como constante telón de fondo. Y luego esos personajes duros, los pescadores, acostumbrados a las inclemencias del tiempo y de una labor ingrata y mal remunerada, que se juegan la vida cada día en la mar para poder comer y poco más. En fin, es una novela muy gallega, en la que se hace bastante referencia a la peculiar idiosincrasia del paisanaje. Hasta el protagonista es un tipo taciturno, poco hablador, incapaz de demostrar sus sentimientos y obsesionado con su trabajo. Esto ya, aunque no sea El Quijote, tampoco es el típico bestseller de consumo rápido. No son pipas, vamos. Lo he leído además durante un viaje al norte y he disfrutado muchísimo con las descripciones de la naturaleza porque las estaba viviendo in situ y me sentía totalmente integrada en el entorno. Si tiráis para el Cantábrico esta es vuestra lectura ideal.

16. Esto no existe, by Juan Soto Ivars. De este libro habéis oído hablar sin duda. Es el ensayo polémico del año sobre las denuncias falsas en violencia de género y no tengo más remedio que incluirlo en mis recomendaciones porque creo que todo el mundo debería leerlo. Para empezar tengo que aclarar que ni Soto Ivars niega este tipo de violencia en ningún momento ni mucho menos hace apología de ella, como muchos insinúan. Más bien al revés, elogia las cosas buenas que la Ley Integral ha conseguido pero también habla de los efectos secundarios indeseados que deberían corregirse. Tras seis años de estudio del tema y después de hablar con todos los implicados en el proceso él saca una serie de consecuencias que, como mínimo, si la cuestión te interesa es imprescindible analizar. El libro ha sufrido intentos de cancelación, algaradas en casi todas las presentaciones y una campaña en contra que solo ha servido para que el autor haya vendido muchos más ejemplares. He estado muy pendiente de este asunto porque me interesa un montón, porque yo misma he sido muy crítica con los resultados de esta ley y con muchos de sus preceptos, y de verdad creo que el hecho de que hoy en día se intente acallar la más mínima crítica a según qué temas no nos convierte precisamente en una sociedad evolucionada, sino al contrario, en algo que recuerda a tiempos bastante nefastos de nuestra historia. Por eso recomiendo leer y después opinar libremente. Sí, ya sé que suena muy loco, pero hubo un tiempo en el que se hacía así. Se llamaba pensamiento crítico y estaba muy bien valorado socialmente. En su día escribí este post sobre el tema: https://arfondoalaizquierda.blogspot.com/2025/12/si-defiendes-que-esto-existe-gran.html

17. La verdad oculta, by Jordi Sierra i Fabra. Volvemos a la novela y concretamente al género folletinesco. Nos situamos a finales de los años 50 en la España franquista.  Celia tiene 18 años y llega desde un pueblecito pirenaico a Barcelona a servir en casa de los señores Miramón, miembros de la incipiente burguesía catalana.  Pronto comprende que las cosas serán más difíciles de lo que ella pensaba. 30 años después, en la Barcelona preolímpica de 1992, otra mujer acude a un detective privado para encargarle que encuentre a David García, el hijo de Celia. El detective tendrá que investigar todo lo ocurrido tantos años atrás, siguiendo los pasos de la joven Celia desde su llegada a la casa hasta su misteriosa desaparición unos meses después. Como ya he apuntado es literatura folletinesca a tope, tremendo culebrón con trasfondo de posguerra y represión franquista, su lado de crítica sociopolítica y esa clase de enredo que te tiene en suspense de principio a fin y no te deja despegarte del libro. En dos días te lo ventilas rápido y por el camino echas unas cuantas lagrimillas con las desgracias de la muchacha protagonista.

18. Oposición, by Sara Mesa. Otra de mis favoritas. Con Sara Mesa nunca fallas. En este caso además trata un tema que me suena bastante, el del funcionariado. Nuestra protagonista entra a trabajar en la Administración como interina y la consecuencia natural es prepararse la correspondiente oposición. Entre tanto mira con extrañeza todo lo que la rodea y aunque poco a poco se va acostumbrando a la mentalidad funcionarial va tomando nota de todos los vicios que sus compañeros burócratas desarrollan en el ejercicio de sus labores públicas. Me he divertido mucho leyendo esta novela, a pesar de que Sara no es una escritora precisamente humorística, pero es que me he sentido muy identificada con esa extrañeza de la protagonista porque yo misma la he sentido cientos de veces, como plena integrante pero también como observadora perpleja del absurdo existencial de la Administración. Creo que la novela es de lectura obligada para todos los que estamos metidos en este mundillo porque vais a ir reconociendo sin duda personajes, situaciones, escenarios y hasta puede que os veáis a vosotros mismos. Y los que no están pero son aspirantes o simplemente tienen curiosidad también deberían leerla porque seguro que les va a sonar por sus propias experiencias. Por suerte o por desgracia es prácticamente imposible pasar por esta vida sin relacionarse de un modo u otro con la Administración. Y aquí encontraréis un retrato de lo más ilustrativo. Para muestra este párrafo: "Cuánta importancia tenían los desayunos entre el funcionariado... Elegir una compañía u otra era una declaración de intenciones".  Doy fe. Y salirse del tablero decidiendo no desayunar con nadie es prácticamente declararte antisistema.

