lunes, 8 de abril de 2024

Ser madre de futbolista es peor que ir al dentista

Este finde he ido a ver el partido de mi hijo. Bueno, ya muchos sabéis que tengo un hijo futbolista. No un futbolista de élite, ni mucho menos, sino de modesto equipo de una localidad andaluza. Si fuera de élite y ganara muchos millones igual todo sería bastante más llevadero.

En los partidos de mi hijo lo paso entre mal y fatal. Y esto aunque ganen por goleada. Lo paso mal porque, para empezar, no me gusta el fútbol ni el ambiente que lo rodea. Hay mucha violencia física y también mucha violencia verbal. El equipo de mi hijo está en Cádiz, y es verdad que la gente tiene cierto gracejo dentro de la zafiedad, pero vamos, ver a chiquillos de 8 años soltando auténticas burradas a voz en grito a mí personalmente me escandaliza bastante, llamadme pusilánime. Y cuando digo burradas no me estoy refiriendo a palabrotas inocuas sino a verdaderas bestialidades que jamás pensé que pudieran salir de inocentes boquitas infantiles. Doy por sentado que no hacen sino imitar a los bestias de sus padres pero esto a mí no me consuela.

No obstante a veces reconozco que me río. Ayer íbamos perdiendo y me tuve que descojonar con un chiquillo que estaba a mi lado. Tendría unos diez años, y ya casi al final chilló a voz en grito:

"Vengaaaa, que zolo hay que colar uno por minuto y el cuarto en el descuento. Zí ze puedeeeeeeeeee".

Eso solo lo puede soltar con ese arte un gaditano.

Por lo pronto lo de los gritos y las zafiedades lo llevo regular. Si a eso le añades que en el fútbol se hostian a mansalva los jugadores y que raro es el partido en el que mi hijo no sale perjudicado por zancadillas, codazos, cabezazos o puñetazos de todo pelaje y condición pues os podéis hacer una vaga idea del sufrimiento. Claro que él también arrea estopa, que no es ningún santo, pero claro, sus hazañas bélicas las sufrirán las madres y padres de sus víctimas.

Y aparte de todo esto encima sufro por mi calenturienta imaginación. Porque si está jugando regular no quiero ni pensar que alguien que esté cerca de mí lo pueda poner a parir. Vamos, que empiecen a decir que vaya manta, que lo quiten, que no corre, que es mejor Fulanito o Mengano... A veces pienso que debería llevar una camiseta que ponga "Cuidao, soy la madre del 14". Mejor prevenir que curar.

No quiero ni pensar lo que deben de sufrir las madres de los árbitros. Nunca he conocido a ninguna madre de árbitro, desconozco si ven por la tele los partidos en los que arbitran sus hijos, o si van a verlos al campo, pero no creo porque plato de buen gusto no debe de ser. Al árbitro de ayer lo pusieron los aficionados a caer de un burro. Soy incapaz de reproducir en este blog las atrocidades que algunos le decían al pobre muchacho, pero yo solo podía pensar en su madre. Te puede salir un hijo muchas cosas indeseables: boxeador, alpinista, motero, domador de leones, equilibrista de los que andan por un cable a mil metros de altura, político, prófugo de la justicia como Puigdemont... en fin, se me ocurren mil formas de hacer desgraciada a una madre, pero hacerse árbitro es de las peores.

Que quede claro que estoy muy orgullosa de mi retoño y de cada pequeño logro que consigue. Pero reconozco que el mundo del fútbol no es santo de mi devoción.  Y si encima pierden, como pasó ayer, ya te entra una bajona que pa qué. Aunque ya digo que dentro de lo malo no es lo peor porque cuando pienso en las madres de los árbitros me siento como el tuerto en el país de los ciegos. 

Porque yo por lo menos podría ponerme en una camiseta eso de "Cuidao, soy la madre del 14", pero a ver quién tiene cojones de ir al campo con una camiseta que ponga "Cuidao, soy la madre del árbitro"??

jueves, 4 de abril de 2024

Después de poner las calles si no hablo no te rayes

A raíz de mi anterior post me escribe una amiga un tanto mosqueá. Que parece mentira que con la mala follá que tengo por las mañanas venga de pasar las noches felizmente tan tranquila y relajada escuchando el programa de El Pulpo y sus ponedores. Que cómo es posible que con tanto buen rollito radiofónico luego le pegue un bufido a cualquiera que ose dirigirme la palabra.

Le contesto por aquí porque me puedo expandir más que en el guasap. Y además así le resuelvo la misma duda a cualquiera que se la pueda plantear igualmente.

