domingo, 22 de marzo de 2020

El amor y el odio en los tiempos del Coronavirus

Hola amigos, qué tal lleváis el confinamiento? Espero que le estéis echando paciencia y que reine la concordia familiar a los que vivís acompañados y la concordia con vosotros mismos a los que lo lleváis en estricta soledad.

Por mi parte lo llevo bien. Como ya sabéis, tengo un talante asocial bastante acentuado, así que echo poco de menos la vida social. Todos los días tengo una serie de rutinas que cumplo a rajatabla: cuatro comidas,  dos paseos diarios para sacar a la Bimba, la compra, teletrabajo, lectura, gimnasia, baile,  momento aplausos sanitarios en el balcón, ducha, serie por las noches.... En fin, que casi no me dan las horas para todo.

También estoy muy entretenida con el Twitter. A decir verdad estoy superenganchada. Menos mal que con todas las otras actividades me queda poco tiempo libre,  pero reconozco que me quedo pilladísima con todo lo que está sucediendo en la red.  Hay una dinámica de amores y odios que me tiene totalmente flipada.  Pero oye, pasiones  superintensas, como no había visto yo hace mucho tiempo. Por eso he decidido titular este post así, el amor y el odio en los tiempos del Coronavirus. No es sólo un pequeño homenaje a mi idolatrado García Márquez; es que de verdad es un fenómeno que me parece digno de reflexión y análisis.

Hay gente que con esto del Coronavirus y la gestión que se está haciendo por parte del Gobierno ha desarrollado un odio aterrador hacia la autoridad competente, que ahora mismo es por decreto la estatal; al mismo tiempo que otros estarían dispuestos a batirse en duelo a muerte por defender la honra y el buen hacer del Presidente y sus ministros.

En fin, desde mi óptica de observadora imparcial (y digo imparcial porque no me apunto a ninguno de los bandos y soy capaz de entender perfectamente la parte de razón que pueden llevar unos y otros y la parte de ceguera ideológico-emocional) me limitaré a referir y analizar lo que leo.

Por dónde empiezo? Por el amor o por el odio? Casi mejor empiezo por el odio para terminar con el amor, que es un poco más reconfortante, aunque a menudo igualmente ciego.

1. ODIO.

Los detractores de este Gobierno andan supercabreados por varios motivos.  Consideran que se ha llegado a esto tarde y mal, que se ha ido totalmente de las manos y que la prueba de la mala gestión es la cantidad de muertes que está habiendo, en comparación con otros países de nuestro entorno en los que se está controlando mejor la mortalidad de la enfermedad. Y no entienden que no haya pruebas para gente con síntomas pero sí para hacerlas por duplicado a políticos y familiares. Y ahí llevan toda la razón, las cosas como son.

También tienen un cabreo mayúsculo por que no se prohibieran las manifestaciones feministas del 8-M. Aunque en esto hay bastante de impostura, porque si bien es cierto que desde mi punto de vista fue una gran irresponsabilidad alentar a la gente a salir a manifestarse en un momento en el que no era difícil ver venir que era arriesgado hacerlo (y más el gobierno, que probablemente disponía de mucha más información que el resto de los ciudadanos), lo cierto es que a esta gente lo que de verdad le jode es que esas manifestaciones fueran feministas y que la izquierda las usara a modo propagandístico. Dudo mucho que mostraran la misma irritación si hubieran sido manifestaciones, yo qué sé, en contra de la eutanasia, por ejemplo.

Bueno, pues este sector odiador está que trina.  Hiperventila literalmente. El vocabulario para referirse a Sánchez o a Iglesias es verdaderamente superlativo. No es difícil encontrar calificativos como criminal, asesino, terrorista, psicópata.... En fin, todo cosas de ese pelaje.

Como a mí me gusta meterme en todo tipo de berenjenales, muchas veces les llamo la atención sobre esta hiperbolización odiadora y hago llamamientos a la mesura y la moderación, pero ellos atienden poco, la verdad. Vamos, que no me hacen ni puto caso. Alegan en su defensa que Sánchez agredió verbalmente a Rajoy hasta límites insoportables cuando la crisis del Ébola, en la que sólo enfermó una enfermera y murió sacrificado preventivamente su perrito Excalibur, como recordaréis.

Y llevan razón en que entonces la actitud de Sánchez fue bastante deplorable y sobreactuada. Pero  no me parece que la mejor manera de actuar en este momento sea emular la actuación injusta y oportunista que entonces tuvo el Presidente. Vamos, que no entiendo que tu manera de protestar por algo sea comportarte de una forma que te resulta repulsiva cuando la ves en otros.

Los odiadores llevan muy mal también lo de las caceroladas al Rey.  En esto te dicen que no es el momento de hacer manifestaciones de odio (jajajajaja, palabrita), que es tiempo de unidad y de ir todos a muerte con los sanitarios y con la gente que lo está dando todo en el frente.  De verdad, lo prometo. A ellos les gusta mucho lo de las balconadas de aplausos a las 8, pero nada lo de las caceroladas.

Yo les he invitado a hacer su propia cacerolada antigubernamental, y de hecho les he pasado la convocatoria que había para este sábado. Muchos se han apuntado, y me parece bien. Oye, que bastante que estamos encerrados y con nuestra capacidad de libre expresión coartada. Que nos dejen al menos el derecho al pataleo y la protesta. Puede que no podamos salir a manifestarnos por las calles, pero qué pasa por salir con nuestros cazos y nuestras sartenes al balcón a decir alto y claro que estamos hartos?? Del Rey, del Gobierno, de lo que a cada cual le dé la gana, coño!! Pos claro, hombre!! Salid a vuestros balcones, joder!!