19. La  mala costumbre, by Alana S. Portero. Este tema también me suena bastante. No precisamente la transexualidad, que es de lo que trata aquí Alana Portero, pero sí el ambiente hostil que tuvieron que afrontar los homosexuales durante las últimas décadas del siglo pasado. A pesar de la mitología sobre la movida madrileña y todo eso lo cierto es que fueron años muy duros para toda la gente que sentía la sexualidad de forma diferente a la "inmensa mayoría". Lo viví en segunda persona, a través de mi hermano, que finalmente no sobrevivió a todo aquello y decidió morir antes que seguir en el intento. Por eso la experiencia que cuenta Alana, supongo que bastante autobiográfica, me ha llegado tan al alma y me ha hecho recordar aquellos días en los que era casi imposible que en alguna conversación no hubiera comentarios hirientes sobre los "maricones", "travelos" y demás fauna "rarita". La vena claramente podemita de Portero hace que eche la culpa de todo aquello a la rancia derechona, que supongo que posiblemente tuvo mucho que ver. Pero vamos, que no creo que en la Cuba o la Rusia comunistas la muchacha hubiera tenido mucha mejor vida. En fin, si el tema os interesa os recomiendo encarecidamente esta lectura, que es dura pero muy ilustrativa de lo que fue aquella época, felizmente superada.

20. La Red Púrpura, by Carmen Mola. Como sabéis Carmen Mola son en realidad unos tíos, por lo que en mi ranking de autores de repente los escritores varones se disparan. Ya tenía yo ganas de meterles mano a estos señores disfrazados de señora de mediana edad. Y la verdad es que trabajan muy bien el suspense. La protagonista, la inspectora Elena Blanco, al mando de la Brigada de Análisis de Casos, es la típica detective atormentada, en este caso porque ocho años atrás su hijo fue secuestrado por la Red Púrpura, organización que trafica desde la Internet profunda con vídeos de violencia extrema. Como podréis suponer hay mucha acción, bastantes giros inesperados, malos muy malos y todos esos ingredientes que tanto enganchan en el género. Me declaro muy fan de los chicos "Mola" y los recomiendo enardecidamente a los amantes del suspense.

21. Nada sucede la víspera, by Chufo Lloréns. Nos trasladamos a Barcelona, finales de los años sesenta. La acción comienza con el asesinato en su estudio de Julio Urquízar,  Marqués de Soto. Retrocedemos seis meses y los acontecimientos que se suceden van apuntando inexorablemente a ese trágico final. El hijo crápula del marqués, la hija a la que adora, la esposa a la que odia, el mundo del hampa, el de la prostitución, el del boxeo, el de la alta burguesía, todos esos ambientes se mezclan con amores imposibles y el fuerte contraste entre clases en la sociedad catalana. El resultado es esta novela en parte costumbrista y en parte policíaca que no decae en ningún momento. Lloréns retrata con ternura la Barcelona dual del lujo y de la pobreza y ese amor por su ciudad es constante a lo largo de todo el relato. 

22. Te llamaré Celia, by María Montesinos. Aquí tenemos la biografía novelada de la gran escritora Elena Fortún, conocida fundamentalmente por el personaje de Celia, la niña que encandiló a miles de crías durante varias generaciones. Su vida personal no fue fácil, pero en cambio el éxito arrollador que obtuvo con estas historias la convirtió en la escritora más leída del país. Detrás de esta fama literaria quedan la muerte de su hijo pequeño, la relación tortuosa con su marido militar, su rechazo a las convenciones sociales y a lo que como mujer se esperaba de ella, y sus amores prohibidos.  Me ha encantado la forma de abordar Montesinos la figura de Elena, con la que me he sentido identificada en muchos aspectos: su amor por los libros, su interés por las bibliotecas y las técnicas bibliotecarias, su espíritu libre o su preocupación por la radicalización política. Pone los pelos de punta leer libros sobre la España de la República y los acontecimientos previos a la guerra porque el parecido con la actualidad es innegable. Hay rifirrafes que parecen copiados. Imposible no plantearse cómo es posible que no hayamos aprendido nada de esos enfrentamientos cainitas que han machacado nuestra historia. En definitiva, lectura muy recomendable que además ilustra bastante sobre aquellos tiempos peligrosos que nunca deberían repetirse, pero también sobre los inicios del feminismo en España y la historia de las míticas Sinsombrero.

