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viernes, 19 de diciembre de 2025

Si te planteas que existe gran pecado cometiste

Me he resistido mucho a escribir sobre este tema por simple hartazgo pero ha llegado un punto en el que no he podido aguantarme más. Porque cuando se ataca desde altas instancias mediáticas y gubernamentales algo tan imprescindible en democracia como la libertad de expresión se me revuelven las tripas y la conciencia.

Supongo que a estas alturas estaréis todos al tanto de la polémica que ha suscitado el último libro de Juan Soto Ivars, titulado "Esto no existe: las denuncias falsas en violencia de género ".  Con la mera  lectura del subtítulo es fácil imaginar por qué se ha liado la que se ha liado. Por desgracia aún hay temas tabú en la sociedad que no se pueden ni nombrar.

Confieso que no he leído aún el libro pero como si lo hubiera hecho porque me he tragado enteritas por Youtube varias presentaciones en las que se pormenoriza dato por dato y capítulo por capítulo. No obstante mi pretensión es leerlo en cuanto pueda. Lo he pedido en la biblioteca y espero que lo compren, aunque he podido comprobar en un reciente viaje por tierras norteñas que en casi ninguna librería se atreven a exponerlo, a pesar de que va ya por la sexta edición, que se está vendiendo mayoritariamente por Amazon.

De puta madre. Por un lado reivindicamos las librerías físicas para que la gente acuda en persona a ojear y comprar y por otro censuramos libros que mucha gente quiere leer y que al final tiene que comprar sí o sí en la denostada Amazon. Yo he llegado a preguntar por él en algunas librerías y me han dejado claro que ni está ni "es posible" pedirlo. Amazon se ha convertido hoy por hoy en la Francia de la dictadura, esa frontera que hay que cruzar para poder ver la pecaminosa escena de la mantequilla de "El último tango en París". Pa mear y no echar gota.

Pero es que además son gilipollas, porque si algo ha conseguido siempre la censura es que la gente tenga muchas más ganas de acceder a lo prohibido. Qué será eso tan peligrosísimo que no quieren que vea??  Joder, habrá mayor incentivo en el mundo??

Soto Ivars empezó a sospechar hace años que las cifras que se daban sobre denuncias falsas en violencia de género eran materialmente imposibles y se puso a investigar sobre ello.  Mucho antes que él personas muy importantes del mundo de la judicatura ya habían dado la voz de alerta sobre los peligros que podía conllevar la ley. Y no estamos hablando de "machirulos" retrógrados del heteropatriarcado judicial, sino de juezas progresistas como la ex-alcaldesa de Madrid Manuela Carmena o como la defenestrada María Sanahuja, decana de los juzgados de Barcelona, miembro destacado de la Asociación "Jueces para la democracia", cuya fulgurante carrera fue destrozada y ella misma relegada al olvido tras poner en duda algunos de los preceptos de la mencionada ley. 

Una ley que, por cierto, en ningún otro país de Europa ha sido secundada.  Nadie ha querido copiar el modelo. Por qué será? Pues básicamente porque nadie se ha atrevido a sacarse de la manga un delito de autor en el que hay clara diferencia de trato y de penas según el sexo del que lo comete. Igual que en otras leyes, como la del matrimonio igualitario, hemos sido pioneros y en otros países nos han seguido con entusiasmo, en este caso nadie lo ha hecho, y las feministas francesas y alemanas no estuvieron dispuestas en su día a apoyar semejante dislate legal. Así que nos hemos quedado solos con una ley que en principio parecía ser la rehostia y ha terminado convertida en una excentricidad a la que ninguna otra quiere parecerse.

En el libro no se niega en ningún momento la violencia de género. Sólo el marco jurídico montado a su alrededor.  Se plantea como aberrante que el asesinato de dos mujeres sea tratado de forma diferente según la pareja sea hombre o mujer.  O que violencia vicaria sea la ejercida sólo por el hombre contra hijos, mascotas, parientes o nuevas parejas, pero nunca si quien realiza estos actos de venganza pertenece al sexo femenino.  Critica igualmente que por la sola denuncia se le puedan quitar los hijos a un hombre.  Que en caso de agresión mutua se resuelva siempre antes la de la mujer. O arbitrariedades tales como el hecho de que se pueda otorgar la residencia a una mujer extranjera por el mero hecho de denunciar por violencia de género sin que haya ninguna otra prueba. Y esto es así, funciona así, sin más. Quienes acusan al autor de negacionista por expresar sus discrepancias no están informando, están descalificando sin argumentos. La superioridad moral no sustituye al análisis ni convierte una opinión en verdad.  

