martes, 26 de abril de 2016

Otra de hechiceras y suripantas (aviso: post superguarro)

Estaba yo oyendo esta mañana el programa de Carlos Herrera, que es un tío bastante aficionadillo al guarrerismo en todas sus variantes, y hoy la cosa iba de sucesos relacionados con tampones y compresas.

Bueno, quiero advertir desde ya que este post es superguarro y que no está recomendado para estómagos delicados ni almas sensibles. Luego que nadie se queje, que la que avisa no es traidora.

En fin, el caso es que llama una oyente y cuenta que una amiga suya tenía sospechas de que su marido le estaba poniendo los cuernos y que fue a una hechicera quiromanta de ésas que muy acertadamente llamaba mi amigo Kowalski suripantas, y ésta le dijo que lo que tenía que hacer para que el marido dejara a la otra y volviera a sus brazos era prepararle una infusión con sangre de su menstruación.

Y dicho y hecho, la guarra desquiciada en cuestión le preparó el hechizo al marido tal que así: hizo un zumo de naranja concentrado en el que metió sin reparo ni remordimiento alguno un tampón que previamente había usado ella.

Sí, amigos, hay tías capaces de esto y de más. Por lo visto el hechizo tuvo poco éxito y el marido finalmente terminó dejándola para irse con la amante. Sabia decisión, sin duda, porque quién sabe qué más porquerías descabelladas hubiera estado dispuesta a hacer su señora de haber continuado con ella un poco más de tiempo.

Yo al oír esto pues, os podéis imaginar, sentí lo que cualquiera en mi lugar, una mezcla de asco, estupor, incredulidad, pavor… en fin, qué os voy a contar que no estéis sintiendo vosotros mismos en este momento?

Pero además pensé: tengo que advertir a mis lectores inmediatamente. Y aquí estoy.

Si alguno de vosotros está poniéndole los cuernos a su señora; si aunque no se los esté poniendo lo ha pensado; si aunque no lo haya pensado piensa que su señora sí puede estar sospechándolo; o sencillamente si ha notado alguna vez una mirada extraña en su cónyuge… que tenga mucho cuidado con los zumos de naranja.

Y con los de zanahoria.

Y con los de tomate. Muy especialmente con éstos.

Y ya puestos yo no me fiaría mucho tampoco de las infusiones de colores poco definidos.

Ni de potajes, estofados, salsas y mejunjes igualmente turbios.

Y el salmorejo ni tocarlo. Ni el gazpacho.

Mira, lo mejor es que os limitéis a comer sólo lo que seáis capaces de preparar con vuestras propias manos.

Yo sólo aviso poniéndoos en conocimiento de lo que hay por ahí.

Y mira, a unas malas… lo que no mata alimenta.

domingo, 24 de abril de 2016

Soy introvertida o extrovertida?

Tengo un problema. Resulta que estaba leyendo el Pronto, como sabéis mi revista favorita. Y en la sección "Claves para ser feliz",  de Psicología, había un test para saber si se es introvertido o no.

Y nada,  lo he hecho, más que nada por gilipollear un rato, pero pensando que seguro seguro me iba a salir un no rotundo. Y resulta que no, que me sale que...  SÍ QUE LO SOYYYYYYY!!!!!!

INTROVERTIDA YOOOOOOO!!!!! Jamás lo hubiera imaginado!!

A ver, os cuento. Son 10 preguntas, y si sacas más de cinco positivas significa que sí, que es que eres introvertido. Ahí van las que yo he contestado que sí:

1. Las conversaciones de ascensor les incomodan. Hablar de temas intrascendentes les supone un gran esfuerzo. (Hosssstia, total, no lo soporto. La gente que habla todo el tiempo de pegos me pone muuuuuu de los nervios. Es más, no entiendo cómo la gente es capaz de hablar horas y horas sobre lo que sea, con tal de pegar la hebra. Da igual el tema, la cuestión es parlotear sin fin. Yo desde luego prefiero mil veces no hablar de nada. Vamos, que SIIIIIIIIIII.)

