Últimamente por el Twitter me ponen a parir todas las víctimas de algo. Da igual, de lo que sea, víctimas del franquismo, del machismo, del terrorismo, de las sectas, del cáncer, de las suegras... Ayer sin ir más lejos batí mi propio récord: me bloquearon... cuatro!!!!!!! Que se dice pronto, tú. Por supuesto, no sin antes ponerme a caer de veinte burros. Y pa remate de la pera alguien quiso que yo supiera que me había metido en su grupo de... "Gentuza y bazofia". Toma yaaaaaa!
Esto significa nivelazo en Twitter, que conste. Sobre todo si tienes 70 seguidores como yo. La proporción es realmente escalofriante pa la poca fama que tengo en el lugar.
Pero vamos, la cosa tiene su explicación. En general la acusación que se me hace es de "falta de empatía" con las víctimas. Y tengo que reconocer que llevan toda la razón. Tengo nula empatía hacia nadie que vaya de víctima por la vida. Verdadero.
A ver, me explico. No tengo nada contra las víctimas de cualquier cosa, bastante desgracia tienen. Yo misma he sido víctima de algunas cosas, y mi familia ni te cuento: enfermedades devastadoras, accidentes de todo tipo... Por ser, hasta he sido víctima de mi propia gilipollez. Tela de veces además.
Lo que quiero decir es que yo no tengo nada contra la gente que ha padecido alguna desgracia, faltaría más; a mí lo que me jode de verdad es la gente que hace del victimismo su modo de vida y su razón de ser y que se siente tan orgullosa de su condición de víctima que ésa es su bandera y su tarjeta de presentación. NO LOS SOPORTOOOOOOO!
Y claro, que si falta de empatía que si tal que si cual. Les doy toda la razón, es cierto, no lo puedo negar.
Por el contrario admiro muchísimo a personas que han vivido acontecimientos trágicos y que no sólo los han superado sino que han sacado fuerza de ellos y huyen del victimismo como de la peste. Gente como Irene Villa o Eduardo Madina, a quienes en su día ETA estuvo a punto de joderles la vida, de hecho, se la jodió bastante, pero ambos dos han conseguido revertir todo lo que les pasó, y se han creado otra vida en la que no son víctimas, sino que destacan por otras cosas, y hasta les fastidia que en todas las entrevistas terminen preguntándoles por esa condición. En el caso de Irene Villa la tía no sólo ha conseguido llevar una vida totalmente normal sin sus piernas, sino que es una deportista de élite, escritora, coach, empresaria... Es mi ídola, una mujer a la que admiro profundamente por su resiliencia, por su fuerza, por su carisma y por su saber vivir.
En el lado contrario está la gente a la que en un momento de su vida le pasó algo y ya no saben más que hablar de eso y vivir de eso. Unos cuantos ejemplos:
1. Mi marido me maltrató. Vale, de eso hace 10 años pero yo tengo que soltarlo en todo momento y ocasión que se presente. Soy "mujer maltratada", o mejor aún, "víctima de violencia de género", y siempre lo seré. Por tanto trátame con el respeto y consideración que merece mi condición. Faltaría más!
2. Mi abuelo fue asesinado en la guerra y arrojado a una cuneta. Exijo reconocimiento social, que se levanten todas las cunetas del país hasta encontrar algún restillo compatible con mi ADN y una reparación económica y moral por todo el dolor que me ha causado no tener abuelo.
3. Soy víctima de ETA. Además de todas las reparaciones, reconocimientos, condenas expresas y demás, exijo que el gobierno me consulte su política penitenciaria y no tome ninguna decisión sin contar conmigo y con mi asociación, y además como se pongan farrucos y hagan algo que no nos gusta nos tiramos a la calle apoyados por la oposición y montamos la de dios. Y eso es lo que hay,
4. Mi hija fue violada y asesinada. Como padre de víctima exijo por supuesto justicia pero que además se me consulte a la hora de considerar cambios en el código penal y que al asesino de mi hija se le aplique la pena máxima, a ser posible la permanente revisable, sin atenuantes de ningún tipo y sin beneficios penitenciarios. No aceptaré cualquier otra cosa y ligaré mi vida para siempre al partido que apoye mis reivindicaciones. Aunque no esté de acuerdo con él en ninguna otra cosa, porque todo lo demás me da igual
Y así todo, y así todos.
Conste que entiendo a unos más que a otros. Vamos a ver, lo de los abuelos de las cunetas en mi listado de empatías está en el puesto último. Por aquello que ya dije una vez en otro post sobre el victimismo, que 80 años son 80 años y que el tiempo todo lo cura, hasta las cosas más dolorosas. Yo misma puedo hablar por propia experiencia. Por tanto no puedo considerar igual el dolor de una persona a la que le acaban de matar a un hijo que al que le mataron en la guerra hace 80 años al abuelo, al que ni siquiera ha llegado a conocer. Ni de coña, vamos.
