martes, 15 de noviembre de 2022

Que no cuela esta patata? Tú sujétame el cubata

Me gusta escuchar por las mañanas varios programas de radio.  Ayer estaba zapeando por las emisoras y me puse a oír una entrevista de Carlos Alsina a la ministra portavoz. La verdad es que me partí el culo de la risa. Ya escuché hace unos días otra entrevista que le hizo a Patxi López y me pasó tres cuartas de lo mismo. Cómo explicarlo? Es una sensación entre el bochorno, la risa tonta y la incredulidad. Creo que incluso me sonrojo un poco, pero claro, como lo oigo a oscuras no lo podría asegurar.

La cosa iba de lo del delito de sedición, que estos días es la comidilla tanto en la mayoría de programas de radio como en las redes. A mí la verdad es que este asunto me importa un pimiento, no tengo ningún interés en que Cataluña siga estando en territorio español, y si por mí fuera le habría concedido la independencia hace años. En el mismo momento que la pidieron, sin condiciones. Lo siento por los catalanes a los que les gustaría seguir perteneciendo a España, bienvenidos sean a otras Comunidades, pero desde mi punto de vista es imposible avanzar en la vida cuando te están poniendo todo el rato palos en las ruedas, así que tanto a los vascos como a los catalanes como a los navarros yo directamente les pondría de patitas en la calle, y me dedicaría a intentar seguir adelante con la gente que realmente no tiene ningún problema territorial. Que nos quedamos siete? Pues buenos son, pero por lo menos no perderíamos tanto tiempo, dinero y esfuerzo en intentar convencer a nadie para quedarse, chantaje va chantaje viene. Yo para estas cosas soy muy pragmática. Que queréis iros? Pos venga, puerta. Ya estáis tardando.

Bueno, tanto es así que me pasaron hace unos días una encuesta sobre el tema catalán, para ver el grado de compromiso con la causa unionista nacional, todas las preguntas había que contestarlas de 0 a 5 según se estuviera más o menos comprometido y adivinad lo que yo contesté en todas. Exacto! En todas menos en una, que contesté la opción 5. En esa preguntaban hasta qué punto estabas hasta el moño del tema. 

En definitiva, que a mí la integridad territorial de la nación me importa un carajo, vamos. Pero aun así me gusta informarme de los dimes y diretes de esto de la sedición, los indultos, la amnistía y todas esas polladas.  

La ministra portavoz decía que lo de cambiar el delito de sedición por otro tipo penal menos oneroso (concretamente la cosa se llamaría "Desorden público agravado", tócame el sisilisco) era para acercar nuestra legislación a la de los países de nuestro entorno, los de la UE. Y que además eso iba a facilitar las relaciones con Cataluña. Alsina le preguntaba que por qué tanto interés en equipararnos con Europa justo ahora y justo en ese punto y no en muchos otros en los que nuestras leyes difieren también muchísimo. Por ejemplo, la ley del indulto, mucho más estricta en otros países europeos como Alemania, donde sería totalmente imposible indultar a ningún político condenado por corrupción.  Esto también se lo preguntó a Patxi López el otro día y se puso a tartajear. La ministra poco más o menos. Yo me lo paso genial con estas cosas, la verdad. Bueno, y cuando ya le ha preguntado por lo siguiente, lo que en el argot eufemístico del Gobierno se ha dado en llamar "reformulación del delito de malversación de caudales públicos"  (en cristiano, que se puedan ir de rositas por to el morro los que desvían la pasta para usos ilícitos, o sea, para lo que a ellos les sale de los huevos) la señora se ha puesto a hablar de la paz en el mundo como si no hubiera un mañana.

A esta gente le urge hacer un Máster de caradurismo impresionante nivel Dios. Porque a ver, tienen un jefe que les da tropecientas mil vueltas en eso a todos. Sánchez puede decir una cosa y la contraria de un día para otro y defenderla con total convencimiento sin inmutarse lo más mínimo, sin pestañear, sin que se le mueva un solo músculo de la faz. Donde dije digo digo Diego y donde dije Diego ahora digo dije y donde Diego dijo dije digo diga. 

- Oiga, pero usted dijo que de ninguna de las maneras indultaría jamás a los políticos catalanes condenados por sedicion y malversación.

- Ya, pero eso lo dije hace un rato, antes de la siesta. Luego he echado un sueñecito y lo he visto mucho más claro. El indulto mola.

- Oiga pero usted dijo que...

- Ya, pero... patata. 

- Oiga pe pe pe pe pero...

Y nada, se queda el tío tan pancho.

Claro, pero este grado de caradurismo es muy difícil de conseguir. Ese temple de Sánchez, esa apostura, esa seguridad absoluta de que lo que está diciendo ahora es lo que cree fervientemente aunque media hora antes creyera igual de fervientemente justo lo contrario... joder, eso hay que trabajárselo mucho. Y no todo el mundo tiene aptitudes, aunque muchos vayan sobrados de actitudes. La gente tartamudea, se queda en blanco y echa mano desesperadamente del argumentario y lo repite como un mantra, le pregunten lo que le pregunten.

- Oiga, por qué ha dicho que cambiar el delito de sedición hará que los catalanes se sientan más cómodos? Qué relación tiene una cosa con la otra? Se supone que esto era para equipararnos a Europa.

- Eeeeeeeeh... Hummmmmmm... Bueeeeeno!  Es evidente que tenemos que adaptar nuestra legislación a la de los países de nuestro entorno porque esta ley procede del siglo XIX y está obsoleta, porque...

- Ya pero yo lo que le estoy preguntando es por qué dice que cambiando esa ley los catalanes blablabla...?