2. Parecen despistados pero no lo son.  Lo que ocurre es que lo que suele haber a su alrededor no les motiva lo suficiente para captar su atención. (Bueno, yo creo que algo despistadilla sí que soy, pero creo que lo soy precisamente por eso,  por lo poco que me atrae la conversación de la mayoría de la gente. Menos mal que existe Internet, ese refugio en el que siempre encuentras a gente a la que le interesan las mismas cosas que a ti. En definitiva, que sí, que soy despistá pero por obligación, porque el mundo me ha hecho así. Vamos, que otro SIIIIIIII)

3. Hablan consigo mismos continuamente.  El monólogo interior es una constante en sus vidas. (Totalmente. Yo es que no puedo hablar más conmigo. Parezco Woody Allen, me paso el día diciéndome cosas y contestándome yo sola. No hay nadie en el mundo que pueda hablar tanto por dentro y tan poco por fuera. Otro SIIIIIIIIIIII)

4. No les atrae demasiado hablar por teléfono. Prefieren comunicarse por escrito, o mejor aún, no hablar con nadie. (SIIIIIIIIIIIIIIIIIIII; odio el teléfono, odio cogerlo; es más, no lo cojo nunca salvo que sospeche que puede ser algo urgente. Le tengo pánico. Cuando suena lo miro con horror; me parece el invento más diabólico de la humanidad. Te interrumpen constantemente siempre cuando estás haciendo algo importante, como dormir, ver una peli, pensar, trabajar, leer, bailar, hacer gimnasia, pasear, follar, mear, cagar, ducharte, gilipollear, mirar el techo... Nunca te llama nadie cuando no estás haciendo nada!!!!!! Es un medio de comunicación totalmente invasivo. No entiendo cómo hay gente que le tiene tanta afición y se tira horas y horas colgada al teléfono. Para mí es una pesadilla, y todo el mundo que me conoce más o menos lo sabe y evita llamarme en lo posible. En cambio el guasap me parece un superinvento, perfecto para mi idiosincrasia: hablo cuando quiero, me responden cuando les da la gana, nadie viola mi intimidad ni mi tiempo, ni yo el de nadie; y así charlo tranquilamente cuando tengo un ratillo, sabiendo que al otro lado me pueden contestar o no, que ya lo harán más tarde o más temprano cuando buenamente quieran o puedan. Definitivamente esto es un SIIIIIIIII como una casa).

5. Les gusta vivir intensamente. Aunque los estímulos no los buscan fuera (fiestas, excursiones...) sino dentro (sensaciones nuevas, retos intelectuales...) (Esa soy yo. Lo que más me gusta del mundo es filosofar, entablar duelos dialécticos, peleíllas internáuticas, los rifirrafes, la polémica... eso me estimula y me pone cantidad; definitivamente otro SIIIIIIII. Y con éste SÍ ya he llegado al límite de la introversión)

6. Sacan un gran partido de su tiempo de ocio. Siempre tienen algo interesante que hacer. (Exactamente. Bueno, esto ya lo he comentado varias veces, yo soy la persona que mejor se lo pasa del mundo consigo misma. Nunca me he aburrido, no sé lo que es eso. Bueno, sí, me aburro muchísimo pero nunca conmigo; me suelo aburrir más cuando estoy rodeada de gente. Pero tú dame un libro, dame un ordenador, dame un lápiz y un papel; o no me des nada, déjame sola con mi imaginación y te aseguro que me lo puedo pasar como los indios. SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII. Y éste ya es el sexto sí)

Luego… sí, ha salido que soy indiscutiblemente introvertida. Lo que yo siempre he catalogado como "asocial" por lo visto es introversión. Y al parecer somos muchísimos, uno de cada cuatro concretamente.

Que no es lo mismo que ser tímido, eh? Que una cosa es la timidez y otra la introversión. Por lo menos eso dice el Pronto. Porque luego te vas al diccionario y te dice que introvertido es el que no exterioriza sus sentimientos.

