viernes, 8 de enero de 2021

La tapa

 - Buenos días, venimos a comprar una tapa de váter.

- Ha tomado las medidas de la taza o sabe la marca?

- Pueeeeees... no. La quiero universal, que valga para todos.

- Ya, señora, pero la universal puede no encajar bien según sea el tamaño de la taza. Por eso es importante saber el modelo o al menos conocer las medidas. Puede hacerle una foto y con eso nos valdría.

- Ah vale, pues entonces mejor vamos y le hacemos la foto y venimos con ella. Hasta qué hora abren?

- Hoy hasta las 3 porque como es Nochebuena no abrimos por la tarde.

- Perfecto, pues nos vamos y a ver si nos da tiempo.

Ya en la calle.

- Qué hacemos? Vamos, le hacemos la foto y volvemos o nos llegamos luego más tarde?

- Sí, claro, y compramos la tapa del váter y nos vamos con ella debajo el brazo a tomarnos la cervecita de Tardebuena.

- Bueno, pues casi mejor lo dejamos para la semana que viene.

- Oye, mamá, acabo de caer! Juan está en casa! Que haga la foto y nos la mande!

- Es verdaaaaaad! Cómo no se nos habrá ocurrido antes? Ahí no hemos estado finas.

- Pos al de la tienda tampoco se le ha ocurrido preguntarnos si había alguien en casa.

- Ahora mismo le mando un audio.

AUDIO

- Cucha, Juan, que hemos venido a comprar la tapa del váter y nos hace falta una foto. Haz el favor de hacer una y mandármela, pero asegúrate de que está limpio. No me la vayas a mandar con un muñequito flotando o con un dibujito. Date prisa, que estamos esperando.

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- Hola, aquí estamos otra vez. Nos ha mandado una foto de la taza mi hijo. Aquí la tiene.

- Huuummmmm! Yo diría que es un Roca, pero no estoy seguro del todo. Pacoooooooooo, ven a ver esta fotooooooo!

- Parece un Roca, sí, pero mejor mándale la foto a Pepe al Polígono, que él lo sabrá mejor.

- Le voy a mandar la foto a un compañero que es un genio de esto. Taza que ve, taza que identifica de momento.

- Sí que parece un genio, sí.

- Dice Pepe que cree que es un Gala pero que necesita otra foto desde más arriba, y que se vea el modelo.

- Vale, se lo digo a mi hijo.

AUDIO

- Juan, que hagas más fotos de la taza desde distintas perspectivas. Y procura que se vea la marca, que está por lo visto en la tapa de la cisterna. Ah, y no hace falta que salgan al ladito tus zapatillas hechas polvo.

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- Aquí tiene las fotos. 

- Ah, pues sí, es Gala, llevaba razón Pepe.

- Y tiene la tapa para ese váter?

- Pues yo creo que la que le corresponde es el modelo Diana, pero mejor lo consulto con Pepe. Un momentito.

- Vale.

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- Que dice Pepe que sí, que es el modelo Diana pero de ése aquí no nos queda, tendría que llegarse al Polígono a por él.

- Bueno, entonces ya nos llegamos la semana que viene porque hoy no tenemos tiempo. Muchas gracias.

- De nada, señora, para eso estamos. Feliz Navidad. 

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- Madre mía, qué odisea para comprar una puta taza de váter. Poco más y le tenemos que enseñar el culo, como el del chiste.

- Y lo de las fotos a todo color ha sido de traca. Ese reportaje documental de la taza de nuestro váter paseándose por toda Córdoba. Y con las pantuflas cutres de Juan al lado, jajajajaja! Lo mismo hasta se hace viral, te imaginas?

- Oye, te has dado cuenta de que el modelo de la tapa es Diana de Gala?

- Hosssstia, es verdaaaaaad! Quién coño le pondrá los nombres a las tapas de váter?

- Pues no sé, pero quien sea tiene que ser un cachondo mental.

- O un psicópata, según se mire.