En fin, hasta aquí los odiadores.  Pasemos a los amorosos.

2. AMOR.

Aquí están todos los que se multiorgasman cada vez que ven a Sánchez  (y en menor medida a Iglesias) salir a dar su periódico mítin "informativo".

Hay gente de verdad enamorada de cómo está gestionando el Gobierno esta gran crisis, y estarían dispuestos a matar por defender esa gestión. Éstos no ven ningún tipo de error ni retraso ni nada, todo bien, todo perfecto. Alegan además, al igual que los odiadores con la cacerolada real, que no es el momento para recriminaciones, que es el momento de ir todos a una, de aplaudir a las 8 a los sanitarios y de cumplir a rajatabla con las ordenanzas gubernamentales.

Muchos de ellos son los mismos que, efectivamente, cuando lo del Ébola pusieron el grito en el cielo por la gestión de Rajoy, y no vieron necesidad entonces de ir a una para evitar la expansión del virus. Pero hicieran lo que hicieran entonces, lo cierto es que ahora llevan razón. Habrá tiempo para analizar lo que el Gobierno está haciendo cuando todo esto termine y entonces se podrán pasar las facturas correspondientes. 

Ahora mismo lo único que podemos hacer todos es cumplir con lo que nos mandan, que básicamente es quedarnos en casa para aburrir al puto virus hasta que se termine muriendo de no poder saltar de unos a otros.

Pero bueno, tampoco tenemos que ser santos varones y hembras. Que no pasa nada por despotricar o por hacer caceroladas o por amar con pasión a Sánchez o Iglesias o por odiarlos.  Manifestar los sentimientos no debería prohibirse nunca. Es verdad que yo pediría un poco de mesura, sobre todo a los haters. Sánchez y el Gobierno en general pueden ser calificados de muchas cosas. Puedes considerar que son unos inútiles, unos cínicos, incluso unos mentirosos o unos trileros. Pero hombre, de ahí a lo de criminales, psicópatas, terroristas o asesinos, de verdad, va un trecho que nadie debería traspasar. Por mucho que creas que la memoria histórica de agravios pasados te sirve como coartada.

Amigos, amigas, no nos queda otro remedio que respetar este confinamiento y por nuestro propio bien, de la mejor manera posible y con el talante más paciente. En mi opinión va para largo y es muy probable que nos veamos obligados a tirarnos semanas conviviendo con nosotros mismos y con nuestros familiares más cercanos.

Todos sabemos que están pasando cosas terribles: personas que están muriendo completamente solas, sin un ser querido cerca; personas encerradas en sus casas con sus maltratadores, con sus peores enemigos (por cierto, no sólo mujeres, también niños, ancianos, dependientes, padres  y madres puteados); otra gente que está enferma y que ni siquiera ha podido hacerse el test para saber si está o no infectada por el virus pero que mientras tiene que hacer como si lo estuviera; familias separadas por miles de kilómetros... muchas tragedias grandes y pequeñas.

Por favor, hagamos lo que nos piden, echémosle paciencia y el mejor humor posible, y si nos apetece aplaudir aplaudamos, o hacer caceroladas hagámoslas, o bailes colectivos en los balcones, o ponernos a parir en Twitter... no pasa nada. Algún día saldremos y volveremos a ser nosotros.  Nos volveremos a tocar, besar, babosear y abrazar. Algunos volverán a follar, otros con mejor suerte se estarán hinchando ahora, a falta de nada mejor que hacer. Habrá que ver el babycoronaboom dentro de unos meses.

Pero sobre todo, que salgamos de todo esto habiendo aprendido algo. Me encantaría que todos recordáramos esta etapa tan rara de nuestras vidas como "El amor en los tiempos del Coronavirus". Pero hay que ser realistas, la vida es amor, pero también hay cabida para el odio. Ojalá todo ese odio se limitara a las gilipolleces que la gente se suelta por las redes, ojalá nunca saliera de ahí, ojalá siempre hubiera un virus que lo mantuviera a raya. Y que al final siempre triunfara el amor.

Con mis mejores deseos para todos, odiadores y amantes. Sobre todo, seguid respirando, ahora mismo es lo que más me importa.

lunes, 9 de marzo de 2020

Mi Día de la Mujer

Pues sí, amigas y amigos, yo también tuve ayer mi particular Día de la Mujer.  Lo pasé, como no podía ser menos, peleándome por el Twitter con mis "amigas" radfem, ésas que tanto cariño me tienen y tan buenos deseos me muestran siempre.

A decir verdad me he pasado toooooda la semana dedicada a esta edificante actividad bélico-tuitera. He estado la mar de entretenida y debo confesar que he disfrutado bastante en las sangrientas reyertas en las que me he embarcado.

Todo empezó con la aprobación en el Consejo de Ministros del Anteproyecto de Ley de Libertad Sexual (también conocida como Ley del Sí es Sí, además de otro montón de nombres, y más ahora con esta moda que han extendido las rad de referirse a todo en plural para amplificar al máximo (las libertades sexuales, las violencias machistas... en fin, las cosas de ellas).

