lunes, 6 de abril de 2020

Una habitación con vistas

Os acordáis de una película preciosa de James Ivory que se llamaba "Una habitación con vistas"?

Pues bien, estos días de confinamiento obligado pienso mucho en lo importantes que se han convertido de repente cosas que hasta ahora eran puramente accesorias. Por ejemplo, se convierte en un lujo algo tan sencillo como disponer en tu casa de eso, de una habitación con vistas. No te digo ya si además tienes una buena terraza en la que hacer vida al aire libre, y ni hablemos de un jardín o un patio propio, que ya sería el summum.

No sé si habréis visto la multipremiada película "Parásitos". A mí no es que me hiciera mucha gracia, pero sí recuerdo una imagen que me impresionó. En la peli se incidía mucho en las abismales diferencias entre las vidas de las personas ricas y las de las pobres. En ese aspecto la fotografía era totalmente descriptiva. Hay una escena de un diluvio visto desde los amplios ventanales de una casa maravillosa, de ésas que salen en las revistas de diseño. Una escena preciosa, cualquiera querría estar en esa casa, a salvo de todo, contemplando el espectáculo de la lluvia torrencial cayendo sobre el jardín. Justo a continuación ese mismo diluvio visto desde un sótano completamente inundado en el que vive la familia pobre. De verdad, es lo mejor de la película, ese contraste brutal entre una imagen y la otra.

Bueno, pues estos días pienso mucho en esa escena y también en las enormes diferencias entre pasar una larga temporada de confinamiento como ésta en una vivienda amplia, perfectamente acondicionada y con ese lujo que suponen las habitaciones con vistas, las terrazas, las azoteas, los patios... o pasarla en un sótano sin apenas luz, en un bajo, en una casa húmeda, fría, oscura, pequeña.

Por imperativo canino, paseo dos veces al día con mi perrita por las calles vacías, y voy observando las casas, las terrazas, pensando en las personas que viven detrás de esas paredes. Es algo que me ha gustado hacer siempre pero ahora mucho más, porque sé con toda seguridad que detrás de esas moles de ladrillo cientos de personas respiran y viven a diario pequeñas alegrías y tragedias íntimas a las que los demás somos ajenos.

Mi barrio es alegre y luminoso, hay amplios espacios entre los bloques de pisos. La mayoría tiene buenas vistas, zonas verdes... pero siempre me han llamado la atención algunos pisos, por suerte los menos, que quedan encajonados en zonas sin apenas luz. A menudo he pensado qué clase de gente viviría en ellos. También he meditado mucho sobre los arquitectos que idean ese tipo de edificios tan "injustos", con unas viviendas privilegiadamente luminosas y otras terriblemente condenadas a la negrura. Los considero sádicos; ellos saben perfectamente, mejor que nadie, la diferencia que hay entre una vida con vistas y otra que da a un callejón sombrío.  Me pregunto si debería ser legal diseñar bloques así sólo para apurar unos cuantos metros cuadrados; permitir que un montón de personas pasen sus vidas en un mundo en el que el sol no existe.

Me consuela pensar que sean pisos de estudiantes, en los que la vida está más en el exterior que dentro. A los estudiantes les importa un pimiento la oscuridad porque se pasan la vida en la calle, y cuando están dentro de las viviendas es para estudiar, así que cuanto menos se distraigan mejor. Pero si pienso, sobre todo, en abuelillos que podrían vivir en esas casas me da una pena terrible. Personas mayores o dependientes, con su movilidad limitada, que apenas pueden pisar la calle, viviendo en un sitio horrible, sin poder mirar tras las ventanas la vida exterior, sin ver la luz del día, sin distinguir entra la mañana y la noche.... Uffffff, entonces cogería a esos arquitectos y les condenaría a una vida eterna infernal en uno de esos pisos que ellos mismos han diseñado para torturar a otros.

En fin, hablaba de las habitaciones con vistas y de las terrazas. Cuando paseo veo a mucha gente que antes no pisaban apenas esas zonas de sus casas y que ahora las han adaptado para hacer la poca vida exterior que se puede. Familias charlando, tomándose una cerveza, haciendo manualidades,  jugando a las cartas....  Hay quien mantiene largas conversaciones con el vecino de al lado o con el de enfrente. Me encanta verlos, están deseosos de saludar a todo el que pasa. He oído por ahí que algunos increpan a los que van andando por la calle, pero yo nunca me he encontrado con ninguno, la verdad. Llevo mi salvoconducto perruno y mis paseos son todos lo breves que me lo permite el tránsito intestinal de la Bimba, aunque la hijaputa algunas veces se remolonea un montón. Supongo que sabe que cuanto antes clave su pica antes subimos a casa y por eso se demora todo lo que puede.