- Eeeeeeeeh... Hummmmmmmm... Bueeeeeeeeno! Porqueeeeeee... patata.

- Glups!

En fin, ya digo que a mí personalmente todo esto me importa un huevo, y que fundamentalmente con lo que me lo paso bien es con los apuros que pasan. Me encanta ver cómo van con el rollo preparado para soltarlo como papagayos, y cómo se les caen los palos del sombrajo en cuanto alguien se sale del guion previsto. Los políticos son una gente muy graciosa, como muñequitos de guiñol.

Lo malo es que no todo el mundo se lo toma igual de a cachondeo que yo. Es verdad que casi todos los días cuando acaban las entrevistas los tertulianos se suelen echar unas risas a cuenta del entrevistado de turno, incluso a veces hacen imitaciones. Pero luego terminan bastante cabreados por la sensación (bastante cercana a la realidad, creo yo) de que les toman por imbéciles.

Últimamente he notado en bastantes emisoras (naturalmente no progubernamentales) un cierto engrosamiento del vocabulario. Esto de la sedición ha tocado muchas higadillas, pelotas y pepitillas. A Losantos le ha dado por repetir como un mantra la expresión "golpe de estado a cámara lenta" y sus llamamientos a tomar las calles son constantes. Está totalmente desatado, palabrita.

Pero ya lo de la malversación, que según parece obligaría a revisar sentencias tan renombradas como las de los Ere, Noos o Gürtel... ay, amiiiiiigo, eso ya ha mosqueado a mucha más gente, eso sobrepasa con creces las idas de olla del amigo JLo. Eso toca los huevos incluso a los muy cafeteros psoeistas, que andan algunos que ya no saben para dónde mirar. No veo yo a la vil plebe muy dispuesta a tragar por ahí, por mucho que nuestras tragaderas sean ya, a fuerza del constante ensanchamiento, de un inmenso tamaño XXXL. Porque claro, es obvio que todo esto está específicamente diseñado para beneficiar a los políticos del Procès, pero es que de paso podrían salir muy muy muy beneficiados si se revisaran sus sentencias personajes tan queridos por la opinión pública zurda como Bárcenas o Urdangarín, pasando por Julián Muñoz y toda la mafia de la Gürtel. Y eso... eso ya son otros López.

En fin, la gran pregunta es... tendrán cojones? Conseguirán colar también esta patata? Y si lo hicieran... volvería a funcionar la amnesia colectiva en próximas elecciones??? Ahí lo dejo para vuestra reflexión.

jueves, 3 de noviembre de 2022

Lo siento, Su Señoría, la maté porque era mía

Está Twitter bastante revolucionado con el caso del asesinato de la niña Olivia a manos de su madre. Supongo que estaréis al tanto, imposible no estarlo. Es una de esas historias truculentas que de vez en cuando saltan a las noticias y que nos ponen los pelos de punta.

En resumidas cuentas, la madre asesinó a la hija porque la justicia le había concedido la custodia al padre, tras casi seis años de cruenta batalla legal y numerosas denuncias de ella por violencia de género que fueron sistemáticamente archivadas por distintas instancias judiciales. El día que asesinó a la niña era el que tenía que entregarla al padre. Previamente había comunicado al hermano sus intenciones: antes muerta.

Bueno, ya sabéis lo que son las cloacas tuiteras. Como de costumbre, las desgracias sirven tanto a unos como a otros para echar mierda sobre el enemigo. En este caso, como la ministra de Igualdad, que tan al loro está siempre para condenar enérgicamente cuando el asesino es un hombre, no se dio por enterada y no dijo ni mu, ominoso silencio, salieron miles de tuiteros del bando contrario a pedir su dimisión. El sempiterno hashtag #irenemonterodimision. 

La verdad es que las diferencias de criterio con estas cosas según el agresor sea hombre o mujer son tan cantosas que puedo entender la indignación de la gente, pero en mi opinión sobran los motivos y las ocasiones para pedir la dimisión de Montero y del Gobierno en pleno como para tener que usar estas dramáticas circunstancias. Del mismo modo que me da un asco tremendo cuando Montero y sus secuaces usan los casos de hombres que asesinan a sus hijos para adoctrinar y echar toda la mierda posible a "los otros", al PP, a Vox, etc. No puedo decir, por desgracia, que exista la menor sensibilidad con estos temas por ninguna de las dos partes. Son todos buitres y las víctimas les importan un huevo. Ellos sólo ven, tanto unos como otros, la oportunidad maravillosa de arrojar porquería al adversario.  

Pero en esto que, en medio de la batalla cloaquera, con todo Twitter tirando zurullos de un lado al otro, me encuentro con el vídeo de una tertulia, creo que era en el programa de Grisso, en el que un psicólogo (otro día escribiré un post sobre los "psicólogos de la tele", que es un tema sustancioso a más no poder que me tiene fascinada) define lo sucedido con la chiquilla esta como "suicidio ampliado u homicidio por compasión". Literal.

Y ahí me quedo muerta.  Tócame el sisilisco!

Por lo visto para esta pobre señora la idea de que su hija pudiera vivir con el padre era tan insoportable que prefería morir. Pero... cómo iba a dejar a la chiquilla viva en esas condiciones, sin su protección materna? Total, que en un acto supremo de amor hacia su hija decide llevársela con ella al otro barrio. Con quién mejor que con mamá? Claro, si el cabrón del ex no hubiera pedido la custodia de la criatura ella no se habría visto obligada a matarla. En resumidas cuentas, ésta es la teoría del "homicidio por compasión", que enlaza con el consabido mantra del Ministerio de Igualdad de las "madres protectoras".