Aclarado este punto, tengo que decir que éste se ha convertido en un país de víctimas. Aquí todo el mundo es víctima de algo, y si no lo es se lo inventa o se apunta a lo que sea. Y si por mano del demonio se te ocurre ir por la vida sin reivindicarte como víctima, no eres nadie, serás ninguneado por activa y por pasiva. Ya mismo en cualquier impreso para pedir lo que sea, además de los datos personales de toda la vida pedirán la filiación victimista. Usted de qué es víctima?
El tema va por rachas. Hubo un tiempo en el que el terrorismo se llevaba la palma, pero es verdad que la disolución de ETA ha sido un varapalo muy gordo para este tipo de victimismo. Ahora están un poco revueltos con el tema del acercamiento de presos pero la pura verdad es que poca gente les hace caso, y los medios les dan la cobertura justa. Es un victimismo a extinguir, lo que pasa es que tiene que pegar los últimos coletazos.
Ahora están mucho más de moda las víctimas de violencia de género o machista o como cada cual las quiera llamar; y en los últimos tiempos, desde el advenimiento del nuevo gobierno socialista, las víctimas del franquismo. Bueno, y se me olvidaban los más cachondos, las víctimas de la opresiva represión del Estado español en Cataluña.
Y de verdad, como te encuentres con alguna de ellas en Twitter, préparate para horas y horas de adoctrinamiento en victimismo avanzado. El más mínimo intento que hagas de intentar salir del bucle de esa condición es motivo de irritación máxima, y por supuesto de calificativos de todo tipo, muy pocos de ellos bonitos y edificantes, la verdad. Te tienes que hacer la pirámide antes de entrar.
Mayoritariamente ya digo que la cosa va de falta de empatía, pero también caen otros clásicos como insensibilidad, frialdad, facherismo, algún que otro cambio de sexo (esto sobre todo me pasa con las víctimas de género, que me adjudican nabo cada dos por tres,)... en fin, un ramillete de perlas bastante repetitivo. Tampoco se puede decir que yo sea muy original porque repito prácticamente lo mismo todo el tiempo, pero a ellos y ellas les da cuartelillo suficiente para horas y horas de apasionado e incendiario discurso en pro de sus víctimas favoritas.
En fin, entiendo que cada cual puede aferrarse a la vida con lo que buenamente pueda, pero de verdad, es necesario agarrarse a lo más malo que te ha pasado?
Estoy completamente segura de que hay miles de personas a las que sus abuelos los mataron en la guerra pero que no han convertido eso en un drama vital. De hecho yo no tengo ni idea de cómo murieron mis bisabuelos, igual alguno murió en la guerra. Sé que uno de mis abuelos, al que no conocí porque murió yo siendo muy pequeña, hizo la mili en África. Lo digo por si alguno de esos forofos de la memoria histórica quiere saber algo de mis antepasados.
Y lo mismo con lo de la violencia de género (Dioooooos, ese nombre es tan horrible!). Seguro que hay miles de tías que han tenido experiencias horrorosas con alguna de sus parejas pero cuando eso se ha acabado han hecho borrón y cuenta nueva y han rehecho su vida y no han convertido ese episodio en lo más representativo de sus vidas. Pasan página y punto. Pero otras son totalmente incapaces. No me refiero, por supuesto, a los casos de asesinato, que por fortuna son los menos, eso ya es otra historia. Me refiero a todas esas tías que han convertido un episodio determinado en sus vidas en el que padecieron malos tratos en su late motiv.
Y ya para qué vamos a hablar de todas esas supuestas feministas que tratan a todas esas mujeres como si fueran niñas pequeñas, o inválidas, como a personas dependientes e incapaces de asumir su responsabilidad.
En mi opinión, el hecho de haber soportado auténticas barbaridades en una vida en pareja tiene que deberse a algo, eso tiene que analizarse y que tratarse. Por qué ha ocurrido? Cómo ha sido? No vale con decir que es que el tipo que las maltrataba era un cabrón. Es posible, pero por qué has soportado a veces durante años a ese cabrón? Qué grado de dependencia has adquirido y por qué?
La conversación con mis amigas tuiteras viene a ser más o menos la siguiente:
- Pero señora, algo habrá tenido que ver la actitud de la persona que ha aguantado años y años malos tratos, no?
- Qué falta de empatía y qué falta de consideración por las víctimas!
- Pero oiga, usted no tiene curiosidad por saber qué pasa en la mente de una persona para aguantar eso?
- No es culpa de ellas, es culpa del cabrón que las pega! Lo que faltaba, que alguien venga a echarles la culpa a ellas!
