Recientemente he tenido una conversación que me ha parecido interesante con una persona en este blog.
La persona en cuestión me reprochaba que me lo tengo creído o algo así, y de ahí derivó a que, oye, a lo mejor me quiero demasiado.
Y he estado pensando y pensando y pensando en ese asunto y he llegado a la siguiente conclusión:
Y bien? Qué pasa si me lo tengo creído. A ver:
1. Me gusta mi vida tal y como es.
2. Me gusta mi familia tal y como es, por supuesto perro incluído (un besito, Manolo, ay mi chiquitín). Y además mis hijos son insultantemente guapos, lo cual permite que cuando enseño sus fotos por ahí la gente pueda decir "Jó, qué guapos" sin tener que ir a confesarse al día siguiente.
3. Que yo sepa, hoy por hoy, todos estamos sanos (cruzo los dedos xx y toco madera).
4. Me gusta mi trabajo y me lo paso bien en él (vamos, que no miro el reloj cada cinco minutos).
5. Me siento muy querida por bastante gente (tampoco a millares, pero los justos para mí)
6. Yo también quiero mucho a bastante gente (tampoco demasiados, los justos también)
7. No deseo mucho más de lo que tengo, lo cual me convierte en una persona RAZONABLEMENTE feliz.
8. No me falta ninguna de las cosas necesarias para vivir.
9. Vivo en un país en el que muchos de mis derechos son respetados, aunque últimamente algunos estén peligrando seriamente. Pero con todo y con eso es un país privilegiado, de los llamados del primer mundo.
10. Creo que soy bastante más inteligente que la media (y no me refiero a cociente intelectual, que nunca me lo he medido ni me interesa, sino a inteligencia emocional y a sentido común, que son mucho mas importantes para vivir bien)
11. No tengo problemas serios de los que pueden joderte de gordo, o sea, de salud, dinero, amor, tecnológicos, etc. Y encima tiendo inexorablemente hacia el optimismo y la risa.
12. Me lo paso de puta madre casi todo el tiempo, y lo que es mejor, conmigo misma. No necesito a nadie para pasarlo bien porque tengo mogollón de aficiones unipersonales (una de ellas este blog).
13. Estoy rodeada de libros y no soy ciega (del todo), dos circunstancias que unidas me hacen muy feliz.
14. Por primera vez en mi vida, tras décadas de estreñimiento crónico, mi tránsito intestinal funciona de puta madre, que miedo me da tanta regularidad. Vamos, que todos los días apunto una cruz en mi almanaque celebrando mi pequeña gran victoria.
15. Como en mi familia hay una persona adicta a los medicamentos de todo tipo, tengo remedios en casa para todos los dolores y aflicciones que pudiera llegar a padecer jamás, lo cual es una garantía de calidad de vida muy importante.
16. Y sí, yo me gusto. No todo; hay cosas de mí que no me gustan. Por ejemplo. no termino de familiarizarme con mi cara, que a estas alturas aún me sigue pareciendo un poco rara, pero bueno, es la que tengo. Pero en general sí me gusto bastante y considero que la naturaleza ha sido harto generosa conmigo. Y además tengo unas gafas de sol supergrandes que me tapan la mitad de la cara, lo cual hace que me sienta mucho más mona y que hasta me preste de vez en cuando a salir en las fotos.
Así pues, qué pasa si me lo creo? Debería sentirme mal? Debería sentirme una mierda? O sentirme desgraciada? O mirarme al espejo y echarme a llorar? O ir por la vida flagelándome por alguna cosa que aún no sé?
Y si fuera verdad que me lo tengo creído? Posí, me lo tengo creído, qué passssssa! Qué coño!!!!
Ps. Y cruzo los dedos para seguir necesitando justamente lo que tengo.
Ps2. Y cruzo los dedos para seguir teniéndomelo igual de creído SIEMPRE.