Yo tengo la suerte de contar en mi casa con una terraza soleada y con vistas.  Es pequeñita pero no tengo vecinos enfrente y veo un horizonte bastante amplio. Hombre, no es como el de una prima mía que vive en un pueblecito de Granada con unas vistas a la Sierra que te mueres. De vez en cuando me manda fotos de atardeceres desde su casa, que sabe que me encantan, y son flipantes. Tampoco tengo las vistas de una compañera que tiene una casa que da justo a los jardines del Alcázar de Córdoba.  Desde su baño se ven tooooodos los jardines. Guaauuuuuu, una pasada!!

Bueno, mis vistas son menos espectaculares sin duda, pero a mí me encantan. Y más en estos días. Porque desde mi terraza lo que se ve en la distancia son los dos principales hospitales de la ciudad, donde ahora mismo se debaten entre la vida y la muerte muchas personas y donde esos héroes contemporáneos de la era del Coronavirus que son los sanitarios están luchando día a día por salvar esas vidas, probablemente en unas condiciones no del todo seguras para su propia integridad. Así que cuando salgo cada tarde a aplaudirles, como hacen miles de personas en todo el país y en todo el mundo, los tengo justo enfrente. Todo el barrio les ovaciona, les canta, los anima, les manda señales luminosas con el móvil.... Es emocionante.  Estoy segura de que nos escuchan. Me gusta tenerlos cerca, saber que ahí, justo delante de mis narices, se está librando la batalla más dura, y que yo soy testigo privilegiado y animadora entusiasta.

Siempre me ha gustado sentarme en mi terraza y mirar los hospitales al fondo. Imaginar esas luchas y esos sufrimientos que allí acontecen, mandar íntimamente fuerza a esas personas. Porque yo a veces también he estado ahí, y sé lo que se siente al otro lado. Ahí, en el Hospital Provincial, murió hace muy pocos meses mi querida  sobrina Helena; ahí también agonizó y murió mi padre hace años; y mi madre pasó largas temporadas de su enfermedad. Y un poco más a la derecha, en el otro hospital, en Reina Sofía, también murieron muchas personas queridas, pero igualmente nacieron mis hijos, mis sobrinas, muchos niños queridos....  Esos hospitales no son sólo signo de dolor y muerte; también en ellos surge la vida, y mucha gente encuentra la cura a sus males. En esos hospitales cada día se da el alta a decenas de personas a las que les espera una buena y larga vida gracias a los cuidados que les dieron en ellos.

Por eso no se me ocurren ahora mismo ningunas vistas mejores.  No puedo imaginar otro horizonte mejor mientras paso estas semanas confinada con mi familia, esperando que algún día no muy lejano todo esto se convierta en historia.

Ánimo y fuerza a todos. Ah, y que nunca os falte una buena habitación con vistas

jueves, 26 de marzo de 2020

De enfermedades venéreas y pandemias

Lo creáis o no, hay empresas que tratan a las personas que son víctimas de una pandemia como si de una enfermedad venérea se tratase. Algo que si le toca a alguno de sus trabajadores hay que ocultarlo como si fuera secreto de estado.

Por eso, porque sé que existe este tipo de directivos en nuestra sociedad quiero dejar claras una serie de cosas.

Amigos y amigas directivos y directivas, padecer una infección por un virus en el contexto de una pandemia no es como padecer una enfermedad venérea,  ni siquiera como otro tipo de enfermedad. Y no, no vale alegar que existe una Ley de Protección de Datos. Para estas cosas esa ley no existe.

Ya os habréis dado cuenta de que es difícil encontrar en las noticias titulares tales como "la ministra Fulanita tiene candidiasis" o "el vicepresidente cual padece sífilis". A que no? Pero a que sí habéis escuchado últimamente muchas noticias relativas a personas famosas, políticos, cantantes, actores, escritores, etc., que padecen Coronavirus?

Os explicaré por qué, estimados y estimadas directivos y directivas..

(Inciso: a la gente normal sé que no hay que explicarle estas cosas, no os ofendáis. Si queréis podéis dejar de leer aquí; pero sí es necesario explicárselo a alguna gente que puede leer este post y no es capaz de distinguir la diferencia).

Veréis. Si alguien padece cáncer de próstata es muy libre de decírselo a quien quiera y no decírselo a quien no quiera, y eso hay que respetarlo siempre. Y si padece gonorrea también es libre de contarlo o no (aunque si mantiene relaciones íntimas con alguien y no se lo dice se está portando como un auténtico cabroncete, por decirlo suavemente).

