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domingo, 24 de abril de 2022

No sé yo de qué se extraña ni La Francia ni La España

Estoy flipando bastante con el asombro que parece despertar el auge de Marine Le Pen en Francia, y de paso el que pronostican las distintas encuestas de Vox en España. De verdad, me quedo ojiplática. Es que nadie se entera de nada?

Sesudos analistas se pasan horas y horas en tertulias de radio y televisión, en canales de distintas plataformas, dándole vueltas y vueltas al asunto, y es que no dan ni una. Me pregunto si esta peña se mueve en la calle o vive en Babia. Porque yo lo veo bastante claro y hasta natural. No termino de entender esa estupefacción generalizada por el fenómeno.

Confieso sin rubor que yo podría votar a Vox. Podría votarles si no tuvieran ese tufo de ranciedad catoliquilla y monárquica que me echa para atrás. Desde mi posición atea y republicana obviamente Vox es una opción imposible para mí, como lo es el PP. Ya he dicho muchas veces que actualmente estoy huérfana de voto. Como muy in extremis podría votar a Ciudadanos, no porque me vuelvan loca de pasión, pero hoy por hoy son los que menos asquito me dan y además, como están prácticamente agonizando, me dan penilla y lo mismo les hago un poco de respiración asistida.

Pero lo que son los de mi cuerda, los de izquierdas, ni loca voto a ninguno ahora mismo. Por eso entiendo perfectamente que haya muchísima gente como yo, huérfana y perdida, decepcionada, incomprendida, harta de falsas promesas y de humo, de pagar siempre todas las crisis, de que les pongan en la agenda cuestiones ideológicas o identitarias como prioritarias cuando su prioridad inmediata es casa, comida, sanidad y un futuro medianamente diáfano. 

Si yo fuera joven y no pudiera independizarme hasta los 40, ni plantearme un futuro, una estabilidad económica, una casa, unos hijos (cosa que ahora mismo poca gente se puede permitir porque es imposible) me subiría por las paredes si en la agenda política y mediática se pasaran la vida hablando de cuestiones como la identidad de género, el encaje de Cataluña en España, si el rey emérito debe o no volver, o si los toros son un espectáculo o un genocidio animal.  Vamos, es que directamente pasaría de toda esta gentuza, o bien, en un arranque de rebelión, votaría al que más miedo les diera a todos ellos, o sea, a Vox. (Antes era Podemos, y yo los voté justo por eso, pero ahora dan más risa que miedo, la verdad)

Ya he dicho por qué yo personalmente no puedo votar a Vox, pero claro que puedo entender que otros lo hagan. Claro que puedo entender que en las 3.000 viviendas en Sevilla arrase. Tú vete a hablarle a esa gente de todas las chominás ésas que he nombrado antes y espera que no te manden a la mierda. Si han votado toda la vida a la izquierda y encima les gustan los toros y tú vas a contarles que son una aberración y que les vas a quitar su entretenimiento da gracias con que no te corran a gorrazos.

Luego está el tema de la inmigración. Que sí, que hoy por hoy en mi ciudad y en mi barrio eso no es ningún problema. Pero sí lo es en determinadas ciudades y, sobre todo, en determinados barrios. Y nunca son barrios de ricos ni zonas residenciales. No, son esos barrios de gente trabajadora que siempre ha votado a la izquierda y que ahora se siente huérfana. Eso ha pasado en Francia, donde la inmigración sí es un tremendo problema. Y la respuesta de los partidos a los que siempre han votado es que si se quejan del comportamiento de esa otra gente es que son racistas y xenófobos, y que sean buenos, y admitan deportivamente "sus cosillas". Que respeten que vienen de culturas diferentes, que las mujeres lleven la cara tapada y que las niñas vayan al cole con pañuelos en la cabeza. El multiculturalismo mola, no te quejes, que no es pa tanto.

Consecuencia directa... Marine Le Pen.