Amos a ver, yo soy una entusiasta escuchadora de radio precisamente porque lo único que tienes que hacer es eso, escuchar. La radio no te pide que interactúes, ni siquiera que le prestes atención constante. Puedes escucharla y hacer otras cosas a la vez. Si te interesa el tema prestas atención, si no puedes divagar y ponerte a pensar en lo que quieras.  O cambiar de emisora. Nadie fiscaliza si estás más pendiente o si no. Y sobre todo, nadie te pregunta qué opinas ni pretende que contestes a nada. Puedes relajarte tranquilamente porque nadie espera nada de ti, solo que estés ahí de cuerpo presente y punto. 

Nada que ver con las relaciones personales. Salir de ese maravilloso mundo-burbuja y tener que hablar con gente de verdad es la peor de mis pesadillas. Porque la gente te habla y pretende que le prestes atención!!!! Incluso que te rías si dicen algo pretendidamente gracioso. Es superdifícil hablar con alguien y ponerte a pensar en tus cosas. Lo sé porque lo he intentado mil veces y he fracasado. Te lo notan enseguida, por lo menos a mí. Y lo que es peor, en lugar de dejarte en paz, te preguntan qué te pasa. Y encima quieren que des una respuesta más o menos coherente.

Yo escucho la radio constantemente porque ahí no siento ninguna presión.  Por las noches me engancho a "Poniendo las calles", por las mañanas tertulias políticas diversas (paso por varias emisoras, todas menos la SER, que desde que gobierna el PSOE se volvió totalmente acrítica, servil, comepollas y chupaculera con el poder), y luego me paso a la crónica rosa de Losantos.  Por las tardes igual, voy pasando de un canal a otro (menos la SER) según me interese más o menos de lo que están hablando. Esta posibilidad no existe en las relaciones interpersonales. No puedes cambiar de emisora si no te interesa lo que la gente te está contando, te tienes que quedar ahí poniendo cara de parchís esperando que en algún momento te dejen escapar. Es horrible!

Que por qué soy asocial? Pues esta es la respuesta, porque no puedo cambiar de emisora. Ya está, no hay más misterio. Y no tengo las habilidades suficientes para disimular que estoy interesada en algo cuando no lo estoy. Entiendo que esa es la base principal de las relaciones interpersonales, pero yo no tengo ese recurso, y mucho menos por la mañana temprano. 

Porque yo entro en el día muy poquito a poco, y voy socializando según va transcurriendo la mañana y van terminando mis programas favoritos. Por ejemplo, cuando termina la crónica rosa, a partir de las 12, ya soy mucho más sociable. Ya se me puede hablar y hasta contesto amablemente. Y para la hora de la cerveza soy otra persona totalmente diferente, capaz de hablar horas y horas como una cotorra, eso sí, con el público adecuado. Tampoco con cualquiera.

Y esta es la realidad. Soy rebelde porque el mundo me ha hecho así? Pues probablemente. Después de años y años escuchando a gente cuya conversación me interesaba entre cero y nada, he conseguido llegar a una edad lo suficientemente provecta como para que me importe una gran mierda lo que puedan pensar de mí. Y eso te hace sentir muy libre y muy bien. Así que, querida amiga, después de poner las calles si no hablo no te rayes.

miércoles, 3 de abril de 2024

Lo que no puedes dormir te lo cobras en vivir

Ya he comentado algunas veces que yo duermo muy poco. Vamos, nunca me he puesto a medirme con los aparatos estos que ahora usa la gente para medirlo todo, pero calculo que raramente duermo más de cuatro horas por noche, normalmente a trompicones. Si puedo echar una siesta por la tarde añade otras dos más al día. Y cuando ya llevo muchas noches medio en blanco igual cae alguna en la que duermo 6 horas del tirón, pero vamos, es muy raro que pase.

Sé que a mucha gente esto del sueño le agobia bastante pero a mí no solo no me ocasiona ningún problema sino que le he pillado el gusto. Distinto sería si trabajara en la construcción montada en andamios, o conduciendo camiones o autobuses, o de trapecista en un circo, o mismamente operando a gente a vida o muerte. Con esas profesiones no puede una permitirse tonterías, está claro, pero en el mundo bibliotecario no te pasa el sueño tanta factura.

Cuando trabajo de tarde y no puedo dormir la siesta es bastante frecuente que en algún momento me entre la pájara en el curro, sobre todo a partir del cuarto día y si no estoy haciendo nada que me mantenga con la atención permanente. Pero lo bueno de este trabajo, aunque mucha gente no lo crea, es que siempre hay tareas físicas que te espabilan, como colocar libros o revisar estanterías,  cosas que es imposible hacer medio dormido. Y eso me pone las pilas lo suficiente como para aguantar la tarde hasta llegar a casa y caer redonda.