Pero queridos directivos y directivas, imaginad que uno de vuestros empleados padece el Covid-19. Y que unos días antes ha mantenido reuniones de trabajo en las que ha tenido estrecho contacto con otros trabajadores de vuestra empresa o de cualquier otra. Bien, pues si no informáis a esas personas de que ese compañero está infectado, si tuvieran o tuviesen síntomas de la enfermedad y sus médicos les preguntaran si han mantenido contacto con alguien que padezca el virus.... esas personas contestarán que no.  Por qué? Pues porque no lo saben. Hasta aquí lo vais pillando?

Bien, pues ahora imaginad que esos compañeros se hubieran contagiado durante esas sesiones de trabajo y no lo saben. Y que en sus casas tengan contacto con mayores, o con familiares que padezcan enfermedades respiratorias, por poner un suponer. Estáis ocultando a esa gente una información vital para su salud y la de su familia!!!!!!

Lo entendéis ahora???? Entendéis por qué razón en cuanto se tiene conocimiento en una empresa de que alguien padece este virus la obligación de los responsables es ponerse en contacto con el resto de personal que haya tenido contacto profesional con esa persona y preguntarle si tiene síntomas, y los tenga o no, informarle de que han mantenido contacto con alguien que sí ha dado positivo????

ENTENDÉIS AHORA POR QUÉ NO SE PUEDE TRATAR UNA INFECCIÓN POR CORONAVIRUS COMO UNA PUTA GONORREA????

Perdón, quizás he levantado un poco la voz, pero es que hay cosas que... de verdad, no puedo. Me superan.

Ufffffff, es que es muy duro estar rodeada de incompetentes y gilipollas.

domingo, 22 de marzo de 2020

El amor y el odio en los tiempos del Coronavirus

Hola amigos, qué tal lleváis el confinamiento? Espero que le estéis echando paciencia y que reine la concordia familiar a los que vivís acompañados y la concordia con vosotros mismos a los que lo lleváis en estricta soledad.

Por mi parte lo llevo bien. Como ya sabéis, tengo un talante asocial bastante acentuado, así que echo poco de menos la vida social. Todos los días tengo una serie de rutinas que cumplo a rajatabla: cuatro comidas,  dos paseos diarios para sacar a la Bimba, la compra, teletrabajo, lectura, gimnasia, baile,  momento aplausos sanitarios en el balcón, ducha, serie por las noches.... En fin, que casi no me dan las horas para todo.

También estoy muy entretenida con el Twitter. A decir verdad estoy superenganchada. Menos mal que con todas las otras actividades me queda poco tiempo libre,  pero reconozco que me quedo pilladísima con todo lo que está sucediendo en la red.  Hay una dinámica de amores y odios que me tiene totalmente flipada.  Pero oye, pasiones  superintensas, como no había visto yo hace mucho tiempo. Por eso he decidido titular este post así, el amor y el odio en los tiempos del Coronavirus. No es sólo un pequeño homenaje a mi idolatrado García Márquez; es que de verdad es un fenómeno que me parece digno de reflexión y análisis.

Hay gente que con esto del Coronavirus y la gestión que se está haciendo por parte del Gobierno ha desarrollado un odio aterrador hacia la autoridad competente, que ahora mismo es por decreto la estatal; al mismo tiempo que otros estarían dispuestos a batirse en duelo a muerte por defender la honra y el buen hacer del Presidente y sus ministros.

En fin, desde mi óptica de observadora imparcial (y digo imparcial porque no me apunto a ninguno de los bandos y soy capaz de entender perfectamente la parte de razón que pueden llevar unos y otros y la parte de ceguera ideológico-emocional) me limitaré a referir y analizar lo que leo.

Por dónde empiezo? Por el amor o por el odio? Casi mejor empiezo por el odio para terminar con el amor, que es un poco más reconfortante, aunque a menudo igualmente ciego.

1. ODIO.

Los detractores de este Gobierno andan supercabreados por varios motivos.  Consideran que se ha llegado a esto tarde y mal, que se ha ido totalmente de las manos y que la prueba de la mala gestión es la cantidad de muertes que está habiendo, en comparación con otros países de nuestro entorno en los que se está controlando mejor la mortalidad de la enfermedad. Y no entienden que no haya pruebas para gente con síntomas pero sí para hacerlas por duplicado a políticos y familiares. Y ahí llevan toda la razón, las cosas como son.

También tienen un cabreo mayúsculo por que no se prohibieran las manifestaciones feministas del 8-M. Aunque en esto hay bastante de impostura, porque si bien es cierto que desde mi punto de vista fue una gran irresponsabilidad alentar a la gente a salir a manifestarse en un momento en el que no era difícil ver venir que era arriesgado hacerlo (y más el gobierno, que probablemente disponía de mucha más información que el resto de los ciudadanos), lo cierto es que a esta gente lo que de verdad le jode es que esas manifestaciones fueran feministas y que la izquierda las usara a modo propagandístico. Dudo mucho que mostraran la misma irritación si hubieran sido manifestaciones, yo qué sé, en contra de la eutanasia, por ejemplo.