En fin, la cuestión es que con este resultado tan ajustado me he quedado con una gran duda: Soy o no soy introvertida?

A ver, paso a los 4 noes, que son bastante significativos. Los introvertidos…

1.  Suelen ser expertos en un tema en particular. Pueden tener conocimientos de poesía clásica, física cuántica o cine japonés. (Definitivamente no. Yo sé un poquillo de todo y un muchillo de nada.. Experta experta, lo que se dice experta, no soy de nada. Yo hablo de todo un poco, me interesan muchas cosas. Tengo mi blog de cine, hago críticas literarias, sé bastante de moda, trucos de belleza, psicología, gimnasia, música, bibliotecas, educación, hijos, medicina casera, dietética, usos y costumbres, política, etc..., pero así, experta experta sobre un tema en particular... va a ser que NO).

2. Les resulta difícil hablar de sí mismos. La autopromoción no va con ellos. (Obviamente NOOOOOOOO.  Este blog lo uso fundamentalmente para hablar de mí o de cosas relacionadas conmigo, y no me cuesta ningún trabajo hacerlo. Y me autopromociono de la hostia. Este NO de hecho me parece que debería de valer por dos o más, teniendo en cuenta que tengo escritos algo así como mil posts hablando sobre mí).

3. Les resulta más fácil dirigirse a un gran auditorio que hablar con una sola persona desconocida. (Definitivamente NO; a mí no me gusta ni me ha gustado nunca hablar en público, como es normal en las personas a las que nos incomodan las multitudes. Para mí más de cuatro es multitud; ya empieza a sobrarme gente. Sí, tengo un punto autista importante, lo reconozco. Bueno, y ya si hay más de diez personas en una reunión... automáticamente entro en modo out. Parece que estoy pero no estoy)

4. Su energía vital decae a lo largo del día. El mundo les agota y necesitan recargar pilas en la intimidad. (Pos NOOOOOOOOOO. Es justo al revés. Yo me levanto hecha un ecce homo, madrugar para mí es una pesadilla. Ya he contado alguna vez que hasta mi tránsito intestinal se rebela. Y sin embargo conforme va avanzando el día voy cargando pilas y a eso de las dos de la tarde yo soy ya persona, incluso una persona de pro. Hasta entonces me limito a trabajar como una autómata. No consigo entender por qué la gente habla y se interrelaciona antes de esa hora. Sin embargo a las dos es una hora estupenda para charlar y confraternizar. Y bueno, ya la noche es la hostia. Yo sin duda soy pájara nocturna; en la noche gano muchos enteros, todo el mundo me cae mejor y hasta yo misma me caigo de puta madre. El problema es que cuando más a gustito estoy es cuando me tengo que acostar porque tengo que madrugar.  Definitivamente NOOOOOOOO. Y creo que este NO debería de valer también por dos síes.)

Con lo cual echemos cuentas sobre el resultado del test del Pronto. Seis síes contra cuatro noes. Pero es que la potencia y la intensidad de los noes, al menos de dos de ellos, hacen que el resultado final no sea muy de fiar. Puede que cuantitativamente yo sea una persona introvertida, vale. Pero cualitativamente no. O que esté entre Pinto y Valdemoro, que es lo peor que se puede estar. Ni lo uno ni lo otro, ni fu ni fa, ni chicha ni limoná. Una sinsustancia, vamos, un huevo sin sal.

Así que a estas alturas este test no solo no me ha ayudado a entender si soy o no introvertida sino que me ha creado un problema que antes no tenía. Porque yo sabía que asocial sí que era, pero... soy también introvertida?

Y ahí estoy, dándole vueltas al asunto, deshojando la margarita, que si sí, que si no. Ufffff, pero yo pa qué me pongo a hacer tests de mierda?

Oye, y a vosotros qué os sale? Lo habéis hecho?



viernes, 22 de abril de 2016

Adivinos, pitonisos, quirománticos y suripantos

Juro que esto es real, palabrita del niño Jesús. Lo acabo de ver en la tele. Ni invento ni exagero, simplemente retransmito.