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martes, 2 de septiembre de 2014
martes, 7 de mayo de 2013
La felicidad
El pasado 20 de marzo se celebró el Día Internacional de la Felicidad (sí, lo sé, ya hay días de todo, qué le vamos a hacer), y ese gran acontecimiento me ha llevado a meditar sobre eso de la felicidad. Pero qué invento es ése, que diría nuestra inolvidable Sara Montiel. Y así, pensando pensando (que ya sabéis que yo pienso un montón) he decidido elaborar un catálogo de las cosas que me hacen feliz. Para qué? Se preguntará más de uno. Pues para nada, por catalogar cosas, por deformación profesional, yo qué sé. Queréis dejar de preguntar chorradas?
1. MI TERRAZA
Pues sí, por patético que pueda parecer, a mí dos tristes metros cuadrados de terraza me hacen superfeliz. En mi terraza, tomando el sol en invierno o en verano a la sombra del toldo, cervecita en una mano y librito en la otra, y los niños abajo jugando al tenis o al fútbol, o en la piscina, juro y perjuro que ni la baronesa Thyssen ni la Shakira ni la jequesa de Qatar; que soy yo la tía más feliz del mundo. Esos pequevándalos chillando a grito pelao en el patio "Fullerooooooooo", "Mamáaaaaaa, mira ésteeeeeeeeeeeeeeee, dile aaaaaalgoooooo"... Y yo: "Juaaaaaan y Luissssss, ahora mismo subiendo parriba que os vais a enterar los dos de lo que vale un peine!". Posí, así soy yo feliz. Y sí, tengo el síndrome de la gallina clueca, lo sé, me gusta tener pululando a mi alrededor donde yo los vea a mis polluelos y a mi polluela, a mi prole al completo, qué passssa.
2. MI MARÍO EN LA COCINA.
Sé que esto suena muy pero que muy heavy y asquerosamente feministoide, pero es lo que hay. A mí un hombre me tiene que ganar por el estómago. Porque ni me gusta cocinar ni sé pero en cambio sí que me gusta comer, y mucho. Tener la buena suerte de dar con alguien que flipa pelando patatas, tirándose horas en la cocina, preparando delicatessens, y... lo mejor de todo y más increíble... lavando los cacharros a la par que los ensucia... eso... Pues sí, eso me hace muy feliz, lo confieso sin pudor. Porque además de que me resuelve la intendencia infantil y juvenil, lo cual es fundamental, a mí me tiene como una rosa rosae, lo que creo que influye bastante en mi estado de efervescente felicidad general. No en vano cuando mi cocinero me dice: "Qué wena questás" yo invariablemente le respondo "No es mérito mío; es que tú me tienes mu bien alimentá". Si algún día me abandona, lo cual podría llegar a ocurrir por muy agradecida que yo sea con sus propuestas gastronómicas, me veréis fenecer cual jardín abandonado por su jardinero. Aunque espero que tenga el detallazo de seguir dándome de comer.
3. MI MANOLO.
Mi Manolo es mi perro y me hace inmensamente feliz por muchísimas cosas, aunque aquí sólo apuntaré algunas de ellas: los saltos imposibles hasta el techo que pega cuando me ve entrar; cuando se me acurruca en el regazo por las noches mientras veo una peli; cuando vamos al veterinario y de puro pánico escala hasta mi hombro como si fuera un mono; cuando se tira un día malito escondido debajo de las sillas y de repente le tiro un hueso y corre a por él y sé que se ha curado. Pero lo que más me gusta de todo es... verlo cagar. Sí, amigos, así es; cuando lo saco de paseo y llega a su matorral (que él siempre caga en matorral y abona la tierra, que es un perro muy ecológico) e invariablemente practica su ritual defecatorio: da tres vueltas a velocidad ultrasónica sobre sí mismo, se agacha, levanta las patas traseras y, apoyado sobre las delanteras, no te lo pierdassssss, se echa a andar y caga. Que caga andando el figura, lo prometo!!!! Y yo disfruto que no veas, qué feliz soy viendo cagar a mi Manolo y con qué orgullo lo miro!!!!! Y cómo lo animo íntimamente, venga, campeón!!! Ayyyyy Manolo, qué grande eres!