- Vamos a ver, señora, que si yo me hubiera tirado años soportando el maltrato de un señor al menos me gustaría saber qué ha fallado en mí para haberlo hecho, sobre todo para no volverlo a repetir en el futuro.
- A ellas no les pasa nada! Los enfermos son ellos! Ellas son personas normales! No son culpables de nada!!!!!
Y todo así.
Y luego te bloquean por indeseable o bien te apuntan en su grupo personal de "Gentuza y bazofia". A ver, que ser gentuza y bazofia para según quién puede ser un piropazo del copón. Y yo con estas cosas me siento bastante halagada.
Hombre, reconozco que yo también alguna vez pierdo mi habitual contención verbal y se me ha escapado algún que otro "subnormal" o "pirada" y cosas así. Pero es que me lo ponen muy difícil, de verdad. Es que están fatal, palabrita.
Hay días en las que una piensa: si éste es el nivel en este país, joder, soy Dioooooooossss!
Cualquier día que esté un poco aburrida me pongo a crear una religión.
Mostrando entradas con la etiqueta Victimismo. Mostrar todas las entradas
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domingo, 29 de julio de 2018
jueves, 1 de febrero de 2018
Zorroridad versus sororidad
- Yo no he estudiado porque mi novio no me dejaba.
Esta demoledora sentencia la soltó anoche así como quien no quiere la cosa una muchacha en el First Dates. Y se quedó tan fresca.
Inmediatamente en mi intrépida mente, siempre alerta, saltaron todas las alarmas.
Comooooooooorrrrrr?
Es evidente que, según se extrae de esta frase, la responsabilidad única de que esta chica no tenga formación es de su novio. Ella naturalmente no ha tenido nada que ver. No ha estudiado porque él no quería y punto.
Cada día alucino más con esa tendencia que tiene la gente a intentar eludir sus propias responsabilidades achacando a otros la culpa de sus actos o de sus no-actos.
Fijaos bien que no dice algo como :
- No he estudiado porque fui una pedazo de gilipollas y mi novio no quería y en lugar de mandarlo a la mierda y hacer lo que me diera la gana me quedé con él y le obedecí.
No, ella se ha autoeximido de toda culpa. Es la simple víctima inocente de un tío posesivo y manipulador, de una relación tóxica.
Este tipo de discurso autoexculpatorio, que normalmente despierta amplias simpatías en quien lo escucha porque lo primero que la gente piensa es "ay pobrecilla", es muy frecuente entre la gente que ha padecido eso que se ha dado en llamar "Violencia de género" aunque no tenga nada que ver con el género. No hice esto porque él no me dejaba o hice aquello porque él me obligó.
Y ya digo, la gente simpatiza muchísimo con estas coartadas que sirven para todo. Pocos aplican su espíritu crítico para preguntarse por la responsabilidad personal de la tía en el hecho de haber seguido indefinidamente con esa pareja o de no haber intentado hacer su voluntad por encima de la de él.
Recordemos que no hablamos de niños pequeños que dependen de sus padres y que están obligados a obedecerles (aunque a estas alturas muchos se pasan este deber por el forro los cojones o por la pipilla). No, estamos hablando de tías hechas y derechas que, lejos de asumir su libre albedrío para tomar decisiones, deciden ponerse en manos de otras personas que las toman por ellas, y así, si la decisión resulta tener consecuencias negativas ellas nunca serán culpables y siempre tendrán a quién señalar como responsables últimos.
Ya sé que la mayoría no estará de acuerdo conmigo pero a mí este comportamiento me resulta francamente repulsivo. Las mujeres somos personas adultas, no somos ni chiquillas ni minusválidas. Y en lugar de ir por ahí haciendo gala de ese repugnante victimismo deberíamos defender nuestro derecho a tomar decisiones, para bien y para mal, y hacernos responsables al cien por cien de cada una de ellas. Nada de echarle el muerto a las parejas o a los hijos o a esto o a lo otro.
Si esa tía no estudió es porque no le salió del coño. Porque en un momento dado prefirió no estudiar a discutir o a dejar al novio. Es decir, tomó una decisión. Probablemente ni siquiera tenía demasiado interés, porque si lo hubiera tenido ni novio ni novia, habría estudiado por encima de todo. Lo que pasa es que es muy sencillo y ya digo, despierta penilla y empatía en los demás, sobre todo en la gente sin criterio, colgarle el bacalao a otro. Y si puede ser un ex-novio malvado que la hizo sufrir mucho mucho mucho mucho... pues mejor.
Luego hablan de feminismo, de sororidad, de esto y de lo otro. Una mierda sororidad! Yo nunca voy a sentirme solidaria con este tipo de tías, nunca voy a hermanarme emocional ni socialmente con ellas. Antes me hermano con un piojo.