23. Yo soy el abismo, by Donato Carrisi.  Aquí viene otro poquito de suspense. Tenemos al psicópata de rigor, esta vez en la bella Italia, en el entorno maravilloso del lago Como. Y el tema de fondo es la violencia contra la mujer, por estos lares conocida como viogen. Nuestro tarado de turno tuvo ese tipo de infancias traumáticas que construyen la típica personalidad psicopática. La madre era ruinosa como persona y dejó al chaval pelín perjudicado. También tenemos vengadora anónima, la cazadora de moscas la llaman. El asesino tampoco tiene nombre, lo conoceremos como "el hombre de la limpieza". Y así la mitad de los personajes. La trama está bien, en la tónica habitual de este tipo de narrativa. Y tiene algunos puntillos sorprendentes, giros de esos que descuadran totalmente al lector. Intrascendente pero adictiva, muy propia para periodos vacacionales y noches insomnes. Y tiene el encanto adicional que le da la descripción de espacios naturales que sin duda harán las delicias de los viajeros.

24. De acero, by Silvia Avallone. Y de lo negro pasamos a la crónica social, aunque sin salir de la bella Italia. Francesca y Anna son dos adolescentes que viven en la localidad costera de Piombino, donde el mundo gira en torno a la fabricación de acero. Típica novela de iniciación que se sitúa en los albores del actual siglo en la Italia obrera en la que imperan el machismo y el sálvese quién pueda. En ese entorno la belleza puede ser tanto bendición como elemento de riesgo y en nuestras jóvenes protagonistas se ve perfectamente esa dualidad. La confusión entre amor y amistad está en el fondo de esta historia, y me ha resultado interesante el acercamiento que la autora hace a la psicología adolescente, esos pasos tambaleantes hacia la edad adulta que tan inciertos resultan. Por lo demás, el siniestro paisaje industrial en el que transcurre la acción con el contraste de la paradisíaca isla de Elba que se ve desde las casas de nuestras protagonistas, a pesar de que nunca la han visitado, me ha parecido la metáfora perfecta de lo que es la vida. Acero y mar, o como diríamos por aquí, la de cal y la de arena.

25. Cielos de barro, by Dulce Chacón. Regresamos a suelo patrio con esta historia que está entre el costumbrismo rural y la novela de intriga. Crimen múltiple ocurrido en el típico cortijo y el comisario encargado del caso que interroga al personaje protagonista. La acción transcurre en capítulos alternos. Está ese narrador protagonista, el viejo alfarero que le va contando al policía en forma monologada toda la serie de acontecimientos que podrían explicar lo ocurrido. De otro lado tenemos al narrador anónimo que se remonta a los años previos a la guerra civil. Ambos van avanzando en sus relatos hasta que al final confluyen en el tiempo.  Antonio el alfarero se convierte en el testigo principal que nos va presentando a los otros personajes: la Nina, su difunta esposa, su nieto el Paco, su hija la Inma, sus amigos la Isidora y el Modesto, la señora Carmen, la novicia Aurora. Los señoritos y los criados, todo muy en la línea de "Los santos inocentes". Poco a poco vamos conociendo las historias ocultas, los secretos del pasado, las pasiones, los rencores, en definitiva, todo aquello que conducirá al explosivo desenlace final. 

26. El sentimiento, by José María Guelbenzu. Qué descubrimiento este autor. No lo había leído nunca pero me lo apunto. En esta novela enfrenta a dos personajes femeninos, Isabel y Diana, que curiosamente también van apareciendo en capítulos alternos. Tardamos poco en conocer el vínculo que las une, algo así como unas Fortunata y Jacinta de fines del siglo XX. La morena y la rubia, la otra y la oficial.  Dos mujeres, dos causas, dos luchas, dos derrotas. Como he dicho, no había leído nada de este escritor y cuando me metí a investigar sobre él supe que había muerto el año pasado. Como muchos sabéis entre mis funciones laborales está la de enterrar a los autores difuntos en el catálogo de la biblioteca (enterrar significa que cierro las fechas de nacimiento y muerte). Así que he terminado las lecturas de este año dando cristiana sepultura bibliotecaria a Guelbenzu y prometiéndole seguir leyéndolo y haciéndole campaña. Y aquí estoy cumpliendo mi promesa.

Y así termina mi temporada lectora, con esta recomendación y este enterramiento inesperado. He cumplido también mi reto de recomendar 26 libros en el año 26. Como podéis comprobar hay de todo en esta viña literaria, desde lo intrascendente a lo más profundo,  nacionalidades varias, ficción para todos los gustos y hasta algún ensayo.  Como siempre todos estos libros se encuentran en nuestra biblioteca pero la mayoría también son fáciles de localizar en librerías.

Y ya solo me queda desearos muy feliz verano, que disfrutéis vuestro tiempo de ocio al máximo y que si os apetece leáis todo lo que podáis. Si en algo os ayudan estas recomendaciones me sentiré muy feliz. 

jueves, 4 de junio de 2026

Si por mí fuera no vota ni mi prima la Potota

Estaba ayer con mis amigas en amable tertulia gastronómica. Naturalmente despotricamos de la vida y de la situación general del país, y de repente alguien, no sé quién, dice aquello de: "Y luego todos los votos valen igual". 