Momentazos de Sandro Rey, el gran pitoniso televisivo, y su clientela:

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- Hola Sandro, quiero saber cómo me va a ir en el trabajo.

- Aquí se ve que estás interesada en el mundo de la peluquería.

- Pueeeessss... no.

- Pero te cambias mucho de peinado.

- Bueno, de vez en cuando me lo corto.

- Lo veeeeeeees?

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- Tu hija no ha terminado los estudios.

- Pues no, la verdad.

- Esa es su frustración. El mundo ha perdido una gran economista.

- Pero si estudiaba peluquería.

- Pero su verdadera vocación era la de economista. A que no lo sabías?

- Ah, pues no.

- Bueno, pues ya lo sabes.

- Oh, vaya!

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- Quiero saber cómo le va a ir en el trabajo a mi hija.

- Veo que tu hija va a empezar a trabajar de limpiadora en alguna parte.

- Pero si ella tiene estudios.

- Bueno, pues trabajará en algún cargo importante, pero seguro que relacionado con la limpieza.

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- Veo un hombre en tu vida que va a llegar de un momento a otro.

- Pero yo estoy casada.

- Bueno, pero va a llegar cuando te quedes viuda, que falta poco.

- Ah!

- Y no lo niegues, que tú estás deseando quedarte viuda.

- Bueeeeeno...

- Venga, dilo claramente.

- Poooooooo... sí.

- Lo ves?

- Ya.

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- Tienes los ojos grises, no?

- No.

- Pues llevas algo gris puesto.

- Los pantalones.

- Pero estás tumbada en el sofá, a que sí?

- Bueno, un poco.

- Lo ves? Pues eso es lo que yo había visto, el reflejo del pantalón en tus ojos.

- Ah!

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- Aquí sale que duermes poco.

- Qué va, si duermo muchísimo, me paso el día durmiendo.

- Pero a que de vez en cuando algún día te cuesta dormirte?

- Bueno, sí, alguna vez.

- Lo ves?  Pues eso es lo que yo veía.

- Glups.

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Bien Sandro!!!!!!

Por momentos como éstos vale la pena vivir.

Fuera de miiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, ya no quiero tu quereeeeeeeeeeeeeeeeee

Fuera de miiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
Ya no quiero tu quereeeeeeeeeeeeeeeeeeee
De mi mente te he borradoooooooooooooooo
Ya no quiero besar tus labiooooooooooooos


- Mamaaaaaaaaaaaá, pordioooossss, cállate!

- Qué pasa? No te gusta cómo canto?

- Pero si eres un grillo, qué pesadilla!

- Ah, sí? Pos toma grillo!

Ya no quiero tus labios porque otros lo han besadooooooooooo
El amor que te tenía con tristeza lo he olvidadooooooooooo


Fuera de miiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
Ya no quiero tu quereeeeeeeeeeeeeeeeeeee
De mi mente te he borradoooooooooooooooo
Ya no quiero besar tus labiooooooooooooooooos

- Mamaaaaaaaaaaaaaaaá, por favoooooooooooooooor!

- Por favor qué? Que el que canta sus males espanta.

- Pos tú estás espantando tus males y de paso nos estás espantando a nosotros. Si quieres echarnos y quedarte la casa pa ti sola dilo claro y nos vamos.

- No veo por qué os molesta tanto que cante, eso es signo de que estoy contenta.

- Y no puedes estar contenta calladita?

- No.

Vienes arrepentía vienes pidiendo perdooooooooooooooooooooooón
Diciendo que me quieres, he sido tu primer amooooooooooooooooooor

- Cielossssssss, otra vez! Es lo más horrible que he oído en mi vida. Y encima a grito pelao, si por lo menos cantara bajito.

- Vaya niños! Igual preferiríais vivir en un cementerio.

- Hay términos medios, mamá. Hay casas donde la gente no canta. O por lo menos no canta tan mal.