- Pozí.


martes, 15 de diciembre de 2020

Luces

Este año me he vuelto loca. He puesto mi casa que parece una feria. Luces por aquí, luces por allá, no queda un rincón sin decorar y sin iluminar. Tal ha sido mi obsesión por el alumbrado navideño que he contagiado a toda la familia, que se ha lanzado en tropel a la caza y captura de luces de todos los colores, formas y tamaños.

No sé, no sabría explicar qué bicho me ha picado. Pero de repente cuando salgo a la calle, esa calle vacía por la noche, sin luces de bares y comercios, que da hasta miedo pasear por ella, voy dando gracias íntimamente a todos aquellos que se han molestado en poner alumbrado exterior en sus casas y contribuyen con ello a alegrar esas vías tristes y solitarias que me recuerdan que ésta no es una Navidad como cualquier otra. La falta de ambiente navideño en el barrio necesito suplirla con el del calor de los hogares.

Voy mirando las ventanas de mis vecinos buscando desesperadamente esas luces, y me hago amiga del alma de todos los que han decorado sus balcones y terrazas. Me confortan, alegran mis paseos perrunos,  esa rutina de obligado cumplimiento para los que tenemos mascotas caninas. Me siento como la cerillera del cuento, que miraba por las ventanas para sentir el calor de las chimeneas y estufas desde el frío asfalto. La ruta meatoria de mi perra está marcada por esas luces, que son como mi estrella de Oriente. Las voy siguiendo en mi paseo y la Bimba se va meando en todos los arbolitos que encontramos en nuestro recorrido. Y mientras ella va dejando su correspondiente rastro yo miro obnubilada las bombillas de colores, que se encienden y se apagan formando diferentes dibujos luminosos. Y sí, le doy gracias a quien las haya puesto, con el convencimiento de que lo ha hecho para alegrarme la vida.

Ése es el motivo por el que yo también he decorado mi casa en un estilo a medio camino entre el Corte Inglés, el Mouline Rouge y el puticlub Las Vegas. Intento contribuir a esa fiesta de color y al mismo tiempo devolver el favor. Me hace ilusión pensar que cuando otras personas pasean y ven a lo lejos las luces de mi casa es un poco como si las invitara a pasar, a sentarse en mi sofá y a tomar algo calentito. Siento que algunas se quedarán, igual que hago yo, mirando e intentando adivinar quién vive ahí, cuántos somos, qué estaremos haciendo.

En realidad mi faceta de pequeña cerillera viene de lejos; siempre me ha gustado mucho curiosear los interiores de las casas. Pero ha sido ahora, con la pandemia, cuando esa afición se ha convertido en pasión. Y es ahora, en Navidad, cuando esa pasión se ha traducido en una locura psicodélica. Quiero luces luces luces por todas partes, quiero noches rabiosas de guiños luminosos.

No termino de entender el pastizal que se han gastado muchos ayuntamientos en iluminar las calles del centro. No se trataba este año de evitar al máximo las aglomeraciones? No se trataba de no incitar a la gente a que se concentrara en los mismos sitios? A qué viene ese derroche lumínico demencial, esa invitación al desenfreno comercial? Mucho limitar los horarios y los aforos de bares y restaurantes hasta extremos insoportables para los hosteleros,  pero luego venga luces y luces para que la gente vaya a amogollonarse en tres calles del centro. Pero en manos de qué capullos estamos?

Yo, en lugar de ese gasto gilipollesco e inútil, este año habría invitado a que fueran los propios ciudadanos los que se encargaran de engalanar sus ventanas, balcones y terrazas. Que el alumbrado navideño fuera de dentro afuera por una vez. Os imagináis cada edificio iluminado por los vecinos que viven en él? Con la personalidad de cada cual, unas de colores varios, otras azules, otras blancas, unas fijas, otras intermitentes, unas con forma de árbol, otras de estrella, otras de cortina, de portal de Belén.... un decorado multiforme, multicolor, multidimensional. Toda la ciudad vestida de Navidad por sus habitantes, cada uno poniendo su granito de arena, su bombillita, su punto de luz.