No es que haya trascendido mucho de la Ley, puesto que con las prisas por presentarla antes de la fecha mágica del 8-M, por lo visto lo que se aprobó no era más que una sarta de proclamas fem que ningún ministro había tenido huevos de tragarse y que después se está volviendo a redactar a marchas forzadas para darle forma de documento legislativo medianamente serio y sujeto a derecho.

En realidad todo lo que ha trascendido ha sido a base de filtraciones procedentes a todas luces del propio Gobierno (se rumorea que la mano de la maquiavélica y taimada Calvo podría andar detrás, pero vete a saber). La cuestión es que han salido a la luz pública varios aspectos que sugieren que estamos ante una chapuza legislativa, además de completamente inútil, más regresiva que otra cosa.

Básicamente por dos cosas:

1ª.  El famoso "Sí es Sí" no soluciona en absoluto el problema de las sentencias a la carta, dependiendo del juez que las redacte. En caso de que haya dos versiones distintas de un delito sexual es imposible demostrar ese "Sí es Sí", con lo cual la decisión final sigue quedando en manos del juez, que tendrá que evaluar la verosimilitud de las declaraciones de los implicados y decidir quién dice la verdad.  Vamos, que salvo que haya un documento escrito en el que el consentimiento quede explícitamente demostrado, seguimos en las mismas.

2ª.  La nueva Ley equipararía los delitos de abuso y agresión, reduciéndolos todos a este último tipo. Tal equiparación, lejos de clarificar nada ni de suponer un cambio progresista, es profundamente injusta y regresiva. De hecho fue el propio PSOE el que hace años introdujo una reforma en el Código Penal para hacer esta distinción, partiendo con toda lógica, de que hay distintos grados de gravedad en los delitos sexuales. Ahora nuestras amigas lumbrerillas, en lugar de clarificar al máximo las diferencias entre uno y otro para evitar interpretaciones subjetivas por parte de los jueces, lo que hacen es meterlo todo en el mismo saco, de forma que a partir de la aprobación del engendro la misma calificación legal tendría que te toquen el culo en el bus y que te pillen cuatro tíos en un descampado, te pongan una navaja en el pescuezo y te violen por todos los orificios.

Vamos, que en lugar de poner límites precisos entre ambos delitos (por ejemplo, dejar claro que tener sexo con una persona inconsciente por consumo de alcohol o drogas no es abuso sino agresión, una modificación que desde mi punto de vista sería acertadísima), lo que hacen es quitarse de un plumazo el abuso y meterlo todo por igual en el ámbito de la agresión. Sí, amigos, recordáis aquella antigua costumbre adolescente masculina de ir bajando la manita en los bailes lentos para catar algo de culillo en las fiestas de los 70 y los 80? Sí, hombre, aquella práctica que tan gloriosos momentos nos dejó en forma de contundentes hostias y/o plantones en mitad de la pista. Pues hoy en día, con esta innovadora ley, eso sería tan agresión como coger a la muchacha, arrastrarla de los pelos hasta el baño y forzarla hasta reventarla.

Al menos ésa es la intención de la legisladora, salvo que alguna mano con un poco de sentido común lo remedie antes de que llegue la aprobación.

En fin, que por estas y otras razones similares llevo yo varios días dedicada a batallar contra las hordas de entusiastas podemitas forofas del "Sí es Sí", del "Hermana yo sí te creo" y de otros inventos panfletarios por el estilo, que están muy bien para ponerlos en pancartas en las manifas pero no para legislar con un mínimo de rigor.

Y en esto estaba cuando de repente me encuentro con el cantante José Manuel Soto de Trending Topic en Twitter. Como sé que este señor es simpatizante, si no militante del partido Vox, y que esta circunstancia da muchos puntos para convertirse en Tendencia en esta red social, no se me pasó ni por un momento por la cabeza lo típico cuando aparece de sopetón un nombre, o sea, que se trate de una defunción.

(Breve inciso: para quien no sea usuario, en Twitter cuando te encuentras un nombre en los TT con frecuencia es sinónimo de palmatoria).

En efecto, mi intuición no me engaña. Soto es Tendencia no por su fallecimiento súbito sino por unas declaraciones. Concretamente por éstas:

"Si un "no" fuera siempre un "no" muchos no hubiéramos venido al mundo"

Tachán tacháaaaaaan!! Bueeeeeeno..... pa qué queremos más?

Que si Soto es un machista del heteropatriarcado que justifica las violaciones. Que si Soto reconoce ser fruto de una violación de su padre a su madre..... En fin, os podéis imaginar, todo por el estilo. Un desbarre tras otro de los que hacen época.

Y claro, yo que entiendo perfectamente la frase de Soto, no me puedo creer que se haya podido liar semejante pollo por algo que es una realidad incuestionable. Y es que somos muchos los que efectivamente jamás habríamos venido al mundo si nuestros padres se hubieran conformado con el primer NO de nuestras madres.

Salvo unos pocos suertudos que conseguían un SÍ en primera instancia de la chica de sus desvelos, la inmensa mayoría de los varones de la época se tenían que currar muy mucho el anhelado SÍ y tragarse entre medias infinidad de Noes de distinta calaña. Nuestros progenitores gastaron muchas energías, imaginación, horas de sueño, y sobre todo dinero en intentar encandilar muchachas, a base de flores, regalitos varios, invitaciones a merendolas, a comidas, a cubatas o a lo que quiera que ella fuera aficionada.