Ay, amigos, el eterno dilema del demócrata. Debería poder votar todo el mundo? Deberían todos los votos valer lo mismo? El de tu cuñao, por ejemplo? El de tu suegra?? El de tu yerno?? El de tu compañero gilipollas? El de tu jefe?? Difícil te lo pongo, eh??

A ver, que yo soy de los millones que pensamos que no, que ni de coña. Pero últimamente ha habido partidos que incluso quieren ampliar el derecho al voto a los adolescentes de 16 años. Habéis visto últimamente a muchos adolescentes de 16 años?? Es más, piensa en tus 16 años. Te concederías el voto a ti mismo?? Ahí te lo dejo para reflexionar. 

De todas formas el problema realmente está en a quién le negarías el derecho al voto o al menos le restarías puntos a su papeleta. De mis amigas la mayoría se lo quitarían sin dudarlo a los votantes de Vox, y si me pones también a los del PP. Los votantes de Vox, y si me pones también los del PP, con toda seguridad les quitarían a ellas el derecho al voto. A ellas y a todos los de Podemos, Sumar y demás fauna similar. Muchos votantes del PSOE, si no todos, les quitarían el derecho a los del PP, y viceversa por supuesto. 

Yo, por ejemplo, le quitaría el derecho al voto a todos aquellos que consideran los partidos como equipos de fútbol.  Al votante ese que decía Trump que aunque él saliera a la calle y matara a 40 niños le seguiría votando igual. Yo al votante forofo que todo le da igual, que a su partido o a su candidato le llegue la mierda hasta las cejas, que lo va a seguir votando sí o sí (y me da igual el partido en cuestión), yo a ese le prohibiría el derecho al voto ya. Y lo siento si estás leyendo esto y eres alguno de ellos, pero qué quieres, en mi blog tengo que ser sincera. Es lo menos, no??

A todos esos que salen en la tele detrás del candidato correspondiente aplaudiendo como focas cuando les dan la señal yo no les dejaría ni acercarse a las urnas. Pondría orden de alejamiento y pulserita. Porque no son seres pensantes, en todo caso serán sintientes, pero eso lo son también los perros, los gatos, las mofetas y las moscas y no les dejamos votar.

Así que, puestos a decidir quién nos parece digno de elegir a nuestros representantes (partiendo también de que hubiera representantes dignos, que esa es otra)  tendríamos muchos problemas para ponernos de acuerdo y con toda seguridad nos acabaríamos matando entre nosotros, con lo que tampoco solucionaríamos gran cosa.

Yo desde luego si tuviera que ir descartando votantes por motivos varios creo que me quedaría yo sola y como mucho, siendo generosa, cuatro más. Vamos, que lo digo claramente, si por mí fuera no vota ni mi prima la Potota.

lunes, 25 de mayo de 2026

Te leo en un periquete tu futuro en el ojete

Leo en algunos medios que la serie de RTVE "Benita" ha costado cerca de 400.000 euros.

No sé si habéis oído hablar de esta docuserie, pero os pongo al día de momento. La historia va de la transición sexual de la protagonista, ahora conocida como Benita Castejón, y anteriormente como Maestro Joao.

El Maestro Joao saltó a la fama en tiempos de "Sálvame" como personaje de aquel lamentable club de frikis caníbales que se devoraban mutuamente para intentar sobrevivir. Pero ya tenía cierto predicamento entre la fauna consumidora del producto porque había hecho durante años programas de esos de madrugada en los que mediums y videntes de todo pelaje se dedicaban a estafar a ancianitas y a personas desesperadas ofreciéndoles la posibilidad de ver su futuro a cambio de más o menos suculentas sumas.

La especialidad del Maestro Joao era leer el futuro mediante la observación minuciosa del ojo del culo. Así era conocido en la zoosfera salvamista y sus derivas tuiteras. Su tarjeta de visita podría resumirse tal que así: "Te leo en un periquete tu futuro en el ojete". Y de eso vivía el caballero hasta que murió su señora madre y decidió llevar a cabo la transición que por lo visto llevaba toda su vida posponiendo para no decepcionar a la buena mujer, que lo tenía por muchacho de pro. Entonces no solo determinó mutar de sexo sino también adoptar el nombre de la difunta, que obviamente no es otro que Benita.

Cómo llegó esta historia al ente público?? Pues no tengo ni idea del proceso pero se pueden hacer suposiciones, después de ver la deriva salvamita que la televisión pública ha ido teniendo desde que llegó a la dirección el actual presidente José Pablo López Sánchez.