Juan Soto habla de una ley ideológica que recrea un arquetipo de mujer maltratada o de hombre maltratador, según el cual lo mismo es el tipo que asesina a su mujer brutalmente como el que en el transcurso de una discusión la insulta o se defiende de una agresión de ella, por ejemplo, con un empujón.  Son casos muy dispares que van a parar a los mismos juzgados y que se juzgan en función de los mismos planteamientos legales. 

El autor defiende que la ley por supuesto tiene cosas positivas, por ejemplo, que ha servido para concienciar a la sociedad sobre el problema de la violencia contra la mujer hasta el punto de que hoy en día se considera como uno de los delitos que más rechazo social generan, junto con la violación o la pederastia. Pero a la vista está que no ha dado los resultados que se esperaban de ella, porque como ya expuso el sociólogo Amando de Miguel en su día, no aborda las verdaderas causas de la violencia en la pareja, al atribuirla en exclusiva a la cuestión del género, pudiendo además crear un nuevo tipo de víctima al poner en manos de las mujeres un arma fácil de usar en caso de separación conflictiva. Los mismos argumentos que también arguyeron Manuela Carmena y la magistrada Sanahuja. Esta última se dio cuenta al poco de entrar en vigor la ley de la cantidad exagerada de denuncias que de repente empezaron a ponerse, muchas de las cuales eran archivadas por motivos muy dispares. Y al denunciar el hecho se buscó la ruina profesional.

Soto Ivars habla no solo de denuncias falsas sino también de denuncias instrumentales, que son aquellas que sin ser falsas se usan para obtener algún tipo de prebenda en caso de divorcio, por ejemplo, o algún otro beneficio laboral o social. La mayoría terminan en absolución o en archivo porque lo que hacen es judicializar por lo penal lo que es una pelea de pareja sin más. Y ahí está el principal problema, que se toman medidas cautelares durísimas igualmente en el caso de una pelea en la que ha habido insultos o un empujón que en el caso de un asesino sin escrúpulos.

Cómo sabe el autor que las cifras de denuncias falsas son mucho mayores de las que se dan?? Pues entre otras razones porque leyendo sentencias absolutorias y autos de archivo en las que los propios jueces en los hechos probados dejan claro que es imposible el hecho que se denuncia por encontrarse el acusado en otro sitio o por cualquier otra razón similar, luego resulta que esas sentencias no son investigadas ni están entre las cifras oficiales como falsas. 

Soto Ivars también es muy crítico con la posibilidad de una próxima ley de violencia vicaria, que ya está en proyecto, y que considera igualmente injusta.  La violencia vicaria también está considerada un delito de género por lo cual sus medidas protectoras solo se aplicarían a los niños víctimas de padre pero no a los de las madres. Otro delito de autor en el que el niño es considerado una especie de prolongación de la madre.

Más anomalías de la ley: las parejas homosexuales tampoco están incluidas. Cualquiera diría que fuera del mundo hetero todas fueran parejas idílicas y que no existiera violencia en ellas. Pero claro, es muy difícil encontrar estadísticas fiables porque igualmente tampoco se contabilizan.  Y lo que no se cuenta no existe, como ocurría antiguamente con la violencia contra las mujeres.

No pensemos que este problema solo afecta a los hombres sino que también es doloroso para muchas mujeres, que son madres, hermanas, parejas de esos hombres injustamente denunciados. Pero además las propias mujeres maltratadas son las principales perjudicadas puesto que los recursos de protección de los que dispone la Administración son limitados y todos los que se emplean en denuncias falsas o insustanciales se están dejando de aplicar a las que realmente los necesitan. Hay mujeres que sí están en grave peligro que no están siendo protegidas porque esos medios están usándose en otra parte. Por no hablar de los otros grandes perjudicados, los niños que pierden a sus padres para siempre, siendo finalmente inocentes del delito del que fueron acusados.

Algunos critican este libro porque dicen que da munición a la extrema derecha. El propio autor lo niega. Si el resto de los partidos no se dan por enterados de este problema son ellos los que están dejando que sea la ultraderecha la que lo monopolice. La culpa es de los que miran para otro lado, no del que habla abiertamente del problema e intenta dar a conocer los datos. La munición está ahí para que la recoja el que quiera. Si resulta que solo la recoge Vox los demás tendrían que plantearse por qué.

Para terminar decir que el libro ha sido publicado por la Editorial Debate, del grupo Random House, la mayor y más prestigiosa que existe en lengua española sobre temas divulgativos. No es una editorial cualquiera, ahí no publica ningún colgado dispuesto a escribir tontamente sobre algo. 