- A que no tienes cojones si una tía mata a su hijo de echarle la culpa al padre?

- Que no? Sujétame el cubata.

Sí, amigos, me quedo muerta. Al parecer en estos asuntos de matar a los hijos todo depende de lo que lleves entre las piernas. Si eres un tío es violencia vicaria y es un acto de odio feroz; pero si eres una tía es suicidio ampliado u homicidio por compasión, y en definitiva es un acto supremo de amor.

Alguien aquí se ha vuelto loco y creo que no soy yo.

Entre toda la bazofia tuitera consigo encontrar un enlace bastante fiable a un informe del Ministerio del Interior, con sello y todo, en el que se ven unas cifras bastante sorprendentes. Del total de parricidios llevados a cabo en los últimos años, 50, resulta que 26 han sido cometidos por madres y 24 por padres.

Obviamente las motivaciones de todos esos parricidios son diferentes, pero tanto para ellas como para ellos. No creo que todos los tíos que matan a sus hijos lo hagan para joder a la madre ni que todas las tías que hacen lo mismo lo hagan por compasión. En esos 50 casos probablemente debe de haber de todo: adicciones, enfermedades mentales, venganza contra el cónyuge, o simple maldad sin más... en fin, que cada caso será un mundo.

Por eso me resulta tan difícil entender que sistemáticamente cuando es un tío el que lo hace salten como fieras los de siempre, los de la violencia vicaria, a sentenciar, sin tener ni la más remota idea de lo que haya podido pasar. Y al revés, cuando es una tía, automáticamente haya que excusarla de algún modo, incluso si hace falta echándole la culpa al marido. Es más, preferiblemente, echándole la culpa al marido. Es queeeeeeee... si el tío no se la hubiera querido quitar; es queeeeee.... la pobre estaba muy deprimida, la separación la había dejado hecha polvo.

Oiga, un poquito de respeto, para empezar hacia las víctimas, que no merecen gradaciones ni niveles. No merecen ser de primera o de segunda división según te haya matado tu padre o tu madre. Y después un poco de respeto a la inteligencia de la gente. Vale que haya quien se trague todo lo que le echen y vaya repitiendo mantras, de uno u otro bando, como papagayos. Pero creo que somos muchos los que no comulgamos con ruedas de molino, los que sabemos que la vida es mucho más complicada que todo eso y que en cada uno de esos 50 casos tiene que haber una historia distinta. Y que hay hombres malos como hay mujeres malas; y hombres enfermos y mujeres enfermas. 

Y no vale todo en nombre de según qué doctrinas. Ni tiene justificación ninguna lo que hizo José Bretón con sus hijos, o el padre de las pobres niñas de Tenerife, ni lo tiene esta señora, esta "madre protectora", esta "homicida por compasión", ni la madre de la pequeña Yaiza, que la mató porque su marido la había dejado por otra señora, y ella quería devolverle la pelota con lo que más daño le pudiera hacer.

Los que está claro que no tienen culpa de haber nacido con esos padres y esas madres son los pobres chiquillos.

Ya está bien de usar a estas criaturas unos y otros, unas y otras, para sus propios fines de mierda. Al final esos niños nunca volverán, y los únicos que tienen que vivir con eso el resto de sus vidas son los progenitores que quedan vivos y el resto de la familia. Abuelos, tíos, primos, hermanos que probablemente nunca podrán superar ese trauma. Un poquito de consideración hacia ellos, por favor.


viernes, 28 de octubre de 2022

Para los fans curiosones ahí van mis contestaciones

Me pregunta un compañero del curro (el mismo que me preguntaba por Rociito), entusiasta lector de mi blog, que por qué no me presento al certamen de relatos que organiza la institución en la que trabajo. Es algo que ya me ha preguntado antes otra gente, al igual que me han animado a escribir cuentos, incluso novelas... en fin, teniendo en cuenta que los que lo hacen me aprecian como escritora, cosa que valoro y agradezco, creo que les debo una explicación.

Para mí este blog es un hobby. Nunca he pretendido que sea otra cosa ni se me ha pasado por la cabeza dedicarme en serio a escribir, con todo lo que eso conlleva: disciplina de trabajo, tiempo del que no dispongo... etc.  Pude fantasear en mi juventud, como mucha otra gente, con ser escritora profesional, pero luego tomé decisiones que me llevaron por otro camino, y puedo decir que hoy en día tengo un trabajo que me gusta muchísimo, que me permite vivir bastante bien de acuerdo a mis necesidades, que no son muchas, y que en general llevo una vida que podría describir como privilegiada. Lo de la escritura podría haber sido una frustración personal si no fuera porque tengo mis dos blogs y eso me permite desarrollar esa faceta mía creativa sin ningún tipo de agobios ni presiones. Escribo cuando quiero, cuando tengo algo que contar, cuando dispongo de tiempo y cuando me apetece. Y es lo que me hace feliz, que no suponga ninguna carga ni obligación. Eso es precisamente lo que me gusta.

No participo en certámenes de relatos y cosas así porque, para empezar, no soy buena escritora de ficción. Mi espíritu crítico y, sobre todo, autocrítico me impide ponerme a escribir mierdas. Y reconozco que no tengo talento para eso. Sí lo tengo, por ejemplo, para el periodismo. Creo que habría sido una gran articulista si me hubiera dedicado a ese oficio. Pero bueno, ya digo que mi blog me quita ese gusanillo. No necesito más. Aunque igual la vida en algún momento me sorprende y lo termino haciendo ya cuando vaya con bastón, si es que llego. Vete a saber, la vida da tantas vueltas! Pero vamos, que hoy por hoy mi lema vital es muy sanchista, no es no.