Recordemos que nada más entrar intentó traerse a RTVE todas las excrecencias procedentes de Mierdaset. Intentó montar algo parecido a "Sálvame" con todo el elenco que previamente había sido expulsado de la otra cadena y que había aterrizado en el canal TEN para uso y disfrute de los cuatro fans irreductibles del engendro. López se trajo a Patiño, Matamoros, Hernández, Carlota Corredera y toda la fauna, por el ingenioso procedimiento del cambio de nombre de la productora "La fábrica de la tele" (envuelta en varios procedimientos judiciales bastante chungos), que pasó a llamarse "Los fabricantes", y que luego derivaron en los actuales "La OSA", padres de programas de actualidad como "Malas lenguas" o "Directo al grano". Detrás de esta productora están Óscar Cornejo y Adrián Madrid, los artífices de cositas como "Sálvame", la docutrola de Rociíto y ese patético intento de transfusión a la pública que llamaron "La familia de la tele" y que a los pocos meses tuvieron que finiquitar porque las audiencias eran tan escandalosamente menguantes que era imposible sostener la cosa de ninguna de las maneras. Benditas audiencias.

En fin, que estos son los precedentes. Y en marzo de este año RTVE presentó el docureality "Benita" sobre el proceso de transición del Maestro Joao,  acto al que acudió en representación del Ministerio de Igualdad la titular Ana Redondo, que definió el proyecto como "una apuesta ganadora sin ningún tipo de dudas, porque vamos a ver el triunfo de la libertad y de la valentía".

Porque claro, no debe de haber transexuales en el mundo que puedan representar dignamente ese proceso, que hayan sufrido durante toda su vida el tormento de la disforia de género y que finalmente hayan conseguido convertirse en lo que siempre quisieron ser, y que estén dispuestos a contar su historia. Tenían que recurrir al lector de anos de las madrugadas, al estafador de pobres incautos perdidos en sus desgracias, que debe de ser probablemente quien mejor represente en su enorme variedad a las personas transgénero.

Por cierto, que ya puestos a dar visibilidad al problema no dejo de preguntarme por qué nunca se habla de las personas que han transicionado a la viceversa, es decir, de mujeres a hombres. Tengo entendido, no sé si será bulo, que también existen. Es más, me extraña que no sean muchos más, teniendo en cuenta las desventajas sociales inherentes al sexo femenino, los que en algún momento de sus vidas se planteen obtener los múltiples beneficios de esta mutación hacia la masculinidad fálica.

Bueno, pues no. RTVE (también conocida en el mundillo del pispeo como TelePedro), con José Pablo López al frente, no encontró personaje más emblemático para representar al colectivo trans que al dicharachero Joao, maestro de los engañabobos televisivos.

Se dice y se comenta por las redes que la transición en cuestión ha sido financiada también por el ente, algo que me gustaría no creer, porque siendo como soy ferviente partidaria de pagar impuestos para financiar servicios públicos e infraestructuras para todos, no me gustaría pensar que la vidente/influencer  Benita/Joao ha conseguido sus explosivas tetas tamaño XXL gracias al esfuerzo de los contribuyentes, entre ellos yo misma.  Porque se podrá cambiar de sexo pero la condición magufa y estafadora no se cambia tan fácilmente.

En fin, que me gustaría mucho saber qué hay de cierto en todo esto. Por lo pronto lo que no se puede negar es que el Ministerio de Igualdad así como la televisión pública se han volcado con todos los medios a su alcance en producir y promocionar este docuserial, lo cual ya de por sí me jode bastante por la idiosincrasia de la individua en cuestión y por la cantidad de personas engañadas que deben de andar por ahí preguntándose qué fue de su dinero y de sus predicciones anales de futuro. Por si acaso aquí dejo mis dudas.

viernes, 19 de diciembre de 2025

Si te planteas que existe gran pecado cometiste

Me he resistido mucho a escribir sobre este tema por simple hartazgo pero ha llegado un punto en el que no he podido aguantarme más. Porque cuando se ataca desde altas instancias mediáticas y gubernamentales algo tan imprescindible en democracia como la libertad de expresión se me revuelven las tripas y la conciencia.

Supongo que a estas alturas estaréis todos al tanto de la polémica que ha suscitado el último libro de Juan Soto Ivars, titulado "Esto no existe: las denuncias falsas en violencia de género ".  Con la mera  lectura del subtítulo es fácil imaginar por qué se ha liado la que se ha liado. Por desgracia aún hay temas tabú en la sociedad que no se pueden ni nombrar.

Confieso que no he leído aún el libro pero como si lo hubiera hecho porque me he tragado enteritas por Youtube varias presentaciones en las que se pormenoriza dato por dato y capítulo por capítulo. No obstante mi pretensión es leerlo en cuanto pueda. Lo he pedido en la biblioteca y espero que lo compren, aunque he podido comprobar en un reciente viaje por tierras norteñas que en casi ninguna librería se atreven a exponerlo, a pesar de que va ya por la sexta edición, que se está vendiendo mayoritariamente por Amazon.