Habría que plantearse antes de intentar quemar o prohibir libros si la supuesta superioridad moral de los inquisidores puede convertir su opinión en verdad absoluta y quitarnos a los demás la posibilidad de abrir nuestras mentes a algo tan sano y enriquecedor como es la sagrada duda.

sábado, 1 de septiembre de 2018

Silenciada y amordazada, cautiva y desarmada

Sí, amigos, silenciada y amordazada. Cautiva y desarmada. Y todo por una guarra sin sentimientos ni corazón.

Os cuento:

Los del Twitter me han castigado. Censura total y absoluta. No puedo tuitear ni retuitear ni comentar ni dar likes ni nasti de plasti. Atada de pies y manos me han dejado.

Alguien me ha denunciado y ellos han considerado que he cometido delito de "incitación al odio".  Me han echado de pena 12 horas cara a la pared con los brazos en cruz.

Hijoputas!!!!!!

Con la de barbaridades que me sueltan a mí todos los días! Y nunca he protestado, aquí estoy, callá como una puta.

Y de la gilipollas que me ha denunciado qué me decís? Sé perfectamente quién es porque he tenido que eliminar el tuit por el que me han castigado. Con todo el dolor de mi corazón, porque nunca antes había tenido que hacer algo semejante.

Y vosotros os preguntaréis: pero qué has dicho, locaaaaa?

Pos nada.  Solo le he dicho a una tía que es una guarra. Nada más. Le he dicho guarra y ya está.

Por qué? Pues os pongo en situación:

Una indepe. Se mete en una etiqueta que dice algo así como Riveraquítameeste. Es un hashtag obviamente dedicado a poner a parir a Rivera y Arrimadas por quitar lazos amarillos de las calles.

En éstas que llego yo y pillo a la individua esta y le digo poco más o menos lo siguiente: "pos quítalo tú, so guarra. Si ensucias la calle con plasticuchi asqueroso por lo menos recógelo tú después y tíralo al contenedor de los plásticos, que por cierto también es amarillo".

Esto fue lo que le dije, básicamente.

Y la tía va... y me denunciaaaaaaaa! Os lo podéis creer????  Por decirle guarraaaaa!!!!!! Por decirle que tire su puto plástico al contenedooor!!!!

Que encima es que es guarra de verdad, coño. Ella y todos los que van por ahí poniendo la calle perdida de plástico.

A mí la paranoia que tengan éstos con su independencia y su rollo me importa una mierda, pero oye, lo de los plásticos y lo de emporcar las ciudades con ellos porque les sale de la polla-coño, pos me jode, la verdad. Playas, monumentos, edificios de todo tipo, mobiliario urbano... Ea, porque sí, porque pueden y encima les dejan.

O sea, que estoy yo todo el día protestando por el uso y abuso de plásticos y firmando manifiestos en contra y haciendo llamamientos a la gente para concienciarla y comprando todo el doble de caro para minimizar el plástico en mi vida, y les tengo que reír la gracia a los tarados estos. Y una mierda!!

Bueno, pos eso, que le he dicho guarra a esta tía. Y ella me ha denunciado a los del Twitter. Dice mi hijo que cualquier día de éstos termino en la cárcel. No me extrañaría. Esto ya ha alcanzado un nivel  en el que todo es posible.

Lo curioso es la piel tan fina que tiene la peña esta. Porque ellos pueden emporcar las calles, poner verde a todo el mundo que no piensa como ellos, en twitter y fuera del twitter, y tú le dices guarra a una (y encima no por sus ideas, sino por su asquerosa forma de manifestarlas), y van de inmediato a lloriquear y a pedir que te den un correctivo. Ea, y les hacen caso!! Manda huevos!!

Ya estoy acostumbrada, de todas formas.  Por ejemplo, ya he comentado algunas veces que soy muy participativa en los foros de Eldiario. es. Bueno, pues hay una opción ahí exclusiva de los socios, que es pedir que oculten mensajes. Yo jamás he hecho uso de esa opción, y soy socia. No me gusta censurar a nadie. Si me estás insultando yo todo lo más me voy a cachondear de ti y te voy a torear un rato, pero nunca voy a pedir que oculten tus mensajes. Sin embargo a ellos sencillamente les ofende que te rías de sus gilipolleces y los ridiculices. Y entonces, en lugar de responderte o simplemente  ignorarte, que sería lo normal, lo inteligente,  piden automáticamente que te censuren. Son los reyes de la censura. Muy de izquierdas y muy lo que quieras pero lo que les gusta callar y amordazar a la disidencia.

Bueno, pero no es sólo a mí. Vale, yo soy un poco borde y chulilla, lo admito. Pero ellos piden que oculten mensajes totalmente correctísimos, Estoy harta de meterme a ver mensajes ocultos (por lo menos si eres socio los puedes ver)  y de verdad, es muuuuy fuerte. Censuran cosas que podría haber escrito la mismísima Madre Teresa de Calcuta. Sólo porque un par de socios se han irritado y lo han pedido.