Y ojo! Que Francia no tiene ni el paro que tenemos aquí, ni la inflación, y que el nivel de vida de los franceses es muy superior al nuestro. Y aun así tienen el mosqueo que tienen con sus gobernantes. Os podéis hacer una idea de lo que puede pasar en un país con unos niveles de desempleo como el nuestro, con esa juventud que no llega al mileurismo ni de broma,  que ha perdido la esperanza por completo, con una inflación desbocada, con gente que no puede pagar ni la luz ni la gasolina para ir a trabajar?? Y todavía hay quien se extraña de lo de Vox??

Pasó en USA con Trump. Nadie creía que pudiera ocurrir y ocurrió. Su mensaje claro y contundente caló: America first. Ese mismo mensaje fue el que parió el Brexit. Britain first. Que es el mensaje de Le Pen: La France premier? (Bueno, no sé francés, no os pongáis estupendos si no se dice así). Y aquí lo mismo: España primero. Que es justamente lo que la gente quiere que le digan. Y que hagan. Que protejan sus empleos, que protejan sus escasas propiedades, que les ofrezcan seguridad, para ellos y para sus hijos. Y mientras los otros partidos se pasan la vida elucubrando sobre el alma de los gamusinos llegan éstos y les comen la tostá prometiendo justamente lo que necesitan que les prometan. 

Y la cosa es que luego lo hacen. Trump efectivamente llevó a cabo muchas de esas promesas que en principio nadie creía que sería capaz de hacer. Puso por delante de todo a los americanos y se salió por tol morro de todos los organismos internacionales que le pusieron pegas. Que me pones cortapisas medioambientales que no estoy dispuesto a cumplir, porque America first y me importa un huevo la agenda global y el cambio climático? Pues me salgo de Davos, de Davis, de Davisita y de Davisito. Y lo cierto es que sus votantes estaban encantados! Mucha gente le volvió a votar porque le gustaba lo que estaba haciendo. Una política que muchos ciudadanos de otros países quisieran para ellos, por cierto. 

La cuestión que mucha gente se plantea es: "nuestros dirigentes nos protegen?" La gente del campo, por ejemplo. Es normal que estén hasta los cojones de esta peña. Que traer un tomate de Marruecos salga más a cuenta que producirlo aquí manda huevos! Que les pidas unas exigencias y unos requisitos para cultivar aquí, y que luego terminen vendiéndose en las tiendas productos de otros países en los que no se exigen todas esas cosas es para cortarse el pescuezo. Que los agricultores y los ganaderos pierdan dinero, que les paguen por sus productos menos de lo que han invertido, y que encima terminen en las tiendas a unos precios escandalosos, mientras que se venden más baratos los de fuera... de verdad alguien se extraña de que esa gente vote a Vox?? Recordad el mensaje: America first, España primero.

En fin, que a mí lo que verdaderamente me extraña es que haya gente que todavía vote. Mucho más, que vote a los partidos estos que nos han traído hasta aquí.

Conste que sigo creyendo en Europa, que creo que es nuestra salvación, la única. No sé de qué seríamos capaces si no estuvieran ahí nuestros vecinos civilizados. Pero también creo que tanto esa Europa como nosotros propiamente nos lo tenemos que hacer mirar muy mucho. Y que si las únicas respuestas que los partidos tradicionales van dar a la gente desesperada y desilusionada de este mundo global es "paz y amor, igualdad y concordia" no nos extrañemos de los Le Pen, los Trump, los Orban o los Abascales.

Es probable que sean los únicos que se estén percatando de lo que está pasando. Sería bueno dejar de ridiculizarlos, a ellos y a sus votantes, y empezar a entender por qué están ahí y por qué cada vez están más fuertes.

viernes, 17 de enero de 2020

El pin parental

Sabéis esas cosas sobre las que no se tiene opinión definida o incluso se pueden tener opiniones contrapuestas? Bueno, pues eso me pasa a mí con el tema del pin parental.

Para quien no sepa de qué hablo... se trata de una propuesta de Vox para permitir a los padres vetar que sus hijos participen en actividades en los centros que vayan en contra de sus valores "morales o religiosos".