- Hablando de cementerios…

Y los muertos aquí lo pasamos muy bien entre floreeeeeees de coloreeeeeeees
y los viernes y tal si en la fosa no hay plan nos vestimoooooooos y salimoooooooos
para dar una vueeeeeeeeeeeeeeeeeeeelta sin pasar de la puerta eso síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii
que los muertos aquí es donde tienen que estar y el cielo por mí se puede esperaaaaaaaar

- Mamáaaaaaaa, pordiooooooooos! Es insoportable!

- Insoportable??? Insoportable como...

Insoportablemente bella bellaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
Inaguantablemente bella bellaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

- No puedo más, me voy a la calle!

- Hablando de calle…

Y qué me cuentas del tiempo que he pasao en tu pestañeo
que me trae por esta calle de amargura  y de lamentoooooooooooooo

- Mamaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaá

Maaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaami
cómprame unas booooooooooooootas
que las tengo roooooooooooooooootas
de tanto bailaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaar

Vale, siiiiiií, reconozco que canto fatal.

Es verdad, soy un grillo.

Pero es que me gusta, qué coño.

Y además…

Yo canto a la mañaaaaaaaana que ve mi juventuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuud
Y al sol que día a diiiiiiiiiía nos trae nueva inquietuuuuuuuuuuuuuuuuuuuud
Todo en la viiiiiiiiiiiiida es una canciooooooooooooooooooooooóon
Te cantan cuando naaaaaaaaaaaaaces y también en el adiooooooooooos
Lalalalalalalalalaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
Lalalalalalalalalaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

sábado, 16 de abril de 2016

Cosas de progres

- Hoy me he acordado un montón de ti.

- Y eso?

- Pues porque estaba dándole clases a un niño y ha empezado a hablarme de su comunión y me he acordado de tu post sobre las comuniones. El del consultorio.

- A ver, cuenta.

- Pues nada, el niño bastante pijo. Que ya sabía los regalos que le iban a hacer y estaba to flipao. Por lo visto el oro y el moro. La verdad es que ya me había pasado antes con niños a punto de hacer la comunión, que están todos alucinaos pensando en los regalos y no hablan de otra cosa.

- Es que yo cuando escribo de la realidad no me invento las cosas.

- Es alucinante cómo la gente obvia el tema religioso para cumplir con los eventos sociales.

- Me lo dices o me lo cuentas? Tía, que yo conozco peña que vota a Podemos o a IU y se declaran anticapitalistas y partidarios de una sociedad libre y laica, y luego se casan por la iglesia con toda la parafernalia, bautizan a sus niños y los llevan a colegios católicos con excusas tales como: no disgustar a los abuelos, no provocar un conflicto con la familia, la escuela privada es mejor...  Es un flipe.

- No, si ya. Si en teoría todo mola pero a la hora de la verdad llevar las teorías a la práctica es otra cosa.

- A mí me cuesta mucho entenderlo. Porque yo, que me he peleado con mi madre, con mi padre, con mi suegra y con to cristo por defender en la práctica mi filosofía vital, que he guerreado lo más grande por demostrar que hay vida más allá de la conferencia episcopal, luego me encuentro con estas cosas y me digo "así nunca, es imposible". Y se te queda una cara de pasmarote... Yo qué he estado, haciendo el gilipollas toda la vida al pelearme con to quisqui para intentar cambiar el mundo? Si las cosas en las que crees no eres capaz de llevarlas a la práctica por no molestar a A o B o C o D luego qué coño quieres?

- Esa es una lucha perdida. La gente de boquilla lo que quieras pero no le toques la familia o las buenas costumbres de toda la vida de dios.

- Jugamos a excusas peregrinas de progres ateos para casarse por la iglesia o bautizar a los niños o que hagan la comunión?

- Venga, empiezo yo: "a mis padres no les puedo dar ese sofocón". Un clásico. Como si darles sofocones a los padres no fuera ley de vida. Votarán también lo mismo que sus padres para no contrariarlos?

- Me toca: "todos mis amigos lo han hecho, ufffffff, qué hago?"

- "Es que a mi novia le hace ilusión lo de la Iglesia".