Bueno, pues este sector odiador está que trina.  Hiperventila literalmente. El vocabulario para referirse a Sánchez o a Iglesias es verdaderamente superlativo. No es difícil encontrar calificativos como criminal, asesino, terrorista, psicópata.... En fin, todo cosas de ese pelaje.

Como a mí me gusta meterme en todo tipo de berenjenales, muchas veces les llamo la atención sobre esta hiperbolización odiadora y hago llamamientos a la mesura y la moderación, pero ellos atienden poco, la verdad. Vamos, que no me hacen ni puto caso. Alegan en su defensa que Sánchez agredió verbalmente a Rajoy hasta límites insoportables cuando la crisis del Ébola, en la que sólo enfermó una enfermera y murió sacrificado preventivamente su perrito Excalibur, como recordaréis.

Y llevan razón en que entonces la actitud de Sánchez fue bastante deplorable y sobreactuada. Pero  no me parece que la mejor manera de actuar en este momento sea emular la actuación injusta y oportunista que entonces tuvo el Presidente. Vamos, que no entiendo que tu manera de protestar por algo sea comportarte de una forma que te resulta repulsiva cuando la ves en otros.

Los odiadores llevan muy mal también lo de las caceroladas al Rey.  En esto te dicen que no es el momento de hacer manifestaciones de odio (jajajajaja, palabrita), que es tiempo de unidad y de ir todos a muerte con los sanitarios y con la gente que lo está dando todo en el frente.  De verdad, lo prometo. A ellos les gusta mucho lo de las balconadas de aplausos a las 8, pero nada lo de las caceroladas.

Yo les he invitado a hacer su propia cacerolada antigubernamental, y de hecho les he pasado la convocatoria que había para este sábado. Muchos se han apuntado, y me parece bien. Oye, que bastante que estamos encerrados y con nuestra capacidad de libre expresión coartada. Que nos dejen al menos el derecho al pataleo y la protesta. Puede que no podamos salir a manifestarnos por las calles, pero qué pasa por salir con nuestros cazos y nuestras sartenes al balcón a decir alto y claro que estamos hartos?? Del Rey, del Gobierno, de lo que a cada cual le dé la gana, coño!! Pos claro, hombre!! Salid a vuestros balcones, joder!!

En fin, hasta aquí los odiadores.  Pasemos a los amorosos.

2. AMOR.

Aquí están todos los que se multiorgasman cada vez que ven a Sánchez  (y en menor medida a Iglesias) salir a dar su periódico mítin "informativo".

Hay gente de verdad enamorada de cómo está gestionando el Gobierno esta gran crisis, y estarían dispuestos a matar por defender esa gestión. Éstos no ven ningún tipo de error ni retraso ni nada, todo bien, todo perfecto. Alegan además, al igual que los odiadores con la cacerolada real, que no es el momento para recriminaciones, que es el momento de ir todos a una, de aplaudir a las 8 a los sanitarios y de cumplir a rajatabla con las ordenanzas gubernamentales.

Muchos de ellos son los mismos que, efectivamente, cuando lo del Ébola pusieron el grito en el cielo por la gestión de Rajoy, y no vieron necesidad entonces de ir a una para evitar la expansión del virus. Pero hicieran lo que hicieran entonces, lo cierto es que ahora llevan razón. Habrá tiempo para analizar lo que el Gobierno está haciendo cuando todo esto termine y entonces se podrán pasar las facturas correspondientes. 

Ahora mismo lo único que podemos hacer todos es cumplir con lo que nos mandan, que básicamente es quedarnos en casa para aburrir al puto virus hasta que se termine muriendo de no poder saltar de unos a otros.

Pero bueno, tampoco tenemos que ser santos varones y hembras. Que no pasa nada por despotricar o por hacer caceroladas o por amar con pasión a Sánchez o Iglesias o por odiarlos.  Manifestar los sentimientos no debería prohibirse nunca. Es verdad que yo pediría un poco de mesura, sobre todo a los haters. Sánchez y el Gobierno en general pueden ser calificados de muchas cosas. Puedes considerar que son unos inútiles, unos cínicos, incluso unos mentirosos o unos trileros. Pero hombre, de ahí a lo de criminales, psicópatas, terroristas o asesinos, de verdad, va un trecho que nadie debería traspasar. Por mucho que creas que la memoria histórica de agravios pasados te sirve como coartada.