Éste no ha sido un año normal para nadie; ha sido un año inolvidable (aunque muchos quisieran olvidarlo). Hemos vivido una experiencia que nunca habíamos imaginado. Me parece una locura que en un año así haya quien quiera que todo se haga igual que siempre. Y del mismo modo que durante el confinamiento convertimos nuestros balcones en lugares de encuentro, que bailábamos y cantábamos en ellos, y aplaudíamos cada tarde a los sanitarios, ahora, en Navidad, deberíamos hacer que todo el protagonismo volviera a ellos.

Lástima que no se le haya ocurrido esta idea a ninguno de nuestros próceres. Triste que se me haya ocurrido a mí, que tengo el mismo ámbito de influencia que una pulga. Pero no sería lo más lógico? Incluso lo más bonito? Que por una vez recayera sobre nosotros ese esfuerzo por alegrarnos la vida mutuamente? No os gustaría pasear por vuestro barrio y ver unas luces que, para variar, no tuvieran el propósito de animarnos al consumo y al jolgorio, sino al recogimiento y a buscar el calor de hogar?

No sé, puede que yo sea muy friki (bueno, vale, lo soy), pero creo que este año era lo que pegaba. Es lo que pega. Pega que nos animemos a nosotros mismos y que nos comuniquemos a través de nuestro alumbrado hogareño. Que chillemos, lloremos o cantemos mediante nuestros juegos de luces.

Venga, no os cortéis! En Internet encontraréis todo tipo de artilugios que se encienden y se apagan. Con baterías, con energía solar, con enchufes. Resistentes a la lluvia, a la nieve, a huracanes, tsunamis y pandemias. Por favor, llenad las calles de luz. Entregaos al frikismo navideño. Sin pudor, a saco. La ciudad es vuestra.

miércoles, 25 de noviembre de 2020

Mi madre

Pienso mucho en mi madre últimamente. No en vano estoy a un año de cumplir la edad en la que ella murió.

Cuesta pensar en superar la edad a la que murió tu madre. Ella permanece ahí intacta en el tiempo, sin envejecer, mientras que yo, si consigo sobrevivir, me iré haciendo mayor, mucho mayor que ella, al punto de que la madre muerta será siempre más joven que la hija. Son esas cosas extrañas que tiene la vida. 

Pienso en qué pensaría de mí, de mi vida, de cómo he hecho las cosas, de la persona en la que me he convertido. Creo que le gustaría. Creo que se sentiría orgullosa. De mí, de mi hermana, de sus nietos, de nuestros logros, de las familias que hemos creado.

Creo que le gustaría mi casa. Le encantaría el sitio, fijo. Otra cosa ya sería la cuestión decorativa. Ahí... ufffffff! Estoy segura de que me daría la vara todo el tiempo para que pusiera las cosas a su gusto. Que mi estilo un tanto naif, despreocupado, poco elegante, no le gustaría nada. Se horrorizaría de la falta de cortinas, de que no haya pintado la casa desde que me mudé hace 15 años, de los pañuelos que tengo colgados por todas partes para tapar desconchones y desaguisados varios, de mi escaso interés por rodearme de objetos bonitos, de mi clara preferencia por la utilidad y la comodidad... No me cabe la menor duda de que ahí chocaríamos seguro. 

Pero también creo que envidiaría mi vida. Mi libertad, los tiempos en los que he tenido la suerte de nacer.  En los suyos si te equivocabas era muy difícil rectificar. Si te casabas y no te iba bien estabas jodida. Si te quedabas embarazada y no querías estabas igualmente jodida. Si alguno de tus hijos no era "normal" estabas destinada a sufrir y a llorar lágrimas de sangre por él. Estoy segura de que le hubieran encantado estos tiempos en los que vivir de forma diferente es posible y la diversidad en todos los aspectos es hasta celebrada, aplaudida y fomentada. Saber que su hijo hoy hubiera sido considerado alguien normal, que hubiera podido casarse, formar una familia, vivir sin tener que ocultarse... sé que le habría reconfortado.

