sábado, 13 de noviembre de 2021

Otra vez me la ha jugado ese estilista pirado

Os acordáis hace un montón de años de mi post del estilista?  Sí, mi experiencia con aquel peluquero con pretensiones artísticas que me destrozó la vida un aciago día. Los más antiguos del lugar fijo que sí lo recordáis.

En fin, para quien no sepa la historia, la resumo brevemente. Que fui a la peluquería del tío este, el artista, con el fin de echarme un ahuecador para darle un poco de volumen al pelo y el tío me puso la cabeza a lo afro como si fuera Diana Ross. Y cuando se me cayeron lagrimones como puños me dijo que no me preocupara, que eso tenía arreglo, me recogió el pelo con ganchillos y salí de allí con el peinado de Betty Missiego cuando fue a Eurovisión. Mis hijos se descojonaron de mí al llegar a casa, me tuve que lavar el pelo 20 veces para conseguir bajar un poco aquella cosa y me tiré meses arrastrando las terribles consecuencias del ahuecador de los cojones.

Pos bueno, lógicamente no había vuelto a ir nunca más a ese peluquero. Pero últimamente me había quedado sin opciones. Le había hecho una 3'14 a todas las peluquerías del barrio por distintos motivos. Al que dejé de ir porque me invitó a ir de dómina a sus sesiones sadomaso, a otra que abandoné por su homofobia galopante... al final me pasaba la vida cruzando de acera todo el tiempo para no pasar por delante de todas las peluquerías a las que no pensaba volver. Y por eso, como ya habían pasado tantos años desde el triste episodio del ahuecador-permanente, decidí darle otra oportunidad a este pollo. 

Craso error. Nunca se debe caer dos veces en la misma piedra estilística.

Esta vez no quería hacerme nada aparentemente peligroso. Sólo unas sencillas mechitas. Concretamente unas balayage con efecto contouring.  No os preocupéis, chicos heteros no peluqueros, no tenéis por qué saber lo que son.

En fin, que al no ser nada especialmente complicado pensé que no había muchas posibilidades de masacre peluqueril, nada similar a lo de Betty Missiego.

Pero empezamos mal desde el principio.

-  Te enseño la foto de lo que quiero?

- No, no, no, no. Antes de foto ni nada quiero estudiar tu pelo.

Ya estamos! Ya estamos con los estudios y los estilismos. Qué mal rollo me está dando! Este tío no puede limitarse a ver la puta foto y hacerme las putas mechas?

- La verdad es que mi pelo tiene poco que estudiar. Soy pelopobre de nacimiento, es fino y ratonil.  No es lo mejor que tengo, las cosas como son. Sólo quiero darle un poco de vidilla con las mechas. 

- Venga ya, chica! No es ratonil, es... como pelito de bebé.

Hijolagranputa! Pelito de bebé???? Pelito de bebeeeeeeé a los 56 añooooooos???? Quién coño quiere tener pelito de bebé si no es un bebé???? 

Sé que me lo dijo en tono consolador, que el muchacho no llevaba mala intención. Pero es que no, que no hay feeling entre nosotros. Que no es el peluquero adecuado para mí y para mi filosofía de la vida. Pelito de bebé, por favooooooor! Es como si le dices a un tío bajito que no es bajito, que sólo tiene "estatura de bebé".

Bueno, que empezamos así y yo ya me eché en oración,  pese a mi ateísmo militante. 

La cosa es que el tío me echa las supuestas mechas, me tiene un montón de rato ahí criando balayage, y luego me lava la cabeza, me lía la toalla, y me planta ante el espejo para proceder al desnudo capilar.

- Tú no te asustes y espérate a verte peinada del todo.

- Vale. Señor, en tus manos me pongo.

Me quita la toalla y... fue como revivir el momento Diana Ross de 20 años atrás. Ese lagrimón que pugna por escapar, pero... no. Me ha dicho que me espere a ver el resultado final. Es verdad que parezco rubia platino, pero probablemente sólo sea un efecto óptico que cuando me seque el pelo pasará como un mal sueño.

Pues no. 

Me seca el pelo. Me lo peina. Me dice lo monísima que estoy, lo juvenil. Qué cambio, dónde va a parar!

Yo callada como una puerta. Esto es un deja vù.

- Parece que estás muy callada.

- Estoy rubia.

- Estás guapísima de rubia. Ideal.