Amigos, amigas, no nos queda otro remedio que respetar este confinamiento y por nuestro propio bien, de la mejor manera posible y con el talante más paciente. En mi opinión va para largo y es muy probable que nos veamos obligados a tirarnos semanas conviviendo con nosotros mismos y con nuestros familiares más cercanos.

Todos sabemos que están pasando cosas terribles: personas que están muriendo completamente solas, sin un ser querido cerca; personas encerradas en sus casas con sus maltratadores, con sus peores enemigos (por cierto, no sólo mujeres, también niños, ancianos, dependientes, padres  y madres puteados); otra gente que está enferma y que ni siquiera ha podido hacerse el test para saber si está o no infectada por el virus pero que mientras tiene que hacer como si lo estuviera; familias separadas por miles de kilómetros... muchas tragedias grandes y pequeñas.

Por favor, hagamos lo que nos piden, echémosle paciencia y el mejor humor posible, y si nos apetece aplaudir aplaudamos, o hacer caceroladas hagámoslas, o bailes colectivos en los balcones, o ponernos a parir en Twitter... no pasa nada. Algún día saldremos y volveremos a ser nosotros.  Nos volveremos a tocar, besar, babosear y abrazar. Algunos volverán a follar, otros con mejor suerte se estarán hinchando ahora, a falta de nada mejor que hacer. Habrá que ver el babycoronaboom dentro de unos meses.

Pero sobre todo, que salgamos de todo esto habiendo aprendido algo. Me encantaría que todos recordáramos esta etapa tan rara de nuestras vidas como "El amor en los tiempos del Coronavirus". Pero hay que ser realistas, la vida es amor, pero también hay cabida para el odio. Ojalá todo ese odio se limitara a las gilipolleces que la gente se suelta por las redes, ojalá nunca saliera de ahí, ojalá siempre hubiera un virus que lo mantuviera a raya. Y que al final siempre triunfara el amor.

Con mis mejores deseos para todos, odiadores y amantes. Sobre todo, seguid respirando, ahora mismo es lo que más me importa.

lunes, 9 de marzo de 2020

Mi Día de la Mujer

Pues sí, amigas y amigos, yo también tuve ayer mi particular Día de la Mujer.  Lo pasé, como no podía ser menos, peleándome por el Twitter con mis "amigas" radfem, ésas que tanto cariño me tienen y tan buenos deseos me muestran siempre.

A decir verdad me he pasado toooooda la semana dedicada a esta edificante actividad bélico-tuitera. He estado la mar de entretenida y debo confesar que he disfrutado bastante en las sangrientas reyertas en las que me he embarcado.

Todo empezó con la aprobación en el Consejo de Ministros del Anteproyecto de Ley de Libertad Sexual (también conocida como Ley del Sí es Sí, además de otro montón de nombres, y más ahora con esta moda que han extendido las rad de referirse a todo en plural para amplificar al máximo (las libertades sexuales, las violencias machistas... en fin, las cosas de ellas).

No es que haya trascendido mucho de la Ley, puesto que con las prisas por presentarla antes de la fecha mágica del 8-M, por lo visto lo que se aprobó no era más que una sarta de proclamas fem que ningún ministro había tenido huevos de tragarse y que después se está volviendo a redactar a marchas forzadas para darle forma de documento legislativo medianamente serio y sujeto a derecho.

En realidad todo lo que ha trascendido ha sido a base de filtraciones procedentes a todas luces del propio Gobierno (se rumorea que la mano de la maquiavélica y taimada Calvo podría andar detrás, pero vete a saber). La cuestión es que han salido a la luz pública varios aspectos que sugieren que estamos ante una chapuza legislativa, además de completamente inútil, más regresiva que otra cosa.

Básicamente por dos cosas:

1ª.  El famoso "Sí es Sí" no soluciona en absoluto el problema de las sentencias a la carta, dependiendo del juez que las redacte. En caso de que haya dos versiones distintas de un delito sexual es imposible demostrar ese "Sí es Sí", con lo cual la decisión final sigue quedando en manos del juez, que tendrá que evaluar la verosimilitud de las declaraciones de los implicados y decidir quién dice la verdad.  Vamos, que salvo que haya un documento escrito en el que el consentimiento quede explícitamente demostrado, seguimos en las mismas.

2ª.  La nueva Ley equipararía los delitos de abuso y agresión, reduciéndolos todos a este último tipo. Tal equiparación, lejos de clarificar nada ni de suponer un cambio progresista, es profundamente injusta y regresiva. De hecho fue el propio PSOE el que hace años introdujo una reforma en el Código Penal para hacer esta distinción, partiendo con toda lógica, de que hay distintos grados de gravedad en los delitos sexuales. Ahora nuestras amigas lumbrerillas, en lugar de clarificar al máximo las diferencias entre uno y otro para evitar interpretaciones subjetivas por parte de los jueces, lo que hacen es meterlo todo en el mismo saco, de forma que a partir de la aprobación del engendro la misma calificación legal tendría que te toquen el culo en el bus y que te pillen cuatro tíos en un descampado, te pongan una navaja en el pescuezo y te violen por todos los orificios.

