sábado, 29 de marzo de 2025

Es un caso de injusticia o de purita estulticia?

Bueno amigos, otra polémica en la que me he visto envuelta en el Twittex. Esto es un no parar, un sinvivir. Pero como he pillado unos días en los que dispongo de tiempo, de espacio y de ganas voy a compartir mis profundas reflexiones.

Seguramente habréis oído hablar de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña sobre Dani Alves que revoca la sentencia de culpabilidad que tenía anteriormente por un caso de violación. Y la pregunta es: es un caso de injusticia o de purita estulticia?

Como es un caso muy conocido no hace falta poneros en antecedentes sobre todo el proceso. La cuestión es que este tribunal ha determinado que, si bien no se puede demostrar que Dani Alves diga la verdad (tengamos en cuenta que el tío ha cambiado su versión como 500 veces) tampoco se puede determinar que la diga la denunciante. Y esta es la clave. Es decir, ante la falta de pruebas y la poca fiabilidad del testimonio de la supuesta víctima, in dubio pro reo siempre.

Lo cierto es que tenía bastante curiosidad sobre el tema y como tampoco me gusta opinar sin enterarme bien de las cosas, ante la avalancha de críticas a la sentencia (que si es porque es un tipo rico y famoso, que si la justicia machista, que si blablabla... ) pues me he dicho a mí misma: vamos a las fuentes.

Para empezar, me he informado sobre el Tribunal. A los que piensan que la justicia es machista y  heteropatriarcal y facha y blablablá, les doy datos: esta sentencia la ha dictado un tribunal compuesto por tres mujeres y un hombre, la mayoría pertenecientes a la asociación "progre"sista "Juezas y jueces para la democracia", todos, todas y todes muy y mucho entrenados en perspectiva de género. Vamos, igual necesitan muchas más horas de formación, como quince mil horas más, pero entrenados ya venían a esta fiesta.

Bueno, al grano. La cuestión es que la sentencia le da un serio vaparalo a la anterior. Porque, y esto yo no lo sabía, en la sentencia en la que se condenaba a Dani Alves se reconocía verbalmente que el testimonio de la víctima era poco fiable en lo que concierne al tiempo en el que estuvieron en lugares públicos, es decir, que nada de lo que ella cuenta se corresponde con lo que las pruebas demuestran. Que las cámaras de la discoteca que los grabaron todo el tiempo fuera de los baños contradicen lo que la chica afirma que estaba pasando. Tampoco las pruebas forenses de lo que ocurrió en el baño confirman su versión.  O sea, nada verificable, y en lo que se puede verificar objetivamente ella miente. Puede ser que ni siquiera mienta, sino que ella lo recuerde así o lo viviera así, pero lo cierto es que las pruebas objetivas desmienten su testimonio.

Y aun así la sentencia que condena a Alves determina que, a pesar de la poca fiabilidad del testimonio de la víctima sobre lo ocurrido fuera de los baños, están dispuestos a creer que dice la verdad sobre lo ocurrido dentro. Y aquí es donde la sentencia actual da el varapalo, porque determina que un testimonio poco fiable lo es para todo, no solo para lo que se puede objetivar sino también para lo que no. Por tanto, si esta chica no dijo la verdad sobre lo que pasó previamente a la presunta agresión no hay por qué creer que sí la dijera para lo que ocurrió después, para lo no verificable. 

Lo que la ley determina en casos de violación, que muy a menudo suceden en la intimidad y que a veces consisten en la palabra de uno frente a la de otro, porque no hay más pruebas, es que hay que atenerse a la verosimilitud del relato. Ante la falta de otro tipo de pruebas los jueces solo pueden fiarse de lo que dicen los protagonistas. Por tanto es básico que el testimonio de la víctima sea creíble.

Ya sé que hay quien piensa que el testimonio de una mujer siempre hay que creerlo. Hermana, yo sí te creo. Pero es que por suerte todavía vivimos en un país en el que para condenar a alguien por cualquier delito hacen falta pruebas. No vale el mero testimonio de nadie. Porque si eso valiera cualquiera de nosotros podría joderle la vida a otro simple y llanamente yendo a denunciarle por algo. Y eso en un estado de derecho no puede ocurrir. Repito, afortunadamente.

Por tanto, tres juezas y un juez, casi todos ellos "progres", han determinado que a esta hermana no se la puede creer del todo porque lo que sí ha sido demostrado es que ha mentido en buena parte de su testimonio, vamos, en toda la parte que puede ser contrastada por cámaras de vigilancia. De lo que se deduce que el resto de lo que cuenta puede o no ser verdad pero que no se puede condenar a un tipo a unos cuantos años de prisión por un testimonio poco fidedigno.

Que Dani Alves dio como quinientas versiones de los hechos y su testimonio tampoco es que sea muy de fiar? Efectivamente. Pero la ley concede al condenado la ventaja de poder mentir para exculparse. Por tanto es igual lo que dijera. Que negara conocerla, que luego sí la conocía pero que no follaron, que luego sí follaron pero que fue consentido... Da igual. Él puede decir misa, porque intenta salvarse de varias quemas, empezando porque no quería que su mujer se enterara de que había follado con otra tía, pa más inri la noche de fin de año con ella cuidando de su padre enfermo. Pa matarlo sí, me apunto. Pa encerrarlo en la cárcel por violación no.

Tengo claro que si la muchacha hubiera dado un testimonio medianamente verificable, vamos, que se correspondiera con lo que las cámaras grabaron y con lo que el resto de testigos afirman, a Alves no lo salva ni Dios. 