Es lo mismo que la cuestión laboral. También este mismo compañero, que es bastante curiosón como podéis comprobar, me inquiere sobre un posible ascenso en el trabajo. Parece ser que se habla, se rumorea, etc., que podría aprobarse en mi Universidad una nueva categoría a la que, por mi formación académica, yo podría acceder. La verdad es que tengo 0 interés. Muy fácil y muy tirado me lo tendrían que poner, en caso de que eso se aprobara finalmente. Por qué? Pues porque yo he llegado en mi vida profesional al absoluto Nirvana. Lo dicho, tengo un trabajo que me encanta y un sueldo más que suficiente para mi estilo de vida. No voy muy sobrada pero jamás he estado en números rojos. Y para lo que son los tiempos que corren me puedo dar con un canto en los dientes. Mis necesidades vitales están más que satisfechas, y encima el summum de los summumes, trabajo a diez minutos andando de mi casa. Hay días que en el rato del desayuno saco a pasear a mi perra. Quién da más? Nadie.

Me siento supervalorada en la biblio. También creo que me lo curro bastante, pero al ser un trabajo que me gusta no me cuesta nada. Soy completamente feliz en este lugar, y en mi vida en general todo transcurre tan peligrosamente balsámico que me da hasta miedo. Ya sabéis que siempre pienso que la tragedia está a la vuelta de la esquina, y cruzo los dedos. No cambiaría mi vida actual por nada en el mundo. Si tuviera la posibilidad de ascender en mi trabajo y cobrar más prácticamente por la cara y sin cambiar de sitio, por supuesto que lo haría. Tampoco soy imbécil. Pero si tuviera que hacer algún tipo de esfuerzo más allá de compulsar unas cuantas fotocopias o si hubiera la menor posibilidad de que me trasladaran a otro sitio, palabrita, ni por mil euros más ni por dos mil ni por cuatro mil. No es no, y punto. No me compensa la pasta. 

Así que ésa es la situación y aquí están mis explicaciones. Seis puntos básicos, para resumir:

1. No voy a dedicarme a escribir otra cosa distinta a lo que ya escribo. 

2. Me siento plenamente satisfecha con mi vida tal y como está.

3. Me importa medio pimiento que se cree nueva categoría laboral o se deje de crear.

4. No voy a hacer ni medio curso inútil y absurdo para engrosar mi curriculum.

5. Tener mi curro a diez minutos de casa es el mayor lujo que nunca pude imaginar. No tiene precio.

6. La vida es bella y de aquí no me echan ni con agua hirviendo.

viernes, 7 de octubre de 2022

No voy a hablar de Tamara, pues la actualidad no para

La verdad es que estaba pensando en escribir un post sobre el caso Tamara-Íñigo Onieva (Íñigo Loniega, como lo llaman en la crónica rosa de JLo) cuando de repente empiezo a oír hablar por todas partes del caso de la residencia estudiantil para pijos que ha sido declarada públicamente como el horror de los horrores de la violencia machista. Y no, no me he podido resistir. 

Qué queréis? Me puede. Yo veo a Ángels Barceló o a Julia Otero terriblemente escandalizadas, con un ataque de ofendidismo feminista agudo y, lo confieso, es como si me pusieran un cohete en el culo. Allá voy como las motos.

Bueno, supongo que estaréis al tanto. Resulta que se han difundido unas imágenes de unos tíos chillando desde un colegio mayor y llamando putas y ninfómanas a las tías de la residencia de enfrente. En principio sólo sale este vídeo y, claro, es como una berrea humana. Ahí un montón de tipos más salidos que el pico una plancha soltando barbaridades, que si os vamos a follar a todas, que si tal que si cual. Da bastante repelús, la verdad.

Bueno, que salen el presidente, todas las ministras, Echenique (sí, el de "chúpame la minga Dominga"), toooooooda la fauna feminista de siempre a poner el grito en el cielo. La violencia machista, intolerable, esos potenciales violadores, esa manada de bestias pardas... en fin, lo de costumbre que suele acompañar a este tipo de historias.

Pero luego sale la segunda parte del vídeo, y ya es cuando te quedas to loquísima, porque en él aparecen las muchachas del colegio mayor de enfrente chillando ellas también a los potenciales violadores, y no parecen estar muy enfadadas ni ofendidas que digamos, sino que yo diría que están participando de la juerga bastante activamente y que se lo están pasando francamente bien.  Yo diría incluso que están burlándose de ellos y retándolos. Probablemente los niñatos estos de familias ricas que viven en residencias estudiantiles carísimas, normalmente de alguna congregación religiosa, tienen estas extrañas formas de divertirse.  Bueno, por mi parte no hay problema, yo los dejaría tranquilamente disfrutar de sus gilipollescas tradiciones hasta que se extinguieran como especie de forma natural.

En fin, de inmediato la prensa en pleno se planta en la puerta de la residencia de las pijas y éstas son interrogadas al respecto. Cómo se sienten, qué les parece que los vecinos de la residencia masculina les suelten todas esas perlas que tanto han indignado a la opinión pública y a las autoridades competentes. Las pijas, bastante flipadas por el revuelo que se ha montado, dicen que es una especie de ritual que se realiza todos los años, que los de enfrente son amigos, que se conocen y que ellas no se sienten en absoluto agredidas ni insultadas ni nada de eso. Que todo este asunto se ha salido de madre y que no entienden el follón que se ha organizado.