Vamos, que en lugar de poner límites precisos entre ambos delitos (por ejemplo, dejar claro que tener sexo con una persona inconsciente por consumo de alcohol o drogas no es abuso sino agresión, una modificación que desde mi punto de vista sería acertadísima), lo que hacen es quitarse de un plumazo el abuso y meterlo todo por igual en el ámbito de la agresión. Sí, amigos, recordáis aquella antigua costumbre adolescente masculina de ir bajando la manita en los bailes lentos para catar algo de culillo en las fiestas de los 70 y los 80? Sí, hombre, aquella práctica que tan gloriosos momentos nos dejó en forma de contundentes hostias y/o plantones en mitad de la pista. Pues hoy en día, con esta innovadora ley, eso sería tan agresión como coger a la muchacha, arrastrarla de los pelos hasta el baño y forzarla hasta reventarla.

Al menos ésa es la intención de la legisladora, salvo que alguna mano con un poco de sentido común lo remedie antes de que llegue la aprobación.

En fin, que por estas y otras razones similares llevo yo varios días dedicada a batallar contra las hordas de entusiastas podemitas forofas del "Sí es Sí", del "Hermana yo sí te creo" y de otros inventos panfletarios por el estilo, que están muy bien para ponerlos en pancartas en las manifas pero no para legislar con un mínimo de rigor.

Y en esto estaba cuando de repente me encuentro con el cantante José Manuel Soto de Trending Topic en Twitter. Como sé que este señor es simpatizante, si no militante del partido Vox, y que esta circunstancia da muchos puntos para convertirse en Tendencia en esta red social, no se me pasó ni por un momento por la cabeza lo típico cuando aparece de sopetón un nombre, o sea, que se trate de una defunción.

(Breve inciso: para quien no sea usuario, en Twitter cuando te encuentras un nombre en los TT con frecuencia es sinónimo de palmatoria).

En efecto, mi intuición no me engaña. Soto es Tendencia no por su fallecimiento súbito sino por unas declaraciones. Concretamente por éstas:

"Si un "no" fuera siempre un "no" muchos no hubiéramos venido al mundo"

Tachán tacháaaaaaan!! Bueeeeeeno..... pa qué queremos más?

Que si Soto es un machista del heteropatriarcado que justifica las violaciones. Que si Soto reconoce ser fruto de una violación de su padre a su madre..... En fin, os podéis imaginar, todo por el estilo. Un desbarre tras otro de los que hacen época.

Y claro, yo que entiendo perfectamente la frase de Soto, no me puedo creer que se haya podido liar semejante pollo por algo que es una realidad incuestionable. Y es que somos muchos los que efectivamente jamás habríamos venido al mundo si nuestros padres se hubieran conformado con el primer NO de nuestras madres.

Salvo unos pocos suertudos que conseguían un SÍ en primera instancia de la chica de sus desvelos, la inmensa mayoría de los varones de la época se tenían que currar muy mucho el anhelado SÍ y tragarse entre medias infinidad de Noes de distinta calaña. Nuestros progenitores gastaron muchas energías, imaginación, horas de sueño, y sobre todo dinero en intentar encandilar muchachas, a base de flores, regalitos varios, invitaciones a merendolas, a comidas, a cubatas o a lo que quiera que ella fuera aficionada.

Pero Noes a todo de tooooodo. No a bailar contigo. Luego No a salir contigo. Luego No a vernos a solas. Luego No a darme la mano. Luego No a un casto beso en los labios. Luego No a la lengua. Luego No a tocarme la teta....... Y en fin, así se pasaban años y años avanzando lentamente, a paso tortuguil, hasta ir conquistando poco a poco al principio centímetros de espacio corporal y después centímetros de piel de la amada.

Y van los muy mastuerzos y mastuerzas, y dicen que este señor con esa frase lo que está es defendiendo la violación como medio reproductivo. O aún más, confesándose a sí mismo fruto de una agresión sexual matrimonial.

Pero alguien con un mínimo de buena fe puede creer que ese hombre ha querido decir ni lejanamente algo así? Claro que sabemos que eran otros tiempos, que las cosas han cambiado y que los códigos sociales y amorosos actuales no son los mismos que los de entonces. Y que hoy en día las cosas son mucho más claras y ni las tías tienen necesidad de hacerse valer a base de Noes ni los tíos de insistir e insistir hasta morir cuando son rechazados. No creo que eso se le escape a nadie. Pero vamos, que reconocer que eso hasta hace muy poco no era así es reconocer un hecho tan real como constatable.