Frente a los que afirman que la justicia es machista, heteropatriarcal y facha, decirles que cada año son condenados por violación en este país cientos de tíos. Por los mismos jueces y los mismos tribunales que otras veces exoneran al denunciado. Y que la diferencia, la gran diferencia, está en las pruebas. 

Pero bueno, que si alguien  sale declarado inocente en un juicio de estos lleva de todas formas la pena social. Habrá muchos que piensen siempre que cuando el río suena...  Y nadie te va a quitar los meses o años que has estado bajo sospecha. En el caso de Dani Alves una carrera profesional destrozada, sus negocios a tomar por culo, sus contratos publicitarios a la mierda... Eso no tiene precio ni indemnización posible si todo es un montaje. O una ida de olla en una mala noche, lo que sea.

Pensad por un momento si ese hombre es inocente quién puede restituir toda esa vida perdida. Pensad que os pudiera pasar a vosotros, o a vuestros hijos. Pensad también qué sería de la justicia si ante una denuncia random lo que hubiera que demostrar es vuestra inocencia. Pensad. 

viernes, 28 de marzo de 2025

Ellas cada vez más listas y ellos mucho más fascistas

He estado unos días enganchada a otra de esas polémicas que surgen de vez en cuando en las redes y que nos tienen a todos entretenidos durante un tiempo, permitiéndonos arreglar el mundo cómodamente sin movernos de nuestros mullidos sofás.

Creo que todo empezó por un artículo de El País en el que algunos profesores se mostraban preocupados, alarmados más bien, porque observaban que muchos chicos están empezando a descojonarse del feminismo, y además se hacen votantes de Vox a pasos agigantados. Este auge de lo que ellos llaman "ideas reaccionarias" les trae en un maltraer. Qué ha podido pasar? Estamos fallando en la educación? No estamos insistiendo suficientemente en los males que conlleva el machismo para la sociedad? Falta un relato crítico frente al de esos peligrosos youtubers que se chotean día sí y día también de los dogmas básicos de las sociedades igualitarias?

Yo tengo que decir que a mí francamente lo que me extraña es que no haya muchos más fachas. Es más, si yo hubiera sido adolescente en estos tiempos sería completamente facha, votaría muy probablemente a Alvise Pérez y me pondría en bucle todos los vídeos de Vito Quiles. De hecho esto último ya lo hago porque me parto el culo viendo a los políticos de izquierdas huir del micro de Quiles como si les hubieran puesto un petardo en el culo. Igual que hace unos años me partía cuando lo hacían los de "Caiga quien caiga" con los de derechas, que anda que no nos hemos echado risas todos viendo esos momentazos inolvidables. Menudo cachondeo!

A mí no me extraña nada, pero que nada, que la gente joven, fundamentalmente los tíos, reaccionen contra el adoctrinamiento que les han metido durante los últimos años a pico y pala, sin piedad, y sin darles la menor oportunidad de mostrar algo de pensamiento crítico. Del mismo modo que muchos de los que fuimos a colegios religiosos terminamos hasta el mismo coño o los mismos huevos de curas y monjas y no hemos vuelto a pisar una iglesia desde que hicimos la comunión. Es exactamente el mismo proceso pero con la nueva religión: el feminismo este antipático que se ha impuesto sobre la idea de igualdad, la turra permanente con la violencia de género y la constante sospecha de culpabilidad sobre el hombre por el mero hecho de ser hombre. Todo hombre es un violador en potencia, sueltan alegremente las amigas que luego se extrañan de que esos proyectos de hombre huyan como almas que lleva el diablo a buscar la papeleta de Vox.

Y todavía se andan preguntando si es que no deberían darles más la chapa. Que faltan herramientas para contrarrestar el discurso facha, que hay que enseñarles que hay que ser buenas personas y muy y mucho feministas. Claro que sí, colega, claro que sí, justo eso es lo que necesitan, triplicar el esfuerzo, más tabarra, ahí, a calzón quitao. De verdad, pocas cosas pasan pa la cantidad de capullos que dirigen el cotarro.

Es el peligro de adoctrinar a la peña, que alguna gente igual traga, pero también habrá quienes sientan un rechazo visceral hacia tu discurso reiterativo, sobre todo si luego salen a la calle y ven una realidad muy distinta a la que tú les estás pintando. Ven, por ejemplo, que el fracaso escolar es mucho mayor en varones que en chicas pero que esto no parece preocupar a nadie, ahí si no hay igualdad no pasa na. O ven que la tasa de suicidios es también mucho mayor entre ellos pero que tampoco esto es un problema que preocupe a nadie. Pos qué quieres? Es normal que se tomen a coña las matemáticas con perspectiva de género, el discurso de la opresión de la mujer o los llamamientos a la solidaridad con sus compañeras, las de los sobresalientes, las que les dan cinco mil vueltas en todas las asignaturas y se ríen por lo bajini cuando ellos salen a la pizarra y no dan pie con bola delante de una ecuación. Ellas cada vez más listas y ellos mucho más fascistas.

Y luego vienen unas profes superprogres a darte una charla sobre la deconstrucción de la masculinidad hegemónica. A decirte que es muy machista mirarle el móvil a tu novia, cuando tu novia se pasa la vida mirándote el móvil a ti porque no se fía ni un pelo de que le estés poniendo los cuernos, pero eso por lo visto no es ningún problema.

No es tan difícil entender que pasen olímpicamente de todo ese discurso y que se sientan mucho más inclinados a escuchar a aquellos que ponen en entredicho esa narrativa vacua que a ellos les suena a rancio. Me suena hasta a mí, que sí he vivido otros tiempos en los que podía tener mucho más sentido. Cómo no va a chocarles a ellos?