Por su parte el director del colegio masculino sale a dar explicaciones. Que él no sabía nada de nada, que se tomarán las medidas pertinentes y serán expulsados los responsables. Al final creo que han expulsado al que empezó la algarada y poco más. Como no podía ser menos, la fiscalía interviene de oficio y procede a investigar los hechos como... oh, cielossssss, posible delito de odio. Sí, flipad. Este tipo de actuaciones no se pueden consentir y hay que proteger a esas muchachas del salvajismo machista de esos energúmenos. Escándaloooooooo, es un escándaloooooooo!!

Escucho por la tarde en "Julia en la onda" a la susodicha afirmar que aunque las chicas no se sientan agredidas el resto de la sociedad tiene que hacerles ver la clase de violencia que han padecido sin ser ellas conscientes. Hay que abrirles los ojos para que se den cuenta de que son víctimas. No importa que ellas piensen que eso era un juego y estuvieran disfrutando tanto como ellos. Julia y toda la gente biempensante de moral intachable considera que eso es intolerable y punto.

El pobre Juan Soto Ivars, que está esa tarde en la tertulia, como siempre en franca minoría, intenta hacerle entender que un rito debe ser leído dentro de su propio código, es decir, que aunque a la gente que no participa en él le pueda parecer absurdo, incluso inmoral, quien está dentro de ese código juega con sus propias reglas. Pone como ejemplo los niños que juegan a policías y ladrones y hacen como que se pegan tiros y se matan. O a indios y vaqueros. O a médicos y enfermeras. Vamos, que no es frecuente que un chaval sea un asesino porque le guste mucho jugar a policías y se infle de disparar y "matar" a sus amigos. Nada de eso convence a Julia ni al resto de contertulios. Esto es ofensivo, esto es inmoral, esto es machista, esto es inaceptable, por muy ritual que sea. Y a esas muchachas hay que sacarlas de su grave error al admitir como normal esa clase de trato vejatorio.

Para Ivars éste es un juego acordado en el que los participantes de ambos bandos ponen sus reglas y las aceptan.  Se han puesto de acuerdo para intercambiar palabras soeces, agresivas en cualquier otro contexto, pero no en éste en el que hay un pacto entre los jugadores. Las chicas defienden a sus amigos no porque sean unas pobres víctimas alienadas sino porque estaban de acuerdo con ellos en llevar a cabo este ritual, que a mí me puede parecer y de hecho me parece de perfectos imbéciles, pero que a ellos les parece superdivertido. No creen hacer daño a nadie, y ciertamente no lo hacen, porque es algo que se repite todos los años y, que se sepa, nadie ha agredido ni violado a nadie a consecuencia de esto. Pues nada, son unas víctimas de violencia machista, tanto si quieren como si no. 

El hecho de que ellas mismas hayan grabado esos vídeos, al igual que ellos los de las chicas chillando al otro lado, y de que año tras año los cuelguen en sus redes sociales y tengan un montón de likes unos de las otras y viceversa no parece importarle a nadie.

Justamente hoy, mira por dónde, ha entrado en vigor la polémica ley conocida como del "sólo sí es sí". Ya sabéis: "hermana, yo sí te creo", mujeres empoderadas, mujeres que sabemos lo que queremos, que no admitimos que nos digan lo que tenemos o no que hacer. En fin, eso, que sólo sí es sí. Salvo que el sí sea a algo que a mí no me guste, claro. Entonces me importa un pimiento si dices sí o si dices pollas en vinagre. Me importa un huevo lo que digas, lo que repitas, lo que pienses y lo que sientas. Y si yo digo que te tienes que sentir como una víctima te callas y te sientes como una víctima. O qué coño te habías creído, so niñata de mierda??


domingo, 18 de septiembre de 2022

La tragedia ha sucedido, la Caneli me ha mordido

Dicen que la calle es una jungla, y para mí desde luego lo es. Un verdadero territorio comanche para el que tengo que armarme de valor antes de adentrarme.

Cuando salgo a pasear por mi barrio cualquiera que me viera podría pensar que soy una borracha 24/7, a tiempo completo. Tal es mi constante zigzagueo de acera a acera sin aparente sentido. Pero ese sentido existe, y aquí lo voy a explicar.

Hay un montón de puntos negros por los que no puedo pasar, algunos por mí misma y otros por mi perra. Lo cual me obliga a estar todo el tiempo cruzándome de acera para evitar los peligros de esa jungla de asfalto.

Yo tengo básicamente dos zonas de peligro que a su vez se diversifican: bares y peluquerías.

Empecemos por las peluquerías. Está la del "estilista", del que ya he hablado por aquí otras veces. El artífice de las dos catástrofes capilares más tremendas de mi vida, la del ahuecador que me dejó como Donna Summer, y la más reciente, la de las mechas, que salí con un rubio a lo Lomana. Ambas veces me fui llorando y juré no volver a acercarme por su puerta. Tal es mi aversión por el estilista que me cruzo de acera sistemáticamente cuando su peluquería está abierta.

Luego está más arriba de la calle otra peluquería a la que dejé de ir cuando el dueño me invitó a una fiesta sadomaso a la que iba con su marido, para que yo asistiera en plan dómina para el público hetero. Yo iba de higos a pepinos a cortarme las puntas, proceso que como mucho podía durar diez minutos, pero al final me tiraba allí la tarde entera con el tipo contándome su vida sexual al completo. Se ve que el tío me tomó cariño cuando se dio cuenta de que yo tenía cierta apertura mental, pero las chapas que me daba no tenían final. Lo fui soportando estoicamente hasta el día de autos en el que me invitó al club. "Eres la dómina perfecta", me dijo. No he vuelto a pasar por delante de su peluquería, porque encima tengo que confesar que le dije que sí. A ver, me cuesta mucho decir que no cuando me proponen cosas, porque no soporto que me den la paliza para intentar convencerme, así que digo que sí a todo y me quito a la gente de encima. Pero claro, luego me tiro años escondiéndome para que no me vuelvan a pillar.