No le hubiera gustado en cambio que mi medio de transporte sea la bici, seguro que eso la tendría en un sinvivir. Tampoco le gustaría mi perra. A mi madre no le gustaban los animales, jamás quiso que tuviéramos mascotas en casa. Y le daba muchísimo asco que la gente tocara a sus perros y luego comiera tranquilamente sin lavarse las manos frenéticamente. Ya ni hablemos de dormir con ellos, de dejar que se suban al sofá, de darles besitos. Se moriría si me viera abrazar a mi perra y dormir la siesta con ella pegada. Le daría un síncope. Estaría todo el tiempo advirtiéndome de la cantidad de enfermedades que transmiten los animales. Me apuesto la cabeza.

Si hay algo de lo que sí me alegro enormemente es de que no haya podido ver enfermar y morir a una de sus nietas. Eso habría sido letal para ella. Bastante le costó superar la muerte de su propio hijo, pero ya lo de Helena la habría matado.

De todas formas cuando mi madre llegó a mi edad ya estaba bastante tocada. Apenas veía, estaba prácticamente ciega por su degeneración macular. Las sucesivas quimios la habían dejado muy deteriorada, no le quedaba un órgano sano. Estaba jubilada por enfermedad, y creo que su único disfrute era ver a sus nietas crecer. 

En fin, son reflexiones que me hago. No puedo evitar pensar en ese momento cercano del que hablaba al principio, en el que llegaré a su edad. Yo tampoco pensé nunca que llegaría. Teniendo en cuenta que desde que tuve cáncer a los 35 años siempre he creído que vivo de prestado, como que todo este tiempo es una prórroga del partido. Soy la primera sorprendida de haber llegado hasta aquí. Ya si consigo superar la edad de mi madre me parecerá una auténtica hazaña.

Bueno, no os doy más la chapa. En definitiva es eso, que me acuerdo de mi madre.

LOMLOE nainonainonainona

Menudo follón con la LOMLOE, eh? Que no tenéis ni idea de lo que hablo? Bueno, es que igual la conocéis mejor por Ley Celaà. Ahora sí, no?

Para empezar el nombrecito de marras.

Ley Orgánica de Modificación de la LOE. Me parto y me troncho. Os imagináis cuando éstos se vayan y vengan los siguientes y modifiquen ésta también y la llamen LOMLOMLOE? Y luego cuando vuelvan éstos hagan la subsiguiente LOMLOMLOMLOE? O mejor, la LOM3LOE. O mejor aún, la Lole Tercera.

En fin, qué puedo decir sobre las leyes educativas que no se haya dicho ya? Que esto es un cachondeo, que duren una media de 5 años, que así nos va, que con razón nuestros niños están a la cola-que-está-sola en todos los parámetros internacionales, que menuda panda de inútiles, incapaces de consensuar una ley que dure por lo menos 3 legislaturas seguidas... Podría empezar a rajar y no parar.

Podría empezar por decir que esto es un puto bucle. Este país es tan cutre que en lugar de discutir de programas de estudios, de métodos de enseñanza, de formación de docentes y de todas las cosas que realmente determinan la calidad del sistema educativo siempre estamos a vueltas con la religión de los cojones.  Bueno, y con el castellano, el otro conflicto endémico. Los grandes problemas de la educación en España, manda huevos. Qué pereza!

Hasta cuándo vamos a tener que estar bregando con estos despropósitos? 

A estas alturas debería quedar claro que la escuela es un lugar al que los niños van a ser instruidos en conocimientos varios; no a ser adoctrinados en ideologías o creencias. Eso es labor de los padres. La religión no es conocimiento; la religión es creencia, es dogma, es doctrina. Señores, por qué no les enseñan a sus hijos esas cosas en casa y dejan la escuela para lo que es, para formarse en las materias del conocimiento humano?

Si lo que se estudiara fuera una Historia de las Religiones podría tener un sentido. Pero no, es pura y dura doctrina católica. Eso no debería ser nunca objeto de estudio en una escuela abierta, porque en ella es inadmisible enseñar como ciertos dogmas que para otros alumnos no creyentes o creyentes de otra religión son ajenos. 