Y claro que votan a Vox. Del mismo modo que yo a los 17 años iba por ahí pregonando que era comunista prosoviética para escandalizar a mis padres, a mis profesores y a todo el facherío de aquellos tiempos.  Porque entonces lo rebelde, lo que molaba, lo contestatario era ser muy y mucho de izquierdas, levantar el puño bien alto en los mítines y cantar la Internacional a voz en grito como si no hubiera un mañana. Por contra ahora lo revolucionario, lo verdaderamente cool, lo que te convierte en un James Dean de la era digital es votar a Trump o a Milei o a Abascal, porque además esto no es solo un fenómeno nacional, esto está ocurriendo en todo el mundo occidental, que no somos los únicos que nos hemos vuelto gilipollas con la ideología de género, con lo queer y con la polla de las masculinidades tóxicas.

Puedes unir a esto el hecho indiscutible de que la generación Z pasa totalmente de los medios de comunicación tradicionales. No ven tele, no oyen la radio ni leen periódicos, sino que se informan a través de las redes sociales y ellos mismos deciden lo que les convence y lo que no. La sumisión plena está cada vez más difícil. Porque en las plataformas digitales hay un discurso crítico frente al pensamiento único de esos medios tradicionales que les aporta una visión de la realidad radicalmente distinta y mucho más cercana a lo que ellos viven en su día a día. Y es que la libertad es muy mala.

Llevas años llamando nazi, machista y fascista a todo el que discuta mínimamente tu discurso hegemónico, vaciando de contenido todas esas palabras que ya no significan nada a fuerza de usarlas de comodín.  Y ni siquiera te planteas que igual no son ellos los que se han ido alejando sino que fuiste tú quien los expulsó del paraíso a base de insultarlos, de cuestionarlos, de hacerles sentir como bichos extraños, feos e incómodos. Pos ahora qué coño quieres? Que te voten a ti, gilipollas?

viernes, 21 de marzo de 2025

A ver si alguien me ayuda a resolver esta duda

Hace bastante tiempo que no escribo en este blog porque la verdad es que me siento poco motivada. Ya he tratado un montón de veces casi todos los temas que me interesan y para repetirme como una lora prefiero callarme. Hay ya polémicas que me aburren de tan cansinas, y como entre lo que opinan unos y otros ya está dicho prácticamente todo no veo la necesidad de dar yo la matraca con lo mismo. Por otra parte encuentro reflejados mis pensamientos casi calcados en algunos escritores especialmente lúcidos, como Juan Soto Ivars, que parece que me lee el tío la mente sobre casi cualquier tema, y encuentro mucho más práctico reenviar sus artículos a mis amigos que ponerme yo a escribir lo mismo cambiando siete palabras. En fin, que entre unas cosas y otras, me da cada vez más pereza escribir. Aparte de que, la verdad, el tiempo de ocio que antes tenía de vez en cuando en el trabajo, en el que aprovechaba para estas cosas, pues ya no lo tengo. Ahora las horas de curro son de curro, nada de dedicar ratitos muertos a otros quehaceres.

Pero hoy me he metido en una polémica en TwitteX que realmente me ha motivado, porque además cara a la opinión pública es un caso perdido, y esos precisamente son mis favoritos. Probablemente habréis oído hablar del libro que ha escrito sobre el caso de José Bretón el escritor Luisgé Martín. Si no os cuento de qué va la cosa. Luisgé se ha tirado meses carteándose con el asesino, ganándose su confianza y consiguiendo finalmente que confiese y le cuente con pelos y señales cómo fue el proceso que le llevó a cometer el más execrable de los crímenes en las personas de sus hijos.  O para ser más exactos, la recreación mental que el filicida ha hecho a posteriori de sus abominables actos. De resultas de este intercambio epistolar y de algún que otro encuentro en persona ha nacido la polémica obra, que lleva por título "El odio". 

Leí una entrevista a Luisgé en la que más o menos cuenta el sentido que él le ve a este libro, que no es otro que indagar en la monstruosidad, en esa mente turbia, enferma, oscura cuyo funcionamiento las personas "normales" somos incapaces de comprender. Vamos, una labor muy propia de cualquier escritor, que siempre se sentirá atraído por este tipo de personalidades tormentosas. Yo misma encuentro la figura de Bretón apasionante desde un punto de vista literario, equiparable a los personajes atormentados de Dostoyevski o de los grandes dramas shakesperianos o de las tragedias griegas.  Porque sentir fascinación por un personaje no implica empatizar lo más mínimo. Puedes odiarlo, puede darte un asco tremendo, puede revolverte las tripas. Justamente de ese tipo de personajes abyectos está plagada la literatura, la gran literatura, la que nos hace estremecer. Pero claro, aquí chocamos con que éste es un personaje real y con que ha ocasionado un daño irreparable a la madre de sus hijos, un daño que además fue retransmitido en vivo y en directo durante meses a toda la sociedad, lo que provocó que se extendiera como la pólvora primero el estupor por el crimen, y después el horror generalizado.

Y aquí se confrontan estas realidades contrapuestas. Por un lado la libertad del acto creativo, por el otro el respeto al dolor de una mujer para la que esto es una vuelta más de tuerca en su ya insoportable calvario.  Y tengo que añadir que si entro en este dilema es porque siento un gran respeto literario por Luisgé Martín. Si se tratara de un periodista de estos de las vísceras cuya pretensión fuera ganar dinero a cuenta del morbo insano que estos casos despiertan tendría muchas menos dudas. Pero es que yo he leído la autobiografía novelada de Martín, "El amor del revés", y me impactó en su día muy hondamente su crudeza consigo mismo, el desnudo integral de su alma, cómo se autoflageló sin paliativos y sin compasión. Tanto me impresionó que incluso le escribí para decirle que su historia me había removido totalmente por dentro y que me había parecido muy valiente al contarla, así, tan sin reservas, tan a lo bonzo.* Y por eso, porque sé lo que él hizo literariamente con su propia vida, estoy completamente convencida de que no ha escrito un culebrón macabro tipo "true crime" sino que ha querido ahondar en cómo una persona puede llegar a convertirse en monstruo, en el peor peligro para sus propios hijos, en cómo funciona el odio puro y duro.