4. MI BICI.
Os sitúo. Rabanales Beach. 7'30 de la mañana. Rampa que baja a la biblioteca. Dejar que pase todo el mundo, que la cuesta se quede libre y entonces... dejarte caer, y volaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaar! Pura adrenalina, wawwwwwwwwwwwwww! Y que luego me cuenten a mí historias del surfing y del skate y del parapente. Venga yaaaaaaaa! Esssa Inma libre como el viento en su bici bajando esa cuesta! Cada vez que pienso que los politicuchos de mierda estos me quieren obligar a ponerme casco para joderme uno de mis mejores momentos del día me cago en su puta madre y en to su nación! Cabrones!!!
5. MI CLUB DE FANS DE LA RENFE.
Pos sí, tengo también un pequeño pero entusiasta club de fans de conductores de tren que para sí lo quisiera más de una y más de dos, y que me tienen la autoestima a la altura de la estratosfera. Puede parecer una gilipollez, y posiblemente lo sea, pero teniendo en cuenta que tengo 47 tacos y la invisibilidad me acecha con sus garras implacables, el hecho de que haya cuatro o cinco señores que me regalan la oreja con cierta regularidad me produce muchísima satisfacción y no poco ensanchamiento de cintura. Si fuera sólo uno también me haría ilu, pero oye, es que encima son un puñaíto muy apañao. Que si el chiquitillo, que me dice que soy lo más bonito que pisa Rabanales; que si el del bigote, que me sube a la cabina pa enseñarme cómo se lleva el tren; que si el bizco, que me dice que soy la que más mejor anda del mundo mundial; que si el mañico, que me regala las cosas chulas que la gente se deja en el tren... Joder, que trabajo en un campus universitario y cada día se montan en ese tren algo así como 25.000 pibones de 20 años!!!! Que lo de mi club de fans tiene mérito, qué coññño!!! (Aunque también es verdad que parte del mérito es de mi marío, que me tiene muy bien alimentá). En fin, que mis treneros me dan vidilla, lo reconozco. Y si puedo mover un pelín más el culo por el andén en honor a ellos, pos lo muevo y punto, qué passssssa? Una, que es agradecía!
6. MIS CRÍTICAS DEMOLEDORAS.
Que me gusta a mí hacer críticas cinematográficas demoledoras! Y cuanto más pretenciosas las pelis y más de culto y más Palmas de Oro en Cannes más me gusta ponerlas a parir. Conste que a veces, con todo el dolor de mi corazón, me tengo que joder y hacer una crítica buena de alguna de ellas, pero afortunadamente son las menos y siempre consigo vengarme de su director. Últimamente me ha ocurrido con un japo, Yasujirô Ozu, que el cabrón me gustaba, y de verdad que no he parado hasta no encontrarle una peli con la que pudiera darle estopa y vengarme por mi debilidad con él.
7. NENA, TÚ VALES MUCHO.
Que mi jefa me diga: "nena, tú vales mucho". No es por pelotilleo pero he tenido que dar con ella para oirlo. Que yo de toda la vida de dios he valido lo mismo y he trabajado igual pero oye, que gusta que te lo reconozcan y te lo digan. Desde aquí hago un llamamiento a los jefes que puedan leer esto: que sepáis que a los subordinados también nos gusta que nos pelotilleen de vez en en cuando a poder ser profusamente y sin paliativos.