- "El colegio privado es mejor, luego se nota para la selectividad".

- "Es igual, si los metes en un privado religioso es garantía de que luego odien la religión".

- Tolón tolón!!!!! Eso no vale, eso no te lo ha podido decir nadie.

- Te lo juro.

- Que llevaba a los niños a un privado católico para que odiaran después la religión?

- Te lo juro.

- Hosssstia, la gente tiene la coartada perfecta pa to.

- Pa to. Pos no te creas, el tío que me lo dijo es majo y me cae muy bien.

- Jo, pero la coartada es chusca a más no poder.

- Posí.

- Pos yo eso no lo puedo superar.

- Lo sabía!!!! He ganado entonces??

- Joooo, siempre ganas!!!!

- Lo llevo en el ADN. Ganadora.

- Hijaputa.

Orgasmos

- Vosotras habéis tenido algún orgasmo vaginal alguna vez?

- Yo no, nunca. Bueno, miento, lo tuve una vez pero es que estaba ya tan a puntito que yo creo que me hubiera ido igual a pelo, sin nada.

- Pos yo no conozco a ninguna tía que los haya tenido.

- Yo sí, una amiga mía los tenía pero decía que estaba un poco contrahecha porque tenía el clítoris muy pegado a la vagina y no estaba demasiado segura de que sus orgasmos fueran totalmente vaginales.

- Pues los tíos están convencidos de que las tías nos corremos solo follando.

- Claro, coño, si nos pasamos la vida fingiendo orgasmos. O es que tú no has fingido un montón de veces?

- Ya te digo.

- Es normal, si es que se ponen muy pesados. Parece que no están pensando en otra cosa, están todo el rato preguntando si te vas a correr, si te has corrido, si te lo estás pensando... es un agobio. Muchas veces no hay más remedio que fingirlo para que se queden tranquilos.

- Pues yo ya a estas alturas no finjo. Me niego, que es una pesadez. Y fingir espasmos vaginales es un puto coñazo. Aunque dicen que es un ejercicio muy bueno para lo del suelo pélvico.

- Te digo yo que terminarás fingiendo cualquier día solo para que te dejen en paz. Muchas veces es que no hay más remedio.

- Pues por eso se creen que todas las tías nos corremos superfácil, ahí con unos cuantos empujoncillos de nada.  Y la realidad es que por cada una que haya de orgasmo exprés resulta que estamos 400 de orgasmo dificilillo, difícil o dificilísimo.

- Pos yo tuve un novio que estaba superconvencido de que a él no se la podía pegar ninguna tía. Decía que se daría cuenta enseguida, porque el orgasmo verdadero se nota en muchas cosas.

- Menudo imbécil.

- Ya ves, yo que estaba harta de fingir orgasmos con él me quedaba flipada cada vez que lo soltaba.

- Y nunca se lo dijiste?

- Sí, cuando cortamos. Entonces le dije que había fingido cientos de veces y que no se había dado ni queo.

- Qué hijaputa! Eso es una marranada. Se tuvo que quedar hecho polvo.

- Pos que no hubiera sido tan gallito. Es que lo estaba pidiendo a gritos.

- No sé por qué les obsesiona tanto el tema, la verdad. A mí siempre me ha gustado un montón el sexo pero con el tiempo viendo la neura que tienen ha terminado por parecerme un fastidio.

- Claro, ellos como si no se corren no son nadie.

- Pues eso es lo que pasa, que se creen que nosotras funcionamos igual. Y ni se les pasa por la cabeza que nosotras nos lo podemos estar pasando de puta madre y que no tiene nada que ver con que te corras o no.

- Y es que aunque te digan que les da igual y que no importa a los pobres se les pone una cara de pena que cómo los vas a dejar así?

- Y cuando se empeñan sí o sí? Madre mía, qué estrés, qué presión!!

- Es que se quitan hasta las ganas de follar, tú.

