Ya he escrito alguna vez en este blog sobre fiestas populares. En concreto hace tiempo dediqué un post a poner a parir los Sanfermines y demás festejos basados en putear a un animal y jugarse el pellejo haciendo el imbécil delante de él. Básicamente venía a decir que no entendía esa clase de diversión y mucho menos que esté auspiciada y bendecida por las autoridades, que incluso la fomentan como una tradición digna de respeto y de elogio. Luego nos prohiben conducir borrachos y nos multan si no nos ponemos el cinturón de seguridad en el coche pero estos festejos de mierda que atentan gravemente contra la integridad física y mental de la gente no solo los permiten sino que los promueven alegremente.
Pero si los Sanfermines y los Correbous y todas esas mamarrachadas me parecen fiestas asquerosas, qué me decís de los valencianos y sus Fallas? Qué se puede decir de un pueblo que disfruta tirando petardos y haciendo un ruido ensordecedor que destroza los tímpanos de la gente? Como poco que deben estar completamente tarados. No me extraña nada que las valencianas se pongan esas horribles roscas a
los lados de la cabeza a modo de tapones. Aunque sacrifiquen la
estética y estén para matarlas por lo menos algo del ruidazo les quitará.
No me gusta ser poco respetuosa con las costumbres y tradiciones de otros pueblos pero es que no tengo más remedio que horrorizarme ante el despropósito de considerar algo divertido y gozoso ese machaque de oídos. Debería estar estrictamente prohibido. No me explico cómo a nadie se le ha ocurrido hacerlo.
Pues nada, durante más de una semana todos los días en los telediarios, en los programas de entretenimiento, en todas partes hablando de las Fallas y de las mascletás como si fueran la fiesta más maravillosa y más recomendable del mundo. Igual que en julio con los Sanfermines. Alguien lo entiende?
Que la gente sea subnormal y se aficione a las gilipolleces más horripilantes viene siendo normal desde el principio de los tiempos, pero que las autoridades, los que gobiernan, los que legislan, los que tienen la obligación de velar por el bien público, aprueben este tipo de aberraciones y no escatimen en elogios y alharacas de entusiasmo.... eso clama a los cielos.
No hay cosa de la que más me alegre en este mundo que de no ser ni valenciana ni navarra. Mira, en esta vida se puede ser cualquier cosa pero ser valenciano o navarro es lo peor. Y que me perdonen los valencianos y navarros que abominen de sus fiestas populares, que haberlos debe de haberlos en alguna parte. Tiene que ser verdaderamente terrible compartir nacionalidad y fama mundial con una panda de tarados como vuestros paisanos.
Luego dicen que si Halloween es una fiesta chorra y una importación deleznable, pero... hace daño a alguien? A nadie, la gente se disfraza, se lo pasa bien y punto. Nada que ver con estas fiestas de zumbados que sólo pueden explicarse en el contexto de un país de bárbaros y desquiciados como éste.
He dicho.
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miércoles, 15 de marzo de 2017
domingo, 27 de noviembre de 2016
Importaciones culturales
Leo mucho últimamente a cantidad de gente quejándose de las importaciones culturales que nos llegan, sobre todo de los USA. Que si Halloween, que si el Black Friday, que si tal que si cual, que adónde vamos a ir a parar, que si terminaremos celebrando aquí el Día de Acción de Gracias...
Bueno... y qué? A mí personalmente es que me da igual que se importen cosas divertidas o sanas o sencillamente neutras. Algunas me gustarán más, como Halloween, que me parece una fiesta muy divertida porque me encanta disfrazarme, y otras me gustarán menos, como el Black Friday, porque nunca he sido de ir de rebajas. Soy carnaza de mercaíllos y de tiendas de segunda mano, así que no necesito que lleguen las rebajas para comprar cosas que me molen. Pero bueno, en este mundo global consumista si hay gente que quiere aprovechar las supuestas gangas que se oferten en ese día, pues por mí genial.
Y si se importara el Día de Acción de Gracias también me apuntaría con entusiasmo porque no me parece que haya nada más sano y más justo que dedicar un día al año a dar gracias por todo lo bueno que tenemos y que los demás nos dan. Sería una importación muy bienvenida por mi parte.
