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miércoles, 15 de marzo de 2017

Fiestas de tarados

Ya he escrito alguna vez en este blog sobre fiestas populares. En concreto hace tiempo dediqué un post a poner a parir los Sanfermines y demás festejos basados en putear a un animal y jugarse el pellejo haciendo el imbécil delante de él. Básicamente venía a decir que no entendía esa clase de diversión y mucho menos que esté auspiciada y bendecida por las autoridades, que incluso la fomentan como una tradición digna de respeto y de elogio. Luego nos prohiben conducir borrachos y nos multan si no nos ponemos el cinturón de seguridad en el coche pero estos festejos de mierda que atentan gravemente contra la integridad física y mental de la gente no solo los permiten sino que los promueven alegremente.

Pero si los Sanfermines y los Correbous y todas esas mamarrachadas me parecen fiestas asquerosas, qué me decís de los valencianos y sus Fallas? Qué se puede decir de un pueblo que disfruta tirando petardos y haciendo un ruido ensordecedor que destroza los tímpanos de la gente? Como poco que deben estar completamente tarados. No me extraña nada que las valencianas se pongan esas horribles roscas a los lados de la cabeza a modo de tapones. Aunque sacrifiquen la estética y estén para matarlas por lo menos algo del ruidazo les quitará.

No me gusta ser poco respetuosa con las costumbres y tradiciones de otros pueblos pero es que no tengo más remedio que horrorizarme ante el despropósito de considerar algo divertido y gozoso ese machaque de oídos. Debería estar estrictamente prohibido. No me explico cómo a nadie se le ha ocurrido hacerlo.

Pues nada, durante más de una semana todos los días en los telediarios, en los programas de entretenimiento, en todas partes hablando de las Fallas y de las mascletás como si fueran la fiesta más maravillosa y más recomendable del mundo. Igual que en julio con los Sanfermines. Alguien lo entiende?

Que la gente sea subnormal y se aficione a las gilipolleces más horripilantes viene siendo normal desde el principio de los tiempos, pero que las autoridades, los que gobiernan, los que legislan, los que tienen la obligación de velar por el bien público, aprueben este tipo de aberraciones y no escatimen en elogios y alharacas de entusiasmo.... eso clama a los cielos.

No hay cosa de la que más me alegre en este mundo que de no ser ni valenciana ni navarra. Mira, en esta vida se puede ser cualquier cosa pero ser valenciano o navarro es lo peor. Y que me perdonen los valencianos y navarros que abominen de sus fiestas populares, que haberlos debe de haberlos en alguna parte. Tiene que ser verdaderamente terrible compartir nacionalidad y fama mundial con una panda de tarados como vuestros paisanos.

Luego dicen que si Halloween es una fiesta chorra y una importación deleznable, pero... hace daño a alguien? A nadie, la gente se disfraza, se lo pasa bien y punto. Nada que ver con estas fiestas de zumbados que sólo pueden explicarse en el contexto de un país de bárbaros y desquiciados como éste.

He dicho.