viernes, 1 de noviembre de 2013

Manolo y yo

Manolo es pequeño, peludo, suave, tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que no tiene huesos.

Bueeeeeeeno, sí, vaaaaaale, esto es un burdo plagio, pero es que aunque no sea un burro se adapta tan exactamente a mi Manolo que sencillamente, no he podido evitarlo. :(

Cómo explicarlo?

Manolo es ese individuo que viene conmigo a andar el tiempo que yo quiera y al ritmo que yo decida. Caminamos y caminamos sin que se produzcan silencios incómodos ni preguntas coñazo. Él nunca se queja si estoy poco comunicativa, ni me pregunta gilipolleces del tipo: "En qué piensas" ni hace comentarios vacuos para llenar el silencio. Respeta mis tiempos y mis estados de ánimo sin interferencias ni cuestionamientos.

El respeto es mutuo; yo también respeto sus tiempos. Por ejemplo, cuando salimos a andar vamos a mi ritmo, sí, pero yo voy pendiente de sus necesidades y de cuando en cuando me paro en un arbolito para que levante su pata y marque su territorio. Y como sé que tiene costumbre de cagar tres veces tres durante nuestros paseos estoy atenta para que lo haga con sosiego y sin prisas cuando noto sus inquietudes intestinales. Repito, son un respeto, una preocupación y una complicidad mutuos.

Manolo es ese individuo que me hace gracia cuando caga. Es, de hecho, el único ser vivo que me hace gracia cuando caga. Como ya he contado alguna vez es muy divertido. Él da tres vueltas sobre sí mismo y entonces se agacha y caga, ése es su ritual, y a mí me encanta. Y además no huele, por lo menos yo no lo huelo. Nunca antes nadie me había hecho gracia cagando, la verdad. Puede que haya quien al leer esto quiera imitarlo y dar tres vueltas antes de cagar para caerme en gracia, pero desde aquí ya aviso: NO VA A FUNCIONAR. Si lo haces de forma artificial, para resultar gracioso, no lo conseguirás. Eso o sale del alma de forma natural o siempre resultará forzado y poco espontáneo. Mejor que ni lo intentes.

Manolo es también ese individuo que se apalanca conmigo a ver una peli y no se queja porque sea un coñazo ni porque no sea graciosa ni porque se aburre. Le da igual, sólo quiere estar ahí calentito, acurrucado y tranquilo. No da por culo protestando: "Joder, vaya mierda de peli", o "Y esto era una comedia?", o "Pordiossss, qué truño, por qué no vemos Aída".  No, Manolo se acomoda y respeta mis deseos, mis elecciones e incluso mis decisiones erróneas. Respeta incluso cuando elijo una película de culto, que son casi todas auténticos piñazos, pero él no dice ni pío ni guau; se limita a meterse debajo de su manta y pasa total. Eso no tiene precio porque no sabéis la de descalificaciones personales que a veces tengo que escuchar por mis elecciones cinematográficas más desgraciadas.

Que sí, que ya lo sé, que él lo único que quiere es estar calentito, que le den de comer y beber y que lo saquen de paseo. Y que el suyo no es un amor incondicional y desinteresado ni muchísimo menos. Lo sé, no soy una inconsciente ni una ingenua.

Pero oye, hay hechos incuestionables. Ahí está Hachiko, el perro japonés que después de morir su dueño fue puntualmente durante 10 años a la estación para recibirlo, hasta que él mismo murió una madrugada en ese mismo lugar. Incluso le hicieron una estatua en la puerta de la estación de aquel pueblito nipón.

Y ahí está aquel otro can que a la muerte de su amo se quedó a vivir en el cementerio y de allí no se volvió a mover nunca hasta que le llegó su propia muerte. Allí encontró su nuevo hogar y era alimentado por los trabajadores del cementerio y por los deudos de los difuntos.

Y como estos casos, a miles. Todos ellos sólo querían estar calentitos y comer y salir de paseo, pero cuando sus dueños murieron la vida siguió para el resto de la gente, el muerto al hoyo y el vivo al bollo; es ley de vida, es lo natural, es así y así tiene que ser.  No podemos morirnos todos cuando se nos muere alguien querido, nuestra especie hace siglos que se habría extinguido.

Y sin embargo... ellos siguieron hasta el final esperando a sus dueños. Sin entender que nunca volverían, que se habían ido para siempre y que no los verían nunca más. Hay algo más precioso y menos práctico, racional y humano en este mundo?

Para quien tenga la menor duda, hay una peli sobre Hachiko, que se llama así "Siempre a tu lado (Hachiko)". La protagoniza Richard Gere. La peli como tal peli es una mierda sin paliativos, pero es que aquí lo cinematográfico es lo de menos; lo único importante es la historia de Hachiko, el perrito que fue capaz de recorrer miles de kilómetros para reunirse con su dueño. Bajársela es fácil.