Ufffffff, ya sé, todo esto da mucha pereza, pero qué queréis? Me puede. Comprobar que la gente es capaz de lapidar en espacio público a alguien por cosas como ésta me sigue dejando a estas alturas patidifusa. Que haya cientos, miles de gilipollas, capaces de retorcer unas palabras completamente inocuas con el fin de agredir a una persona me provoca estupor e indignación. Y yo, que no simpatizo ni mucho ni poco con este señor ni soy especial aficionada a su música, me veo saltando en su defensa cual loba, enfrentándome con uñas y dientes a cara de perro a sus detractores.

Y lo difícil que es a veces no soltar un sencillo: GILIPOLLAAAAAAS!!!!!! No por nada, si no porque estos idiotas son de piel muy fina, se pican rápido, se cabrean, montan en cólera, te delatan y te cierran la cuenta en menos que canta un gallo. Así que encima tiene una que ser fina y segura, y hacer gala de ingenio y cautela máxima para terminar diciéndoles capullos sin que parezca que se lo estás diciendo.

Pues bueno, ya veréis cómo con todo y con eso cualquier día me mandan la cuenta al carajo.

Con lo coñazo que es abrirse otra!!!!

jueves, 20 de febrero de 2020

Liberación

Bueno, antes de empezar con el tema de hoy, que va de la liberación de la mujer, quiero copiar aquí una charla que he tenido por guasap con un amigo al respecto de mi anterior post.

Como recordaréis la cosa iba de brecha salarial y yo planteaba mis dudas sobre si las preferencias profesionales según los sexos podrían venir determinadas por la propia naturaleza o por condicionantes educativos. En ese contexto me escribe mi amigo:

- Desde mi imposibilidad de responderte en el blog quiero decirte que en los países en los que están adoptando medidas para corregir esos desequilibrios se observa que no hay modo. Se reservan plazas en enfermería y  educación infantil para hombres, bajando todos los requisitos, y la gente (hombres) no acuden. Y viceversa con las ingenierías para mujeres; ellas (con expedientes brillantes que podrían elegir lo que quisieran) no acuden.

- No sé, igual hay algo diferente en nuestras naturalezas. Que la Virgen de la Perpetua Igualdad me perdone.

- Me temo que sí. Y se ha comprobado con neonatos y animalicos. Pero claro, eso son investigaciones hechas por hombres o por mujeres alienadas.

- Di fachas y terminamos antes. En fin, colgaré tu comentario en el blog.

Bueno, pues hasta aquí nuestras profundas reflexiones sobre el tema.

Y ahora ya voy a lo de hoy: la liberación femenina.

Anda la peña estos días bastante revuelta con esto de que la Ministra de Igualdad, Irene Montero (como sabéis, también pareja del vicepresidente Iglesias) vaya todos los días al trabajo con su hija pequeña en la mochilita. Sobre todo la irritación viene por parte de mujeres que, más que verlo como una reivindicación feminista, lo sienten como un privilegio insultante. Te encuentras a un montón de indignadas en las redes o en los foros de los distintos medios, sobre todo madres (y también algunos padres) que no pueden llevar a sus hijos a sus lugares de trabajo y les parece una tomadura de pelo ver a esta muchacha restregarle a todo el mundo por las narices que ella sí que puede. Muchas de ellas, las que se lo podían permitir económicamente, incluso han tenido que pedirse varios meses sin sueldo después de la baja maternal para poder seguir amamantando a sus hijos un poco más de tiempo, así que entiendo perfectamente que no les haga mucha gracia el espectáculo.

Luego hay otra corriente de indignación que se plantea si esto era en lo que consistía la famosa liberación de la mujer, en poder llevarnos a los niños al trabajo para así extender nuestra faceta maternal a todos los ámbitos de la vida, incluido el laboral.  Algunas malintencionadas incluso apuntan la posibilidad de que de vez en cuando la mochilita podría ser transportada por el padre de la criatura, en virtud del sagrado objetivo de la igualdad que da nombre al Ministerio de su señora.

En fin, yo quiero desde aquí tranquilizar a todas esas mujeres que tienen dudas, comprensibles pero infundadas desde mi punto de vista. No dudéis, mujeres de poca fe.