A mí me preocuparía que importáramos costumbres bárbaras que supusieran retrocesos importantes en todas las conquistas sociales que hemos conseguido. Me preocuparía, por ejemplo, que de repente se pusiera de moda la ablación del clítoris. O el velo integral, incluso el de pelo solo. Me alarmaría muchísimo y sería la primera en protestar enérgicamente.
Pero qué tiene de malo importar costumbres extranjeras que no hacen daño a nadie? Hay muchas costumbres propias que aborrezco, por ejemplo, todo lo que sea maltratar animales. Los correbous, los toros embolaos, los Sanfermines, incluso las corridas. Son costumbres que no entiendo y que por supuesto no comparto. Creo que poco a poco deberían ir desapareciendo del imaginario cultural. Y no pasa nada por traer otras un poco menos dañinas y más civilizadas. Bienvenidas sean.
Este país, como casi todos, no deja de ser una amalgama de culturas. Y por el nuestro han pasado unas cuantas, bastantes. Somos hijos de una extraña mezcla entre árabe, latina, griega, visigoda, italiana, franchuta, anglosajona y en los últimos tiempos americana de los USA. Es normal, los países con más proyección internacional exportan sus productos y sus costumbres. Y también su lengua, cosa que tampoco me preocupa, por cierto.
También el español es producto de una mezcla interesante, de palabras procedentes del griego, del latín, del árabe, del francés o del inglés. Y tengo ganas de que nos lleguen hallazgos del chino, por ejemplo. O del japonés, que son lenguas que me encantan. No tenemos una lengua de origen único como alguna gente parece creer. Es un compendio, se ha ido enriqueciendo poco a poco adaptando vocablos de otras lenguas con las que se ha interrelacionado. Por tanto, cuál es el problema de usar palabras procedentes del inglés, si hoy por hoy es la lengua más potente para la comunicación en este mundo globalizado?
No pasa nada. Hace un montón de años que decimos "váter" adaptado de su "water-close". Y habrá términos que triunfen y otros que no. Yo nunca he oído a nadie decir "Se me ha estropeado el smartphone", por mucho que el marketing intente introducir el término con calzador. Todo el mundo sigue diciendo "Vaya mierda de móvil"!
Y qué pasa si dentro de mil años (en caso de que el mundo siga existiendo, cosa que dudo) el español de entonces no se parece en casi nada al español de hoy porque ha incorporado un montón de términos nuevos y dejado en desuso casi todos los antiguos? Pues será que la lengua ha evolucionado así. Una lengua viva está en constante transformación, no está nunca quieta. Se nutre permanentemente de aportaciones de todo tipo. Por ejemplo, nunca sabremos cómo se habría dicho Smartphone en latín, porque es una lengua muerta. Como el español es una lengua viva sabemos que se llama "móvil". Pero solo en el español de España, porque en América Latina han preferido llamarlo "celular".
No seamos catetos, cerriles y chauvinistas y demos la bienvenida a todos los cambios que aporten cosas buenas, o al menos no malas. Incluso aunque vengan de los odiados USA, incluso aunque vengan de los odiados USA de Trump. Mientras no importemos su Ku-Klux-Klan o su Asociación Nacional del Rifle podemos estar tranquilos.
Qué tiene de malo disfrazarse en Halloween y pedir caramelos por las casas o darse un tute de compras una semana al año que en su origen se llama Black Friday y que aquí se llamará fijo algo así como blafraide? Y qué tendría de malo, en lugar de ir por ahí atando antorchas en los cuernos de unos pobres animales para putearlos persiguiéndolos por las calles de un pueblo, dedicar un día al año a dar las gracias por todo lo que la vida nos haya podido dar? Por qué coño somos tan asquerosamente paletos?
Bueno... y qué? A mí personalmente es que me da igual que se importen cosas divertidas o sanas o sencillamente neutras. Algunas me gustarán más, como Halloween, que me parece una fiesta muy divertida porque me encanta disfrazarme, y otras me gustarán menos, como el Black Friday, porque nunca he sido de ir de rebajas. Soy carnaza de mercaíllos y de tiendas de segunda mano, así que no necesito que lleguen las rebajas para comprar cosas que me molen. Pero bueno, en este mundo global consumista si hay gente que quiere aprovechar las supuestas gangas que se oferten en ese día, pues por mí genial.