No sé, igual el libro finalmente se publica (ahora mismo hay una demanda de la madre de los niños y la editorial de momento ha cancelado la publicación hasta que se pronuncie la justicia) y resulta que no, que es una mierda destinada únicamente a sacar rédito económico de los más bajos instintos de la vil plebe. Pero desde luego también creo que sin haberlo leído no se debe condenar automáticamente al autor, ni a la editorial. En estos momentos hay una campaña brutal en redes llamando al boicot, no solo al libro en cuestión sino a cualquier otra obra editada por Anagrama.

Conste que entiendo la indignación de la gente y el posicionamiento del lado de la madre.  Lo entiendo porque para mí esa mujer ha sido víctima del peor de los crímenes que puede caber en mi cabeza y si yo estuviera en su lugar probablemente haría lo mismo. Mi duda está en si la justicia debe considerar que su demanda está por encima del derecho a la libertad creativa del autor. Es decir, si abrimos ese melón, si nos ponemos a prohibir libros por el posible daño que puedan hacer a terceras personas hasta dónde podemos llegar. Y qué tendríamos que hacer con las obras maestras del cine y de la literatura que están basadas en hechos reales,  que directamente penetran en la mente de asesinos, de psicópatas, de violadores, de seres repulsivos para la sociedad pero que están ahí, queramos verlo o no.

Desde luego es complicado, no es fácil saber qué es lo correcto. Ya digo que mi postura dubitativa es claramente minoritaria. El clamor popular está por prohibir el libro, matar a Bretón y a Luisgé Martín, y arruinar a la editorial por el sencillo método de no volver a comprar nunca jamás nadie ninguno de sus libros. Luego algunas voces, muy muy muy bajitas, se atreven a decir poco más o menos lo que yo he dicho aquí, y automáticamente son fulminadas por la masa enfurecida. La jauría humana siempre al acecho.

En fin, yo aquí lo dejo. Desde mi mayor respeto hacia Ruth Ortiz y su familia, invito a la reflexión sobre este asunto. Oye, que tampoco hay que tener una opinión diáfana al respecto. Yo misma lo que principalmente tengo son muchísimas dudas, un montón de preguntas, una empatía absoluta hacia las víctimas y por otro lado un respeto creo que legítimo por la labor del escritor que se sumerge en lo más profundo de ese infierno que es la psique de un ser miserable como Bretón.

A ver si alguien me ayuda a resolver esta duda.

* Por si alguien siente curiosidad dejo aquí el post que en su día escribí sobre la biografía de Luisgé:

https://arfondoalaizquierda.blogspot.com/2017/01/el-amor-del-reves-by-luisge-martin.html

viernes, 29 de noviembre de 2024

El asunto de Errejón me carcome mogollón

La verdad es que hace tiempo que venía pensando en escribir sobre este asunto, aunque me daba un poco de pereza. Pero ha sido tal la virulencia con la que tanta gente se ha cebado con el pobre Errejón, haciendo leña del árbol caído, que siento la necesidad de escribir este post en su defensa. Por más que hasta cierto punto considero un acto de justicia poética que un tipo que no ha tenido piedad a la hora de acusar a otros hombres sin ninguna prueba, a veces por una mera denuncia anónima; un hombre que tanto ha defendido ese demencial "hermana, yo sí te creo"  saltándose a la torera la presunción de inocencia de un montón de tipos antes que él, ahora esté sufriendo en sus propias carnes las consecuencias de su intransigencia. Joder, que escuchas sus declaraciones cuando el beso de Rubiales y parecía que el calvo fuera una especie de peligroso asesino en serie que mereciera no salir de la cárcel en toda su vida.

Imagino la disonancia cognitiva que ha tenido que padecer todos estos años mientras decía, y estoy segura de que creyéndolo a pies juntillas, que un beso no consentido es una agresión equivalente a una violación mientras que él iba por la vida babeando encima de las chicas, supongo que totalmente convencido de que ellas estaban encantadas. Porque además se ha hecho público que tenía un problema de adicciones y todos sabemos que el alcohol y determinadas sustancias hacen que las personas distorsionen totalmente la realidad. Es fácil creerse el Grey de las 50 sombras cuando vas totalmente puesto y encima las tías te hacen ojitos porque eres famosete y pareces majo.

No sé cómo terminará todo esto judicialmente, aunque veo muy difícil que sea condenado un tío que  cuando una chica le dice "Oye, Íñigo, recuerda que solo sí es sí", deja de sobar a la muchacha y contesta "Es verdad, esto me vendrá bien para próximas relaciones". Dudo que ningún juez condene a alguien cuando la propia denunciante afirma que no la obligó a hacer nada y que al llamarle ella la atención sobre lo incómoda que se sentía él no la coaccionó lo más mínimo para mantener relaciones. Al revés, por lo visto ella se fue sin problema ninguno porque él dejó de estar mínimamente interesado, una vez tuvo claro que no iba a mojar. 