En definitiva, que lo de dormir poco para mí no es realmente un problema. Lo que no me gusta es levantarme y ponerme a hacer cosas, que es algo a lo que recurre mucha gente. A mí me encanta estar en la cama despierta, calentita, sacar el pie y ponerlo en el suelo es lo que más me cuesta del mundo. Mira si podría aprovechar para escribir, por ejemplo, ya que últimamente apenas tengo tiempo entre unas cosas y otras. Pues no, yo lo de levantarme de madrugada, encender el ordenador y sentarme a escribir no lo veo. Prefiero seguir tumbada tranquilamente. Ya ni te cuento la gente que se levanta y se pone a limpiar la casa o a hacer gimnasia. Para eso hay que estar muy mal, francamente.

A mí me gusta escuchar la radio. También de vez en cuando pongo un vídeo de Youtube y lo escucho sin mirarlo o bien un podcast, pero si está mi programa nocturno favorito ya no necesito nada más. Yo por las noches escucho "Poniendo las calles", de Carlos Moreno "El Pulpo", en la Cope. Este programa fue un descubrimiento para mí porque el concepto que yo tenía antes de la radio nocturna era o bien de fútbol o bien de truculencias. La gente esta que llama en la noche para desahogarse contando desgracias de todo pelaje, o pidiendo consejo a desconocidos sobre temas íntimos. En fin, espacios nada apetecibles para mí, que en lugar de relajarte te dejan con los ojos como platos y el ánimo hecho unos zorros. A mí las truculencias me gustan en la tele, los crímenes y todo eso, soy carnaza de programas de sucesos, pero solo por el día. En la nocturnidad no quiero penas ni desgracias.

En el programa de "El Pulpo" he descubierto que hay todo un mundo nocturno compuesto por gente que trabaja o que no puede dormir, como yo. Los ponedores de calles, se llaman ellos. No te das cuenta realmente de la cantidad de vida nocturna que hay hasta que no te pones a escuchar a toda esa gente. Yo siempre he identificado la vida nocturna básicamente con la juerga, como buena noctámbula que he sido. Es ahora cuando he descubierto que hay otro mundo. Que hay camiones circulando por esas carreteras (qué miedo);  personal sanitario en los hospitales (será porque no he pisado ninguno); vigilantes de seguridad en sus garitas, y algunos sin garita, a la intemperie; policías y guardias civiles haciendo sus rondas; bomberos; ambulancias; taxistas y conductores de Uber; cuidadores; madres y padres con bebés llorones; personal de limpieza que trabaja para que cuando la gente llegue a sus oficinas todo esté como los chorros del oro; recogedores de residuos, los basureros de toda la vida;  profesores que corrigen exámenes cuando toda su familia duerme; panaderos... bueno, y muchas más profesiones. Por no hablar de los miles y miles que no trabajamos por la noche y sencillamente somos ligeritos de sueño. Es reconfortante saber que mientras tú estás ahí calentita en tu cama hay tanta gente ocupándose ahí fuera de que todo vaya bien.

Y los ponedores raramente cuentan dramones personales, sino que suelen hablar de su día a día. Y me encanta. Me lo paso muy bien escuchándolos, es para hacer un estudio sociológico de toda esa vida que transcurre mientras la mayoría de la gente duerme. El Pulpo es un tío como muy naif, que hace preguntas de niño pequeño, la clase de preguntas que hacen a la gente hablar sin sentirse incómoda. Cuál es tu horario, qué haces en tu trabajo, qué te gusta comer, cuándo duermes. Ese tipo de conversación que hace relajarse a las personas y que cuenten mogollón de anécdotas. También para quien escucha es relajante porque no hay ninguna tensión, y lo mismo te echas unas risas que te quedas dormida.  Algo que invita al duermevela, a estar y no estar. Si estás bien y si no, pues también.

El Pulpo y su compañera Bea, que tiene una risa muy contagiosa, le hacen la cobra a la política. Muy de tarde en tarde dejan caer alguna cosilla que permite adivinar de qué van (claro que también trabajan en una emisora que imprime carácter) pero evitan en lo posible temas espinosos. Se trata de no ensirocar al personal sino todo lo contrario. Y yo, que por el día soy muy aficionada a la guerrilla, en mi versión nocturna me transformo en una tranquila escuchadora de historias costumbristas, sin pretensiones pero mucho más interesantes que las cientos de porquerías con miles de giros de guion que cuestan una millonada y emiten cada día por Netflix y demás plataformas digitales.