Y si se importara el Día de Acción de Gracias también me apuntaría con entusiasmo porque no me parece que haya nada más sano y más justo que dedicar un día al año a dar gracias por todo lo bueno que tenemos y que los demás nos dan. Sería una importación muy bienvenida por mi parte.
A mí me preocuparía que importáramos costumbres bárbaras que supusieran retrocesos importantes en todas las conquistas sociales que hemos conseguido. Me preocuparía, por ejemplo, que de repente se pusiera de moda la ablación del clítoris. O el velo integral, incluso el de pelo solo. Me alarmaría muchísimo y sería la primera en protestar enérgicamente.
Pero qué tiene de malo importar costumbres extranjeras que no hacen daño a nadie? Hay muchas costumbres propias que aborrezco, por ejemplo, todo lo que sea maltratar animales. Los correbous, los toros embolaos, los Sanfermines, incluso las corridas. Son costumbres que no entiendo y que por supuesto no comparto. Creo que poco a poco deberían ir desapareciendo del imaginario cultural. Y no pasa nada por traer otras un poco menos dañinas y más civilizadas. Bienvenidas sean.
Este país, como casi todos, no deja de ser una amalgama de culturas. Y por el nuestro han pasado unas cuantas, bastantes. Somos hijos de una extraña mezcla entre árabe, latina, griega, visigoda, italiana, franchuta, anglosajona y en los últimos tiempos americana de los USA. Es normal, los países con más proyección internacional exportan sus productos y sus costumbres. Y también su lengua, cosa que tampoco me preocupa, por cierto.
También el español es producto de una mezcla interesante, de palabras procedentes del griego, del latín, del árabe, del francés o del inglés. Y tengo ganas de que nos lleguen hallazgos del chino, por ejemplo. O del japonés, que son lenguas que me encantan. No tenemos una lengua de origen único como alguna gente parece creer. Es un compendio, se ha ido enriqueciendo poco a poco adaptando vocablos de otras lenguas con las que se ha interrelacionado. Por tanto, cuál es el problema de usar palabras procedentes del inglés, si hoy por hoy es la lengua más potente para la comunicación en este mundo globalizado?
No pasa nada. Hace un montón de años que decimos "váter" adaptado de su "water-close". Y habrá términos que triunfen y otros que no. Yo nunca he oído a nadie decir "Se me ha estropeado el smartphone", por mucho que el marketing intente introducir el término con calzador. Todo el mundo sigue diciendo "Vaya mierda de móvil"!
Y qué pasa si dentro de mil años (en caso de que el mundo siga existiendo, cosa que dudo) el español de entonces no se parece en casi nada al español de hoy porque ha incorporado un montón de términos nuevos y dejado en desuso casi todos los antiguos? Pues será que la lengua ha evolucionado así. Una lengua viva está en constante transformación, no está nunca quieta. Se nutre permanentemente de aportaciones de todo tipo. Por ejemplo, nunca sabremos cómo se habría dicho Smartphone en latín, porque es una lengua muerta. Como el español es una lengua viva sabemos que se llama "móvil". Pero solo en el español de España, porque en América Latina han preferido llamarlo "celular".
No seamos catetos, cerriles y chauvinistas y demos la bienvenida a todos los cambios que aporten cosas buenas, o al menos no malas. Incluso aunque vengan de los odiados USA, incluso aunque vengan de los odiados USA de Trump. Mientras no importemos su Ku-Klux-Klan o su Asociación Nacional del Rifle podemos estar tranquilos.