También estoy convencida de que esta chica no se inventa nada, que cuenta las cosas como las ha vivido. El problema es que se haya llegado a esta situación lamentable, en la que un encuentro, una cita que no sale como tú quieres, que termina en una gran decepción (como la propia denunciante comentó con sus amigas al día siguiente), que te deja con un sabor amargo porque la persona con la que habías quedado resulta ser torpe, bruta o insensible, digo que es tremendo que una cita insatisfactoria pueda ser tachada de agresión sexual, cuando nadie te ha coaccionado a hacer nada que no quisieras.

Hemos llegado a un punto en el que creo que ningún tío puede sentirse seguro, Debe de haber ahora mismo cientos de individuos, políticos, periodistas, intelectuales, etc., supercomprometidos con la causa feminista, intentando hacer memoria de alguna cita desgraciada, probablemente con unas cuantas copas de más y la percepción de la realidad seriamente distorsionada en la que se hubieran podido portar torpemente. Porque según los propios parámetros que ellos mismos defienden una cosa así podría calificarse a ojos de esta nueva forma de ver las cosas como una agresión sexual. No sé, haber deslizado distraídamente la mano hacia el culo de una chica mientras bailaban una canción lenta, o haber pegado la cebolleta más de la cuenta a la pareja de baile, en fin, cosillas así que seguro que les ha pasado alguna vez a casi todos los tíos, igual que nos han pasado a casi todas las tías. Cosas que antes no tenían la menor importancia, que quedaban en una mera anécdota con la que echabas unas risas con las amigas, ahora pueden terminar con un tío en la cárcel. O como mínimo pasando por un larguísimo calvario judicial, con el consiguiente gasto de dinero, energía y tiempo. Por no hablar del ostracismo social al que se puede ver sometido porque una denuncia por agresión sexual es una cosa socialmente muy reprobable.

Me puso bastante los pelos de punta la entrevista que le hizo Jordi Evole a Rita Maestre, expareja de Errejón. El periodista le preguntaba si había pensado estos días en cómo estaría Errejón, y ella, después de meditar unos segundos, supongo que tratando de elegir la respuesta que menos incomodara a sus votantes, dijo que no, que no le importaba lo que fuera de él, que ella estaba con las víctimas siempre. Vamos, tal que si hubiera descubierto que su exnovio era un peligroso violador y asesino en serie, en lugar de un tipo con serios problemas de alcohol y drogas que se ha portado como un gilipollas con las tías pero que no ha hecho un daño irreparable a nadie. O sea, que le importa un pimiento que mañana pueda aparecer ahorcado en su casa, cosa que tampoco sería de extrañar, dado que su vida entera, la política, la social y probablemente la personal, se ha ido al carajo por su mala cabeza.  Y la que fuera su pareja y luego su amiga y compañera de partido dice tranquilamente que no se ha parado ni un momento a pensar en cómo puede estar. Igual sus votantes le agradecen esta frialdad pero a mí solo me dice que antes preferiría tener como amiga a una serpiente que a la tía esta.

Me imagino que Errejón ahora mismo tiene que ser una persona completamente destrozada porque no solo ha echado a perder su vida sino que esa disonancia cognitiva de la que hablaba ha tenido que volverle tarumba. Pensar que hay tías que opinan de él que es uno de esos agresores sexuales a los que él ha atacado sin piedad. Recordar esa maldita hemeroteca, todas las cosas que ha dicho una y otra vez poniéndose intensito con el tema, blandiendo el dedo acusador contra tipos que ni siquiera habían sido juzgados, solo por una mera denuncia pública, aquellas palabras que todos hemos podido ver repetidas estos días: "no existen denuncias falsas, eso es un invento del fascismo". Joder, y tener que venir ahora a reconocer que él mismo es víctima de una de esas denuncias falsas que según él no existían más que en las mentes fascistas. Eso tiene que ser demoledor para una persona. Y todo esto en medio de un proceso de desintoxicación de sus adicciones. Si fuera amigo mío o alguien de mi familia yo estaría muy preocupada.

Esta es una sociedad muy asquerosita en la que igual se eleva a la gente a los altares que se la lapida sin compasión. Héroes caídos, convertidos en desechos sociales, juguetes rotos. Dejas de ser guay en menos que canta un gallo por cualquier cosa. En este caso una denuncia sobre unos hechos que en otros tiempos no habrían pasado de ser algo sin la menor importancia, perfectamente olvidable, lo justo para tachar a un tío de tu lista de teléfonos y no volver a acordarte de él jamás.

En fin, que me da pena este tío, pese a que él ha sido tan implacable con otros que pasaron por el mismo  despropósito antes. No soy una persona rencorosa ni me alegro nunca del mal ajeno. Bastante tiene con verse a sí mismo desde esa óptica tontuna de la que ha hecho gala, con repasar las gilipolleces que ha soltado en la hemeroteca y con el desprecio social que estará padeciendo no solo por parte de sus correligionarios sino también de los que ya de por sí lo despreciaban de antes. Aunque debo decir que son estos últimos los únicos que me he encontrado por las redes sacando un poco la cara por él, porque lo que son sus compañeros de partido, de ideas y de juergas han hecho todos como Maestre: escupir sobre su nombre, volverle la cara y renegar de su amistad.