Si alguien es capaz de verla sin derramar hasta el último moco de su nariz es que no tiene corazón ni sentimientos ni alma... ni perrito que le ladre.

Manolo, mi pequeño, peludo y suave Manolo, va por ti.

5 comentarios:

  1. Santodiosbenditodelalmaeternaeinfinita...lo que me ha costado descifrar como escribir un comentario en este blog!!!. Hasta una cuenta de google me he tenido que hacer (sí, no tenía ninguna). Bueno, a lo que iba: que me encanta la gente que pone un Manolo en su vida. Y que saben hacerles felices. A veces me llevo a mi perro y al de una amiga, y ese no es que dé 3 vueltas antes de cagar, no, ese es que da como 25. Y aunque es ridículo verme parada en un árbol, levantando su correa por encima de mi cabeza, para que no se ahorque, mientras da sus preceptivas 25 vueltas, que tarda un buen rato aunque gira muy deprisa, a mi me sigue haciendo mucha gracia. Los perros son increíbles. Disfrútalo mucho. Larga vida al Manolo!!! :-)

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  2. Iguarán, lo primero es lo primero, que alegría más inesperada verte por aquí. Te lo prometo palabrita del niñojesú que me has dado un alegrón y que ese alegrón compensa con creces todas las penalidades que has podido pasar para registrarte en esta página de mierda, que yo misma te lo reconozco, es un coñazo. No te puedes hacer una idea de los miles de fans que tengo que simplemente no me contestan nunca porque no consiguen registrarse las criaturas.; )

    Joder, es triste, pero ni una aplicación para poner emoticones tiene la web esta; es que está orsoleta que te cagas. Pero es lo que hay. Un día me decidí por blogger y ya esto es como un matrimonio, estamos atados indisolublemente hasta la muerte.

    Bueno, lo segundo, los perros. Ya sé que tú eres una gran canófila. Yo hace unos años,tres concretamente, te hubiera considerado, y de hecho te consideraba, una aberración de la naturaleza, pero aquí me tienes to chocha mirando cagar a mi perro, que se me cae la baba. Que quién me ha visto y quién me ve? Pozí, pos vale, a estas alturas tiene una ya tan poca vergüenza y un pundonor tan distraído que esto es lo que hay y punto.

    Bueno, y por último, ya el chismorreo. Lo primero, tú cómo andas de tus cosas. Yo de las mías bien gracias.

    Y oye, si ves por ahí al gordinflins (Crowe) que le des muchos recuerdos de mis partes, que lo echo de menos. Era tan chorras el tío que se le cogía cariño. Dile que se cuide y que se compre un perro y se venga a charlar con nosotras de defecaciones caninas con sus colores varios, sus texturas y sus peculiaridades rituales. Y un guau pa ti y otro pa él.

    Dios mí, yo sin emoticonos ya no soy nadie.

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  3. En realidad siempre he pasado bastante de todos esos comentarios de los que no tienen perro sobre los que sí los tenemos. Tú te acuerdas de toda aquella movida que se montó cuando te decían que no podías opinar sobre el 11-M porque no eras de Madrid? Pues fíjate que con los perros a mi me pasa, que si no los tienes o los has tenido, no creo que puedas emitir un juicio válido. No puedes saber lo que se siente si no has vivido esa experiencia.

    A mi gustan todos los perros, grandes, pequeños, de pelo largo, de perro corto, guapos, feos, amorosos, desconfiados, de orejas caídas, de orejas tiesas, obedientes, cabezotas, pasotas... Me gustan todos. Y el mío más, claro. :-)

    He tenido muchísima suerte con él. Va a cumplir 14 años, ahí es ná, y sigue andando todos los días 10 km o más, es vital, ágil, rápido de movimientos y de mente, un poco cabrón (todavía no he conseguido quitarle la manía de arrancarme la goma del pelo cada vez que me lo recojo). También se me cae la baba cuando llegamos al campo, le abro la puerta del coche y sale corriendo como una flecha, sorteando los árboles, y luego vuelve, con la lengua fuera a comerme a besos, agradecido, por haberle llevado al monte.

    Historias lacrimógenas de perros las hay a millón, pero no voy a explayarme que para eso soy de lágrima fácil y tampoco te quiero inundar el blog.

    Sólo te digo que me tuve que sorber los mocos 7 veces viendo, en el entierro de Rainiero, a su perro caminar detrás del féretro. Con una correa negra. En medio de un silencio absoluto. Abatido, con el rabo bajo, escondido entre sus patas. Esa imagen me impactó muchísimo.