Pero Noes a todo de tooooodo. No a bailar contigo. Luego No a salir contigo. Luego No a vernos a solas. Luego No a darme la mano. Luego No a un casto beso en los labios. Luego No a la lengua. Luego No a tocarme la teta....... Y en fin, así se pasaban años y años avanzando lentamente, a paso tortuguil, hasta ir conquistando poco a poco al principio centímetros de espacio corporal y después centímetros de piel de la amada.

Y van los muy mastuerzos y mastuerzas, y dicen que este señor con esa frase lo que está es defendiendo la violación como medio reproductivo. O aún más, confesándose a sí mismo fruto de una agresión sexual matrimonial.

Pero alguien con un mínimo de buena fe puede creer que ese hombre ha querido decir ni lejanamente algo así? Claro que sabemos que eran otros tiempos, que las cosas han cambiado y que los códigos sociales y amorosos actuales no son los mismos que los de entonces. Y que hoy en día las cosas son mucho más claras y ni las tías tienen necesidad de hacerse valer a base de Noes ni los tíos de insistir e insistir hasta morir cuando son rechazados. No creo que eso se le escape a nadie. Pero vamos, que reconocer que eso hasta hace muy poco no era así es reconocer un hecho tan real como constatable.

Ufffffff, ya sé, todo esto da mucha pereza, pero qué queréis? Me puede. Comprobar que la gente es capaz de lapidar en espacio público a alguien por cosas como ésta me sigue dejando a estas alturas patidifusa. Que haya cientos, miles de gilipollas, capaces de retorcer unas palabras completamente inocuas con el fin de agredir a una persona me provoca estupor e indignación. Y yo, que no simpatizo ni mucho ni poco con este señor ni soy especial aficionada a su música, me veo saltando en su defensa cual loba, enfrentándome con uñas y dientes a cara de perro a sus detractores.

Y lo difícil que es a veces no soltar un sencillo: GILIPOLLAAAAAAS!!!!!! No por nada, si no porque estos idiotas son de piel muy fina, se pican rápido, se cabrean, montan en cólera, te delatan y te cierran la cuenta en menos que canta un gallo. Así que encima tiene una que ser fina y segura, y hacer gala de ingenio y cautela máxima para terminar diciéndoles capullos sin que parezca que se lo estás diciendo.

Pues bueno, ya veréis cómo con todo y con eso cualquier día me mandan la cuenta al carajo.

Con lo coñazo que es abrirse otra!!!!

jueves, 20 de febrero de 2020

Liberación

Bueno, antes de empezar con el tema de hoy, que va de la liberación de la mujer, quiero copiar aquí una charla que he tenido por guasap con un amigo al respecto de mi anterior post.

Como recordaréis la cosa iba de brecha salarial y yo planteaba mis dudas sobre si las preferencias profesionales según los sexos podrían venir determinadas por la propia naturaleza o por condicionantes educativos. En ese contexto me escribe mi amigo:

- Desde mi imposibilidad de responderte en el blog quiero decirte que en los países en los que están adoptando medidas para corregir esos desequilibrios se observa que no hay modo. Se reservan plazas en enfermería y  educación infantil para hombres, bajando todos los requisitos, y la gente (hombres) no acuden. Y viceversa con las ingenierías para mujeres; ellas (con expedientes brillantes que podrían elegir lo que quisieran) no acuden.

- No sé, igual hay algo diferente en nuestras naturalezas. Que la Virgen de la Perpetua Igualdad me perdone.

- Me temo que sí. Y se ha comprobado con neonatos y animalicos. Pero claro, eso son investigaciones hechas por hombres o por mujeres alienadas.

- Di fachas y terminamos antes. En fin, colgaré tu comentario en el blog.

Bueno, pues hasta aquí nuestras profundas reflexiones sobre el tema.

Y ahora ya voy a lo de hoy: la liberación femenina.

Anda la peña estos días bastante revuelta con esto de que la Ministra de Igualdad, Irene Montero (como sabéis, también pareja del vicepresidente Iglesias) vaya todos los días al trabajo con su hija pequeña en la mochilita. Sobre todo la irritación viene por parte de mujeres que, más que verlo como una reivindicación feminista, lo sienten como un privilegio insultante. Te encuentras a un montón de indignadas en las redes o en los foros de los distintos medios, sobre todo madres (y también algunos padres) que no pueden llevar a sus hijos a sus lugares de trabajo y les parece una tomadura de pelo ver a esta muchacha restregarle a todo el mundo por las narices que ella sí que puede. Muchas de ellas, las que se lo podían permitir económicamente, incluso han tenido que pedirse varios meses sin sueldo después de la baja maternal para poder seguir amamantando a sus hijos un poco más de tiempo, así que entiendo perfectamente que no les haga mucha gracia el espectáculo.

Luego hay otra corriente de indignación que se plantea si esto era en lo que consistía la famosa liberación de la mujer, en poder llevarnos a los niños al trabajo para así extender nuestra faceta maternal a todos los ámbitos de la vida, incluido el laboral.  Algunas malintencionadas incluso apuntan la posibilidad de que de vez en cuando la mochilita podría ser transportada por el padre de la criatura, en virtud del sagrado objetivo de la igualdad que da nombre al Ministerio de su señora.

En fin, yo quiero desde aquí tranquilizar a todas esas mujeres que tienen dudas, comprensibles pero infundadas desde mi punto de vista. No dudéis, mujeres de poca fe.