Necesitamos colegios islámicos, budistas, o de Testigos de Jehovah? No, verdad? Entonces por qué tenemos cientos de colegios católicos? Por qué todo lo relativo a la religión los niños no lo aprenden en sus casas? O en las parroquias, o en las mezquitas, o en la sinagoga, o en los lugares habilitados para ello? Tiene que ser en la escuela, que es un sitio para todos?

Por eso no me gustan las escuelas concertadas, porque un 95% son escuelas religiosas que se dedican a adoctrinar. No me importa que salgan más baratas al Estado ni que sean las favoritas de muchos padres. Yo creo que hay que luchar por la excelencia de la escuela pública. Como ocurre en algunos países escandinavos, en los que el nivel es tan alto que apenas nadie lleva a sus hijos a escuelas privadas. La escuela pública tiene que garantizar esa asepsia ideológica, que por cierto, hoy en día tampoco está garantizada en absoluto. Aquí todo el mundo quiere meter mano en las mentes inocentes de nuestros niños. Y ahí tengo que darles la razón en parte a muchos padres de la concertada que desconfían del adoctrinamiento ideológico de los programas de estudios en la enseñanza pública.

Si no deseamos adoctrinamientos religiosos tampoco debemos admitir ninguno de tipo político. Nadie debe decir a los niños qué pensar sobre las cosas. Los únicos valores humanos que la escuela tiene que enseñar son los consensuados en la sociedad. O sea, los derechos y deberes que existen en un país democrático como el nuestro, los recogidos en la Constitución que están obligados a conocer y respetar. Todo lo demás sobra. Por eso en la elaboración de los programas de estudios tiene que haber un acuerdo social amplio, y si en algún punto no lo hay mejor omitir ese aspecto concreto que no imponerlo por la fuerza.

Por poner un suponer: los valores del feminismo que proclaman la igualdad de hombres y mujeres están recogidos en nuestra Constitución y por supuesto deben estar incluidos en los programas. Ahora bien, otros asuntos complejos y polémicos como los temas de género, la ideología queer, la gestación subrogada, la eutanasia, el aborto, etc.... eso, por favor, dejemos que sean las familias las que se encarguen de darles respuestas. Que yo sea partidaria del aborto o la eutanasia no quiere decir que tengan que serlo todas las personas, independientemente de lo que digan las leyes, así que dejemos esas cuestiones fuera de la escuela. En todo caso, se pueden plantear seminarios fuera de las horas lectivas a los que los padres podrían o no apuntar a sus hijos, de forma totalmente voluntaria. Pero nunca intentar imponer un criterio contrario a las familias.

Ésa es la escuela en la que yo creo. Libre y de calidad, ajena a ideologías de todo pelaje, en la que nadie imponga a nadie sus creencias, sus dogmas de fe, su ideología política. Una escuela a la que pueda asistir por igual un niño de padres ateos, católicos, judíos, musulmanes o budistas, sin sentirse aislado o juzgado o cuestionado porque nadie va a discutirle los valores de su familia. Una escuela en la que da igual que seas votante de Podemos, del PP o de Vox, que tu lengua materna sea el castellano, el catalán o el vasco, que te vas a sentir igualmente cómodo en ella. Que los niños van a aprender y a formarse para ser personas preparadas, capaces de vivir en sociedad respetando a todo el mundo, con los conocimientos precisos para pasar a la Universidad o a algún ciclo de Formación Profesional, y punto.

Bueno, pues al parecer esto es un imposible en este país. Entre los curas y las monjas que llevan siglos viviendo del chollo de la concertada y antes muertos que perder esos privilegios, y entre nacionalistas e indepes y sus neuras con el castellano, de este bucle no salimos en la vida. 

Éste es el cuento de nunca acabar nonainonainonainona.

miércoles, 28 de octubre de 2020

Mí no comprender

Llevo unos días discutiendo en Twitter, como de costumbre, a cuenta de una noticia aparecida en los medios que no ha llamado mucho la atención, supongo que ahogada por la catarata de novedades diarias sobre la pandemia que todo lo llena y todo lo absorbe. La noticia en cuestión iba sobre una profesora de Religión (Católica, por supuesto) que había sido expulsada de su puesto por haberse casado con otra señora.