Es verdad que estoy bastante cabreada por que me hayan censurado en un medio en el que soy mil veces más respetuosa con la gente con la que discuto que lo son ellos conmigo. Antes de decirle yo guarra a esta tía por lo de los plásticos me habían puesto a mí a parir sus correligionarios. Por supuesto, de fascista no bajo. Para ellos todo lo que no sea votar indepe o como mucho a Podemos es ser fascista. Toooooodo el mundo es fascista. Todo el que les discuta sus fines o sus medios es fascista. Por tanto, como ir contra el fascismo es un deber inexcusable... contra nosotros, los fascistas, vale todo.

Palabrita del niño Jesús que llevo muchos años discutiendo con todo tipo de fauna por Internet y que nunca he denunciado a nadie (y me han deseado cánceres, metástasis, muertes horribles y toda clase de desgracias). Me he hecho la pirámide y me he defendido con mis armas dialécticas, mejor o peor, pero jamás he ido a ningún administrador a pedir que silenciaran a nadie.

Yo misma administro este blog y en él me han dicho auténticas burradas de todas las especies, y nunca se me ha ocurrido censurar a nadie ni borrar un mensaje. Si acaso, como mucho, he dejado de responder a gente con la que me parecía que estaba todo dicho. Los he dejado soltar lo que hayan querido y ponerme a caldo y ahí están intactos sus mensajes. No he borrado jamás ninguno, me hayan dicho lo que me hayan dicho. Incluso aunque algunos hayan revelado cosas personales con bastante mala leche y peor gusto.

Y ahora yo le digo guarra a una guarra en un medio en el que cada día hay personas que no solo injurian sino que amenazan a otras sin que se tome ningún tipo de represalia contra ellas... y me escriben un tochaco diciéndome que he infringido las sagradas normas éticas del lugar y que me calle!!!!!!

Y ME LO HACEN JUSTO EL DÍA EN EL QUE... EL TRENDING TOPIC ERA LA ABOLICIÓN DEL CAMBIO HORARIOOOOOO!!!!!!!

Y yo venga a leer opiniones de todos los gustos y colores sin poder decir ni muuuuuuuu! Ni hacer un puto retuiiiiiiiiit!!!!

Cualquier tortura china no llega a este nivel de crueldad. Lo prometo.

Censurada, silenciada, oprimida, amordazada, puteada y herida en mi amor propio... no he tenido más remedio que venir aquí a despotricar y a decirle a la guarra esa que va por ahí reporcachineando las calles de su ciudad que además de cerda es una puta cobarde.

Media España me tiene bloqueada en su cuenta. Y eso que sólo tengo 70 seguidores. Conste que yo nunca he bloqueado a nadie (No hace falta, me bloquean ellos a mí de momento).  Pues qué le costaba a la mema ésa bloquearme y punto pelota? Pero nooooooooo, no te voy a bloquear, no; te voy a denunciar. Por incitación al odio!!!!!

Que sólo le dije guarra, joderrrrrr! Que ni le dije tarada ni subnormal ni imbécil ni carnaza de frenopático!!!!! Que todo eso lo pensaba pero no se lo llegué a decir, coño!!!! Que fui delicada y sutil al máximo, que me limité a afearle su conducta de cochina marrana.

Pues nada, castigada sigo. O no, puede que ya haya recuperado mi libertad de expresión.

Me da igual. Hoy paso de ellos.

Pero nadie ni nada me impedirá decir lo que pienso, sea en el Twitter, sea en este blog, sea en la Conchinchina o sea en el infierno.

TÍAAAAAA, ERES UNA PEDAZO DE GUARRAAAAAAA!

Y ENCIMA CHIVATA Y COBARDEEEEEEEE!

Y ahora vas y me denuncias otra vez.

So guarra!

miércoles, 29 de marzo de 2017

Flagrantes contradicciones

Estoy viendo el First Date como cada noche pero en los intermedios, y nunca mejor dicho, zapeando veo trocitos de El Intermedio.

En el primer zapeo me encuentro con la noticia de que la Asociación de la Memoria Histórica (no sé si se llama exactamente así, pero más o menos es identificable) ha denunciado a Rafael Hernando, el entrañable y peculiar portavoz pepero, por un delito de enaltecimiento del odio o algo así porque en su día en un programa de televisión dijo que lo de desenterrar muertos de la guerra civil era como un entretenimiento para alguna gente. Hernando siempre haciendo amiguetes con su savoir faire habitual.

En El Intermedio lo ponen a caldo, con toda la razón. Ese hombre cada vez que abre la boca sube el pan, y es así, no se puede negar. No seré yo la que defienda a Hernando nunca en la vida porque es un gañán y no tiene otro nombre.  Bueno, sí, es un gañán facha, para más inri.