Poco antes de las 6 de la mañana El Pulpo le hace el relevo a Carlos Herrera. Lo llaman "darle la del pulpo".  Es una especie de competición entre dos tipos que saben de música lo más grande y que en ese pequeño espacio cuentan anécdotas mil y tocan todos los géneros y todo tipo de artistas, lo mismo te cuentan historias de Lola Flores que de Lionel Ritchie, de Madonna o de Camarón. Lo saben todo de todos.  Yo algunas veces llego ahí dormida y otras despierta, depende de cómo haya ido la noche. Pero si los escucho siempre flipo con tanta sapiencia musical, y ese es para mí el pistoletazo de salida hacia el nuevo día.

Si os digo la verdad no echo nada de menos dormir. Los días raros que caigo sopa y echo 6 horas de sueño del tirón casi me da rabia no haber participado de ese mundo nocturno que tanto me gusta. A veces pienso que es una gran suerte este sueño ligero mío porque me ha dado la oportunidad de conocer a todas esas personas que antes de aparecer el insomnio me eran totalmente ajenas. Así que ahora vivo de día y también vivo de noche, con lo que si echo la cuenta vivo mucho más tiempo que la gente que duerme a pierna suelta y que pasa la mitad de su tiempo en Babia. En definitiva, que lo que no puedes dormir te lo cobras en vivir.


sábado, 30 de marzo de 2024

Nos mean en to la jeta sin bochorno ni chapeta

Bueno, como ya sé que casi nunca os enteráis de nada de lo que pasa en el mundo de las cloacas, doy por sentado que esta noticia es nueva para vosotros, pese a que todos los medios se han hecho eco estos días. Me estoy refiriendo al reciente Consejo de Administración de RTVE en el que se montó la gran  marimorena. 

Os cuento los hechos mondos y lirondos antes de entrar en materia. Hace unos días la presidenta interina del ente público, Elena Sánchez, cesó de forma fulminante al director de contenidos, José Pablo López, y a continuación el resto del Consejo en una maniobra totalmente demencial la cesó a ella, de resultas de lo cual la Presidencia quedó descabezada. Hasta el día siguiente, en que fue ocupada por Concepción Cascajosa, que tiene el honroso mérito de haber quedado en el puesto 88 de 96 aspirantes al Consejo, con una puntuación de 2'2 sobre 10. Eso sí, se presenta a sí misma como orgullosa militante del PSOE.

Os pongo en antecedentes para que podáis contextualizar el conflicto. En RTVE trabajan aproximadamente unas 8.000 personas, 600 de las cuales son interinas, aunque serán 1.200 más cuando se resuelvan unas oposiciones que están previstas para este año o el próximo. Ya veremos, porque con el tema de los no presupuestos ahora mismo todo lo que tenga que ver con oposiciones está en el aire. No se explica pues cómo entre tanto profesional solvente que ha pasado por su correspondiente proceso de selección, muchos de ellos de gran prestigio, el 80% del presupuesto del (recuerdo) ente público va a parar a productoras externas. Es decir, hay profesionales muy valiosos a los que se les pagan sueldos bastante decentes aunque no desorbitados, y el Consejo se dedica a firmar contratos multimillonarios para atraer a profesionales de fuera.

El director de contenidos destituido, José Pablo López, consejero afín al PSOE y muy amigo de los productores de "La Fábrica de la tele" (los artífices de engendros como Sálvame, Socialité y demás bazofia televisiva del Universo Mediaset) durante meses ha llevado a cabo una arriesgada operación, que algunos han definido muy acertadamente como "salvamización" de la televisión pública, al contratar a buena parte de las excrecencias desechadas por  Telecirco tras la ruptura con dicha productora. Y así gente de la talla profesional de Rociito Carrasco y sus amigas del alma Alba Carrillo, Terelu Campos, Lydia Lozano, etc., todas procedentes del mismo antro mediatesero, fueron contratadas para distintos programas de TVE, desde concursos gastronómicos a talent shows de baile, pasando por programas del corazón, tertulias de actualidad, etc.

Hubo también un intento de captar a la mismísima Belén Esteban y ahí ya fue cuando Elena Sánchez, pese a sus vínculos con el PSOE, se plantó y dijo que al extremo de meter en la televisión pública a princesas del pueblo no llegaba. Hay que decir que es de alabar que Elena Sánchez, a pesar de haber sido puesta ahí a dedo por su afinidad con el partido, haya sido capaz de mantener un criterio propio y poner pie en pared con respecto a estas contrataciones bochornosas.