- No, yo no quiero ser rubia. Una vez me puse rubia y fue un error. No quiero ser rubia. Quiero mechas.

- Igual es que tu pelo coge mucho el color. Y claro, si no conoces bien un pelo no sabes cómo se agarra y...

- Pero esto tiene arreglo, no?

- Claro claro.

- Pues arréglalo, por favor. Yo no quiero ser rubia.

Empezamos el proceso de nuevo. Ahora lo que hace es echarme un tinte para oscurecerme el desaguisado.

Yo ya no quiero ni mirarlo. Llevo dos horas allí. Han pasado unas cuatro tías por sus manos y todas se han ido aparentemente felices, y yo estoy allí, 20 años después, cagándome en to mi nación por haberle dado esa segunda oportunidad. Por qué coño tengo que ser tan puntillosa con las peluqueras homófobas?

- Esta vez creo que ya sí.

- Bueno, vamos a ver.

Al quitarme la toalla siento cierto alivio. El rubio nórdico de antes ha desaparecido.  Gracias Dios, o lo que coño seas. Queda el mechón del contouring que enmarca la cara, rubio casi blanco, pero es relativamente mirable. Parezco Cruella de Vil, pero bueno, ya irá creciendo y convirtiéndose en mecha californiana por sí sola.

Sonrío agradecida y le enseño la foto para que me peine como yo quiero. Unas ondas casi imperceptibles. Un toquecito de nada con el ondulador.

Una polla como una olla!!!!!!!!! 

El tío empieza a hacer las ondas y a los dos minutos estaba perfecta. Pero noooooo, él no podía dejarme así. Se entusiasma, se vuelve muy loquísimo, y se pone a pujarme el pelo. Lo estoy viendo, estoy viendo que me va a hacer otro Diana Ross!!!! Venga espuma, venga a meterme los dedos y a pujarme la cabeza, y dale, y toma! 

Y yo paralizada por completo. Sin poder articular palabra. Pero tío, por favor, si lo estabas haciendo muy bien! Si estaba perfecto con esas onditas pequeñas... qué coño me estás haciendoooooooo????

Puesssssss... cómo os lo digo? Os acordáis de los peinados aquellos de los 70 que llevaban como 20 litros de laca para poner las cabezas en plan gigantes y cabezudos? Cabezas que duplicaban el tamaño del cuerpo, cabezas enorrrrmeeeees. Auténticos cascos cartagineses. Pues así. Era el peinado de mi madre el día de mi comunión!!!! Palabritaaaaaa!!!!

El estilista y su hermana deshaciéndose en halagos.

- Pero nena, qué guapíiiiiiiiisima estáaaaaaas! Por favoooooor! Hemos tardado un poco pero al final el resultado es espectacular! Te gusta, verdaaaaaad?

- Sí sí, me encanta. Genial genial!

- Eso es lo que yo quiero. Que tú te vayas contenta y yo entonces también estoy contento.

- Muy contenta, contentísima. Oye, me cobras? Que con todo este lío se me ha hecho tarde y tengo mucha prisa.

20 años. 20 años, y he caído como una pardilla dos veces en el mismo pedrusco!!!!

Lo bueno es que esta vez no hizo falta lavarme el pelo mil veces para arreglar el estropicio. Sólo tuve que cepillarme enérgicamente durante 20 minutos para volver al milenio actual.

A ver, el color ahí está. Pero después de verme a mí misma horrorosamente rubia Abba puedo darme con un canto en los dientes con el arreglo posterior. Mucho peor fue el peinado final, que me transportó en minutos 40 años atrás y me echó encima otros tantos.

Me lo dijo mi hijo sin contemplaciones:

- Mamá, pareces mi abuela.

- Hijoputa.

Por suerte un buen cepillo hace milagros. Rebajado el pujamiento recuperé al mismo tiempo mi edad y mi salud mental.

Y me juré a mí misma, y hoy, aquí y ahora lo vuelvo a jurar, que nunca nunca nunca nunca jamás volveré a darle otra oportunidad a ese puto estilista pirado que ve un bote de laca y se vuelve loco!

Antes muerta que volver a entrar ahí.

3'14 for ever.

2 comentarios:

  1. Hija puta cualquiera va a una pelu por tu Barrio 😃💋

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    1. La verdad es que hay un montón, pero ninguna me satisface plenamente.

      También es verdad que menos todavía me satisface mi pelo.

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