Justo esta misma mañana en la radio he estado escuchando que Podemos ha solicitado que se suprima el delito de enaltecimiento del terrorismo porque la libertad de expresión debe estar siempre por encima de cualquier tipo de cortapisa. Estoy de acuerdo, aunque con reservas.

Me parece totalmente lógico y razonable que lo pidan, teniendo en cuenta que hay jueces ahora mismo que a causa del abuso de denuncias chorras sobre enaltecimiento del terrorismo están juzgando casos gilipollescos como el de una tía que un día escribió un tuit de cachondeo sobre el asesinato de Carrero Blanco. Que no sabéis quién es Carrero Blanco? Normal, es un tío al que mató ETA hace mil y pico años. No creo que esa muchacha tuviera mucho exitazo con un tuit tan anacrónico que no entendería casi nadie que lo leyera. Pero el caso es que ahí está, con la fiscalía pidiendo nosecuántos años  de cárcel para ella. Algo de todo punto demencial. Por lo visto hasta los nietos de Carrero Blanco han dicho que es absurdo pedir cárcel para esta mujer por eso.

Vistas estas cosas esperpénticas a las que ha dado lugar la existencia de ese delito no me extraña un pelo que Podemos y cualquiera con medio dedo de frente vea esto como un clarísimo atropello a la libertad de expresión. Es que va a llegar un momento en el que antes de escribir un tuit vamos a tener que rezar 5 padrenuestros y 25 avemarías para no tocarle las pelotas a nadie que nos pueda denunciar por enaltecimiento de algo.

Aunque... por otro lado piensa una "pero si desaparece ese delito del todo resulta que cualquier pirado islamista puede soltar las arengas que le dé la gana apoyando la yihad, el asesinato múltiple, dando consejos sobre cómo atentar y cargarse al mayor número de personas y cosas así. Todo lo que al chiflado le salga de la polla. Hossstia, la cosa es más complicada de lo que parece".

Quizás una buena solución sería acotar esa ley de tal manera que el delito, para ser considerado como tal, requiriera una serie de condiciones que impidieran denuncias ridículas como la de la chica del tuit. No sé, llegar a una entente cordiale para que no se pueda decir cualquier barbaridad incitando a la gente a matar a saco pero tampoco se pueda denunciar a una persona por cualquier gilipollez que suelte, por muy de mal gusto que sea. Es que hay cosas que sí son enaltecimiento del terrorismo y hay cosas que son simples burradas que no enaltecen nada y punto.

En fin, sumergida en este mar de dudas y contradicciones sigo viendo el First y en el siguiente intermedio me paso de nuevo a El Intermedio, valga la redundancia de nuevo. Y me encuentro con una noticia sobre "Hazte oír", la asociación esta que va por ahí con el autobús transfóbico diciendo que los niños son niños y las niñas son niñas y qué coño es eso de cambiarse de sexo.

Y es aquí donde la contradicción ya alcanza límites estratosféricos. Porque no es que yo simpatice lo más mínimo con esa asociación, que me parece una panda de carcas superfachas de mucho cuidao. Pero el caso es que el presidente de la susodicha asociación ha ido por lo visto al Parlamento Europeo a denunciar que en España la libertad de expresión no existe cuando se atenta contra los principios políticamente correctos y que la mayoría de los partidos y de los medios de comunicación auspician esa represión que impide a colectivos contrarios a según qué cosas expresarse libremente.

En El Intermedio naturalmente ponen a parir a este señor y se chotean de él con la gracia y el salero habituales de Wyoming y compañía, que reconozco que a mí me hacen gracia, no lo puedo remediar. Y sí, ridiculizan a este hombre de una forma que te partes el culo, pero yo aparte de descojonarme del facha en cuestión  me planteo lo siguiente:

Amoaver, Wyoming. Hace un rato has estado despotricando contra Hernando por los comentarios que soltó en su día sobre la Memoria Histórica y has hecho un alegato claramente a favor de la denuncia de la Asociación contra él por decir mamarrachadas hirientes para muchas personas. Sin embargo también te mofas día sí y día también, con toda la razón igualmente, de los gilipollas que ponen denuncias por tuits de mejor o peor gusto como el del concejal madrileño sobre Irene Villa o el de la chica que se cachondeaba de lo de Carrero Blanco. Y denuncias, con toda la razón, cada día en tu programa que no existe libertad de expresión en un país en el que hay jueces admitiendo querellas absurdas como éstas.

Pero entonces... cuando denuncia esa misma falta de libertad de expresión el facha de "Hazte oír" ese tío es un imbécil? Está diciendo tonterías?