Por cierto, hablando de "sororidad", hoy he leído una palabra que me ha encantado y con la que me identifico mucho más: "Zorroridad". Es un grito de guerra de las putas para defender sus derechos. Un feliz hallazgo, sin duda. Porque aunque la vida no me haya guiado por esos derroteros siempre he sentido una gran simpatía por las trabajadoras de este oficio tan antiguo y tan poco reconocido.
Amigas, más zorroridad y menos sororidad.
Y más apechugar con nuestros actos, que pa eso son nuestros. Coño ya!
Esta demoledora sentencia la soltó anoche así como quien no quiere la cosa una muchacha en el First Dates. Y se quedó tan fresca.
Inmediatamente en mi intrépida mente, siempre alerta, saltaron todas las alarmas.
Comooooooooorrrrrr?
Es evidente que, según se extrae de esta frase, la responsabilidad única de que esta chica no tenga formación es de su novio. Ella naturalmente no ha tenido nada que ver. No ha estudiado porque él no quería y punto.
Cada día alucino más con esa tendencia que tiene la gente a intentar eludir sus propias responsabilidades achacando a otros la culpa de sus actos o de sus no-actos.
Fijaos bien que no dice algo como :
- No he estudiado porque fui una pedazo de gilipollas y mi novio no quería y en lugar de mandarlo a la mierda y hacer lo que me diera la gana me quedé con él y le obedecí.
No, ella se ha autoeximido de toda culpa. Es la simple víctima inocente de un tío posesivo y manipulador, de una relación tóxica.
Este tipo de discurso autoexculpatorio, que normalmente despierta amplias simpatías en quien lo escucha porque lo primero que la gente piensa es "ay pobrecilla", es muy frecuente entre la gente que ha padecido eso que se ha dado en llamar "Violencia de género" aunque no tenga nada que ver con el género. No hice esto porque él no me dejaba o hice aquello porque él me obligó.
Y ya digo, la gente simpatiza muchísimo con estas coartadas que sirven para todo. Pocos aplican su espíritu crítico para preguntarse por la responsabilidad personal de la tía en el hecho de haber seguido indefinidamente con esa pareja o de no haber intentado hacer su voluntad por encima de la de él.
Recordemos que no hablamos de niños pequeños que dependen de sus padres y que están obligados a obedecerles (aunque a estas alturas muchos se pasan este deber por el forro los cojones o por la pipilla). No, estamos hablando de tías hechas y derechas que, lejos de asumir su libre albedrío para tomar decisiones, deciden ponerse en manos de otras personas que las toman por ellas, y así, si la decisión resulta tener consecuencias negativas ellas nunca serán culpables y siempre tendrán a quién señalar como responsables últimos.
Ya sé que la mayoría no estará de acuerdo conmigo pero a mí este comportamiento me resulta francamente repulsivo. Las mujeres somos personas adultas, no somos ni chiquillas ni minusválidas. Y en lugar de ir por ahí haciendo gala de ese repugnante victimismo deberíamos defender nuestro derecho a tomar decisiones, para bien y para mal, y hacernos responsables al cien por cien de cada una de ellas. Nada de echarle el muerto a las parejas o a los hijos o a esto o a lo otro.
Si esa tía no estudió es porque no le salió del coño. Porque en un momento dado prefirió no estudiar a discutir o a dejar al novio. Es decir, tomó una decisión. Probablemente ni siquiera tenía demasiado interés, porque si lo hubiera tenido ni novio ni novia, habría estudiado por encima de todo. Lo que pasa es que es muy sencillo y ya digo, despierta penilla y empatía en los demás, sobre todo en la gente sin criterio, colgarle el bacalao a otro. Y si puede ser un ex-novio malvado que la hizo sufrir mucho mucho mucho mucho... pues mejor.
Luego hablan de feminismo, de sororidad, de esto y de lo otro. Una mierda sororidad! Yo nunca voy a sentirme solidaria con este tipo de tías, nunca voy a hermanarme emocional ni socialmente con ellas. Antes me hermano con un piojo.
Por cierto, hablando de "sororidad", hoy he leído una palabra que me ha encantado y con la que me identifico mucho más: "Zorroridad". Es un grito de guerra de las putas para defender sus derechos. Un feliz hallazgo, sin duda. Porque aunque la vida no me haya guiado por esos derroteros siempre he sentido una gran simpatía por las trabajadoras de este oficio tan antiguo y tan poco reconocido.
Amigas, más zorroridad y menos sororidad.
Y más apechugar con nuestros actos, que pa eso son nuestros. Coño ya!
domingo, 4 de septiembre de 2016
Víctimas
Veo en la tele el tropegésimo debate sobre la memoria histórica y sobre las víctimas del franquismo. Viene a raíz del último vano intento de investidura y de la intervención de Pablo Iglesias acerca del pasado de los fundadores del PP.