8. MI MOMENTO "CERVECITA EN LAS CRISTALERAS".
Invariablemente (salvo causa mayor, claro está) todos los días a eso de las 14'30 chapo el chiringuito, le digo hastaluegolucas a mi ordenador y a mi compi y me bajo a la cafetería de las Cristaleras a echar mi cervecita. Allí es donde recibo si alguien tiene ganas de charlar conmigo, porque el resto de la mañana me hermetizo en mí misma y hago uso de mi derecho a la asociabilidad. A esa hora es cuando empiezo a ser persona social, humana y comunicativa a la par que cervecera y aunque yo voy con mi libro y la sana intención de dedicar ese rato a la lectura mientras me refresco el gaznate también es verdad que si alguien busca mi compañía es una hora propicia y me muestro todo lo amable, grata y risueña de lo que soy capaz... en horario laboral.
9. REIRME DE LOS FACHAS.
Descojonarme de los fachas por la Internés es una de mis mayores y más gratificantes aficiones. Para mí meterme con la caverna en sus ciberantros es un placer como hay pocos. Me recorro cada día sus sitios favoritos: en prensa mi periódico de cabecera es El Mundo, en radio Herrera en la Onda y en la tele siempre que puedo 13TV e Intereconomía son mis cadenas de referencia. Lo reconozco, me apasiona el mundo facha y disfruto como una enana. Y si encima son meapilas mejor todavía, más escarnio y más regodeo. Porque si hay una cosa que a los fachas les repatea es que te chotees de ellos y que además se note que te lo estás pasando bomba. Bueno, he recibido amenazas de muerte y todo; algunos hasta me han hecho vudú, y me consta que muchos me odian casi tanto como a Zapatero o a Rubalcaba, que eso es un nivelazo, tú. Pero mira, yo me lo paso como los indios viéndolos despotricar y lanzarme sus dardos envenenados, que obviamente dan en piedra pómez y tal como llegan rebotan y se vuelven contra ellos. En fin, cada cual tiene sus vicios y sus perversiones, y ésta es la mía.
Y bueno, éstas son básicamente las cosas que me hacen feliz. La felicidad sería para mí un compendio de todas ellas. Si os dais cuenta al final la felicidad consiste en pequeñas chorradillas pero que a lo tonto a lo tonto, tacita a tacita, hacen un completo. Y así, habiendo hecho mi catálogo, el año que viene cuando llegue el Día Internacional de la Felicidad, si todavía estoy vivita y coleando, podré hacer recuento y comprobar matemáticamente mi grado exacto de happiness. Este post será algo así como mi FELICÍMETRO. Con lo que me gusta a mí tomar medidas! Otro día, si eso, os hablo de mi falómetro.
1. MI TERRAZA
Pues sí, por patético que pueda parecer, a mí dos tristes metros cuadrados de terraza me hacen superfeliz. En mi terraza, tomando el sol en invierno o en verano a la sombra del toldo, cervecita en una mano y librito en la otra, y los niños abajo jugando al tenis o al fútbol, o en la piscina, juro y perjuro que ni la baronesa Thyssen ni la Shakira ni la jequesa de Qatar; que soy yo la tía más feliz del mundo. Esos pequevándalos chillando a grito pelao en el patio "Fullerooooooooo", "Mamáaaaaaa, mira ésteeeeeeeeeeeeeeee, dile aaaaaalgoooooo"... Y yo: "Juaaaaaan y Luissssss, ahora mismo subiendo parriba que os vais a enterar los dos de lo que vale un peine!". Posí, así soy yo feliz. Y sí, tengo el síndrome de la gallina clueca, lo sé, me gusta tener pululando a mi alrededor donde yo los vea a mis polluelos y a mi polluela, a mi prole al completo, qué passssa.
2. MI MARÍO EN LA COCINA.
Sé que esto suena muy pero que muy heavy y asquerosamente feministoide, pero es lo que hay. A mí un hombre me tiene que ganar por el estómago. Porque ni me gusta cocinar ni sé pero en cambio sí que me gusta comer, y mucho. Tener la buena suerte de dar con alguien que flipa pelando patatas, tirándose horas en la cocina, preparando delicatessens, y... lo mejor de todo y más increíble... lavando los cacharros a la par que los ensucia... eso... Pues sí, eso me hace muy feliz, lo confieso sin pudor. Porque además de que me resuelve la intendencia infantil y juvenil, lo cual es fundamental, a mí me tiene como una rosa rosae, lo que creo que influye bastante en mi estado de efervescente felicidad general. No en vano cuando mi cocinero me dice: "Qué wena questás" yo invariablemente le respondo "No es mérito mío; es que tú me tienes mu bien alimentá". Si algún día me abandona, lo cual podría llegar a ocurrir por muy agradecida que yo sea con sus propuestas gastronómicas, me veréis fenecer cual jardín abandonado por su jardinero. Aunque espero que tenga el detallazo de seguir dándome de comer.