A ver si lo entiendo: la libertad de expresión vale siempre y cuando se digan cosas que a mí no me molesten ni me chirríen ni me jodan, pero cuando la libertad de expresión implica tener que escuchar o ver cosas que no me gustan y la denuncia viene de una de esas personas,... alto ahí! "Será gilipollas el tío que dice que en España no hay libertad de expresión?"

Ya he hablado antes de este tipo de contradicciones en el blog. De cómo los partidos que defienden la memoria histórica guerracivilista ridiculizan constantemente a los partidarios de la memoria histórica etarra y cómo los partidarios de la memoria histórica etarra ridiculizan constantemente a los de la memoria histórica guerracivilista. Cómo las víctimas de la guerra civil y el franquismo van por un lado en su victimismo y las de ETA van por el suyo y a menudo defienden sus intereses partidos totalmente contrapuestos.

Yo pa lo mío, tú pa lo tuyo, pero a mí no me digas tú na que no me guste que te denuncio por enaltecimiento de tal o de cual. Eso sí, cuando a mí me salga de la polla o del coño yo diré lo que me dé la gana sobre ti, porque pa eso hay libertad de expresión. Todo el mundo quiere mucha libertad de expresión pero solo para sí mismo, nunca para los demás.

Pues no, Wyoming, no. O todos podemos decir lo que nos dé la gana, incluídos Hernando y los de "Hazte oír", o no pueden ellos pero tampoco podemos nosotros escribir tuits soltando lo que nos salga de las narices. O todos o ninguno. O ponemos cortapisas a la libertad de expresión para todos o para ninguno. Si yo quiero que me dejen contar chistes sobre Irene Villa o sobre toreros muertos tengo que dejar también que otros cuenten chistes sobre los muertos de las cunetas o sobre los transexuales. Lo siento, es así. Lo que no vale es "ellos no pero nosotros sí". Y lo mismo digo para los fachas como Hernando, que van por la vida creyendo que ellos pueden soltar toda clase de bestialidades pero los del lado contrario no pueden decir ni mu. Ya vale, hombre, de varas de medir a gusto de cada cual.

Por eso cada vez me gusta menos la gente radical de uno u otro lado, porque siempre ven solo una parte del asunto, la que les interesa, pero jamás se ponen en la otra. Otro gallo nos cantaría en este país si muchos dejaran de mirarse el ombligo y se pusieran un poquito en la piel del otro. Menos ver la paja en el ojo ajeno y más ver la viga en el propio.

He dicho.

lunes, 15 de febrero de 2016

Titiritero alehop, de feria en feria

Leo en El País este sábado el artículo de Elvira Lindo titulado “Para la libertad” sobre el lamentable caso de los titiriteros encarcelados durante cuatro días por supuesto enaltecimiento del terrorismo, y lo suscribo tan de punta a cabo que he decidido colgar el enlace en mi blog para que mis lectores también lo puedan leer. 


Extraigo algunas reflexiones interesantes que hace Lindo:

“Son tiempos preocupantes para la libertad de expresión. Los mismos a los que se les llenaba la boca defendiendo el derecho de los dibujantes de Charlie Hebdo a hacer chistes soeces sobre Mahoma ahora se rasgan las vestiduras por una obrita sobre la que les gusta exagerar y mal informar. Ellos son Charlie unas veces sí, y otras pues no. Unas veces exhiben una piel muy fina y otras son como galápagos. Como no tienen ni puta idea de lo que ocurre en la calle han logrado que su acusación constante de que cualquiera es filoetarra haya calado hasta el punto de que el “todo es ETA” se ha convertido en el chiste juvenil más celebrado. Y es lógico que esa ironía haya calado como respuesta descarada a los que utilizan abusivamente a las víctimas. Qué pena todo”.
“A veces pienso, en estos días en que con tanta facilidad nos batimos el cobre por bobadas, que fui afortunada por ser joven en esos años ochenta en los que se respiraba una especie de celebración de la libertad. En la calle, en los medios de comunicación, en esa radio pública en la que trabajé. Si hubiera habido que llamar a la policía cada vez que un artista exponía algo inapropiado o se decía algo salvaje al micrófono no habría habido agentes para tanto despropósito. Luego vinieron nuestros hijos y heredaron, en justa correspondencia, esa libertad que nosotros habíamos disfrutado. Los oíamos tararear a Extremoduro o a Albert Pla. El padre, que les llevó a algún concierto, se quedaba estupefacto al escuchar en boca de un crío de 11 años aquello de “me estoy quitando, me estoy quitando, solamente me pongo de vez en cuando”. Y no ha pasado nada. Nada. Los niños no precisan de esta insoportable y cursi sobreprotección.”