Sí, amigas, esto es liberación femenina auténtica, aunque a simple vista pueda no parecerlo. Qué mayor liberación que no tener que vivir angustiadas por tener que separarnos de nuestros retoños porque éstos puedan estar pegados a nosotras todas las horas del día? No tendremos que preocuparnos de encontrar una guardería cercana ni sufrir y estresarnos cuando la canguro se pone enferma y nos deja colgadas. Tampoco tener esclavizados a los abuelos cuando los pobres están ya gozando del más que merecido descanso de la jubilación.

Y quien piense erróneamente que los empresarios podrían preferir en un momento dado contratar a trabajadores masculinos libres de cargas familiares que lo mire de esta otra manera, con mucha más perspectiva de género: qué empresario no querría crear en su negocio un ambiente materno-infantil que invitara a sus clientes a sentirse como en casa?? Creo que este argumento por sí mismo es definitivo.

Por otra parte, para aquellas descreídas que tengan dudas sobre la viabilidad de llevar a su prole al puesto de trabajo he visualizado mentalmente una serie de oficios variados y os traigo aquí unas cuantas ideas y ventajas:

1. Madre peona de la construcción. Lo ideal en este caso es llevar al bebé con un casco del mismo color del de la madre, para que haga juego y estén perfectamente conjuntados. Si la trabajadora tiene que subirse a una plataforma para ascender y descender por la obra en construcción podría incluso jugar con el botoncito para columpiar al chiquillo y tenerlo entretenido subiendo y bajando. Por lo demás éste es un tipo de trabajo muy adecuado desde el punto de vista lúdico. Cuando los niños estén un poco más creciditos los pueden poner hasta a hacer las mezclas, ya sabemos que a los críos les encanta embadurnarse y ponerse guarros. En definitiva, una profesión perfecta para llevar a los niños con nosotras.

2. Madre cirujana. Sin problemas. Querida amiga, este trabajo también es ideal para llevar a tu bebé. Recomiendo usar con el chiquillo una mascarilla del mismo color que la de la madre, por una cuestión tanto estética como práctica, puesto que al haber otras madres con sus críos en el quirófano así se evitan confusiones. Los niños criados en este ambiente hospitalario además crecen más fuertes que los demás porque el contacto con todo tipo de virus y bacterias hace que su sistema inmunológico se desarrolle con mayor efectividad. Sería interesante también llevar algún tipo de artilugio que permitiera amamantar al bebé sin tener que soltar el bisturí, el escalpelo o cualquier otro instrumento propio del gremio. Ahí dejo caer la idea para posibles inventores.

3. Madre teleoperadora. Este oficio me parece ideal para desarrollar las capacidades lingüísticas de los infantes. Estar todo el horario laboral escuchando a las madres hará que con toda probabilidad aprendan a hablar mucho antes que los otros niños. Por otro lado podría ser muy agradable para las personas que están al otro lado de la línea oír el alegre gorgojeo de un bebé. Mucho más que esa música horrible que a menudo nos ponen mientras nos van pasando de un teleoperador a otro. Estos niños además dormirán muchísimo porque el soniquete de la voz de sus mamás les hará sentirse como si siguieran calentitos y protegidos en el vientre materno. Como podéis comprobar todo son ventajas.

4. Madre presentadora de televisión. Una profesión perfecta para familiarizar a los chiquillos con el medio audiovisual y con el ambiente periodístico. Son niños que muy pronto entenderán los beneficios de una buena fotogenia y de una dicción perfecta. También serán muy comunicativos porque aprenderán a hablar de todos los temas; y si ya la madre trabaja en un programa de actualidad con muchísimos tertulianos que opinen sobre todas las cuestiones tendrán un plus de información que les puede ser muy útil en su día a día cuando sean mayores. Además se acostumbrarán desde su más tierna infancia a estar en el punto de mira del interés público, a que los observen y les reconozcan por la calle, puede que aprendan a firmar autógrafos antes que a andar. Para amamantarlos con tranquilidad propongo que se aprovechen los intermedios, o bien que se haga durante las entrevistas más cordiales, evitando traspasarle a la criatura la leche materna durante tensas confrontaciones periodísticas con políticos, terroristas y otros personajes de semejante calaña.

En definitiva, amigas, que querer es poder.  Dejad de meteros injustamente con la Ministra Montero y pensad que las mujeres empoderadas nunca debemos dudar de nuestras posibilidades como madres y trabajadoras capaces de simultanear ambas facetas.

Y si tenéis dudas sólo tenéis que repetiros a vosotras mismas el gran lema del empoderamiento:

SÍ SE PUEDE, SÍ SE PUEDE!!!!!

Y ya veréis qué bien.

martes, 18 de febrero de 2020

Brecha salarial

Leo un titular francamente alarmante:

LA BRECHA SALARIAL SE MANTIENE A PESAR DE QUE HAY MÁS MUJERES QUE HOMBRES CON TÍTULO UNIVERSITARIO EN EL MERCADO LABORAL.

Es el tipo de titular que muchas mujeres y no pocos hombres leen y provoca automáticamente una oleada de indignación que hace que se propongan firmemente agarrar una pancarta y ponerse el 8-M a la cabecera de una manifestación pegando gritos que se escuchen hasta en Sebastopol.

Luego estamos otras mujeres y otros pocos hombres que ante este titular pensamos: "espera espera. Antes de agarrar la pancarta lee el resto del artículo, analiza las cifras y ya ves qué haces".