Ufffff, me aburre soberanamente todo esto de la memoria histórica y del franquismo y de las víctimas. Me viene aburriendo desde tiempos inmemoriales. Me aburre el uso político que se hace de todo eso, como me aburre igualmente el uso político que se hace de las víctimas de ETA. El victimismo en general me resulta cansino, y cuanto más forzado y más manipulado, más cansino y más soporífero.
Pero es muy curioso, oye. Justamente los mismos que hablan y hablan y hablan y hablan sin parar de las víctimas del franquismo ponen el grito en el cielo cuando se habla de las víctimas del terrorismo y de su derecho a sentirse ofendidos cuando gente como Otegi, por ejemplo, se presenta alegremente a unas elecciones o cuando se compara el sufrimiento de las familias de los presos con las de los asesinados.
Y lo mismo a la viceversa. Los que están todo el día con las víctimas del terrorismo en la boca, que si las víctimas, que si el respeto a las víctimas, que si el derecho de las víctimas a esto o a lo otro... cuando se habla de víctimas del franquismo toman exactamente la misma postura de hartazgo y paciencia infinita que los otros con respecto a ellos.
Los mismos que opinan que habría que correr un tupido velo sobre lo ocurrido los últimos 50 años en el País Vasco para así poder empezar de nuevo sin rencores y sin malos rollos, se echan las manos a la cabeza si se habla de hacer lo mismo con respecto a las víctimas del franquismo.
Por contra, los que desprecian olímpicamente a esas víctimas, y dicen que están manipuladas por la izquierda y que solo quieren revivir el pasado, ponen el grito en el cielo si se habla de olvidar o de perdonar en el caso del terrorismo vasco.
Es que podrían intercambiarse perfectamente sus argumentarios según se hable de una cosa o de la otra. Tú puedes coger a un podemita o a uno de Bildu y a uno del PP, y si no sabes de qué víctimas están hablando, es que su discurso es exactamente el mismoooooo. Lo prometo, he hecho la prueba.
Hay un cinismo increíble en todos ellos, y lo que me resulta alucinante es que nunca he visto a nadie denunciarlo. Es que nadie más que yo se ha dado cuenta? Soy la única tía en este país que se ha molestado en escuchar los discursos de todos ellos y en analizar el increíble parecido entre unos y otros, cada uno por su puesto pa su palo?
Para unos habría que perdonar y no hacer sangre constantemente sobre el terrorismo en el País Vasco; para los otros, que piensan que éstos son unos indeseables y unos hijosdeputa, habría que perdonar y no hacer sangre constantemente sobre las víctimas de la guerra civil y el franquismo. Los otros por supuesto piensan que éstos son unos cabrones y que las víctimas auténticas son las suyas, qué coño.
Y ahí cada cual a su bola, unos con sus víctimas y despreciando a las del bando contrario, y los otros con las suyas e idem de idem.
Por eso a mí me aburren todos por igual. Porque yo, para variar, no creo ni que haya que estar todo el día dando la murga con el franquismo de los cojones, que hace ya unos cuantos años que pasó a la historia, aunque a algunos les guste recordarlo constantemente, ni me parece que haya que estar todo el día provocando conflictos en el País Vasco a cuenta de algo que ya afortunadamente poco a poco se está superando en la sociedad vasca, y que no necesita metidas de dedo constantes en el dolor de las personas que lo han padecido.
Por supuesto sé que esta opinión será igualmente maldecida por los unos y por los otros. Las posturas ecuánimes en este país se valoran más bien poco; si no estás claramente posicionado en algún bando, malo; si no estás conmigo es que estás contra mí. Y punto pelota.
Bueno, pues mira, yo es que estoy contra todos. Contra todos los cínicos; contra todos los manipuladores; contra los que nunca son capaces de ponerse en el lugar del otro pero siempre exigen que se pongan en el suyo. Estoy hasta los huevos de todos ellos.
Otra razón de peso más para votar a Ciudadanos, que ni se casan con unos ni con otros, o con todos a la vez pero sin compromisos eternos. Porque saben que unos y otros al final son lo mismo, y solo viven de la confrontación con el contrario, del y tú más, y del erre que erre. Como se dice en mi tierra: iiiiiiiirse tos a tomá porculoooooo!!
Vale, muy bien, pelearos entre vosotros por vuestras chominás y vuestras tonterías y vuestras víctimas de esto y de lo otro, pero a ver si puede ser que os sentéis de vez en cuando a hablar de las cosas que de verdad le preocupan a la gente, que ni tienen que ver con el franquismo ni con la ETA.