Ya, ya sé que oído así de sopetón la opinión es clara, sobre todo viniendo de quien viene. Tú oyes lo del "pin parental" seguido de Vox y automáticamente piensas "vade retro, Satanás"

Pero luego vienen los matices, los claroscuros. Porque... y si fuera al revés? Y si los que estuvieran gobernando fueran los de Vox y ellos propusieran talleres en las escuelas sobre, pongamos, el aborto o la eutanasia? Talleres en los que se identificara el aborto con el asesinato de niños, por ejemplo.  Me gustaría a mí que mis hijos asistieran a ese tipo de cursos? No pondría el grito en el cielo yo también?

Habrá quien diga: ya, pero es que esto es distinto, de lo que se trata es de educar en valores. Y yo siempre he sido partidaria de una educación cívica, aquella asignatura que tanta polémica tuvo en su día, Ciudadanía.  Creo que es fundamental en la sociedad que desde la escuela se enseñen a los niños los principios básicos de la convivencia. Pero en una sociedad tan polarizada como la actual y con tanto radicalismo por todas las partes, dónde terminan los valores y dónde empieza el dogmatismo?

Por ejemplo, el tema del lenguaje inclusivo, es educación en valores o es dogmatismo? Emitir a los niños el mensaje de que si no desdoblas constantemente el lenguaje eres un machista o estás hablando incorrectamente qué es exactamente? Porque ése es un valor que yo no comparto, y además va en contra de las más elementales normas dictadas por el organismo oficial encargado de la lengua española, la RAE. Y si no quiero que a mis hijos se les mande ese mensaje, a mi modo de entender erróneo?

Otro de los temas más espinosos: la sexualidad. Es admisible para mí que alguien diga que la homosexualidad o la transexualidad son una aberración? En absoluto. Pero es que tampoco admito que alguien diga que la heterosexualidad es una forma poco sana de vivir la sexualidad, como afirma sin el menor empacho la nueva directora del Instituto de la Mujer,  Beatriz Gimeno. Es que no admito que alguien me dicte cuál es la sexualidad correcta o más adecuada. Es que no admito que nadie se meta en mi cama ni quiero que se meta en la de mis hijos.  Dejarán alguna vez los políticos de todo pelaje de intentar colarse en nuestros dormitorios?? No me gustaría entonces poder recurrir a algo parecido a ese pin parental para negarme a ningún tipo de adoctrinamiento en materia sexual? En fin, que es más complicado de lo que a simple vista parece.

Esto de analizar los variados matices de un tema complejo y no terminar de posicionarme a favor o en contra me sitúa en un "virtuoso" término medio que en estos tiempos de radicalización poca gente sabrá valorar probablemente. El otro día un tipo en Twitter me decía que yo era fijo un troll porque si no no se explicaba que con los años que llevo en la red sólo tenga 144 seguidores. Pues sí, amigo, se explica justamente por esto, porque en mi virtuoso término medio a veces despierto la adhesión incondicional de un lado, que sin embargo huye despavorido en cuanto toco algún otro tema en el que ya no estamos tan de acuerdo. Por eso hay voxeros que me hacen la ola cuando despotrico del radfem, que se convierten en mis fans más apasionados y me aplauden con fervor... los mismos que cuando toco el tema del aborto o la eutanasia dejan de seguirme de inmediato, no sin antes ponerme a parir. Y a la viceversa igual. Podemitas que quieren casarse conmigo cuando defiendo como una loba el derecho a una muerte digna o las renovables o la diversidad sexual o la república y que me lapidan indignados en cuanto pongo en tela de juicio la sacrosanta doctrina de género.

Pensándolo bien, lo que es un milagro es que todavía tenga 144 seguidores que no han salido corriendo o que haya alguien que aún siga leyendo este blog.

miércoles, 2 de enero de 2019

Vox y unas cuantas perogrulladas

Alucino con el escándalo y la hiperventilación que ha provocado en amplios sectores los resultados de las recientes elecciones andaluzas que han hecho entrar de sopetón y con una fuerza inusitada a Vox en el Parlamento Autonómico.