Porque claro, si esto quiere decir que en el mismo puesto y con igual dedicación horaria una mujer cobra menos que un hombre, dame esa pancarta ya.

Quiere decir eso? Ya os lo digo yo. No. La autora del artículo da un montón de datos, sí, pero únicamente referidos al total de salario entre hombres y mujeres. No habla de trabajos concretos ni de las titulaciones universitarias a las que se refiere. Vamos, que a la tía le da igual que la carrera que se haya estudiado sea Biomedicina, Ingeniería Aeroespacial, Enfermería o Educación Infantil.  Y que le importa un pimiento que haya titulaciones con mucha mayor valoración en el mercado laboral y le importa otro pimiento que desgraciadamente en esas carreras más valoradas sea minoritario el número de mujeres respecto al de hombres.

Incluso cuando la autora habla muy ladinamente de "grandes desigualdades salariales en el sector sanitario" tampoco dice si se refiere a que los neurocirujanos ganan más que las neurocirujanas o si quiere decir (mucho me temo que sea esto último) que un neurocirujano hombre gana más que una enfermera o que una administrativa, y le importa otro pimiento más que la realidad sea que existen más neurocirujanos que neurocirujanas y muchas más enfermeras que enfermeros.

Esto, amigos, se llama "desinformación".

Estaremos todos de acuerdo en que no todas las carreras tienen la misma dificultad y que por desgracia en muchas de las más valoradas (véase cualquier ingeniería, con una tasa de paro mínima) la presencia de mujeres en las aulas es muy pequeña. Las carreras científico-tecnológicas tienen menos predicamento entre las mujeres, aun siendo las mejor remuneradas. Esto es así. No sé quién tiene la culpa, si es por razones educativas o por tendencias naturales, pero en todo caso se puede hablar de medidas en el campo de la Educación para paliar o revertir estas diferencias; lo que no se puede es dar esta información sesgadamente para que el lector llegue a la falsa conclusión de que las mujeres están siendo peor pagadas que los hombres en puestos idénticos.

Muchas de las informaciones que recibimos hoy en día tienen este claro sesgo ideológico que va encaminado a crear una corriente de opinión determinada. En este caso reforzar el victimismo femenino dando a entender que se produce una injusticia que realmente no se está produciendo.

Ya he dicho muchas veces que yo particularmente no creo que en la sociedad actual, en este país concreto, las mujeres estemos en desigualdad de condiciones con respecto a los hombres. Pienso que podemos conseguir todo lo que nos propongamos exactamente igual que ellos. El único límite es una misma. Y en todo caso los impedimentos pueden venir más por motivos económicos que por desigualdades de género. Pero bueno, respeto que haya tías que piensen otra cosa. Lo que no estoy dispuesta es a callarme cuando se divulgan este tipo de artículos con titulares escandalosos que son puras falacias.

Sí, hay una brecha salarial, y la hay porque aún hay muchas mujeres que tienen trabajos peor remunerados que los de los hombres, y en muchos casos además trabajamos a tiempo parcial en una proporción bastante mayor que la de ellos. Y porque muchas por razones familiares tocan demasiado pronto su techo de cristal y deciden cortar sus carreras en un determinado momento (la maternidad generalmente) en lugar de seguir compitiendo con sus compañeros varones por llegar a puestos directivos. Pero la realidad es que un conserje cobra igual que una conserje, y un cirujano que una cirujana, y una maestra que un maestro, y un ministro que una ministra. Si queremos revertir la brecha tendremos que ser nosotras las que empecemos a optar a esos empleos mejor pagados, no ponernos a lloriquear porque en la suma general de salarios salimos perdiendo.

He dicho.

miércoles, 12 de febrero de 2020

Catastrofismo climático

Como todos mis habituales sabéis soy una apasionada convencida del ecologismo hasta puntos que incluso podrían considerarse enfermizos (ver mi post sobre ecoansiedad). Por eso supongo que a más de uno y más de dos les extrañará que diga que estoy.... hasta el coññññño del PUTO CATASTROFISMO CLIMÁTICO DE LOS COJONES!!!!!

Señores, no necesito a la zumbada Thunberg metiendo miedo al personal con lo que ocurrirá con el clima dentro de cien años para tener conciencia ecológica y para creer que nuestro medio ambiente hay que protegerlo y cuidarlo. Pero no por nuestros hijos ni por nuestros nietos ni por nuestros tataratataranietos, sino por nosotros mismos, joder! Por no comer ni respirar mierda, por no inflarnos de plasticuchi cuando nos zampamos una lubina, por no pillar un cáncer del copón respirando gases contaminantes todo el puto día, o por no exponernos a un ictus o a un infarto por comer putas porquerías llenas de grasas trans de ésas que te da un pelotazo en menos que canta el gallo.

Cuando se producen inundaciones en zonas costeras y se ponen a diario a machacarnos con el rollo del cambio climático y con que el nivel del agua sube cada X años nosécuantos centímetros.... de verdad es ése el problema? De verdad en esas imágenes del mar comiéndose literalmente las playas no ha tenido nada que ver la invasión humana de las costas?? Los miles y miles de kilómetros de edificios construídos a pie de playa, las decenas de puertos y de diques que le han ido comiendo terreno al mar?? Creíamos que el dios Neptuno no nos pasaría factura tarde o temprano viniendo a recuperar el espacio robado por la cara?  En serio el problema está en los 2 grados más o menos que suben o bajan las temperaturas?