En fin, continuamos para bingo. Uno de los programas que más quebraderos de cabeza le trae al Gobierno actual es el de Pablo Motos, "El Hormiguero", que se emite en una cadena privada y lleva siendo indiscutible líder de audiencia más de diez años. "El Hormiguero" es un programa non grato para el poder porque un par de días a la semana tiene tertulias de actualidad en las que algunos de sus participantes son bastante críticos con el Gobierno, y naturalmente se ha convertido en una especie de adalid de la "fachosfera".  Y aunque haya programas semejantes con tertulianos guerrilleros en todas las cadenas no hay ningún otro que se emita en prime time ni que tenga las audiencias millonarias del espacio de Motos. 

Ha habido varios intentos de competir con "El Hormiguero" con distintos experimentos y todos han fracasado estrepitosamente. La última que se pegó la gran hostia fue Mediaset cuando recuperó a Jorge Javier Vázquez para un espacio de entrevistas con características muy similares al de Motos pero de distinta tendencia política, "Cuentos chinos". El programa duró dos semanas, porque a pesar de la chulería con la que empezó (Vázquez leyó una carta abierta a Motos diciéndole que iban a ser vecinos y que le dejara hueco en su franja horaria) literalmente las hormigas se lo merendaron, la audiencia hizo mutis por el foro, y al sexto programa le dijeron a Jorge Javier que ya lo llamarían para Supervivientes, que es la clase de fango en la que él se mueve como pez en el agua.

Y ahora lo intenta RTVE, con directrices claras desde Moncloa: queremos a David Broncano para que le haga la nininana a Motos. Broncano supongo que os sonará de algo hasta a los menos cafeteros. Es presentador de un programa de entrevistas en Movistar. Un tipo que tiene mucho predicamento entre la gente joven, que lo ve fundamentalmente en streaming. Habría mucho que discutir sobre la rentabilidad o no de esta contratación para desbancar a Motos de su trono, puesto que la gente joven ve muy poco la televisión, casi todo lo que consumen es por dispositivos electrónicos, con lo cual a "El Hormiguero" es muy probable que esto no le hiciera ni cosquillas. Y la realidad es que la audiencia televisiva de Broncano en Movistar es bastante escasa. Pero bueno, a ellos se les ha puesto en los huevos contratarlo y van a saco.

La cuestión es que en las negociaciones se habla de 50 milloncejos, ahí es nada, por cuatro años. Esto es lo que yo decía al principio de las contrataciones multimillonarias con productoras externas (en este caso El Terrat, de Andreu Buenafuente) mientras que los profesionales de la casa se mueren de pena. Y claro, esto sin garantías ningunas. Broncano ganaría personalmente cerca de los 2 millones de euros anuales, para que os hagáis una idea unos 60.000 pepinos por programa. Pagados por ti y por mí, compae, con esos impuestos que supuestamente van para Sanidad y Educación, según nos dicen día sí y día también nuestros amados próceres. 

Y claro, va Elena Sánchez (alabada sea por cuidar mínimamente del dinero del contribuyente) y dice que nanay, que eso así no puede ser, e intenta por su cuenta y riesgo negociar con Broncano una temporada a prueba, y ya según las audiencias prorrogar o no, poniendo un mínimo de 10% de share que tendría que conseguir para que la cosa fuera mínimamente rentable. Y Broncano dice que ni flores, que mínimo dos temporadas fijas, sin condiciones ni presiones de audiencia. Total, en resumidas cuentas, para no extenderme más, que ante la inminencia de la firma pese a la oposición de la señora Sánchez, ésta no tiene más remedio que cesar en el Consejo de Administración al director de contenidos, José Pablo López, que es el que está detrás de la operación, así como de todas las demás contrataciones comentadas antes que han llevado a la salvamización paulatina del ente público.  Y López es destituido por votación de 5 a 4. 

Esto no entraba en el orden del día de la reunión, sino que fue un punto de última hora metido in extremis por la Presidenta. Pero mira tú por dónde el resto de consejeros, durante una breve ausencia de Sánchez, se ponen de acuerdo para destituirla a ella, 4 a 3. Ya, ya sé que esto es de locos, pero tened en cuenta que es una especie de "Juego de tronos". El Consejo está compuesto por miembros de PSOE, PP, Podemos (ahora Sumar) y PNV, y aunque casi todos votan lo que les dicen sus partidos, algunas veces tienen un ápice de vergüenza torera, se salen del parchís y muestran un voto rebelde (caso de Elena Sánchez con lo de Belén Esteban o Broncano), y claro, las mayorías se tuercen.  Y así se ha llegado a este punto, ella cesa a López y los amigos de López la cesan a ella. Que conste que todo esto se sabe porque ha trascendido desde dentro del propio Consejo, cuyos miembros han filtrado las deliberaciones a distintos medios.