Es verdad que esa irrupción tan fuerte nos ha podido sorprender a todos, pero a poco que te paras a analizarlo te das cuenta de que lo que ha ocurrido no es demasiado distinto de lo que ocurrió con Podemos cuando de súbito entró en el Parlamento Europeo con 5 diputados.

Lo que más ayudó en aquel momento a aquella repentina irrupción fue esa prensa demonizadora que cuanto más intentaba convertir al nuevo partido en un monstruo más contribuía a ensalzarlo a ojos del indignado que estaba hasta los cojones de políticos y de política. Que es poco más o menos lo que ha pasado ahora con los voxeros.

Es mucha la gente que está un poco hasta los huevos de que tanto los políticos como sus medios afines les intenten contar una película que no tiene nada que ver con la que ellos están viviendo y que les hablen de cosas que les importan un pimiento. Cuando eres joven y estás en el paro o tienes un trabajo de mierda a tiempo parcial y te ves obligado a seguir viviendo con tus padres o a compartir piso con otros cinco pringaos como tú, cuando ni puedes plantearte un proyecto de vida solo o en pareja porque es insostenible... ver a políticos y tertulianos hablar durante horas y horas de la exhumación de un señor que murió hace 40 años, o de si al barrio de Cañero, la calle Cruz-Conde o la Avenida de Vallellano hay que cambiarles el nombre, o de si el lenguaje inclusivo (ciudadanos y ciudadanas) es muy importante para luchar contra la desigualdad... pues qué quieres?  La gente cada día está más desconectada de todo ese discurso absurdo que ni le va ni le viene.

Por otra parte desde la izquierda, tanto la vieja como la nueva, se lanzan constantemente proclamas falaces que repiten como mantras y que empiezan a tocar un poco las pelotas de muchos ciudadanos. Pero en éstas aparece Vox con un discurso que pone en evidencia una serie de perogrulladas acerca de esos mensajes. Perogrulladas como éstas:

1. Decir que ante un mismo delito se debe de juzgar igual a una persona que a otra independientemente de su sexo no es ser un machista; más bien al revés es creer verdaderamente en la igualdad entre hombres y mujeres. Decir que si un hombre gay asesina a su marido su crimen debe de ser valorado y juzgado exactamente igual que si un hombre hetero asesina a su mujer no es un comentario machista, es igualitario y feminista a más no poder.

2. Decir que en un país con los índices de paro y de pobreza del nuestro la inmigración hay que regularla no es ser un xenófobo ni un racista. Es tener un mínimo de sentido común.

3. Decir que te importa una mierda si exhuman o no a Franco no significa que seas un peligroso fascista. Significa sencillamente que tienes otras preocupaciones que te interesan bastante más.

4. Decir que el sistema autonómico está mal gestionado, que ha terminado convirtiéndose en un montón de pequeños reinecitos que sólo miran por sus propios intereses pasando por alto el interés común, que la forma de financiación es una mierda con la que no está de acuerdo ninguna Autonomía, que ha dado lugar a unas desigualdades territoriales brutales (que se lo cuenten a los extremeños y sus infraestructuras ferroviarias) o decir que algunas competencias fundamentales como la educación deberían centralizarse para garantizar la igualdad de oportunidades de todos los niños, no es tampoco ser un peligroso franquista que añora los tiempos de la Una, grande y libre. Significa que crees en la igualdad, en que la unión hace la fuerza y en que el que divide vencerá.

5. Decir que la Prisión Permanente Revisable es un buen sistema para mantener bajo control a ciertos delincuentes cuya capacidad de reinserción está puesta en entredicho por sesudos informes penitenciarios de psicólogos y psiquiatras no significa que seas un degenerado partidario de la pena de muerte o de la cárcel como mecanismo de venganza. Significa sencillamente que reconoces una realidad, la de que hay personas que no pueden reinsertarse jamás y que por tanto son un peligro para la sociedad y que ésta tiene todo el derecho a protegerse de esos individuos.