Y una vez dicho todo esto, tengo que aclarar que para nada soy equidistante en estos asuntos. Que me jode muchísimo el uso político que hacen todos por igual? Por supuesto. Pero que entiendo mucho más la indignación del que le mataron hace diez años a su padre o a su hijo que al que hace 80 años le mataron al abuelo al que nunca conoció. Que el tiempo es algo que todo lo cura, y lo sé por desgraciada experiencia. Y que no duele igual el que se murió hace 40 años que el que se murió ayer. Además, sería insoportable sentir el mismo dolor al día siguiente de una muerte que 80 años después. Sería inhumano incluso. Y no hablemos ya de que ETA ni siquiera ha entregado todavía las armas ni se ha disuelto oficialmente, vamos, que desaparecer desaparecer no han desaparecido del todo.
Pero si hay que ser coherente con respecto a no usar a las víctimas en política sin excepciones, que se guarden todos a las suyas y dejen de usarlas para sus propios intereses (que además ellas se dejan lo que haga falta, que las víctimas son muy víctimas, y hay quien nada más que vive de eso, de su victimismo) y que hagan política con otras cosas, que ya está bien, hombre.
Hablamos de curro, de vivienda, de pensiones, de energía, de futuro para nuestros hijos... o seguimos hablando del puto pasado de los cojones?
Ufffff, me aburre soberanamente todo esto de la memoria histórica y del franquismo y de las víctimas. Me viene aburriendo desde tiempos inmemoriales. Me aburre el uso político que se hace de todo eso, como me aburre igualmente el uso político que se hace de las víctimas de ETA. El victimismo en general me resulta cansino, y cuanto más forzado y más manipulado, más cansino y más soporífero.
Pero es muy curioso, oye. Justamente los mismos que hablan y hablan y hablan y hablan sin parar de las víctimas del franquismo ponen el grito en el cielo cuando se habla de las víctimas del terrorismo y de su derecho a sentirse ofendidos cuando gente como Otegi, por ejemplo, se presenta alegremente a unas elecciones o cuando se compara el sufrimiento de las familias de los presos con las de los asesinados.
Y lo mismo a la viceversa. Los que están todo el día con las víctimas del terrorismo en la boca, que si las víctimas, que si el respeto a las víctimas, que si el derecho de las víctimas a esto o a lo otro... cuando se habla de víctimas del franquismo toman exactamente la misma postura de hartazgo y paciencia infinita que los otros con respecto a ellos.
Los mismos que opinan que habría que correr un tupido velo sobre lo ocurrido los últimos 50 años en el País Vasco para así poder empezar de nuevo sin rencores y sin malos rollos, se echan las manos a la cabeza si se habla de hacer lo mismo con respecto a las víctimas del franquismo.
Por contra, los que desprecian olímpicamente a esas víctimas, y dicen que están manipuladas por la izquierda y que solo quieren revivir el pasado, ponen el grito en el cielo si se habla de olvidar o de perdonar en el caso del terrorismo vasco.
Es que podrían intercambiarse perfectamente sus argumentarios según se hable de una cosa o de la otra. Tú puedes coger a un podemita o a uno de Bildu y a uno del PP, y si no sabes de qué víctimas están hablando, es que su discurso es exactamente el mismoooooo. Lo prometo, he hecho la prueba.
Hay un cinismo increíble en todos ellos, y lo que me resulta alucinante es que nunca he visto a nadie denunciarlo. Es que nadie más que yo se ha dado cuenta? Soy la única tía en este país que se ha molestado en escuchar los discursos de todos ellos y en analizar el increíble parecido entre unos y otros, cada uno por su puesto pa su palo?
Para unos habría que perdonar y no hacer sangre constantemente sobre el terrorismo en el País Vasco; para los otros, que piensan que éstos son unos indeseables y unos hijosdeputa, habría que perdonar y no hacer sangre constantemente sobre las víctimas de la guerra civil y el franquismo. Los otros por supuesto piensan que éstos son unos cabrones y que las víctimas auténticas son las suyas, qué coño.
Y ahí cada cual a su bola, unos con sus víctimas y despreciando a las del bando contrario, y los otros con las suyas e idem de idem.
Por eso a mí me aburren todos por igual. Porque yo, para variar, no creo ni que haya que estar todo el día dando la murga con el franquismo de los cojones, que hace ya unos cuantos años que pasó a la historia, aunque a algunos les guste recordarlo constantemente, ni me parece que haya que estar todo el día provocando conflictos en el País Vasco a cuenta de algo que ya afortunadamente poco a poco se está superando en la sociedad vasca, y que no necesita metidas de dedo constantes en el dolor de las personas que lo han padecido.
Por supuesto sé que esta opinión será igualmente maldecida por los unos y por los otros. Las posturas ecuánimes en este país se valoran más bien poco; si no estás claramente posicionado en algún bando, malo; si no estás conmigo es que estás contra mí. Y punto pelota.