De puta madre. Por un lado reivindicamos las librerías físicas para que la gente acuda en persona a ojear y comprar y por otro censuramos libros que mucha gente quiere leer y que al final tiene que comprar sí o sí en la denostada Amazon. Yo he llegado a preguntar por él en algunas librerías y me han dejado claro que ni está ni "es posible" pedirlo. Amazon se ha convertido hoy por hoy en la Francia de la dictadura, esa frontera que hay que cruzar para poder ver la pecaminosa escena de la mantequilla de "El último tango en París". Pa mear y no echar gota.

Pero es que además son gilipollas, porque si algo ha conseguido siempre la censura es que la gente tenga muchas más ganas de acceder a lo prohibido. Qué será eso tan peligrosísimo que no quieren que vea??  Joder, habrá mayor incentivo en el mundo??

Soto Ivars empezó a sospechar hace años que las cifras que se daban sobre denuncias falsas en violencia de género eran materialmente imposibles y se puso a investigar sobre ello.  Mucho antes que él personas muy importantes del mundo de la judicatura ya habían dado la voz de alerta sobre los peligros que podía conllevar la ley. Y no estamos hablando de "machirulos" retrógrados del heteropatriarcado judicial, sino de juezas progresistas como la ex-alcaldesa de Madrid Manuela Carmena o como la defenestrada María Sanahuja, decana de los juzgados de Barcelona, miembro destacado de la Asociación "Jueces para la democracia", cuya fulgurante carrera fue destrozada y ella misma relegada al olvido tras poner en duda algunos de los preceptos de la mencionada ley. 

Una ley que, por cierto, en ningún otro país de Europa ha sido secundada.  Nadie ha querido copiar el modelo. Por qué será? Pues básicamente porque nadie se ha atrevido a sacarse de la manga un delito de autor en el que hay clara diferencia de trato y de penas según el sexo del que lo comete. Igual que en otras leyes, como la del matrimonio igualitario, hemos sido pioneros y en otros países nos han seguido con entusiasmo, en este caso nadie lo ha hecho, y las feministas francesas y alemanas no estuvieron dispuestas en su día a apoyar semejante dislate legal. Así que nos hemos quedado solos con una ley que en principio parecía ser la rehostia y ha terminado convertida en una excentricidad a la que ninguna otra quiere parecerse.

En el libro no se niega en ningún momento la violencia de género. Sólo el marco jurídico montado a su alrededor.  Se plantea como aberrante que el asesinato de dos mujeres sea tratado de forma diferente según la pareja sea hombre o mujer.  O que violencia vicaria sea la ejercida sólo por el hombre contra hijos, mascotas, parientes o nuevas parejas, pero nunca si quien realiza estos actos de venganza pertenece al sexo femenino.  Critica igualmente que por la sola denuncia se le puedan quitar los hijos a un hombre.  Que en caso de agresión mutua se resuelva siempre antes la de la mujer. O arbitrariedades tales como el hecho de que se pueda otorgar la residencia a una mujer extranjera por el mero hecho de denunciar por violencia de género sin que haya ninguna otra prueba. Y esto es así, funciona así, sin más. Quienes acusan al autor de negacionista por expresar sus discrepancias no están informando, están descalificando sin argumentos. La superioridad moral no sustituye al análisis ni convierte una opinión en verdad.  

Juan Soto habla de una ley ideológica que recrea un arquetipo de mujer maltratada o de hombre maltratador, según el cual lo mismo es el tipo que asesina a su mujer brutalmente como el que en el transcurso de una discusión la insulta o se defiende de una agresión de ella, por ejemplo, con un empujón.  Son casos muy dispares que van a parar a los mismos juzgados y que se juzgan en función de los mismos planteamientos legales. 

El autor defiende que la ley por supuesto tiene cosas positivas, por ejemplo, que ha servido para concienciar a la sociedad sobre el problema de la violencia contra la mujer hasta el punto de que hoy en día se considera como uno de los delitos que más rechazo social generan, junto con la violación o la pederastia. Pero a la vista está que no ha dado los resultados que se esperaban de ella, porque como ya expuso el sociólogo Amando de Miguel en su día, no aborda las verdaderas causas de la violencia en la pareja, al atribuirla en exclusiva a la cuestión del género, pudiendo además crear un nuevo tipo de víctima al poner en manos de las mujeres un arma fácil de usar en caso de separación conflictiva. Los mismos argumentos que también arguyeron Manuela Carmena y la magistrada Sanahuja. Esta última se dio cuenta al poco de entrar en vigor la ley de la cantidad exagerada de denuncias que de repente empezaron a ponerse, muchas de las cuales eran archivadas por motivos muy dispares. Y al denunciar el hecho se buscó la ruina profesional.

Soto Ivars habla no solo de denuncias falsas sino también de denuncias instrumentales, que son aquellas que sin ser falsas se usan para obtener algún tipo de prebenda en caso de divorcio, por ejemplo, o algún otro beneficio laboral o social. La mayoría terminan en absolución o en archivo porque lo que hacen es judicializar por lo penal lo que es una pelea de pareja sin más. Y ahí está el principal problema, que se toman medidas cautelares durísimas igualmente en el caso de una pelea en la que ha habido insultos o un empujón que en el caso de un asesino sin escrúpulos.