    Si quieres llorar de verdad, lee sobre los perros de rescate. Tuve la oportunidad de leer un artículo en el veterinario sobre el trabajo que hicieron "los otros héroes" en el 11-S y todavía se me encoje el corazón. Los perros trabajaron infatigables durante 14 días. Los adiestradores apenas podían contenerles, sólo les aclaraban el hocico para que pudieran seguir haciendo su trabajo y les vendaban las patas, quemadas por las cenizas, y aún así, seguían, seguían y seguían tirando de las correas para seguir buscando cuerpos entre los escombros.

    Vi una imagen de un bombero abrazando a uno de esos perros, en el suelo, tras horas de trabajo. Al perro, con sus 4 patas vendadas, aún le quedaba ánimo para lamerle las lágrimas al bombero, en un acto absoluto de consuelo.

    En fin, que para hablar de perros, hay que conocerlos.

    Bueno, del chismorreo: estoy sana como una manzana según la última revisión de Septiembre. Menopáusica total, eso sí, yo creo que por culpa de estos cabrones de médicos que tanto me han asustado y tanto me han amargado estos últimos años. Me han tenido tan "encogía" que se han cargado mi ciclo menstrual.

    Escribe un artículo sobre menopausia, participo seguro. Ya verás qué risa. Podrías titularlo "¿Es la menopausia la principal causa de los procesos gripales entre la población mundial femenina?" o "De como la menopausia afecta a sus talones". No sé, hay mucho tema ahí, querida bloguera de la mañana :-)

    No sé nada de Gordiflins, dejó de participar y ya...

    Tenía perro, eso sí, como toda gente de bien :-)))

    Tía, espérate, que llevo escrito todo este tocho y ahora no me acuerdo de la contraseña de la cuenta que me tuve que crear, amos no me jodas... Me voy a poner a hacer memoria, pero ya!!!!

    Ps/ Cómo va el furgolista? Has hecho carrera de él?

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  4. Iguarán, eres una mamona, me has hecho moquear a moco tendido, sobre todo cuando te he imaginado tragándote el entierro de Rainiero sin perder detalle. Es que te estoy viendo, gafapastas total, pegada a la pantalla, en un sinvivir, berreando como una cerda. Tía, en serio te chupaste todo el entierro?? Eso es de nivel, eh??

    Me alegro un montón de lo tuyo a la par que me da pena que no sepas nada del gordinflins. El pobre, habrá adelgazado algo o seguirá en las garras del colesterol y los triglicéridos?

    De la menopausia podría hablar largo y tendido, pero no de la mía propia (no aún, aunque tiene que estar al caer) sino por la cantidad de menopáusicas en pleno proceso con las que tengo que lidiar a diario en mi curro. Dios mío, qué mal llevo yo eso de los sofocos!! Luego igual me pasa como con lo de los perros, que con todo lo que he rajao ahora soy yo la más peor. Fijo que cuando me entren los soponcios esos me dan las siete cosas pero hoy por hoy podría ser perfectamente una asesina en serie de meopáusicas.

    Respecto a tu postdata, me temo que confundes conceptos, o sea, niños. El pichichi no es el problemático, que es por quien creo que me preguntas. El pichichi no es problemático, o al menos no hasta el punto de que nadie me pregunte por él. Si por el que me preguntas es por el que le quedaron siete la última vez, te remito a mis últimos posts sobre él. Ahora lo llamo el "El sinvida", que es como se autodefine él. Lee y flipa: http://arfondoalaizquierda.blogspot.com.es/search/label/Hijos

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  5. Ah, pues ahora voy a leer lo del "sinvida". De todos tus hijos, ese es mi favorito, que lo sepas.

    Ps/ Cuando tengas que entrar a escribir en este blog con abanico, recuérdame que me escojone un poquito de ti.

    Conste que a mi me ha durado solo unos pocos meses y que no todo han sido inconvenientes. Por ejemplo, he encontrado ¡por fin! una auténtica utilidad a mi congelador: cuando te da un sofoco incontrolable en plena noche, no hay nada levantarse, abrir la puerta del congelador y meter la cabeza dentro. Mano de santo.

    Y si estás viendo cualquier cosa y te pones a llorar no tienes que ponerte la manga del jersey tapándote los ojos para disimular, qué va! Puedes llorar públicamente sin pudor porque, como todo el mundo sabe, la menopausia es lo que tiene, que te vuelve muy sensible.

    Vamos, que la menopausia es un coladero que justifica los comportamientos más peregrinos. Y la gente ni te mira mal, ni nada (¿¿??) Yo le daba unas contestaciones a mi jefe que alucinas y el tipo aguantaba el tirón que no veas.

    Ps2/ No tiene nada que ver, pero acaban de poner el anuncio de la lotería de Navidad y no sé quién me da más miedo, si Montserrat Caballé con esa cara de loca o Raphael con el "nananananáaa nananáaa" del final. Jesús qué espanto!!!!

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