No tengo muchos amigos, de hecho se pueden contar con los dedos de una mano, pero espero que si algún día cometo algún error o soy acusada de algún delito o de algo socialmente reprobable me den la oportunidad de explicarme por lo menos y no pasen de mí como de la mierda relegándome al ostracismo sin ni siquiera escucharme. Con esta clase de gentuza no quisiera ir ni a la puerta de la calle. Y por supuesto no los votaría nunca ni harta vino.

domingo, 24 de noviembre de 2024

Da mucha vergüenza ajena y a ratitos también pena

Oigo un audio que se ha hecho viral de Eduardo Madina en la SER, que viene a decir que no cree, que no quiere creer las acusaciones de Víctor de Aldama con respecto a miembros de su partido y del Gobierno. Pero que al mismo tiempo se acuerda perfectamente de cómo en su día creyó a pies juntillas las acusaciones de Bárcenas, del Bigotes y de otros delatores contra el PP. Y que se da cuenta de que tiene un problema, que eso de creer o no creer según sea la filiación de los acusados es un problema que tiene él como miembro de su partido y toda la gente a la que le pasa igual que a él. Que, desde aquí lo digo por lo que veo ahí fuera, es mucha, demasiada.

Observo con bastante vergüenza ajena y cantidades industriales de bochorno defender lo indefendible del bando propio a políticos y periodistas afines. Hace mucho tiempo que dejé de escuchar la SER o de leer El País o de ver en la tele según qué programas. Gente como Ângels Barceló, Ferreras o Silvia Intxaurrondo hacen el mismo papel con el actual Gobierno que el que en su día hicieron mamporreros como Ernesto Sáenz de Buruaga, Paco Marhuenda o Carlos Herrera cuando gobernaba el PP. La manera que tienen unos y otros de acusar constantemente al enemigo y de proteger y lamer el culo al poder cuando lo detentan los suyos da muchísimo asco.

Mención aparte merece el amigo Jiménez Losantos, que ese igual les da a unos y a otros, siempre y cuando no sea su Isabel Ayuso, de la que está perdidamente enamorado y respecto a la que no admite disidencias. Por lo demás le he oído despotricar como una fiera contra Mariano Rajoy, Soraya, Abascal, Casado y ahora Feijoo,  igual que despotrica de Sánchez, Rufián, Iglesias, Errejón o Yolanda Díaz. Obviamente sus simpatías políticas no las oculta y las sabemos todos, pero es capaz de ver perfectamente pajas y vigas por igual, siempre que no sean las de su amada Ayuso, claro. Es su debilidad, pero al menos, por muy pepero que sea, si tiene que dedicar un programa entero a poner a parir a Feijoó, a Mazón o a Cuca Gamarra les arrea estopa como el que más, como si le fuera la vida en ello. 

Decía que veo a gente que se autodefine como periodista mirar para otro lado cuando las sospechas recaen sobre los suyos y me sonrojo sin entender que ellos mismos no se sonrojen también, tal es el descaro.  Pero de ellos, como de los propios políticos, casi se podría esperar porque no dejan de ser mercenarios, estómagos agradecidos que ganan un pastizal por hacerlo, pastizal que jamás ganarían si se rebelaran contra la mano que les da de comer. Pero ver al ciudadano común y corriente hacer exactamente lo mismo, ver minúsculas pajitas en el ojo ajeno e ignorar vigas como camiones en el propio, eso me indigna todavía más y me da mucho más asco. Justificar ominosamente las corruptelas del partido afín mientras clamas completamente indignado por las del partido enemigo, seamos claros, progres contra fachas y viceversa, da de verdad mucha fatiguita.

Y lo veo constantemente. Hay incluso amigos que no pueden hablar de política, y familias peleadas por toda esta mierda. Si unos y otros se vieran desde fuera, si vieran lo ridículos y patéticos que resultan cuando van a saco contra los contrarios mientras agachan obedientemente la cabeza o directamente desmienten las sospechas de corrupción o las atribuyen a bulos, a campañas del enemigo,  a máquinas del fango que funcionan incansables, sin plantearse ni mínimamente que pueda haber algo de verdad, si se vieran desde fuera, digo, probablemente se morirían de vergüenza, y no precisamente ajena.

A muchos os sonará el número 7.291. Son los ancianos que murieron en las residencias madrileñas durante la pandemia de Covid. Es la cifra fetiche de la izquierda, y no solo de la madrileña. Hay quien se la ha tatuado y todo, y otros se la han grabado en camisetas, gorras y sudaderas, en tazas y monederos, la cifra que blanden constantemente para acusar de asesina a Isabel Ayuso. Me parece encomiable esa preocupación. Pero me gustaría preguntarles a todas esas personas si les preocupan algo los ancianos que murieron en las residencias del resto de España. Fueron 34.683 en todo el país. En Cataluña, por ejemplo, murieron más de 9.000 ancianos en residencias, cerca de un tercio del total.  En Aragón y en Castilla León murieron en residencias más del 87% del total de fallecidos. En Madrid fue el 45%.  Dato mata relato, eso dicen, no? Pues estos datos no han matado el relato de algunos que siguen erre que erre paseando esa estremecedora cifra madrileña por todas partes en plan acusatorio. Yo les preguntaría si los ancianos muertos en el resto de España no merecen figurar en una cifra también, o si son muertos de tercera categoría, al no podérseles adjudicar a Ayuso.

En fin, todo esto como digo da mucha vergüenza.  Por eso al oír las palabras de Madina con respecto a la corrupción y a ese "problemilla" que tiene él y que comparte con tantos españoles, esas varas de medir según las cosas ocurran en un bando o en el otro, me decidí a escribir este post. Porque es demasiada la gente que tiene ese problemilla, demasiada la gente que ha deshumanizado, demonizado y condenado categóricamente al contrario mientras hace de tripas corazón cuando las cosas tocan en su lado de la cama. Demasiado fanático suelto que por supuesto solo ve el fanatismo ajeno.