Como no podía ser menos, guerrilla tuitera entre fans del obispo que la ha echado y partidarios a muerte de la profesora. Lo de siempre, unos defendiendo los sagrados principios de la fe católica y otros despotricando de la cúpula eclesial. Al más puro estilo Twitter, matices cero patatero.

Y mira tú por dónde, siendo yo atea y anticlerical hasta la médula, esta vez me ha tocado ponerme de parte episcopaliana, que manda huevos.

Vamos a ver. Partiendo de la base de que yo siempre he sido contraria a la clase de Religión en la escuela, porque me parece una aberración adoctrinar a los niños en los centros educativos ni en religiones ni en ideologías ni en nada, dado que de momento mi sueño de una escuela totalmente laica alejada de dioses y supersticiones magufas no se ha hecho realidad, me parece completamente lógico que si hay que dar clase de Religión la dé gente que comparta los valores y principios éticos y vitales de la confesión a la que representa.

Vamos, que si la Iglesia Católica es contraria al matrimonio homosexual, al divorcio, a la gestación subrogada o al aborto, por poner algunas de las miles de cosas a las que se opone, me parece complemente normal que no admita entre los docentes de su causa a personas que defiendan e incluso practiquen activamente cualquiera de esas cosas para ellos prohibidas. 

Y esto es tan de perogrullo que los profesores de Religión no pasan por una oposición, como el resto del profesorado de la enseñanza pública, sino que son elegidos a dedo directamente por el obispo correspondiente. Pos qué quieres, criatura? Que te cagues en los principios sagrados del obispo y te mantenga en el puesto?

Y llega una listilla y me dice: pos deberían informarse mejor los obispos porque su jefe ha dejado bien clara la nueva postura de la iglesia sobre la homosexualidad y blablablabla...

Pero alma de cántaro, qué nueva postura ni qué ocho cuartos? El Papa lo que ha dicho hace unos días es poco más o menos lo que viene diciendo el PP desde que se empezó a hablar por estos lares del matrimonio homosexual, hace más de una década. A saber, que los homosexuales son "personas humanas", sí, y que las criaturas tienen derecho a respirar y a vivir, incluso a juntarse en uniones civiles, pero que lo que viene siendo el matrimonio, es y seguirá siendo per secula seculorum cuando se casan un señor y una señora cada uno con sus cosas correspondientes entre las piernas.

El Papa en ningún momento ha dado el beneplácito a la celebración de matrimonios homosexuales, y por tanto ni él ni ninguno de sus obispos puede ver con buenos ojos que esta señora que se ha casado con otra señora vaya por ahí propagando la palabra de Dios, que ellos consideran que dice bien alto y bien claro que eso no es matrimonio ni es nada que se le pueda parecer.

Hay que ser un poquito coherente. Se puede o no estar de acuerdo con los preceptos de la Iglesia Católica pero si no lo estás... qué coño haces enseñando esos preceptos en un colegio?? Y por qué se indigna la gente de que te echen de un trabajo en el que te han puesto a dedo, y por tanto, el mismo que te ha puesto tiene todo el derecho a quitarte de ahí y poner a otro? Por qué esa señora no coge y se presenta a unas oposiciones en las que se tenga en cuenta sus conocimientos y sus méritos y así no podrán echarla nunca por no estar de acuerdo con unas teorías o con otras?

En fin, ya sabéis, me meto en todos los fregaos, pero es que no termino de entender cómo razona la gente y la manera en que las personas se apuntan a un bando y ya de ahí no se mueven ni aunque les pongan un cohete en el culo. Joder, que yo soy atea, pero vamos, que no sé qué coño hace una lesbiana dando clases de religión. Más aún, es que no sé ni cómo pueden existir lesbianas católicas. Cómo puede pertenecer la gente a un credo que le considera una especie de aberración de la naturaleza??

Ésta es una de esas cosas que hace que tenga muy poca fe en el futuro de la humanidad. Somos una especie realmente absurda, por no decir completamente idiota.