3. MI MANOLO.
Mi Manolo es mi perro y me hace inmensamente feliz por muchísimas cosas, aunque aquí sólo apuntaré algunas de ellas: los saltos imposibles hasta el techo que pega cuando me ve entrar; cuando se me acurruca en el regazo por las noches mientras veo una peli; cuando vamos al veterinario y de puro pánico escala hasta mi hombro como si fuera un mono; cuando se tira un día malito escondido debajo de las sillas y de repente le tiro un hueso y corre a por él y sé que se ha curado. Pero lo que más me gusta de todo es... verlo cagar. Sí, amigos, así es; cuando lo saco de paseo y llega a su matorral (que él siempre caga en matorral y abona la tierra, que es un perro muy ecológico) e invariablemente practica su ritual defecatorio: da tres vueltas a velocidad ultrasónica sobre sí mismo, se agacha, levanta las patas traseras y, apoyado sobre las delanteras, no te lo pierdassssss, se echa a andar y caga. Que caga andando el figura, lo prometo!!!! Y yo disfruto que no veas, qué feliz soy viendo cagar a mi Manolo y con qué orgullo lo miro!!!!! Y cómo lo animo íntimamente, venga, campeón!!! Ayyyyy Manolo, qué grande eres!
4. MI BICI.
Os sitúo. Rabanales Beach. 7'30 de la mañana. Rampa que baja a la biblioteca. Dejar que pase todo el mundo, que la cuesta se quede libre y entonces... dejarte caer, y volaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaar! Pura adrenalina, wawwwwwwwwwwwwww! Y que luego me cuenten a mí historias del surfing y del skate y del parapente. Venga yaaaaaaaa! Esssa Inma libre como el viento en su bici bajando esa cuesta! Cada vez que pienso que los politicuchos de mierda estos me quieren obligar a ponerme casco para joderme uno de mis mejores momentos del día me cago en su puta madre y en to su nación! Cabrones!!!
5. MI CLUB DE FANS DE LA RENFE.
Pos sí, tengo también un pequeño pero entusiasta club de fans de conductores de tren que para sí lo quisiera más de una y más de dos, y que me tienen la autoestima a la altura de la estratosfera. Puede parecer una gilipollez, y posiblemente lo sea, pero teniendo en cuenta que tengo 47 tacos y la invisibilidad me acecha con sus garras implacables, el hecho de que haya cuatro o cinco señores que me regalan la oreja con cierta regularidad me produce muchísima satisfacción y no poco ensanchamiento de cintura. Si fuera sólo uno también me haría ilu, pero oye, es que encima son un puñaíto muy apañao. Que si el chiquitillo, que me dice que soy lo más bonito que pisa Rabanales; que si el del bigote, que me sube a la cabina pa enseñarme cómo se lleva el tren; que si el bizco, que me dice que soy la que más mejor anda del mundo mundial; que si el mañico, que me regala las cosas chulas que la gente se deja en el tren... Joder, que trabajo en un campus universitario y cada día se montan en ese tren algo así como 25.000 pibones de 20 años!!!! Que lo de mi club de fans tiene mérito, qué coññño!!! (Aunque también es verdad que parte del mérito es de mi marío, que me tiene muy bien alimentá). En fin, que mis treneros me dan vidilla, lo reconozco. Y si puedo mover un pelín más el culo por el andén en honor a ellos, pos lo muevo y punto, qué passssssa? Una, que es agradecía!