Y nada, que cada cual se mire a sí mismo con toda la honestidad de la que sea capaz y analice hasta dónde le toca o no ese sesgo para mirar la realidad política, la corrupción o los pecadillos de los distintos gobiernos. Pero eso, con honestidad, por favor. Aunque pueda ser sonrojante la conclusión.

miércoles, 30 de octubre de 2024

Casualidad o destino, o me he pasao con el vino??

Hace unos años escribí un post en el que contaba un hecho que me tenía totalmente flipada. Tal vez os acordéis. 

Por aquel entonces tenía una relación y acabábamos de descubrir mi novio y yo que compartíamos el mismo número de DNI, solo que cambiaba de orden un dígito al final.

Por ejemplo, imaginad que mi DNI fuera 46.234.212. Pues el DNI de él era 46.234.122. Los mismos dígitos, pero cambiando el orden de los últimos, que además se repetían. 

Naturalmente los dos nos quedamos de piedra ante esa extraordinaria casualidad. Matemáticamente no sé cuáles son las probabilidades de que ocurra algo así, que conozcas a alguien y entables una relación y resulte ser una persona que se hizo el DNI el mismo día que tú y encima coincidiendo todos los números. Pero creo que debe de haber muy muy pocas posibilidades de que algo así ocurra. En fin, en su día alucinamos y pensamos que era una especie de señal del destino, como una predestinación. También fantaseábamos de vez en cuando con quién sería "el otro" o "la otra". Quién sería el 46.234.221?? La combinación que cerraba el círculo. Yo era el 212, él era el 122, y solo faltaba el 221.

Pues bien, esto os va a resultar tan difícil de creer como a mí, pero... resulta que el 221 ha aparecido!!!!

Palabrita del niño Jesús.

Me manda una foto el 122, con quien sigo manteniendo una buena amistad.

La foto muestra solo un número en un documento. El número es 46.234.221.

-  He conocido al 221.

- Estás de coña, no??

- Qué va, acaba de estar aquí.

- No puede ser, imposible.

- Lo juro.

- Te estás quedando conmigo.

- Adivina, hombre o mujer.

- Mmmmmmm... hombre.

- Has acertado. Ahora di un nombre.

- Mmmmmmmm... Paco??

- Uysssss, casi. Francisco Javier.

- No me lo creo. Manda foto.

- No puedo, es confidencial. Bastante que te he mandado el número del DNI.

122 trabaja en una inmobiliaria en un pueblo perdido de la Andalucía profunda. Y da la casualidad de que 221 apareció por allí buscando piso para un hijo suyo.

Y ahora yo te pregunto a ti, hombre o mujer de poca fe:

Si ya eran escasas las probabilidades de que yo, 212, conociera a 122 de forma totalmente casual y mantuviéramos una relación antes de descubrir nuestro asombroso vínculo numérico, hasta dónde llega el límite de lo imposible con esta súbita e inesperada aparición de 221??

Alguien que sepa algo de matemáticas podría arrojar luz en este enigma??

sábado, 21 de septiembre de 2024

Aquí subasto mi voto, pa un descosío o pa un roto

Amigos, se me va quedando el nido vacío. El último de mis hijos, que aún estaba en casa, se va. Hace unos meses aprobó unas oposiciones y muy pronto se incorporará a su destino, un destino que aún no conocemos.

Sí sabemos dónde están las posibles plazas, y ninguna de ellas le pilla cerca de casa. Todas son de Madrid para arriba, vamos, que lo más probable es que termine en el País Vasco o en Cataluña, sitios malditos donde nadie quiere ir. Porque además tienen preferencia para elegir los de mayor edad y él es de los más jóvenes, o sea, que le mandarán al octavo cipote con toda seguridad.

Eso no es algo que nos quite el sueño, ni a él ni a mí. Sabemos que fuera de España no puede ir, y dentro de la Península todo pilla relativamente cerca, al menos en tren. Salvo la pobre Extremadura, claro. Él no tiene ataduras sentimentales aquí, y yo estoy bastante hecha a la idea de que hoy en día la gente joven emigra constantemente, y a fin de cuentas esto sería solo por un par de años porque luego podría ya pedir traslado, así que igual le viene bien una temporada conociendo otros mundos, y así de paso también los conoceré yo cuando vaya a verlo, qué coño. Por ahí ningún problema.

El problema ha aparecido cuando nos hemos puesto a mirar los sitios donde están las plazas. Hay de todo, grandes capitales y pueblecitos perdidos, en Valencia, Asturias, Galicia, País Vasco, etc. Nos hemos dedicado a investigar los precios de los alquileres, porque su prioridad es vivir solo, no verse obligado a compartir piso, teniendo en cuenta que va a tener un sueldo bastante bueno que le hace aspirar a ese "lujo". Y se nos han puesto los pelos como escarpias cuando hemos visto los precios de los alquileres en todos los sitios. 

Ya, ya sabemos que Madrid, Bilbao, Barcelona o San Sebastián son lugares prohibitivos, por tanto esos ni los hemos mirado, pero cuando hemos visto lo que piden en sitios perdidos de la España profunda se nos han caído los palos del sombrajo hasta el subsuelo. Y estoy tan indignada que no encuentro manera mejor de desfogarme que aquí en mi blog. 

Oye, que no es que yo desconociera cómo está el patio. Tengo otros dos hijos que se las ven y se las desean para poder pagar sus alquileres, y ambos tienen trabajos decentes y sueldos medianamente razonables. Mi hija vive en un pequeño loft, como llaman ahora a los cuchitriles, por el que paga un pastizal, teniendo en cuenta los metros cuadrados que tiene. En mi barrio, un barrio de trabajadores, que no es ni mucho menos el barrio más pijo de la ciudad. Mi otro hijo vive en un sitio de costa, en un piso con un alquiler razonable, pero del que se tiene que ir en junio porque llega la temporada de verano y los dueños hacen su agosto, nunca mejor dicho, con el alquiler vacacional. Mi hijo en los meses de verano es un sintecho, la mitad del tiempo se lo pasa  "veraneando" en mi casa y la otra mitad buscándose la vida en pueblos cercanos a su trabajo. Vamos, que ya me conozco el paño y mi indignación con este tema no es nueva.