Cómo sabe el autor que las cifras de denuncias falsas son mucho mayores de las que se dan?? Pues entre otras razones porque leyendo sentencias absolutorias y autos de archivo en las que los propios jueces en los hechos probados dejan claro que es imposible el hecho que se denuncia por encontrarse el acusado en otro sitio o por cualquier otra razón similar, luego resulta que esas sentencias no son investigadas ni están entre las cifras oficiales como falsas. 

Soto Ivars también es muy crítico con la posibilidad de una próxima ley de violencia vicaria, que ya está en proyecto, y que considera igualmente injusta.  La violencia vicaria también está considerada un delito de género por lo cual sus medidas protectoras solo se aplicarían a los niños víctimas de padre pero no a los de las madres. Otro delito de autor en el que el niño es considerado una especie de prolongación de la madre.

Más anomalías de la ley: las parejas homosexuales tampoco están incluidas. Cualquiera diría que fuera del mundo hetero todas fueran parejas idílicas y que no existiera violencia en ellas. Pero claro, es muy difícil encontrar estadísticas fiables porque igualmente tampoco se contabilizan.  Y lo que no se cuenta no existe, como ocurría antiguamente con la violencia contra las mujeres.

No pensemos que este problema solo afecta a los hombres sino que también es doloroso para muchas mujeres, que son madres, hermanas, parejas de esos hombres injustamente denunciados. Pero además las propias mujeres maltratadas son las principales perjudicadas puesto que los recursos de protección de los que dispone la Administración son limitados y todos los que se emplean en denuncias falsas o insustanciales se están dejando de aplicar a las que realmente los necesitan. Hay mujeres que sí están en grave peligro que no están siendo protegidas porque esos medios están usándose en otra parte. Por no hablar de los otros grandes perjudicados, los niños que pierden a sus padres para siempre, siendo finalmente inocentes del delito del que fueron acusados.

Algunos critican este libro porque dicen que da munición a la extrema derecha. El propio autor lo niega. Si el resto de los partidos no se dan por enterados de este problema son ellos los que están dejando que sea la ultraderecha la que lo monopolice. La culpa es de los que miran para otro lado, no del que habla abiertamente del problema e intenta dar a conocer los datos. La munición está ahí para que la recoja el que quiera. Si resulta que solo la recoge Vox los demás tendrían que plantearse por qué.

Para terminar decir que el libro ha sido publicado por la Editorial Debate, del grupo Random House, la mayor y más prestigiosa que existe en lengua española sobre temas divulgativos. No es una editorial cualquiera, ahí no publica ningún colgado dispuesto a escribir tontamente sobre algo. 

Habría que plantearse antes de intentar quemar o prohibir libros si la supuesta superioridad moral de los inquisidores puede convertir su opinión en verdad absoluta y quitarnos a los demás la posibilidad de abrir nuestras mentes a algo tan sano y enriquecedor como es la sagrada duda.

sábado, 30 de agosto de 2025

Ahí va una pequeña plática sobre emergencia climática

Observo que últimamente el cambio climático se ha convertido en una especie de comodín que sirve para explicarlo todo. Inundaciones, terremotos, apagones, incendios, volcanes... Desde que existe la recurrente emergencia climática ya tenemos la causa de todos los males. Para qué vamos a comernos la cabeza, por ejemplo, canalizando cauces de agua que pueden ser peligrosos para las poblaciones, como en la dana de Valencia? O limpiando de follaje los montes para que, en caso de incendio, no haya una cantidad de combustible que pueda resultar fatal? Para qué, si aquí el problema, el verdadero problema es el cambio climático?

En fin, no seré yo quien niegue la existencia de ese cambio, no por Dioooooos. Aunque eso sí, ignoro exactamente en qué medida es tan crítico como algunos pretenden. Lo que sí que me planteo es cuál puede ser la respuesta adecuada al fenómeno.

Reflexionemos un poquitín. La Unión Europea ha tomado una serie de decisiones dentro del marco de la agenda medioambiental que pasa por regulaciones bastante estrictas en temas de industria, agricultura, ganadería, tecnología, energía, etc. Pero mientras nosotros nos aplicamos en este rincón del mundo con todas nuestras fuerzas para intentar revertir ese calentamiento al que hemos dado la categoría de emergencia, los países más contaminantes, los que más contribuyen a esa subida de la temperatura planetaria se lo pasan por el forro los cojones.  Vamos, que se la suda. Ahí están China, la India, EEUU, y buena parte de los países emergentes. 

Lo más gracioso del tema es que mientras nosotros restringimos al máximo nuestras capacidades de desarrollo por estas políticas climáticas compramos a manos llenas todo lo que necesitamos a esos otros países que producen a destajo lo que nosotros no queremos producir. Vamos, que contribuimos igualmente al calentamiento del planeta adquiriendo todos esos productos que ellos nos venden encantados mientras sus economías crecen y crecen y crecen y las nuestras se empobrecen cada día un poco más. 

