http://arfondoalaizquierda.blogspot.com.es/2013/06/osama-bin-ladeny-que-sea-lo-que-dios.html
Pues bien, la odisea de Snowden desde que decidió sacar a la luz esta historia es verdaderamente espeluznante. De película, a partes iguales entre el thriller político, la saga Bond y el cine de terror.
Primero quedó con las personas que había elegido para desvelar sus secretos en un hotelucho de Hong-Kong en el que estuvo escondido un par de semanas hasta que embarcó en un vuelo a Rusia, donde permanece inmovilizado en el aeropuerto de Moscú, en situación de pasajero en tránsito a ninguna parte, al más puro estilo Tom Hanks en "La terminal".
Desde entonces Snowden intenta obtener el asilo político en cualquier país del mundo que le ofrezca unas garantías mínimas de que no lo repatriará a los EEUU, donde lo esperan con los brazos abiertos para "hacer justicia", como ya hicieron con el tristemente famoso soldado de primera clase Bradley Manning, que filtró documentos importantes y vergonzantes del Pentágono a Wikileaks y que permanece en paradero desconocido sin que nadie le haya vuelto a ver el pelo desde 2010.
Pues bien, hoy por hoy ningún país del mundo, absolutamente ninguno, quiere a Snowden en su territorio. Ni uno solo se ha ofrecido a acogerlo. Algunos de los rebeldes al imperio, con la boca pequeña, han dejado caer que bueeeeeno, alomejoooooorrrrr... pero sin concretar nada de nada. O sea, a ver cómo se come esto. Este tipo arriesga su cabeza, se lo juega todo y abandona su vida, su familia, su novia, su trabajo y todo su mundo por algo en lo que cree: la justicia, la democracia y los derechos civiles, entre ellos el derecho a la intimidad de las comunicaciones. Y cómo se lo agradecemos? Pues con un ataque de espanto y tirándonos de los pelos: "Por aquí no te acerques, Snowdeeeeen!!! Vade retro, Satanás!!!!
Y no sólo ya es que no lo queramos en nuestro suelo sino que encima, para más inri, en estos días hemos asistido al bochornoso espectáculo de la prohibición de sobrevolar cielo europeo al avión del presidente boliviano Evo Morales ante la sospecha de que Snowden pudiera ir de estrangis con él hacia su país. Bochornoso no, lo siguiente.
En mi último post hablaba de las lecciones que les damos a los hijos. Pues bien, aquí va otra bastante buena y la mar de interesante: "hijos, si sois valientes, honrados, decentes y denunciáis la injusticia y la ilegalidad, todo el mundo os volverá la espalda, os señalará con dedo acusador y os quedaréis más solos que la una". Exactamente éste es el mensaje. Eso es lo que todos los gobiernos están haciendo con Snowden por cantar la Traviata e informarnos de que nuestra correspondencia y nuestras comunicaciones privadas están a libre disposición de los servicios secretos de su país.
Vale, dejaremos a Snowden pudrirse en el limbo aeroportuario moscovita para no arriesgarnos a que el Gran Jefe se enfade con nosotros, pero yo no me quedo con las ganas de cagarme en la puta madre del mundo mundial, de manifestar mi vergüenza más absoluta por la condición humana, de repetir mi amor incondicional por el mundo animal y de copiar una vez más en este blog aquellas proverbiales palabras de Martin Niemüller que tan bien reflejan la miseria, la mezquindad y la abyección de esta especie mamarracha a la que pertenecemos:
Primero cogieron a los comunistas,
y yo no dije nada porque no era comunista.
y yo no dije nada porque no era comunista.
Luego se llevaron a los judíos,
y yo no dije nada porque no era judío.
y yo no dije nada porque no era judío.
Luego, vinieron a buscar a los obreros;
no dije nada, porque no era obrero ni sindicalista.
no dije nada, porque no era obrero ni sindicalista.
Más tarde se metieron con los católicos,
y no dije nada porque yo era protestante.
y no dije nada porque yo era protestante.
Cuando, finalmente, vinieron a por mí,
ya no quedaba nadie para protestar.