 6.  Decir que el sistema electoral es injusto porque da un poder desproporcionado a partidos nacionalistas con una cantidad muy pequeña de votos, pero muy concentrados, y que debería arbitrarse otro sistema por el que la política nacional no estuviera sujeta a los caprichos y chantajes de esos partidos que sólo miran por el beneficio propio y nada por el interés general tampoco es ser un peligroso fascista.  También es puro sentido común.

7. Decir que la presunción de inocencia es un derecho sagrado y criticar con dureza los juicios paralelos en casos especialmente mediáticos,  y pedir que se respeten las decisiones judiciales tanto cuando nos gustan como cuando no, tampoco significa que estés de parte de asesinos, violadores o pederastas. Significa que crees de verdad en la independencia del poder judicial y en que los jueces tienen el derecho y la obligación de hacer su trabajo sin presiones externas ni sociales ni políticas ni mediáticas.

Creo que si saliéramos a la calle y preguntáramos a la gente su opinión sobre estas cosas habría una aplastante mayoría que estaría de acuerdo con muchas de ellas, si no con todas. Y sin embargo tienen que escuchar constantemente esos mantras insultantes que pretenden que todo el que afirma esas "perogrulladas" es un machista, un fascista o un degenerado ultranacionalista español.

Por eso, aunque a mí, como a todo el mundo, me sorprendió muchísimo el éxito de Vox en Andalucía,  cada vez me extraña menos. Es más, tengo la sensación de que el fenómeno va a ir in crescendo en próximas convocatorias electorales. Probablemente el hecho de que ellos digan abiertamente todas estas cosas con las que buena parte de los votantes de otros partidos están de acuerdo les esté granjeando muchas simpatías.

A pesar de su patriotismo exacerbado, de su ideario religioso bastante rancio, de su declarada apuesta por un modelo de familia tradicional ya superado por la realidad sociológica... a pesar de todo eso mucha gente se siente identificada con buena parte de sus propuestas. Y cada vez habrá más, porque todos los cabreados e indignados de la vida que están hasta las pelotas de que les suelten a diario chorradas probablemente verán en ellos por lo menos a una gente que habla sin complejos y que dice las mismas cosas que ellos piensan pero que casi nunca se atreven a decir.

Personalmente nunca votaría a Vox, aunque tengo que reconocer que me caen mucho mejor que el PP, que piensa sobre casi todo exactamente lo mismo pero que intenta disimularlo todo lo que puede y encima es una fábrica de corruptos de campeonato. Ideológicamente estoy muy alejada de esta gente pero me revienta que intenten meterme miedo por su presencia en las instituciones, como en su día me reventaba el miedo que intentaban meterme con Podemos.

Y además me encanta que haya 5 partidos importantes a nivel nacional a los que votar. Que la gente tenga opciones entre las que elegir, con sus matices y sus peculiaridades. Fueraparte las minoritarias como Pacma o Equo o Falange, que también me encanta que estén ahí, el hecho de que haya nada menos que un pentapartidismo potente, con unas expectativas de voto muy similares, me pone.

Que cada cual vote a quien le venga en gana, pero que el panorama se amplíe al máximo para que todo el que quiera, realmente pueda votar. Y el que no quiera, pues que no vote. Libertad libertad sin ira libertad. Luego ya ellos verán cómo se ponen de acuerdo, que es su obligación.

Y del mismo modo que en su día di la bienvenida a Podemos (y hasta les voté, en qué estaría yo pensando) ahora se la doy a Vox.  Y a los que los voten, que lo hagan abiertamente y sin vergüenza. Aquí lecciones de democracia de unos y de otros pocas, que ya nos vamos conociendo todos. A estas alturas de la película, venga ya!

Ah, y a los voxifóbicos... paciencia. Pos no os queda na que pasar!