Pasemos a los bares. Concretamente al que eludo con más ahínco.  Éste es un caso parecido al anterior.  No paso por delante porque una vez, un día de éstos tontos en los que te pones a charlar y a contarle tu vida a los camareros, uno de ellos me pidió salir, y claro, le dije que sí, como es mi costumbre. No tenía ganas de liarme en explicaciones mil para excusarme por mi negativa. Porque yo soy incapaz de decir sencillamente "no", o "no quiero" o "no puedo" o "no me apetece". No, yo me lío y me lío, y empiezo "no, mira, porque ahora mismo blablablabla...", y al final termino contando mi vida y milagros y quedo igual de mal o peor que si hubiera dicho un simple "no".  Excusatio non petita accusatio manifesta. Creo que mis padres en ese aspecto no me educaron demasiado bien. Una cosa es ser educada y otra ser imbécil.

En fin, la cuestión es que llevo siglos sin pasar por delante de ese bar. Últimamente le he echado valor y he pasado un par de veces, más que nada porque de eso hace ya 6 años y no creo ni que ese camarero siga trabajando allí. Es más, no creo ni que se acuerde de mí, pero por si acaso, es tal mi pavor de que me recuerde que aquel día le dije que sí que... pues eso, a la acera de enfrente.

Luego están los otros bares, que en mi calle hay seis nada más y nada menos. Nooooooo, no me ha pedido nadie más de salir, no os asustéis. Lo que pasa es que en el barrio hay varios vecinos muy chapas, de ésos que te pillan y es imposible escapar de la paliza mental. Y curiosamente con frecuencia están en las terrazas de alguno de esos bares. Entonces siempre que me es posible intento evitar pasar por delante de esas terrazas. Lo cual se complica bastante en un tramo concreto en el que hay un bar justo frente al otro. En ese caso siempre tiendo a cruzar por el que menos gente haya, jugándome el pellejo a cara o cruz.

En fin, como comprenderéis mis paseos por el barrio son bastante complicados y ese zigzag aparentemente arbitrario tiene un sentido muy específico. Pero todo esto se complica aún más cuando unimos a mis zonas negras las de la Bimba, que es con quien mayormente paseo. Porque tengo que combinar mis fobias personales con las suyas, que en resumidas cuentas son... todas las perras del mundo.

Así pues, yo voy caminando tranquilamente por mi acera, esperando para cruzarme en el siguiente obstáculo, pero veo de lejos a alguien acercarse con otro perro. Si la Bimba sigue tal cual sé que es macho y no hay problema, pero si la veo ponerse tensa y gruñir en la lejanía, ya sé que tengo que marcarme una 3.14. O sea, cruzarme o darme la vuelta o coger una calle lateral. La tragedia se masca en cuanto la Bimba olisquea a una rival. No es que vaya a pasar nada porque yo la llevo atada y bien atada con su correa, pero la verdad, la situación es desagradable. No hay ninguna necesidad de pasar ese mal trago, huyo del conflicto y aquí no ha pasado nada. Así que mis paseos con mi perra son un constante ir y venir para adelante y para atrás, ya digo que aparentemente sin sentido, pero con todo el sentido del mundo.

Y por fin está el peligro último y más acuciante: la Caneli. La Caneli es la perra de las vecinas del bajo de mi bloque. Y no es tanto peligro por ser la archienemiga principal de la Bimba, sino porque sus dueñas se pasan la vida con la puerta abierta y con la perra suelta. Como viven la madre y la hija enfrente una de la otra y la perra va de un piso al otro, pues la Caneli campa a sus anchas por el portal.

Ya hemos tenido algún que otro rifirrafe, pero hasta el día de hoy lo habíamos podido solventar. Antes de entrar al portal yo siempre miro si la Caneli anda por allí, y si está doy un toque y ellas la encierran en alguno de sus pisos. Si bajo y oigo a la Caneli aviso, "que voyyyyyyyyy", y ellas la encierran.  No sé cómo, sabiendo que es una perra asesina, la tienen suelta todo el tiempo, la verdad. Tú ves a la Caneli y te la quieres comer de bonita que es. Chiquita, es un peluche, blanquita, un poco tuerta, bueno, bastante tuerta... supercariñosa. Cuando voy sola sin la Bimba me encanta achucharla y darle besos. Yo la quiero y sé que ella me quiere. Pero vamos, no deja de ser un encantador peluche asesino.  A mi hijo, un día que sacó a la Bimba,  ya le intentó morder, pero como es deportista y tiene los gemelos como piedras probablemente la Caneli se quedó sin diente.

Y a mí me ha tocado hoy. Aparentemente no había peligro en el portal, así que entramos la Bimba y yo tranquilamente, pero justo cuando íbamos a empezar a subir las escaleras se abre la puerta del bajo y sale la Caneli toda enloquecida, como toro por la puerta de toriles. Yo tiro de la Bimba y corro escalera arriba pero la Caneli se me adelanta enfurecida. Levanto a la Bimba con la correa pero veo que la va a morder, que la va a morder sin remedio, y entonces.... meto mi pie entre las dos a modo de barrera. 

Se mascaba la tragedia. La Caneli ya iba toda loca con la boca abierta dispuesta a hincar el diente... y lo hincó. En mi dedo gordo del pie derecho. En la barrera. Y yo con sandalias.