Bueno, pues mira, yo es que estoy contra todos. Contra todos los cínicos; contra todos los manipuladores; contra los que nunca son capaces de ponerse en el lugar del otro pero siempre exigen que se pongan en el suyo. Estoy hasta los huevos de todos ellos.
Otra razón de peso más para votar a Ciudadanos, que ni se casan con unos ni con otros, o con todos a la vez pero sin compromisos eternos. Porque saben que unos y otros al final son lo mismo, y solo viven de la confrontación con el contrario, del y tú más, y del erre que erre. Como se dice en mi tierra: iiiiiiiirse tos a tomá porculoooooo!!
Vale, muy bien, pelearos entre vosotros por vuestras chominás y vuestras tonterías y vuestras víctimas de esto y de lo otro, pero a ver si puede ser que os sentéis de vez en cuando a hablar de las cosas que de verdad le preocupan a la gente, que ni tienen que ver con el franquismo ni con la ETA.
Y una vez dicho todo esto, tengo que aclarar que para nada soy equidistante en estos asuntos. Que me jode muchísimo el uso político que hacen todos por igual? Por supuesto. Pero que entiendo mucho más la indignación del que le mataron hace diez años a su padre o a su hijo que al que hace 80 años le mataron al abuelo al que nunca conoció. Que el tiempo es algo que todo lo cura, y lo sé por desgraciada experiencia. Y que no duele igual el que se murió hace 40 años que el que se murió ayer. Además, sería insoportable sentir el mismo dolor al día siguiente de una muerte que 80 años después. Sería inhumano incluso. Y no hablemos ya de que ETA ni siquiera ha entregado todavía las armas ni se ha disuelto oficialmente, vamos, que desaparecer desaparecer no han desaparecido del todo.
Pero si hay que ser coherente con respecto a no usar a las víctimas en política sin excepciones, que se guarden todos a las suyas y dejen de usarlas para sus propios intereses (que además ellas se dejan lo que haga falta, que las víctimas son muy víctimas, y hay quien nada más que vive de eso, de su victimismo) y que hagan política con otras cosas, que ya está bien, hombre.
Hablamos de curro, de vivienda, de pensiones, de energía, de futuro para nuestros hijos... o seguimos hablando del puto pasado de los cojones?
jueves, 6 de junio de 2013
Tabaco, tabacaleras y víctimas
A raiz de una película que vi anoche, "El dilema", de Michael Mann (que recomiendo encarecidamente a todo el que no la haya visto porque está muy bien hecha, porque tiene una banda sonora impresionante y porque tanto Al Pacino como Russell Crowe regalan unas interpretaciones memorables), me he decidido a traer aquí las reflexiones que he apuntado en mi crítica del blog de cine.
El argumento supongo que lo sabéis. Basado en hechos reales, es la historia de un periodista y su fuente, un científico que saca a la luz el uso por parte de las tabacaleras de sustancias fuertemente adictivas muy peligrosas para la salud cuyo principal objetivo es acelerar el proceso de dependencia al tabaco. La tabacaleras quedan como el culo y este señor como un héroe que, tras ardua lucha consigo mismo, resuelve su dilema y revela al mundo el gran secreto.
Mi problema es que yo en este contencioso voy con las tabacaleras. A ver, no es que considere que son unas hermanitas de la caridad, ni mucho menos; pero el tabaco es un negocio y estos tíos hacen lo que pueden, y sobre todo, "lo que les dejan" para rentabilizar al máximo su negocio. Y ahí está el quid de la cuestión, en ese "lo que les dejan". Porque queda claro que lo hacen porque hay alguien que les deja hacerlo.
Eso es lo que yo no entiendo. Cómo, tras salir a la luz el uso de esas sustancias peligrosísimas en un producto de consumo masivo, los gobiernos siguen permitiendo su venta legal tan ricamente. sin ningún tipo de control. Joder, que pones un negocio de hostelería o de venta de alimentos y tienes un día sí y otro también a los inspectores ahí para comprobar que no te has saltado la menor norma de higiene en el trabajo, pero llegan éstos, le meten veneno a mansalva a su producto... y ahí no entra ni un inspector, tú. Ya le pueden meter matarratas, que como es un negociazo vía impuestos, les dejan que vendan legalmente y sin el menor obstáculo la mierda que les dé la gana. Y los malos de la película son las tabacaleras? O por lo menos son los únicos malos?
Y luego está "la pobre víctima", el fumador. Porque no olvidemos que toda esta historia que cuenta la película tenía como finalidad última el terminar culpando a las tabacaleras de los cánceres que su producto provoca. Todo el mundo sabe a estas alturas que el tabaco es una droga fuertemente adictiva, que lleva sustancias peligrosísimas y supercancerígenas destinadas a que la nicotina llegue antes al pulmón y lo machaque con más brío. Y la gente sigue fumando igual. Desde cuándo nadie se ha echado para atrás al consumir una droga por conocer los peligros que puede correr.