Pero comprobar ahora cómo ese cáncer de la vivienda ha llegado hasta el más remoto pueblo del interior, cómo es prácticamente imposible para un joven hoy en día, aunque trabaje y tenga un buen sueldo, un sueldo digno para vivir, encontrar un sitio mínimamente decente sin tener que compartir piso, eso ya me ha ensirocao por completo. Estoy que me subo por las paredes de mala hostia.

Pero cómo podemos estar soportando esto sin tirarnos a la calle como fieras?? Son nuestros hijos!! Y están condenados a compartir piso toda la vida, con pareja, sin pareja o como sea. 

Manda huevos!! Y aquí estoy en la terraza de mi casa escribiendo esto, y miro a lo lejos, y qué veo?? Pues unos pisos a medio hacer, que por X motivos los dejaron abandonados a media construcción, y que llevan así, que yo recuerde, cuatro años, pero igual hasta más. Ahí están, muertos de risa. Justo frente al Hospital Provincial. Si vais algún día los veréis perfectamente. Abandonados, al lado del Fontanar.

Cuántos edificios puede haber en España en las mismas condiciones?? Mil, dos mil, veinte mil, cuarenta mil?? De verdad, gente, esto es demencial.

Yo lo tengo muy claro. Esto se arregla solo con vivienda pública. Todo lo demás son parches de mierda. Vivienda pública y punto.

Mis padres cuando se casaron se fueron a vivir a unos pisos de alquiler de protección oficial construidos por la Caja de Ahorros. Casi todo mi barrio, el Sector Sur, eran viviendas de protección oficial. Pagaban cien peseta al mes o así. Vivieron allí durante más de 20 años, y solo nos fuimos cuando murió mi hermano y mi madre se negó a volver a entrar en el piso. Luego los pusieron a la venta para los inquilinos que llevaban allí toda la vida, creo que por unos dos millones de pesetas, un regalo prácticamente. Y casi todos los compraron. Nosotros también, y claro, lo vendimos de momento.

Esos pisos los construyeron en tiempos de Franco. No seré yo quien defienda a un dictador, pero oye, si hubo algunas cosas buenas durante su mandato, que las hubo, no pasa nada por reconocerlo, e incluso por copiarlo. Franco hizo pantanos, muchos de los cuales sirven hoy en día para aliviar a amplias poblaciones en tiempos de sequía. Por qué no reconocerlo?? Como podemos reconocer que la vivienda pública en los años sesenta permitió a muchísimas personas acceder a una vida digna, incluso con sueldos muy modestos. La mayoría de los padres de la generación de los míos pudieron casarse y formar familias así. Joder, pues de lo que funcionó por qué no aprendemos y tomamos nota??

Ahora dicen que la gente joven no se reproduce, que no hay relevo generacional. Qué coño de relevo generacional va a haber si no tienen dónde meterse?? Si no tienen más huevos que vivir con los padres o compartir piso con otros ocho?? Cómo se reproduce la gente así??

Con todos esos edificios que andan por ahí a medio hacer los poderes públicos no tendrían ni que construir. Sencillamente terminarlos de hacer y ponerlos a disposición de la gente. Alquileres dignos y viviendas dignas. Con opción a compra al cabo de los años. Darle un futuro a la gente. Y darle un futuro a todo ese ladrillo muerto, desperdiciado, cuyo único fin ahora mismo es caerse a pedazos con algún pobre yonky dentro.

Pero no. Se les cae la boca a todos hablando del tema de la vivienda, pero todavía no he visto a un solo alcalde, a un solo presidente de Comunidad, a un solo mandatario del nivel que sea decir alto y claro que del dinero que pagamos entre todos la prioridad va a ser esa. Ni de un partido ni de otro. Señores, ni un duro para festejos populares, ni un duro para propaganda oficial, ni un duro para televisiones públicas de mierda, ni un duro para financiar proyectos independentistas... Todo ese dinero para coger esos pisos que se caen a pedazos y habilitarlos para nuestros jóvenes, para nuestros hijos. Eso es invertir en futuro, y yo así pagaría mis impuestos encantada de la vida, y si me piden el doble los pagaría más encantada todavía.

Lo va a hacer alguien?? Ya te digo yo que no.  Todo son parches y medidas cosméticas, para contentar a un electorado adormecido por el sectarismo, cada cual con su equipo. Lo importante es que no gobiernen los fascistas. Lo importante es que no gobiernen los chavistas. Lo importante es echar a este. Lo importante es levantar un muro contra aquel. Lo importante es todo, menos lo importante de verdad. Que mis hijos tengan una vivienda en condiciones y yo lo pueda ver algún día.

Desde aquí me comprometo seriamente. Llevo años sin votar porque me dan todos un asco infinito. Pero si hay alguno que en una sola ciudad, un solo pueblo, pone todo el dinero en la casilla de la vivienda, echa al concejal de festejos a la puta calle, cierra la tele local, y dedica la pasta a acondicionar vivienda pública para sus ciudadanos yo a ese lo voto ya. Me da igual que sea Podemos o que sea Alvise Pérez. Me importa un pimiento que esté a favor o en contra de Maduro, de Puigdemont, de Perro Sanxe o de su puta madre. 

Mi voto es suyo. Palabrita.