Qué coño! Somos una especie completamente idiota.

lunes, 19 de octubre de 2020

Tatuaje

Mi hija se ha hecho un tatu. Es un columpio colgado del signo infinito, y en él hay dos muchachas de espaldas, una agarrando a la otra por la cintura. Las muchachas representan a su prima Helena y a ella. Era un proyecto que tenían las dos. Hablaban mucho de él los días anteriores a su muerte, a Helena le hacía mucha ilusión. Ahora Julia ha hecho realidad ese deseo, y a mí me ha inspirado este post. 

Vamos a hablar de tatuajes. Sé que hay gente que no les ve sentido.  Conste que yo, cuando se hacen por mera estética, tampoco entiendo muy bien dónde está la gracia. Vamos, que no soy una forofa incondicional del tatu como objeto decorativo. Tengo sólo dos, y ambos tienen todo el sentido del mundo para mí. Llevo en la espalda, a modo de cadena, los nombres de mis hijos. No hace falta que diga lo que eso significa. Los llevo grabados en la piel como los llevo grabados en la vida. Simplemente.

Mi otro tatu es el de Helena. Ya conté el año pasado por qué me lo había hecho. Tenía una necesidad imperiosa de grabarme su nombre, y de que ella lo viera antes de morir. Lo conseguí por chiripa. Se fue dos días después, pero al menos me dio tiempo a enseñárselo, y de alguna manera eso me reconfortó después de su marcha. 

Los que no somos creyentes y no tenemos el consuelo de un más allá en el que todos nos reencontraremos felices y comeremos perdices sabemos que las personas perduran mientras perduren en nosotros. Puede que mueran, pero ninguna muerte es definitiva mientras las recordemos y las mantengamos presentes en nuestro día a día, en nuestros pensamientos, en nuestras vidas.

Helena vive en mí de muchas maneras pero una de ellas es ese tatu. No sólo lo veo cada día y le dedico mi pensamiento; es que también lo ven los demás. Y la gente que no sabe quién es me pregunta, y entonces yo hablo de ella, la devuelvo a la vida durante un rato. Es una resucitación temporal, es el modo de vivir que tienen los muertos. El tatu de Helena es un recuerdo suyo en mi piel, y a la vez un homenaje. Me acompañará siempre y morirá solo cuando yo muera.

Mi hija también ha decidido grabársela y así ha hecho realidad ese sueño que las dos compartían. Helena ya vive también en su piel. Y siempre estará ahí. Ella también le devolverá la vida cada vez que le cuente a alguien el significado de esas dos muchachas que se abrazan en el columpio. 

Helena no puede ya ver ese tatu, pero cuánto le hubiera gustado!

Mi preciosa Helena, por siempre y para siempre vives en nosotras. 

jueves, 3 de septiembre de 2020

Negacionistas

Ultimamente se ha puesto de moda hablar sobre el negacionismo del Covid-19. 

Lo hacen en todos los medios. Tele, radio, prensa escrita, digitales.... Sacan vídeos de Miguel Bosé a todas horas y hablan de él como del gurú del negacionismo. Hay secciones en los distintos programas dedicados a los "irresponsables", con presentadores que con cara de absoluta indignación presentan reportajes en los que cientos y cientos de personas se pasean sin mascarilla por todas partes. 

Curiosamente ninguno de estos presentadores ni tertulianos que luego comentan esos vídeos lleva mascarilla en los platós. Pero de momento obviemos esta paradoja. 

En todos esos medios se habla del negacionismo como de una teoría conspiranoica en la que se recogen desde los que niegan que exista el virus del Covid-19 (a ver, que éstos serían los auténticos negacionistas propiamente dichos) a los que venden crecepelo o lejía para curar el virus que los otros decían que no existe. Pasando por:

1.  Los que creen que el virus es un producto importado de laboratorios chinos.

2. Los antivacunas que creen que nos van a utilizar para probar un nuevo producto farmacéutico.

3. Los partidarios de medicinas alternativas que reniegan de la industria farmacéutica en general.

4. Los que piensan que Bill Gates nos quiere controlar a todos con el 5G, algunos de los cuales enlazan con los antivacunas que opinan que con la posible vacuna se nos inocularía un chip para tenernos controlados tutiplén. (Éste es el tipo Bosé) 

5. La ultraderecha, que aprovecharía esta corriente para hacer una campaña antisistema. Plan "todos os mienten, todos intentan controlaros, pero aquí estamos nosotros para salvaros".