Qué tiene de malo disfrazarse en Halloween y pedir caramelos por las casas o darse un tute de compras una semana al año que en su origen se llama Black Friday y que aquí se llamará fijo algo así como blafraide? Y qué tendría de malo, en lugar de ir por ahí atando antorchas en los cuernos de unos pobres animales para putearlos persiguiéndolos por las calles de un pueblo, dedicar un día al año a dar las gracias por todo lo que la vida nos haya podido dar? Por qué coño somos tan asquerosamente paletos?
martes, 9 de julio de 2013
Los Sanfermines
Sé que este post puede ser polémico y levantar ampollas (que no pollas) y que más de uno y más de dos querrá asesinarme. Algunos probablemente no serán capaces de terminar de leerlo, otros ni lo empezarán, y tampoco descarto tener serios problemas en mi casa por atreverme a escribirlo; igual hasta dejan de hablarme o me cambian la cerradura para que no pueda entrar, pero bueno ya sabéis que soy valiente e intrépida y estoy dispuesta a correr el riesgo. Allá voy, y que sea lo que Dios quiera.
La celebérrima presentadora de televisión Mariló Montero decía ayer en su retransmisión en directo de los Sanfermines que algunas imágenes le recordaban al desastre del Madrid Arena. Nada más lejos de mi intención que defender a esta señora, que me parece una mamarracha de cuidado. Pero mira por dónde aquí no tengo más remedio que darle la razón. Para una vez que esta mujer dice algo medianamente coherente van y la machacan.
A Montero se la quiere comer media España, pero no creo yo que en esta ocasión haya dicho nada que no piense mucha gente cuando ve esas avalanchas de jóvenes, muchos de ellos bastante perjudicados tras una noche de juerga, corriendo delante de un montón de toros bravos cuesta abajo.
Ya de por sí, aunque no hubiera toros, sería peligroso porque en una carrera de ese tipo y con bastantes corredores en condiciones lamentables, sólo con que caiga uno, el peligro de atropello, apelotonamiento y asfixia es evidente. A eso añadimos una piara de toros completamente desatados y enloquecidos con un montón de gente rodeándolos y poniéndolos atacados de los nervios. No, no voy a esgrimir el argumento del maltrato animal, aunque puedo compartirlo, porque sinceramente en este asunto me parece mucho más escandaloso el peligro real que corren las personas que participan en este "festejo".
Conste que en mi casa los Sanfermines son sagrados; se levantan en tropel todos mis chicos a las 8 de la mañana para ver la carrerita de cada día. El atractivo no termino de entenderlo porque básicamente la cosa consiste en comprobar el saldo de muertos y heridos, que es exactamente de lo que informa la prensa en cada encierro. Los momentos más peligrosos, imágenes de los mozos más perjudicados, número de lisiados, partes médicos, conexiones con el tanatorio si hay fallecidos, pésames, lamentos de las autoridades, etc. Que guay, no??? Qué espectáculo más fascinante!!!
Si yo fuera una madre navarra y los niños me salieran forofos sanfermineros, viviría muerrrrta todo el año sólo de esperar el puto día 7 de julio. Y rezando como una posesa para que llegara el fin de las fiestas y por supuesto para que a alguna autoridad mínimamente civilizada y competente se le ocurriera ilegalizar la dichosa fiestecita en la que mis hijos se juegan el pellejo cada año.
Pero no, si hay algo sagrado en este país son las fiestas populares. Ilegalizar los sanfermineeeessss???? Bueno, y quien dice sanfermines dice todo tipo de eventos por el estilo: los correbous, por ejemplo. Con la que armaron los catalanes con las corridas de toros, diles tú de ilegalizar sus sagrados correbous. “Quéeeee? Comoooorrrr? Inadmisible, escandaloso, intolerable! A ver si ahora nos van a decir también cómo vamos a tener que divertirnos!!!”
Pues mire usted, a la gente se le obliga a ponerse el cinturón de seguridad para conducir, el casco para ir en moto (y muy pronto también para ir en bici), se le prohíbe beber si va a conducir y se castiga muy duramente al que pone en riesgo su vida y la de los demás por negligencia o por irresponsabilidad. Y ahora vamos y aplaudimos una fiesta en la que el principal atractivo es ver cómo se la juegan haciendo el gilipollas cientos de jóvenes (y no tan jóvenes, que corren también algunas momias que te cagas).