Hacen falta anuncios de cambios climáticos apocalípticos para entender que necesitamos desarrollar energías sostenibles y limpias?? No es bastante saber que los recursos del planeta son limitados y que no van a durar toda la vida?? O que hay energías que contaminan tanto que convierten el aire en irrespirable, y otras que suponen tantos riesgos para la vida humana que hay que buscar sí o sí alternativas con las que no nos estemos jugando el pellejo cada vez que enchufamos el secador del pelo o el calefactor??

O sobre la necesidad de reciclar y recuperar residuos, por ejemplo. No vengas a contarme lo que puede pasar el siglo que viene; cuéntame mejor lo que está pasando ya, que seguro que me lo voy a tomar mucho más en serio. Y además propón soluciones realistas. No me digas que no me compre ropa; mejor dame soluciones para compartirla, comprarla de segunda mano y vender o regalar a mi vez la que ya no use, invierte en crear aplicaciones de economía circular y sostenible, en desarrollar tejidos reciclados y reciclables. Mejor convencer que vencer a base de crear pánico.

Basta ya de catastrofismos y de acojonamientos en diferido!! A mí el cambio climático me la refanfinfla porque tengo razones de mucho más peso y bastante más urgentes para preocuparme aquí y ahora por la calidad del aire que respiro o de los alimentos que como.

Pasando de asustaviejas, qué coño!!!!!!

viernes, 24 de enero de 2020

Ecoansiedad

Bajo cargada con un montón de basura, el paraguas, la perra pegándome tirones con la correa.... Llego a los contenedores. Tiro primero al de orgánica una caja de cartón con restos de un tronquito navideño de chocolate y a continuación la bolsa correspondiente, que pesa un huevo. En esto que de la bolsa de papel en la que llevo los vidrios se me cae al suelo un bote y se rompe en pedazos. Estrés máximo, me quedan aún dos botellines de cerveza. Los tiro al contenedor de vidrio y busco el de papel para echar la bolsa, y entonces me doy cuenta de que está en la otra punta. Hossstia, maldición, he tirado por error los dos botellines al de envases e inertes, me cago en to mi nación!!!!!!!!

Y empieza mi ataque de ecoansiedad.

Me cago en to, he tirado dos botellines nada menos, dooooooos, al contenedor de plásticos. Estoy a punto de hiperventilar sólo de pensar en el tremendo daño que he hecho al medio ambiente. El tremendo daño que he hecho a la humanidad en general. Dios mío, si me viera Greta Thunberg!!

Miro a la Bimba con resentimiento. Hijaputa, ha sido por tu culpa, que estás como una puta cabra, venga a pegarme tirones con la correa. Normal que se me haya caído el bote de vidrio y me haya puesto nerviosa y ya no viera dónde tiraba los botellines. Ten perra pa esto! Venga a tragarme programas del "Encantador de perros" y luego me lleva la mía por la calle como puta por rastrojo.

Por un momento tengo que resistirme a la tentación de meterme dentro del contenedor a recuperar las botellas para tirarlas al sitio adecuado. Rechazo la idea porque mi asco a lo que pueda haber ahí dentro supera en medio punto a mi conciencia ecológica.

Me alejo consternada de la escena del crimen. Voy todo el camino rumiando mientras se me representan mentalmente esas dos botellas intrusas mezcladas con todos los envases de plástico. Casi puedo visualizar a los trabajadores de reciclaje cuando vacíen el contenedor y vean las dos putas botellas. Imagino sus miradas reprobadoras, sus miradas de "quién habrá sido el hijoputa que ha tirado esto al contenedor de plásticos?"

Por qué, señor, por qué? Por qué no tuve un poco más de cuidado, por qué no me fijé mejor en el contenedor? Qué trabajo me costaba asegurarme antes de sacar las botellas de la bolsa y arrojarlas alegremente? En qué fatídico momento se me cayó el bote de cristal al suelo y se hizo añicos y ya todo se precipitó? Cómo pude haberlo evitado?  Se me viene a la cabeza la famosa sección del Pronto "¿Qué hubiera sido de mi vida si...?" Si no hubiera bajado con la puta caja del tronco de chocolate debajo del brazo intentando mantenerla cerrada para no mancharme! Si no me hubiera traído el paraguas; total, si casi no llovía! Si hubiera sujetado mejor la bolsa de papel y no se hubiera caído el puto bote!

Hay momentos en la vida totalmente decisivos, instantes en los que un determinado gesto puede desencadenar una tragedia. El famoso aleteo de una mariposa en un lugar del mundo que provoca un tsunami en las antípodas. Intento encontrar ese factor desencadenante de lo sucedido. Qué pasó? Dónde me equivoqué?

Mi paseo diario para que la Bimba haga sus cosas se convierte así en un tortuoso acto de contrición. 20 minutos de machaque mental, de dolor por mi pecado ecológico, de profundo arrepentimiento, de penitencia. Encima la perra se resiste a cagar. Hijaputa, sólo faltaba que te hubiera traído para nada! Con la que has liado!