Me hizo la pedicura en un pispás. Menos mal que es un moco de perra, si llega a ser un poco más grande me arranca el dedo. La hijaputa se agarró en plan garrapata y tiró sin compasión. Resultado, el esmalte de uñas rosa se lo ha tragado enterito y me ha abierto una brecha en el dedo por la que ha empezado a salir sangre a raudales. Bueno, no tan a raudales, la verdad. Sangrecilla, no vamos a exagerar.

En fin, me he limpiado, me he desinfectado, Betadine... lo propio del caso. Al rato ha llamado a la puerta una de las dueñas de la Caneli, que es enfermera y no estaba cuando ocurrió la tragedia. Ha subido a mi casa con su arsenal sanitario y me ha hecho una cura del dedo que yo creo que no ha hecho en toda su vida profesional. Ha gastado medio bote de Cristalmina y como doscientas gasas. Me ha asegurado que la Caneli está vacunada de todo y que le hicieron una limpieza de boca con antibióticos incluidos la semana pasada. Que puedo estar tranquila, que de esto no me muero.

En definitiva, estaba cantado que algún día sucedería. La guerra entre la Bimba y la Caneli tiene que cobrarse víctimas, esto es así. Espero que mi dedo se recupere sin problemas, y mañana en cuanto me quite las veinte gasas que me ha puesto la dueña de la Caneli me volveré a pintar mi uña de rosa.

Sin embargo presiento que esto sólo ha sido la batalla inaugural. Una vez que la Caneli ha hincado el diente, quién sabe si no le ha cogido el gusto a la sangre... a mi sangre, y no lo volverá a intentar a la menor ocasión. Menos mal que ahora llega el invierno y me planto las botas de aquí a dos días, y ahí la Caneli se deja los dientes también. Ya os seguiré informando. 

Amigos, mucho cuidado, no son meras palabras. Esto es la jungla.

martes, 13 de septiembre de 2022

Homenajeo a Marías porque adoro sus manías

Llevo tiempo sin escribir, aparte de por la pereza veraniega, la verdad es que hay pocos temas que me motiven lo suficiente como para dejar mis otras aficiones y sentarme a dar la chapa.

Pero no puedo dejar de dedicarle un post a una de mis personas favoritas. Han muerto otros muchos escritores en estos tiempos y no he sentido esa necesidad, pero para mí Javier Marías era alguien muy especial. Y no tanto por su faceta como novelista, que no me llamaba demasiado la atención. Para mi gusto como narrador siempre ha sido muy barroco, demasiado aficionado a la sintaxis embrollosa y a las tramas tortuosas y rocambolescas. Sus novelas nunca me han atrapado y cuando las he leído siempre me ha costado bastante engancharme. Yo como lectora no soy tan exquisita, las cosas como son.

A mí me gustaba mucho más Marías en su faceta de articulista. Durante años lo seguí con fervor. Tenía suscripción con El País y cada domingo acudía con todo el entusiasmo del mundo a comprar El País Semanal, básicamente por él. Tan básicamente que en cuanto me sentaba a desayunar su artículo era mi regalo, era casi lo único que me interesaba de la revista, el aditamento imprescindible para un perfecto desayuno dominical. Marías y mi bandeja. Marías y mi tostada. Marías y mi terraza. Marías y mis piernas al sol.

Me cagaba en to su nación las semanas que dedicaba su artículo al fútbol. Porque aunque lo leía también el tema no me apasionaba, la verdad. Creo que Marías es la única persona en el mundo que ha conseguido que yo lea algo sobre fútbol. Bueno, aparte de mi hijo, que es futbolista, y lógicamente leo todo lo que se escribe sobre él.  Mi hijo y Marías, y pare usted de contar. Ahí termina mi relación con el fútbol.

Y tampoco es que estuviera de acuerdo con él en todo. Es más, yo era una de sus principales víctimas en su famosa faceta de pitufo gruñón destroyer. Javier despotricaba de casi todo lo que yo soy. De los dueños de perros (servidora), de los ciclistas de ciudad (servidora), de los amantes de verbenas y festejos (servidora), de los usuarios de redes sociales (servidora)... Vamos, que rara era la cosa en la que coincidíamos. Pero es que me encantaba cómo refunfuñaba del mundo, aunque ese mundo fuera yo misma.

Sí había algo en lo que me identificaba mucho con él. Algo básico. Ese cierto extrañamiento hacia la gente. Ese sentirse bicho raro. La fobia a la conversación vacua, a la charla insustancial. En cambio, el amor por las reuniones de amigos, de personas queridas. El gusto por las conversaciones interminables con tu gente. El disgusto por el parloteo vano, trivial. En definitiva, eso, ser bicho raro. Y saberlo, y asumirlo. Y también que te dé bastante igual lo que los demás piensen de ti. 

Todo eso me unía a Javier. Más que su literatura, más que su pasión por inventar historias, me unían nuestras rarezas. Porque aunque muchas de sus fobias no fueran mis fobias, incluso aunque muchas de sus fobias fueran yo misma... Ayyyyyyy, cómo le entendía!!  Cómo me hubiera gustado contarle mis ingeniosas estrategias de huida, que probablemente eran muy parecidas a las suyas.

Javier, ya sé que los homenajes están muy manidos y que ni a ti ni a mí nos gustan demasiado. Pero me da igual, tan igual como te daba a ti lo que pensara la gente que no era tu gente, tan igual como me da a mí lo que piense la gente que no es mi gente. 

Yo necesitaba decirte todo esto. Tú y yo sabemos que no estás en ninguna parte y no lo puedes leer, pero también sabemos que decirlo consuela. 

Y mucho.

Adiós amigo. 