Claro, ahí se monta la de Dios es Cristo. Porque a todo esto Moncloa sigue marcando las directrices, Broncano sí o sí, cueste lo que cueste. Y entre las distintas posibilidades para sustituir a Sánchez se decide que haya una Presidencia rotatoria, y la rotación empezaría, cómo no, por consejera socialista, la tal Concepción Cascajosa, cuyos méritos ya he mencionado anteriormente (la 88 de 96 candidatos, con una puntuación de 2, 2 sobre 10)  Eso sí, en su alegato para obtener el puesto dijo ser fiel militante del PSOE y afirmó que esa militancia marcaba profundamente sus convicciones y su actividad profesional. Broncano, ve preparando la pluma pa firmar, corazón.

En fin, esto es lo que tenemos, hay que joerse.

Para los suspicaces, voy a dejar claro clarinete que no tengo la menor duda de que de haber estado el PP con mayoría en el Consejo actuaría exactamente igual de cochinamente que ha actuado éste con mayoría socialista. Pero ninguna duda, vamos. De hecho, en el pasado ya presidieron RTVE personas con evidente afinidad a los populares. Pero entonces recuerdo palabras del actual Presidente Sánchez diciendo que era intolerable por completo la injerencia del PP en la Corporación y que si él llegaba alguna vez al Gobierno tomaría cartas en el asunto para luchar por una televisión pública libre de presiones políticas. Ya, ya sabemos de los "cambios de opinión" de Sánchez y de lo que vale su palabra, y de cómo la hemeroteca se la pasa por el forro día sí día también. Pero es que justo al día siguiente de saltar por los aires el Consejo de Administración, la portavoz gubernamental Pilar Alegría afirmó tajantemente en rueda de prensa que había que garantizar la independencia del ente público sobre todas las cosas. Y antes de 24 horas ya estaba Cascajosa sentada en el sillón con su manifiesta independencia. 

En fin, gente, que nos mean en to la jeta sin bochorno ni chapeta. 


jueves, 7 de marzo de 2024

Estoy hasta el sisilisco y en los cursos ya me cisco

En mi curro hacen cursos constantemente. Algo muy lógico, teniendo en cuenta que esto es una Universidad y lo normal es formar a la gente. Pero para mí un verdadero coñazo porque cada vez que hay nuevo curso tengo que preparar mi cara de póker y mi correspondiente y tajante NO.

Yo no hago cursos básicamente por dos motivos:

1. Porque no necesito más puntos para mi curriculum.

2. Porque no aprendo absolutamente nada.

A estas alturas no tengo plan ninguno de ascender porque he llegado al máximo que puedo alcanzar en mi carrera como personal laboral de Biblioteca. Entiendo que los que tienen intención de promocionarse o los que están en precario y preparan oposiciones para conseguir plaza no tengan más remedio que inflarse a hacer cursos para tener puntos, pero yo por fortuna ya pasé ese momento y actualmente me encuentro en un agradable estado de buena esperanza hacia la reducción horaria por provecta edad.

Por otro lado, como he dicho, la verdad es que no aprendo nada en esos cursos. Yo soy una tía básicamente analógica, totalmente negada para lo digital. En lo único que estoy interesada es en las cosas que en mi día a día forman parte de mi trabajo y de mi ocio. Por eso sé manejarme por redes sociales, por mi blog, por los motores de búsqueda de mi curro y por el sistema de gestión que manejamos. Punto pelota. Todo lo demás que intenten enseñarme es inútil porque va a chocar de pleno con mi mente profundamente analógica.

En los últimos cursos que fui me aburría como una ostra porque en cuanto empezaban a utilizar terminología propia de ese oscuro mundo yo desconectaba de momento y me ponía a buscar grietas en el techo. O a pensar en la lista de la compra. Vamos, como cuando follas sin ganas, más o menos. Pero con la terrible sensación de estar perdiendo mucho más tiempo. Por eso en el momento en que me enteré de que esos cursos no eran obligatorios y que no me quitaban nada del sueldo ni de la productividad por no apuntarme tuve claro que daba por finiquitada mi etapa formalmente formativa.

Porque además si surge algo nuevo que vaya a serme imprescindible en el curro la mejor manera de que yo lo aprenda es que alguien se siente conmigo, me lo explique in person, yo tome las notas convenientes y luego me ponga a practicar como una loca hasta que lo pueda hacer con los ojos cerrados. Después de tantos años he comprobado que ese es el sistema ideal. Y además es rápido y eficaz. Desde luego, los cursos de formación no son para mí. Y aun en el caso de que consiguiera aprender algo si no es de uso diario a los dos días lo he olvidado por completo.