En verdad yo también alucino con todo lo que ha pasado; creo que somos muchos los que no podemos entender cómo se ha llegado a este estado de cosas.

Y yo también me planteo como Elvira qué clase de padre está viendo un espectáculo con sus hijos y si no le gusta lo que ve, en lugar de coger a los críos y largarse y hacer lo propio en estos casos, protestar al Ayuntamiento o en un periódico, se va directamente a un teléfono a llamar a la policía para que intervenga.

Y lo que es peor: qué clase de niños pueden salir de un padre de esas características.

Serán niños que cuando vean, lean o escuchen algo que no les gusta recurrirán sistemáticamente al expeditivo método de llamar a las autoridades o de ir a la comisaría más próxima para poner una denuncia? Lo harán si van al cine y no les gusta la película?

Por ejemplo, en la película “Ocho apellidos vascos”, que batió récords de taquilla en su momento, y en la que el protagonista se hace pasar por batasuno y se mueve en un entorno de kale borroka, gritando proclamas proetarras y quemando contenedores… estos niños o sus  padres podrían haberse sentido ofendidos por la parodia filoterrorista y haber hecho cerrar los cines?

No solo me parece preocupante; me parece demencial.  Y si lo del padre del niño es aterrador, ya es de poner los pelos como escarpias lo del juez que considera eso exaltación del terrorismo y no solo detiene y encierra sin fianza e incomunicados a los dos titiriteros sino que además les confisca los muñecos y la pancarta supuestamente ETARRA como si de un arsenal de bombas y pistolas se tratara. Cómo se le puede ir tanto a la gente la pinza?

En fin, creo que necesitamos urgentemente un giro radical en esta sociedad hiperexcitada y extremadamente pusilánime (fusilánime, que diría mi madre) en la que los ofendidos se cuentan por legión hasta el punto de que es casi milagroso encontrar a alguien que no se sienta agredido por nada.

Y en esto incluyo a todo tipo de gente y de ideologías. O no es ridículo el cabreo monumental que se pillaron los diputados de Podemos por aquello de haberlos mandado a los escaños de las últimas filas, al “gallinero” del Congreso? No habría sido mucho más lógico y más inteligente, incluso mucho más efectivo, habérselo tomado a coña y haberse choteado ampliamente y con regocijo y humor de aquellos que vieron en esa burda estrategia visual la posibilidad de ningunear a su grupo?

Vamos a dejarnos ya de tanto pego y tanta tontería, que va a llegar el momento en el que tengamos que salir a la calle acorazados no vaya a ser que a alguien le moleste o le indigne algo que hagamos o digamos y decida llamar al ejército y a la legión para que acuda presta a poner orden. Por favor!

domingo, 11 de enero de 2015

Olé tus huevos, Charlie Hebdo

A día de hoy, tras los últimos atentados terroristas en París, uno de los lugares más emblemáticos de la civilización moderna, la sociedad occidental está dividida en tres grandes grupos:

1. Yo también soy Charlie Hebdo.

2. Yo no soy Charlie Hebdo.

3. Me importa un pimiento Charlie Hebdo.

Y todos, en mayor o menor medida, ante el desafío creciente del terrorismo yihadista, tenemos  que tomar partido por una de estas tres opciones. Y aquí está la mía: yo sí soy Charlie Hebdo.

Y lo soy porque, aunque modestamente, en este pequeño blog que sólo leen cuatro gatos (con todo mi respeto para los mininos que aún me leéis), sé perfectamente lo que es la censura. Sí, aunque os parezca mentira, con mi reducido número de lectores, también yo tengo mi miniclub de ofendidos, afectados y agraviados por mi afilada pluma.

En realidad hace tiempo que me di cuenta de que es prácticamente imposible escribir, hacer cine, fotos, dibujos o cualquier otra forma de expresión artística o literaria sin ofender a nadie... Hasta un blog prácticamente familiar como éste tiene ese inconveniente. Yo sé de gente que ha dejado de leerme porque se siente atacada en sus ideas políticas, o porque no le ha gustado el tono de algún post o porque se ha visto retratada en algún otro y el retrato le ha molestado... En fin, que entre mi reducido club de fans también ha habido bajas que han mermado considerablemente el escaso número de visitantes que ya de por sí tenía.

Es igual, el caso es que, a poco que sientas la necesidad de expresar tus opiniones de una u otra manera, siempre habrá alguien que se sienta aludido, ofendido, víctima... No se puede satisfacer a todo el mundo. Salvo que no te impliques en nada y siempre seas políticamente ultracorrecto y te limites a tratar de cosas totalmente inofensivas que no pueden molestar a nadie, lo cual es sumamente difícil, al menos para mí.