- Las lesbianas lo tienen mucho más fácil, no tienen ese tipo de presiones. Se pueden tirar horas dale que te pego tonteando y gilipolleando y les da igual si se corren o no. Por lo menos las lesbianas que yo conozco dicen eso.

- Pues sí, las tías nos entendemos mucho mejor entre nosotras, no tenemos esos conflictos orgásmicos. Con lo que nos gusta tontear y pegotear y el besuqueo y todas esas cosas. Pero na, ellos no se enteran.

- La verdad es que la heterosexualidad debería estar prohibida.

- Salvo con tíos lesbianos.

- Total.  Es que no se sabe qué es peor, los que están todo el rato pendientes de si te corres o no o los que.pasan y van a su bola.

- Pues yo prefiero que vayan a su bola porque así yo puedo ir también a la mía. Lo otro es una presión que pa qué.

- Yo creo que los pobres se piensan que la prueba del algodón de que te lo has pasado bien es que te corras. Si no se emparanoian y se creen que la han cagado. En el fondo dan un poco de penilla.

- Pos yo no me lo explico. Porque soy supertransparente, se me nota un montón cuando me lo estoy pasando bien.

- Ah, sí? En qué se nota?

- Pues en que no bostezo y en que me brillan los ojillos.

- Ya, pero si no le echas un poco de cuento y pegas un par de grititos no se quedan convencidos.

- Yo ya lo de los grititos paso. En su día era como la Caballé, le echaba un cuento que pa qué pero ya ni pensarlo. Estoy harta de correrme yo sola conmigo misma sin que salga un ruido de mi boca y me voy a poner a cantar la Traviata solo porque a ellos eso les ponga. Venga ya!

- Deberías de escribir sobre esto en tu blog. Ya que escribes de tantos pegos, esto sería un tema interesante. Y por lo menos los tíos que te lean, aunque sean muy pocos, igual se enteran de algo.

- Pues sí, podría hacerlo en plan humanitario, como la obra social de la Caixa. Mi buena obra del día.

- Date cuenta de que puedes hacer felices a unas cuantas tías, a poco que tus lectores pillen onda.

- Uffffff, pero igual se me mosquea alguien. A los tíos seguro que no les va a gustar. Y algunas tías que no quieren que sospechen sus novios que fingen de vez en cuando van a montar en cólera. Tía, que estos temas son muy delicados y ya sabes que el club de perjudicados de mi blog está empetao.

- Pero si ya no te habla casi nadie, qué más te da.

- Joer, pues porque los pocos que me hablan todavía no quiero que dejen de hacerlo. Me estás empujando al ostracismo. Al final me voy a quedar muda de practicar tan poco el lenguaje oral.

- No exageres. Siempre puedes practicar chillándoles a tus hijos.

- Es verdad, solo con eso ejercito un montón los músculos de la garganta.

- Pos yastá, pos entonces escribe sobre nuestros orgasmos.

- Pos vale.

jueves, 14 de abril de 2016

Llorando en el curro

A menudo lloro en el trabajo. Pero vamos, unas lloreras importantes, no penséis que son cuatro lagrimillas.

No, no es por mi situación laboral, que para lo que se estila hoy en día, es bastante aceptable. La verdad es que lloro porque en el fondo soy una sentimental.

Veréis, en la zona de la biblioteca donde yo presto mis servicios una de las cosas a las que nos dedicamos son las tesis doctorales, los proyectos fin de carrera y los trabajos fin de grado.  Nosotras los registramos y los catalogamos  para posteriormente custodiarlos y ponerlos a disposición de los usuarios que los pidan.

Bueno, pues mis lloreras tienen que ver con los agradecimientos de los autores de esos trabajos. Como para catalogarlos no tengo más remedio que echarles un vistazo para ver de qué tratan y darles una materia adecuada, al final siempre me termino tragando enterita la parte de acción de gracias, que es la que más me gusta. Vamos, que estoy superenganchada.  Normalmente me salto la parte primera dedicada a directores de tesis y compañeros de Departamento y me voy al final, a la parte de amigos y familiares, que es donde te enteras de todos los chismes, si están casados, solteros, separados, viudos, si tienen hijos, si sus padres viven, si no... en fin, la parte puramente humana. Y ahí es donde se me caen lagrimones como puños día sí día también.