La pregunta es: podemos luchar contra el calentamiento nosotros solos, siendo este un fenómeno global que afecta a la totalidad del planeta? Y creo que la respuesta es obvia: no.

No sería más inteligente, incluso práctico, asumir el hecho ya consumado del calentamiento y adaptarse a él, como hacen esos otros países, mientras se halla esa fuente de energía eficaz, potente y no contaminante que solucione todos nuestros problemas? En serio lo único que se nos ocurre es empobrecernos, dejar de viajar, tirar los coches y pasarnos al patinete y comprarle todo lo que necesitamos a esos otros países que siguen contaminando cada vez más y que tienen claro que va a dejar de producir tu abuela? Y además, cómo convencemos a los países en desarrollo de que se queden en el siglo pasado para no recalentar más el planeta?

Si algo ha caracterizado la vida del hombre sobre la tierra es su capacidad de adaptación al medio. El clima, las condiciones de vida han podido ir cambiando por múltiples factores: glaciaciones, desastres naturales, catástrofes de toda especie, pero el ser humano ha encontrado siempre la forma de vivir en ese entorno a menudo hostil.

Yo por ejemplo tengo un sueño feliz que solucionaría el problema para siempre. Os imagináis un mundo maravilloso en el que la basura se reciclara convirtiéndose en energía? Así podríamos consumir todo lo que nos diera la gana sin cargo de conciencia, sin remordimientos, sin culpa, a destajo, porque todos los plásticos, todos los desechos tecnológicos, toda la porquería que cada día resultara de nuestro consumismo desaforado la echaríamos a una maquinita que le daría unas cuantas vueltas y la convertiría por arte de magia en energía para hacer funcionar el aire acondicionado, la calefacción, la luz, el Internet, el coche... No me digáis que no sería el paraíso.  Toneladas de basura convertidas en combustible para la vida. Una economía completamente circular perfecta. Algo así como la lluvia, que cae, riega los campos, luego se evapora y vuelve a llover y así siempre. Un maravilloso ciclo sin fin.

Pero bueno, eso de momento es un sueño, y mientras alguien descubre el mecanismo para conseguir esa Arcadia feliz, lo que tenemos es lo que tenemos. Que el planeta se nos está calentando porque le estamos metiendo demasiada marcha? Pues habrá que enfriarlo o hacer soportable ese calor. Cómo? No lo sé. Para eso están los ingenieros, los arquitectos, los científicos, las mentes pensantes que encuentran soluciones para todo y que nos han traído hasta aquí tras milenios de penalidades.

Lo que no parece que tenga demasiado sentido es que un pequeño rinconcito del planeta decida luchar en solitario contra ese calentamiento. O todavía más cachondo: ir a decirles a los países pobres que empiezan a desarrollarse y levantar cabeza que mire usted, no puede ser, tiene que quedarse en el medievo porque las tecnologías que necesitaría para crecer son muy malas para el medio ambiente que los países desarrollados llevamos décadas jodiendo alegremente. Hombreeeeeeee, hay que  echarle morro, eh?

O como he leído que pasa en Francia, donde se empieza a discutir si el aire acondicionado es un elemento de ultraderecha. Porque claro hasta ahora el clima francés no se prestaba a considerarlo fundamental en las casas, pero desde que las olas de calor hicieron mella en territorio galo mucha gente se plantea instalarlo en sus casas para sobrevivir a esos veranos insoportablemente ardientes.  Y ahí surge el dilema. Refrescar las casas para sobrevivir aun sabiendo que con ello se contribuye al calentamiento exterior (no hay más que pasar por delante de un aparato de aire en la calle para comprobar el efecto) o tirar de ventilador, abanico y duchas heladas para paliar los sudores.

Imagino a esos pobres franchutes torturándose al tener que elegir entre el ultraderechista frescor del aire acondicionado y el progresista vientecillo recalentado del ventilador. Mientras los chinos, los americanos y los nipones instalan sin ningún tipo de remordimiento, temor ni duda en sus edificios sistemas de refrigeración cada vez más sofisticados que van recalentando a fuego lento el planeta común a todos.

En fin, que o nos espabilamos un poquito en Europa y empezamos a entender que tenemos que adaptarnos a las nuevas circunstancias o nos va a tocar pasar muuuuuuucho calor, morirnos a puñaos y que otros nos coman la tostá sin que con nuestro sacrificio se reduzca ni un solo grado el calentamiento global ese alrededor del cual gira todo lo que nos pasa. Seguiremos teniendo olas de calor mastodónticas, inundaciones, incendios de séptima generación, pero además seremos cada día más pobres y dependeremos más de comprarles todo a esos otros países que se pasan la emergencia climática por el arco del triunfo mientras acondicionan su modo de vida a esas altas temperaturas que a nosotros tanto nos asustan.

A ver, gente, qué hacemos?