Y si esto es así, imaginad a otros niveles. Todos los periódicos de gran tirada en el mundo tienen su correspondiente "Defensor del lector" al que le escriben constantemente cartas protestando airadamente por un titular, por un comentario, por una foto o por un pie de foto... Son miles las personas que envían a diario sus mensajes de indignación. Pero es que cada decisión que toma quien edita un periódico puede molestar a alguien: si publicar o no una foto, si poner en portada esta noticia o aquella, si titular así o asá... No hay nada completamente inocuo; cualquier decisión, por nimia que parezca, puede ser objeto de crítica, puede herir determinadas sensibilidades o puede dar lugar a interminables polémicas.

Bueno, es que hasta la Real Academia tiene sus detractores, aunque no es una institución que tome decisiones sobre el uso de las palabras sino que se limita a certificar ese uso en la calle. Y así hace poco se montó tremendo pifostio porque el colectivo calé puso el grito en el cielo por una acepción ofensiva que recogía la RAE del término "gitano". Ya me contarás qué culpa tiene la RAE de que en la calle o en la literatura ese vocablo se use con el significado de"trapacero". Bueno, pues hubo concentraciones, protestas y un sentimiento de profunda indignación por la inclusión de esta acepción. Y esto es sólo un ejemplo; con la RAE está cabreado medio mundo porque el que no se siente ofendido por una definición se siente por otra pero raro es el que lee el diccionario sin pillarse un berrinche de narices.

Con esto lo que quiero decir es que escribir, dibujar, hacer fotos o pelis es siempre un deporte de riesgo porque es muy raro que no te busques problemas con alguien. Pero eso es una cosa y otra muy distinta es que te juegues literalmente el pellejo, como le pasó en su día al escritor Salman Rushdie, o al cineasta Theo van Gogh o más recientemente, estos últimos días, a los humoristas del semanario satírico "Charlie Hebdo". Para eso sí que hay que tener muchos cojones y una vocación libertaria totalmente por encima de miedos, chantajes y amenazas de muerte.

Los dibujantes de "Charlie Hebdo" habían sufrido todo esto y más. Hace un par de años ya la sede de la revista fue atacada brutalmente y, aunque en aquel momento no hubo víctimas personales, tuvieron que ser asilados temporalmente en la sede del diario "Liberation". los mismos que han vuelto a acogerlos ahora, mostrando una vez más una solidaridad y un compañerismo que van mucho más allá del mero palabrerío vacuo y que también implica un considerable riesgo para ellos.

Me da igual si era de mejor o peor gusto el humor de "Charlie Hebdo", me da igual que miles de musulmanes se sintieran ofendidos por sus caricaturas, me importa un bledo si le tocaron las pelotas a un montón de barbudos fanáticos y hediondos con las mismas neuronas que una ameba... Yo sólo sé que esta gente es lo que a mí me gustaría llegar a ser, que tienen los cojones que a mí me gustaría tener y que, como de algo hay que morir, prefiero mil veces morir en defensa de mis ideas como lo han hecho ellos que derrotada por un cáncer o por un infarto o por un derrame cerebral o por cualquier otra mierda de ésas de las que se muere casi todo el mundo y de la que es muy probable que también termine muriéndome yo.

Por eso, porque creo que lo que ellos han hecho y por lo que los han asesinado merece la pena hasta el punto de perder la vida, el día de la masacre desde mi twitter me dediqué a retuitear todas las caricaturas de Mahoma que encontré por la red. Sí, ya sé que el riesgo que corro es mínimo porque una tía que tiene escasamente 30 seguidores difícilmente se está poniendo en el centro de la diana por colgar unas caricaturas, pero ésas son mis posibilidades, y además esos tarados están todo el día por ahí buscando enemigos. Pueden dar conmigo como pueden dar con miles de personas que hicieron aquel día lo mismo que yo. De todas formas ya el mismo hecho de vivir, de respirar y de ser una habitante más de su añorada Al-Andalus es motivo suficiente para que cualquier día te mate algún mamarracho de éstos, poniendo una bomba en el tren en el que vas, o en el autobús, o en el supermercado en el que compras o en tu centro de trabajo.

Y por eso, aunque este blog lo leáis solamente esos queridos cuatro gatos de los que hablaba al principio, y así sea muy difícil ser subversiva y valiente como los dibujantes de "Charlie Hebdo", a mí me gustaría colgar también en este pequeño espacio cuasi familiar esas caricaturas por las que ellos han pagado con su vida.

Es mi modesto homenaje a una gente que ha muerto por la causa más grande, por defender la libertad frente al fanatismo y la sinrazón.

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Gracias por vuestra valentía y por no rendiros nunca. Siempre seréis mis héroes.