Pues no, es verdad, Mariló Montero, no se pueden comparar los Sanfermines con el Madrid Arena. En el Madrid Arena, por cinco muertos, se está haciendo una investigación exhaustiva y es muy probable que alguien vaya a la cárcel, y por los Sanfermines, donde ya han muerto unas cuantas decenas y donde cada año hay un buen puñado de heridos de diversa consideración, ni nunca se ha investigado a nadie ni nadie ha ido jamás a la cárcel ni se le espera. Y además son divertidísimos, superpopulares y megachachis. No, definitivamente no son lo mismo.
La celebérrima presentadora de televisión Mariló Montero decía ayer en su retransmisión en directo de los Sanfermines que algunas imágenes le recordaban al desastre del Madrid Arena. Nada más lejos de mi intención que defender a esta señora, que me parece una mamarracha de cuidado. Pero mira por dónde aquí no tengo más remedio que darle la razón. Para una vez que esta mujer dice algo medianamente coherente van y la machacan.
A Montero se la quiere comer media España, pero no creo yo que en esta ocasión haya dicho nada que no piense mucha gente cuando ve esas avalanchas de jóvenes, muchos de ellos bastante perjudicados tras una noche de juerga, corriendo delante de un montón de toros bravos cuesta abajo.
Ya de por sí, aunque no hubiera toros, sería peligroso porque en una carrera de ese tipo y con bastantes corredores en condiciones lamentables, sólo con que caiga uno, el peligro de atropello, apelotonamiento y asfixia es evidente. A eso añadimos una piara de toros completamente desatados y enloquecidos con un montón de gente rodeándolos y poniéndolos atacados de los nervios. No, no voy a esgrimir el argumento del maltrato animal, aunque puedo compartirlo, porque sinceramente en este asunto me parece mucho más escandaloso el peligro real que corren las personas que participan en este "festejo".
Conste que en mi casa los Sanfermines son sagrados; se levantan en tropel todos mis chicos a las 8 de la mañana para ver la carrerita de cada día. El atractivo no termino de entenderlo porque básicamente la cosa consiste en comprobar el saldo de muertos y heridos, que es exactamente de lo que informa la prensa en cada encierro. Los momentos más peligrosos, imágenes de los mozos más perjudicados, número de lisiados, partes médicos, conexiones con el tanatorio si hay fallecidos, pésames, lamentos de las autoridades, etc. Que guay, no??? Qué espectáculo más fascinante!!!
Si yo fuera una madre navarra y los niños me salieran forofos sanfermineros, viviría muerrrrta todo el año sólo de esperar el puto día 7 de julio. Y rezando como una posesa para que llegara el fin de las fiestas y por supuesto para que a alguna autoridad mínimamente civilizada y competente se le ocurriera ilegalizar la dichosa fiestecita en la que mis hijos se juegan el pellejo cada año.
Pero no, si hay algo sagrado en este país son las fiestas populares. Ilegalizar los sanfermineeeessss???? Bueno, y quien dice sanfermines dice todo tipo de eventos por el estilo: los correbous, por ejemplo. Con la que armaron los catalanes con las corridas de toros, diles tú de ilegalizar sus sagrados correbous. “Quéeeee? Comoooorrrr? Inadmisible, escandaloso, intolerable! A ver si ahora nos van a decir también cómo vamos a tener que divertirnos!!!”
Pues mire usted, a la gente se le obliga a ponerse el cinturón de seguridad para conducir, el casco para ir en moto (y muy pronto también para ir en bici), se le prohíbe beber si va a conducir y se castiga muy duramente al que pone en riesgo su vida y la de los demás por negligencia o por irresponsabilidad. Y ahora vamos y aplaudimos una fiesta en la que el principal atractivo es ver cómo se la juegan haciendo el gilipollas cientos de jóvenes (y no tan jóvenes, que corren también algunas momias que te cagas).
Pues no, es verdad, Mariló Montero, no se pueden comparar los Sanfermines con el Madrid Arena. En el Madrid Arena, por cinco muertos, se está haciendo una investigación exhaustiva y es muy probable que alguien vaya a la cárcel, y por los Sanfermines, donde ya han muerto unas cuantas decenas y donde cada año hay un buen puñado de heridos de diversa consideración, ni nunca se ha investigado a nadie ni nadie ha ido jamás a la cárcel ni se le espera. Y además son divertidísimos, superpopulares y megachachis. No, definitivamente no son lo mismo.
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