6. Por último estarían los que ponen en duda cualquier medida oficial que ponga en funcionamiento cualquier administración.

Entre estos últimos hay también muchas variedades. 

1. Los que ponen en duda el uso obligatorio de la mascarilla en espacios abiertos y poco transitados (desde aquí advierto de que pertenezco a este colectivo).

2. Los que, aunque crean en el uso de mascarillas como medida preventiva, no ven claro que los niños tengan que usarla durante más de 6 horas en clase (también pertenezco a este colectivo, para mí esto clama al cielo).

3. Los que discuten los horarios de apertura de locales de hostelería, o los aforos, o cualquier otra medida no suficientemente razonada sobre el tema. (Me apunto también).

4. Los que no entienden en general por qué somos el país con las medidas restrictivas más duras de todo nuestro entorno y en cambio somos los campeones de la Champions Covid League. (Aquí no podía faltar yo tampoco).

Curiosamente, cuando se habla de negacionismo, se sacan constantemente vídeos de Bosé un tanto desquiciado y con la voz horriblemente chamuscada, o de cualquier otro personaje igualmente más pallá que pacá. Pero casi siempre para ilustrar alguna noticia sobre el grupo de los que ponen/ponemos en duda alguna medida oficial. Vamos, de los que no terminamos de ver clara la arbitrariedad de muchas medidas que nos parecen absurdas, inexplicables, contradictorias o directamente improvisadas a golpe de telediario.

Trabajo en una biblioteca en la que de momento no hay usuarios. Nos obligan a usar mascarilla aunque mantengas la distancia de seguridad máxima con tus compañeros  y tengas las ventanas de par en par abiertas todo el tiempo. En cambio todos los días en platós de televisión vemos a cuatro, seis, ocho, diez personas en espacios totalmente cerrados con el aire acondicionado a toda pastilla y sin mascarilla. Nadie se ha cuestionado esto?? Soy yo la única que lo he visto??

Mis compañeros casi en su totalidad respetan a rajatabla la normativa sin el menor ejercicio de crítica, sin cuestionarla, con absoluta docilidad y resignación. Que tienen que trabajar durante horas con la mascarilla puesta sin clientela ninguna y manteniendo intachablemente la distancia de seguridad entre ellos?? Pues lo hacen y punto.  

Creo que ni se plantean que somos el único país que ha tomado medidas tan brutales. Creo que han asimilado el mensaje de que si te rebelas a algunas de ellas, las más absurdas y arbitrarias, eres un negacionista. O sea, lo peor de lo peor.

Este puto virus ha hecho mucho más daño del que aparentemente ha hecho. Ha convertido a la mayoría de la sociedad en un rebaño dispuesto a admitir cualquier cosa, cualquier restricción, cualquier reducción de su libertad.... a convertirla en algo admisible y hasta deseable. Mira, cuidan de nosotros. 

La puta pandemia es la coartada perfecta para convertirnos en robots capaces de obedecer ciegamente cualquier orden. No te puedes negar a nada, porque entonces pasas a formar parte del selecto club de.... LOS NEGACIONISTAS.

Y ya eres como Miguel Bosé, el chalado.

O como ese friki que vende crecepelo para el virus.

O como Abascal, que nunca ha dicho el hombre que sea negacionista, pero da igual. Eres tan ultra como él.

O como Trump, que cree que esto es un invento de los chinos.

Da igual, niega la utilidad o la practicidad de alguna de las medidas que tome tu Gobierno o tu Comunidad o tu Ayuntamiento o tu empresa.... Y bienvenido al club de LOS NEGACIONISTAS.

Y es lo que hay, guys.

Es que todo esto da mucha pena. Esta docilidad,  esta indolencia, esta obedicencia ciega, este acriticismo.... Ésta es la peor pandemia.

Uffffff, me voy a vomitar.