Firma: Perrófila, ciclista, fiestera y tuitera.  Amos, lo peor.

sábado, 3 de septiembre de 2022

Vocabulario de base pa seguir este desfase

Queridos amigos, ya sé que he estado un poco perdida, pero el verano es así, me dispersa una barbaridad. No obstante he seguido muy pendiente de las idas y venidas de Rociito y sus movidas familiares, que han copado buena parte del salseo televisivo. Y como no sé si estáis al tanto o no de todo esto me ha parecido necesario aportar un vocabulario básico sobre el tema, por si os metéis en Twitter o leéis algún artículo al respecto y queréis enteraros de algo.

Como sabéis, hay dos mareas que luchan a muerte en Twitter. Son la marea fucsia, partidarios de Rociito, y la marea azul, detractores cien por cien. Yo no pertenezco a ninguna de ellas pero simpatizo grandemente con los azules porque Rociito me parece un tostonazo de tía, además de piradísima y malafollá nivel Dios. Así que aquí va mi vocabulario elemental.

ALIMAÑAS. Es como llama Rociito a la familia de su difunta madre, y en general a todo el mundo que a ella le cae mal.

APOYOROCIO. Es el hashtag que usan a diario en Twitter las seguidoras de Rociito, seguido del día y de la inicial del mes. Trending Topic a diario.

CAMPURRIANAS. María Teresa Campos y sus hijas Terelu y Carmen Borrego. Amigas de Rociito y  defensoras a ultranza de su causa.

CARRASCOÑO. Es como se conoce entre las fuerzas rebeldes a Rociito, por su inquietante propensión a hablar de su coño y del de otra gente. Que si aquella no tiene coño, que la otra sí, que si mis hijos han salido de este coño. Más o menos cada cuatro palabras cae un coño, de ahí el sobrenombre.

DOCUFAKE, DOCUKAKA, DOCUTROLA, DOCUTRUÑO, etc. Dícese de la documierda de Rociito.

EL SER. Es como llaman Rociito y sus fanáticas a su ex-marido, Antonio David Flores.

FÁBRICA DE LA TROLA.  Es como se conoce entre la tropa azul a la productora de los docutruños de Carrascoño, "La fábrica de la tele".  Término acuñado por Federico JLo en su "Crónica rosa".

GUSILUZ o GUSINLUZ. Alias de Fidel Albiac, marido de Rociito. Ella dice que es un ser de luz. Término acuñado por la simpar youtuber Maica Vasco.

JAURÍA. Según Carrascoño, la familia de su madre. (Véase ALIMAÑAS)

MALDICIÓN DEL GUSILUZ. Es como llaman Maica Vasco y sus seguidores a la maldición que recayó sobre los colaboradores de la Fábrica de la trola desde que Carrascoño y su Gusiluz, la pareja Iberdrola, apareció por allí. Accidentes inexplicables, escayolas a cascoporro, desprendimientos de retina, cogidas de toros... una serie de acontecimientos sólo entendibles desde un gafamiento de altísimo nivel.

MAMACHICHIL. Perteneciente o relativo a las mamachichos.

MAMACHICHOS o MAMACHICHIS. Dícese de los miembros, mayormente femeninos, de la marea fucsia, defensora de Rociito. El término fue acuñado por la youtuber Maica Vasco por ser una buena representación gráfica del nivel neuronal del colectivo fucsia.

NINICOÑO. Es como se conoce entre los rebeldes a Rociito, por haber sido una nini toda su vida y además tener todo el día el coño en la boca. (Véase CARRASCOÑO)

PAREJA IBERDROLA. Rociito y su marido Fidel Albiac. Término acuñado por Maica Vasco que hace referencia a Albiac, según Rociito, un ser de luz. 

PAREJA IBERTROLA. Variante de la anterior, pero en conjunción con la Fábrica de la trola.

TRINKERS. Es como llaman las mamachichos a los de la marea azul, detractores de Rociito. Se refieren al ex-marido de la susodicha, Antonio David Flores, que era Guardia Civil y fue expulsado del cuerpo por quedarse con el dinero de las multas. De ahí "trincamultas" y de ahí sus defensores, los "trinkers".

VIOLENCIA VICARIA. Es el mantra de las mamachichos cada vez que ven una foto en Instagram de la familia Flores (la de Antonio David) haciendo algo juntos. Dicen "violencia vicaria, violencia vicaria" y ponen ellas una foto al lado de José Bretón o de cualquier otro cabrón que haya asesinado a sus hijos. Para ellas colgar en IG o en Facebook unas fotos familiares montándote en los cacharritos en la feria de Málaga viene a ser más o menos como asesinar a tus hijos y quemarlos o tirarlos al mar. Y por supuesto el sufrimiento de Carrascoño al ver esas fotos de sus hijos divirtiéndose felizmente es equivalente al de las madres de esos niños asesinados. En fin, ya os digo que las mamachichos están como putas cabras, un colectivo muy perjudicado neuronalmente.

YOMEREBELO. Es el hashtag que usan a diario los de la marea azul en Twitter, seguido del día y la inicial del mes. Trending Topic casi todos los días y revolcón a las fucsias.

Pd. Este vocabulario lo iré ampliando según me vaya acordando de nuevos palabros sobre la materia.

Pd2. Para quien esté más interesado en profundizar (advierto que esto es todo un mundo paralelo y que se sabe cuándo se entra pero no cuándo se sale porque es altamente adictivo) recomiendo los vídeos de dos fantásticos youtubers, Albert Domenech y Maica Vasco, ambos analistas de salseo. Albert es periodista y más seriecito, pero con Maica te partes el culo de la risa.  Su frase favorita es "el manicomio no defrauda". Una verdad como un templo.