No, mire usted. Yo he sido fumadora un montón de años y un buen día me harté de ser esclava de un cacho de mierda liado en papel y de dar besos con sabor a cenicero y lo dejé. Y jamás he echado la culpa a nadie de mi vicio; fui adicta porque me dio la gana y dejé de serlo cuando me dio la gana. Yo soy la única responsable de las consecuencias que mi adicción tuviera o pudiera tener en el futuro sobre mi salud, y abomino de todo intento de culpar a nadie más de lo que yo he hecho porque he querido y cuando he querido.
Y por eso esta película, por muy impecable que cinematográficamente pueda ser, que lo es, me parece falsaria, deshonesta y tramposa. Lanza un mensaje peligrosísimo pero muy atractivo al espectador: "no te preocupes, no es culpa tuya que fumes tres cajetillas al día de esa porquería que te metes en el cuerpo; la culpa es de los hijosdeputa que te han creado la adicción en contra de tu voluntad. Tú no sabías, tú no querías, tú eres un buen chico". Y un cuerno! Puede que ese mensaje valga en una sociedad infantiloide como la norteamericana, pero conmigo no cuela. Qué coño!!!!
El argumento supongo que lo sabéis. Basado en hechos reales, es la historia de un periodista y su fuente, un científico que saca a la luz el uso por parte de las tabacaleras de sustancias fuertemente adictivas muy peligrosas para la salud cuyo principal objetivo es acelerar el proceso de dependencia al tabaco. La tabacaleras quedan como el culo y este señor como un héroe que, tras ardua lucha consigo mismo, resuelve su dilema y revela al mundo el gran secreto.
Mi problema es que yo en este contencioso voy con las tabacaleras. A ver, no es que considere que son unas hermanitas de la caridad, ni mucho menos; pero el tabaco es un negocio y estos tíos hacen lo que pueden, y sobre todo, "lo que les dejan" para rentabilizar al máximo su negocio. Y ahí está el quid de la cuestión, en ese "lo que les dejan". Porque queda claro que lo hacen porque hay alguien que les deja hacerlo.
Eso es lo que yo no entiendo. Cómo, tras salir a la luz el uso de esas sustancias peligrosísimas en un producto de consumo masivo, los gobiernos siguen permitiendo su venta legal tan ricamente. sin ningún tipo de control. Joder, que pones un negocio de hostelería o de venta de alimentos y tienes un día sí y otro también a los inspectores ahí para comprobar que no te has saltado la menor norma de higiene en el trabajo, pero llegan éstos, le meten veneno a mansalva a su producto... y ahí no entra ni un inspector, tú. Ya le pueden meter matarratas, que como es un negociazo vía impuestos, les dejan que vendan legalmente y sin el menor obstáculo la mierda que les dé la gana. Y los malos de la película son las tabacaleras? O por lo menos son los únicos malos?
Y luego está "la pobre víctima", el fumador. Porque no olvidemos que toda esta historia que cuenta la película tenía como finalidad última el terminar culpando a las tabacaleras de los cánceres que su producto provoca. Todo el mundo sabe a estas alturas que el tabaco es una droga fuertemente adictiva, que lleva sustancias peligrosísimas y supercancerígenas destinadas a que la nicotina llegue antes al pulmón y lo machaque con más brío. Y la gente sigue fumando igual. Desde cuándo nadie se ha echado para atrás al consumir una droga por conocer los peligros que puede correr.
No, mire usted. Yo he sido fumadora un montón de años y un buen día me harté de ser esclava de un cacho de mierda liado en papel y de dar besos con sabor a cenicero y lo dejé. Y jamás he echado la culpa a nadie de mi vicio; fui adicta porque me dio la gana y dejé de serlo cuando me dio la gana. Yo soy la única responsable de las consecuencias que mi adicción tuviera o pudiera tener en el futuro sobre mi salud, y abomino de todo intento de culpar a nadie más de lo que yo he hecho porque he querido y cuando he querido.
Y por eso esta película, por muy impecable que cinematográficamente pueda ser, que lo es, me parece falsaria, deshonesta y tramposa. Lanza un mensaje peligrosísimo pero muy atractivo al espectador: "no te preocupes, no es culpa tuya que fumes tres cajetillas al día de esa porquería que te metes en el cuerpo; la culpa es de los hijosdeputa que te han creado la adicción en contra de tu voluntad. Tú no sabías, tú no querías, tú eres un buen chico". Y un cuerno! Puede que ese mensaje valga en una sociedad infantiloide como la norteamericana, pero conmigo no cuela. Qué coño!!!!
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