6. MIS CRÍTICAS DEMOLEDORAS.
Que me gusta a mí hacer críticas cinematográficas demoledoras! Y cuanto más pretenciosas las pelis y más de culto y más Palmas de Oro en Cannes más me gusta ponerlas a parir. Conste que a veces, con todo el dolor de mi corazón, me tengo que joder y hacer una crítica buena de alguna de ellas, pero afortunadamente son las menos y siempre consigo vengarme de su director. Últimamente me ha ocurrido con un japo, Yasujirô Ozu, que el cabrón me gustaba, y de verdad que no he parado hasta no encontrarle una peli con la que pudiera darle estopa y vengarme por mi debilidad con él.
7. NENA, TÚ VALES MUCHO.
Que mi jefa me diga: "nena, tú vales mucho". No es por pelotilleo pero he tenido que dar con ella para oirlo. Que yo de toda la vida de dios he valido lo mismo y he trabajado igual pero oye, que gusta que te lo reconozcan y te lo digan. Desde aquí hago un llamamiento a los jefes que puedan leer esto: que sepáis que a los subordinados también nos gusta que nos pelotilleen de vez en en cuando a poder ser profusamente y sin paliativos.
8. MI MOMENTO "CERVECITA EN LAS CRISTALERAS".
Invariablemente (salvo causa mayor, claro está) todos los días a eso de las 14'30 chapo el chiringuito, le digo hastaluegolucas a mi ordenador y a mi compi y me bajo a la cafetería de las Cristaleras a echar mi cervecita. Allí es donde recibo si alguien tiene ganas de charlar conmigo, porque el resto de la mañana me hermetizo en mí misma y hago uso de mi derecho a la asociabilidad. A esa hora es cuando empiezo a ser persona social, humana y comunicativa a la par que cervecera y aunque yo voy con mi libro y la sana intención de dedicar ese rato a la lectura mientras me refresco el gaznate también es verdad que si alguien busca mi compañía es una hora propicia y me muestro todo lo amable, grata y risueña de lo que soy capaz... en horario laboral.
9. REIRME DE LOS FACHAS.
Descojonarme de los fachas por la Internés es una de mis mayores y más gratificantes aficiones. Para mí meterme con la caverna en sus ciberantros es un placer como hay pocos. Me recorro cada día sus sitios favoritos: en prensa mi periódico de cabecera es El Mundo, en radio Herrera en la Onda y en la tele siempre que puedo 13TV e Intereconomía son mis cadenas de referencia. Lo reconozco, me apasiona el mundo facha y disfruto como una enana. Y si encima son meapilas mejor todavía, más escarnio y más regodeo. Porque si hay una cosa que a los fachas les repatea es que te chotees de ellos y que además se note que te lo estás pasando bomba. Bueno, he recibido amenazas de muerte y todo; algunos hasta me han hecho vudú, y me consta que muchos me odian casi tanto como a Zapatero o a Rubalcaba, que eso es un nivelazo, tú. Pero mira, yo me lo paso como los indios viéndolos despotricar y lanzarme sus dardos envenenados, que obviamente dan en piedra pómez y tal como llegan rebotan y se vuelven contra ellos. En fin, cada cual tiene sus vicios y sus perversiones, y ésta es la mía.
Y bueno, éstas son básicamente las cosas que me hacen feliz. La felicidad sería para mí un compendio de todas ellas. Si os dais cuenta al final la felicidad consiste en pequeñas chorradillas pero que a lo tonto a lo tonto, tacita a tacita, hacen un completo. Y así, habiendo hecho mi catálogo, el año que viene cuando llegue el Día Internacional de la Felicidad, si todavía estoy vivita y coleando, podré hacer recuento y comprobar matemáticamente mi grado exacto de happiness. Este post será algo así como mi FELICÍMETRO. Con lo que me gusta a mí tomar medidas! Otro día, si eso, os hablo de mi falómetro.
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