Pero esto, que dicho así suena como muy lógico y razonable, me obliga a tener que pasar siempre por el desagradable trance de decir NO. Y además, decirlo con la suficiente contundencia como para no tener que soportar vanas insistencias.

Mi sistema es sencillo. Cuando vienen a comentarme que va a haber un curso sobre blablablabla, solo al oír la palabra curso y antes de dar lugar a confusiones digo alto y claro: NO.

- Pero este curso podría intere...

- NO.

- Pero es que va sobre...

- NO.

Esto lo tienes que decir mirando fijamente a la persona a los ojos. La rotundidad no entiende de matices ni sutilezas, tampoco de explicaciones. 

Y esto lo cuento ahora (aunque creo que ya alguna que otra vez he comentado algo sobre el tema) porque se aproxima nuevo curso en el horizonte, lo noto, lo percibo en el aire, y ya estoy empezando a practicar mi cara de póker y mi fulminante mirada.

Siempre espero (mi estado de buena esperanza en este sentido es perpetuo) que no me vuelvan a preguntar, pero es inútil. Sé que es cuestión de días.

Es lo que hay. Qué pereza, diosssssss!!

miércoles, 6 de marzo de 2024

People, esto es la repera, me meo con la koldosfera

Lo reconozco, me lo estoy pasando pipa con todo este cachondeo. Ya, ya sé que es seria la cosa y que no debería descojonarme del desplumamiento público al que estamos siendo sometidos constantemente pero es que no lo puedo remediar. Es todo tan chusco, tan torrentero, que me inspira más risa que otra cosa. Además como que con los rollos estos ya tenemos el cuerpo hecho a todo.

También contribuye bastante la idiosincrasia de los personajes implicados. El famoso Koldo, ese portero de puticlub reconvertido en mano derecha de superministro y posteriormente en asesor de Renfe. Esos viajecitos con su jefe con sobres llenos de billetes para pagar a tocateja a las señoritas que los acompañaban, no me digáis que no es insuperable. A chusquerismo no nos gana ni dios, las cosas como son.

Luego está Ábalos, que digámoslo claro, nos está dando grandes momentos para la posteridad. Sus conversaciones con Risto Mejide no tienen precio:

"No, si yo hace mucho tiempo que no veo a Koldo. Ah, no, sí, es verdad, lo vi un día, pero es que me lo encontré en la marisquería de casualidad. Bueno, no me lo encontré, sí que habíamos quedado, pero informalmente. Que de qué hablamos? Hombre, pues de nada importante, tú no te preocupes por eso. Pero hombre, deja algo para el juez, que no te lo voy a contar a ti todo, jajajajaja."

"Se me ha borrado todo del móvil. Que te lo dé a ti, que tú me recuperas los chats? Pero eso se puede? Ah, no me digas. Que nooooooo, que no te lo doy, ay pillín, que te quieres enterar de todo"  

Yo soy muy del Team Ábalos, lo reconozco. Este tío ya es leyenda. Además que va a calzón quitao. El día que salió en la rueda de prensa con la lagrimita asomando, diciendo que estaba él solo frente al mundo, que por no tener no tenía ni chófer ni secretaria... ayyyy qué penita me dio!! Es que inspira ternura, igual porque es lo que parece, o sea, un golferas borrachuzo y mujeriego que no intenta ni disimularlo.

Ya lo dijo en Twitter Juan Soto Ivars, que frente a la gelidez ártica de Sánchez que miente constantemente sin que se le mueva un músculo, Ábalos es el contrapunto exacto, el tipo que te está mintiendo igualmente pero al menos lo hace con esa picaresca hispana que tantos momentos gloriosos ha dado a nuestra literatura, y se le coge afición. Y claro, inmediatamente un montón de gente se puso a darle likes y a retuitearlo porque somos muchos los que formamos su club de fans, los abaliers somos legión.

Y qué me decís de ese otro momentazo, cuando el partido ya lo tenía todo planeado, la renuncia obediente de Ábalos al escaño, la sustituta preparada con el turbo puesto (que por cierto era otra prenda a la que detuvieron durante la pandemia por conducir borracha) y va el tío y dice que se pasa al grupo mixto para no perder el aforamiento!! Wawwww, eso fue bestial. Es que es un puto crack!! Daría media vida por haberle visto la cara a Sánchez cuando se enteró.