Hay varias categorías de investigadores:

Los hay que son supersecos y que despachan a sus familiares y amigos con un simple "Mi más sincero agradecimiento a mis padres, mi esposa y mis hijos porque este trabajo sin ellos nunca hubiera podido hacerse realidad". Estos son unos sosos y me dan hasta coraje. Normalmente despotrico un poco y me digo yo para mis adentros: "Serás mu listo y tu tesis será la polla, pero qué sosito y qué singracia eres, hijo".

Pero luego están los que, después de todos los agradecimientos de rigor, terminan dedicando su trabajo a la memoria de su difunta abuela o de su padre muerto poco tiempo antes; y hablan de lo orgullosos que se hubieran sentido, de lo importantes que fueron para él o ella, de cómo siempre le animaron a no rendirse y a trabajar duramente para conseguir sus objetivos, y blablablabla blablablabla, así dos páginas enteras … Con éstos son con los que más lloro.

Pero tampoco me quedo corta con los que le dedican especialmente su trabajo a su esposa/oso e hijos, a los que han tenido abandonados durante años para escribir la puta tesis. Y hablan con todo lujo de detalles de días de campo a los que no asistieron, de niños que nunca fueron al cine con su papá o con su mamá, de cumpleaños de sus hijos a los que no pudieron ir, de mujeres y hombres que han tenido que sacar su casa solos adelante porque el doctorando estaba encerrado en la biblioteca escribiendo la dichosa tesis. A esos pobres me los imagino sufriendo durante años y lo paso fatal. Veo a esos niños semiabandonados diciendo “papá, papá”, con sus caritas ansiosas. O peor aún: “mamá, mamá”. Y la madre mesándose la cabellera sin poder hacerles ni caso porque está en medio de un párrafo superimportante y no puede perder el hilo de sus pensamientos para curar a ese hijo que se acaba de abrir la cabeza… en fin, terrible. Con éstos también lloro muchísimo.

Luego están los supercumplidos. Esos dan las gracias a toda su parentela, al vecindario completo, al del quiosco de prensa, a la frutera, al cajero del supermercado, a la asistenta, a los suegros, incluso a los cuñados… Se ve que están agradecidos con el mundo entero. O bien han tenido que dar mucho por culo a todos para escribir su tesis o su proyecto o es que son de natural agradecidos y no quieren dejarse a nadie detrás. Con estos lloro menos porque la gente muy cumplida me pone un tanto nerviosa, pero me los imagino por la calle echando flores a todos sus vecinos y cantando hosana en el cielo y casi siempre se me cae alguna lagrimilla suelta.

Caso aparte es el de los sudamericanos, al menos la mayoría de ellos. Se les reconoce rápido por dos cosas: los nombres y las dedicatorias. Normalmente se llaman cosas como Yésica del Rosario, Alberto Augusto, Horacio Alfredo, Ligia Esmeralda… y todos así. Pero más unánime aún es su afición por agradecer su trabajo a Dios, a alguna virgen o al santo patrón de su pueblo. Son muy místicos y raro es el que no termina con alguna oración o salmo. Con estos lloro también pero de la risa. Gracias a ellos he sabido de santos y de vírgenes y de santísimos cristos del perpetuo loquesea que no tenía ni repajolera idea de que pudieran existir.

Los brasileños también son muy graciosos. Dicen cosas como "a minha mae y minho pae porque passamos sufoco juntos...".   Lo del sufoco es que me encanta. Es que a mí el portugués me llega al alma.

Y bueno, finalmente está la inefable autora de una tesis que catalogué ayer, y que dedica el trabajo naturalmente a sus padres, hermanos, tíos, primos, a sus difuntos abuelos, a su director, a sus amigas del colegio, a las del instituto, a las de la Universidad, a los colegas Erasmus, y por último… a su true and friendly love, Chuchi. Y claro, lloré.