Por fin la veo pararse, pegar sus cuatro vueltas de rigor y agacharse para evacuar. Cojo un klinex, recojo cuidadosamente los zurullos y me acerco a otros contenedores. Procuro fijarme muy bien antes de arrojar el fruto de su vientre, no sea que me vuelva a equivocar, lo tire donde no es y ya sí que no conseguiré pegar ojo en toda la noche. Respiro aliviada cuando compruebo que efectivamente la caca de mi perra ha ido a parar al contenedor orgánico, junto con un montón más de porquerías por el estilo. Donde debe estar. No como las dos putas botellas.

No, Inma, déjalo ya, deja de torturarte, sólo han sido dos botellines. Y ni siquiera eran tercios; eran quintos, eran pequeñitos. Cuánto vidrio puede haber ahí? Tanto mal no ha podido hacer al medio ambiente. Sólo espero, ay Dioooooos, que los operarios no se corten al no esperarse tan peligroso material en ese contenedor amarillo, aparentemente lleno de envases inofensivos.

Después de mucho meditar, decido perdonarme a mí misma. Mi propósito de enmienda es sincero. Lo siento mucho, no volverá a ocurrir. No volveré a cometer un error tan garrafal. Miraré cuidadosamente cada contenedor antes de dejar caer en su interior mi basura. Lo prometo, Sadeco, palabrita.

Respiro hondo.  El ataque de ecoansiedad ha remitido.

Vamos a casa, Bimba.

viernes, 17 de enero de 2020

El pin parental

Sabéis esas cosas sobre las que no se tiene opinión definida o incluso se pueden tener opiniones contrapuestas? Bueno, pues eso me pasa a mí con el tema del pin parental.

Para quien no sepa de qué hablo... se trata de una propuesta de Vox para permitir a los padres vetar que sus hijos participen en actividades en los centros que vayan en contra de sus valores "morales o religiosos".

Ya, ya sé que oído así de sopetón la opinión es clara, sobre todo viniendo de quien viene. Tú oyes lo del "pin parental" seguido de Vox y automáticamente piensas "vade retro, Satanás"

Pero luego vienen los matices, los claroscuros. Porque... y si fuera al revés? Y si los que estuvieran gobernando fueran los de Vox y ellos propusieran talleres en las escuelas sobre, pongamos, el aborto o la eutanasia? Talleres en los que se identificara el aborto con el asesinato de niños, por ejemplo.  Me gustaría a mí que mis hijos asistieran a ese tipo de cursos? No pondría el grito en el cielo yo también?

Habrá quien diga: ya, pero es que esto es distinto, de lo que se trata es de educar en valores. Y yo siempre he sido partidaria de una educación cívica, aquella asignatura que tanta polémica tuvo en su día, Ciudadanía.  Creo que es fundamental en la sociedad que desde la escuela se enseñen a los niños los principios básicos de la convivencia. Pero en una sociedad tan polarizada como la actual y con tanto radicalismo por todas las partes, dónde terminan los valores y dónde empieza el dogmatismo?

Por ejemplo, el tema del lenguaje inclusivo, es educación en valores o es dogmatismo? Emitir a los niños el mensaje de que si no desdoblas constantemente el lenguaje eres un machista o estás hablando incorrectamente qué es exactamente? Porque ése es un valor que yo no comparto, y además va en contra de las más elementales normas dictadas por el organismo oficial encargado de la lengua española, la RAE. Y si no quiero que a mis hijos se les mande ese mensaje, a mi modo de entender erróneo?

Otro de los temas más espinosos: la sexualidad. Es admisible para mí que alguien diga que la homosexualidad o la transexualidad son una aberración? En absoluto. Pero es que tampoco admito que alguien diga que la heterosexualidad es una forma poco sana de vivir la sexualidad, como afirma sin el menor empacho la nueva directora del Instituto de la Mujer,  Beatriz Gimeno. Es que no admito que alguien me dicte cuál es la sexualidad correcta o más adecuada. Es que no admito que nadie se meta en mi cama ni quiero que se meta en la de mis hijos.  Dejarán alguna vez los políticos de todo pelaje de intentar colarse en nuestros dormitorios?? No me gustaría entonces poder recurrir a algo parecido a ese pin parental para negarme a ningún tipo de adoctrinamiento en materia sexual? En fin, que es más complicado de lo que a simple vista parece.

Esto de analizar los variados matices de un tema complejo y no terminar de posicionarme a favor o en contra me sitúa en un "virtuoso" término medio que en estos tiempos de radicalización poca gente sabrá valorar probablemente. El otro día un tipo en Twitter me decía que yo era fijo un troll porque si no no se explicaba que con los años que llevo en la red sólo tenga 144 seguidores. Pues sí, amigo, se explica justamente por esto, porque en mi virtuoso término medio a veces despierto la adhesión incondicional de un lado, que sin embargo huye despavorido en cuanto toco algún otro tema en el que ya no estamos tan de acuerdo. Por eso hay voxeros que me hacen la ola cuando despotrico del radfem, que se convierten en mis fans más apasionados y me aplauden con fervor... los mismos que cuando toco el tema del aborto o la eutanasia dejan de seguirme de inmediato, no sin antes ponerme a parir. Y a la viceversa igual. Podemitas que quieren casarse conmigo cuando defiendo como una loba el derecho a una muerte digna o las renovables o la diversidad sexual o la república y que me lapidan indignados en cuanto pongo en tela de juicio la sacrosanta doctrina de género.

Pensándolo bien, lo que es un milagro es que todavía tenga 144 seguidores que no han salido corriendo o que haya alguien que aún siga leyendo este blog.