Coño, que con todos sus cojones ha demandado al mismísimo Santos Cerdán por haber publicado el expediente que le han abierto con todos sus datos personales. Pero quién da más??

En fin, no doy abasto a la risa. El manicomio no defrauda, amigos.

Y por si todo esto fuera poco llega la amiga Armengol dando explicaciones sobre las mascarillas fake que compró en su calidad de Presidenta de las Islas Baleares, que parecía que hubiera sido poseída mismamente por el espíritu de Mariano Rajoy:

"Quiero explicar bien el contexto en lo que los estoy explicando las cuestiones que voy a explicar".

Me meo toaaaaaaaaa!! No pasaba tan buenos ratos desde lo de la Cospedal con el finiquito en diferido. 

Y luego que la gente tiene mucho cachondeo. Hay ya todo un diccionario de términos koldosféricos circulando por Twitter. Hallazgos geniales como la koldonoscopia, o el ginekoldólogo (el gine de la señora de Koldo, que también fue con Ábalos a la República Dominicana para ver si hacía negocio). La gente le está echando una guasa que te cagas. 

Puede que nos estén jodiendo y robándonos a manos llenas, pero qué coño... y lo que nos estamos riendo??

Pd. Nuevos hallazgos en Koldolandia:

- El silencio de los kolderos.


lunes, 4 de marzo de 2024

Que en Europa haya una guerra nos espanta y nos aterra

Escucho esta mañana en la radio a una periodista hacer un comentario sobre las últimas amenazas de Putin respecto a Europa. La muchacha analiza brevemente la tranquilidad con la que nos lo estamos tomando, como si no fuera la cosa con nosotros. Y lo compara con la pachorra con la que nos tomamos en su día los avisos sobre el Covid que luego dio lugar a la pandemia.

Os acordaréis. Nos llegaban noticias de que en China estaba todo el mundo encerrado. Luego la cosa llegó a Italia, que mira que está cerquita, pero nosotros seguimos igual, a nuestra bola. Concentraciones de todo tipo, la gente seguía viajando libremente, ningún control en aeropuertos.... Y los pocos que se atrevían a decir que aquello tenía muy mala pinta y que quizás se deberían de tomar algunas precauciones eran tachados de agoreros y catastrofistas. Hubo hasta algún presentador de televisión que para retarlos se dedicó a besar afectuosamente a todo el público del plató para demostrar que no pasaba nada de nada. A los 4 días estabámos confinados en nuestras casas y así estuvimos meses, con las medidas más duras de todos los países de nuestro entorno. Por chulitos y por vacilones.

Pues ahora no me extrañaría que nos estuviera pasando lo mismo. Porque estas cosas, aunque vienen avisando, como a los avisos no les hacemos putocaso, el día que llegan nos pillan en bragas siempre.

A ver, es verdad que no podemos vivir acojonados permanentemente por los cientos de peligros que nos acechan: edificios enteros que arden en menos de media hora, accidentes de tráfico mortales, virus megacontagiosos que diezman las poblaciones, guerras mundiales.... Pero un mínimo de sana preocupación sí que podríamos tener, dado que estamos en manos de dos viejos chochos que controlan el futuro de la humanidad. 

Y espérate a que gane Trump las próximas elecciones USA en noviembre, que entonces serán dos viejos chochos con las gónadas más secas que las pasas pero además con un narcisismo que les sale por las orejas y a los que les da exactamente igual cargarse el planeta porque a ellos en el mejor de los casos les quedan cuatro días de dar por culo. Putin y Trump, Trump y Putin, tanto monta monta tanto. Menudo planazo!!

Que yo entiendo que pensemos en la posibilidad de una guerra lo menos posible. Pero que Ucrania está ahí y seguro que tampoco se pensaban hace dos años que les podía pasar. De Gaza no voy a hablar porque allí sí que llevan 40 años viviendo en permanente conflicto. Pero aquí al lado era algo que no podíamos imaginar. Y las amenazas de Putin respecto a los Países Bálticos yo no me las tomaría a broma.

En fin, como el miedo es libre y yo tengo tendencia a acojonarme por todo, no puedo evitar estar un poco cagada con el tema. Cada vez que escucho la palabra Putin se me erizan los pelos. Y pienso que no estaría de más quizás invertir en Europa un poquito más en seguridad, solo por si acaso a ese señor que siempre está tan enfadado se le pasara por la cabeza divertirse un rato tirando bombas sobre nuestras cabezas, y al que normalmente venía a sacarnos las castañas del fuego se le ocurriera decir que nos den y que nos las apañemos por nuestra cuenta.

Qué yuyu!!