Sí, amigas, esto es liberación femenina auténtica, aunque a simple vista pueda no parecerlo. Qué mayor liberación que no tener que vivir angustiadas por tener que separarnos de nuestros retoños porque éstos puedan estar pegados a nosotras todas las horas del día? No tendremos que preocuparnos de encontrar una guardería cercana ni sufrir y estresarnos cuando la canguro se pone enferma y nos deja colgadas. Tampoco tener esclavizados a los abuelos cuando los pobres están ya gozando del más que merecido descanso de la jubilación.

Y quien piense erróneamente que los empresarios podrían preferir en un momento dado contratar a trabajadores masculinos libres de cargas familiares que lo mire de esta otra manera, con mucha más perspectiva de género: qué empresario no querría crear en su negocio un ambiente materno-infantil que invitara a sus clientes a sentirse como en casa?? Creo que este argumento por sí mismo es definitivo.

Por otra parte, para aquellas descreídas que tengan dudas sobre la viabilidad de llevar a su prole al puesto de trabajo he visualizado mentalmente una serie de oficios variados y os traigo aquí unas cuantas ideas y ventajas:

1. Madre peona de la construcción. Lo ideal en este caso es llevar al bebé con un casco del mismo color del de la madre, para que haga juego y estén perfectamente conjuntados. Si la trabajadora tiene que subirse a una plataforma para ascender y descender por la obra en construcción podría incluso jugar con el botoncito para columpiar al chiquillo y tenerlo entretenido subiendo y bajando. Por lo demás éste es un tipo de trabajo muy adecuado desde el punto de vista lúdico. Cuando los niños estén un poco más creciditos los pueden poner hasta a hacer las mezclas, ya sabemos que a los críos les encanta embadurnarse y ponerse guarros. En definitiva, una profesión perfecta para llevar a los niños con nosotras.

2. Madre cirujana. Sin problemas. Querida amiga, este trabajo también es ideal para llevar a tu bebé. Recomiendo usar con el chiquillo una mascarilla del mismo color que la de la madre, por una cuestión tanto estética como práctica, puesto que al haber otras madres con sus críos en el quirófano así se evitan confusiones. Los niños criados en este ambiente hospitalario además crecen más fuertes que los demás porque el contacto con todo tipo de virus y bacterias hace que su sistema inmunológico se desarrolle con mayor efectividad. Sería interesante también llevar algún tipo de artilugio que permitiera amamantar al bebé sin tener que soltar el bisturí, el escalpelo o cualquier otro instrumento propio del gremio. Ahí dejo caer la idea para posibles inventores.

3. Madre teleoperadora. Este oficio me parece ideal para desarrollar las capacidades lingüísticas de los infantes. Estar todo el horario laboral escuchando a las madres hará que con toda probabilidad aprendan a hablar mucho antes que los otros niños. Por otro lado podría ser muy agradable para las personas que están al otro lado de la línea oír el alegre gorgojeo de un bebé. Mucho más que esa música horrible que a menudo nos ponen mientras nos van pasando de un teleoperador a otro. Estos niños además dormirán muchísimo porque el soniquete de la voz de sus mamás les hará sentirse como si siguieran calentitos y protegidos en el vientre materno. Como podéis comprobar todo son ventajas.

4. Madre presentadora de televisión. Una profesión perfecta para familiarizar a los chiquillos con el medio audiovisual y con el ambiente periodístico. Son niños que muy pronto entenderán los beneficios de una buena fotogenia y de una dicción perfecta. También serán muy comunicativos porque aprenderán a hablar de todos los temas; y si ya la madre trabaja en un programa de actualidad con muchísimos tertulianos que opinen sobre todas las cuestiones tendrán un plus de información que les puede ser muy útil en su día a día cuando sean mayores. Además se acostumbrarán desde su más tierna infancia a estar en el punto de mira del interés público, a que los observen y les reconozcan por la calle, puede que aprendan a firmar autógrafos antes que a andar. Para amamantarlos con tranquilidad propongo que se aprovechen los intermedios, o bien que se haga durante las entrevistas más cordiales, evitando traspasarle a la criatura la leche materna durante tensas confrontaciones periodísticas con políticos, terroristas y otros personajes de semejante calaña.

En definitiva, amigas, que querer es poder.  Dejad de meteros injustamente con la Ministra Montero y pensad que las mujeres empoderadas nunca debemos dudar de nuestras posibilidades como madres y trabajadoras capaces de simultanear ambas facetas.

Y si tenéis dudas sólo tenéis que repetiros a vosotras mismas el gran lema del empoderamiento:

SÍ SE PUEDE, SÍ SE PUEDE!!!!!

Y ya veréis qué bien.

martes, 18 de febrero de 2020

Brecha salarial

Leo un titular francamente alarmante:

LA BRECHA SALARIAL SE MANTIENE A PESAR DE QUE HAY MÁS MUJERES QUE HOMBRES CON TÍTULO UNIVERSITARIO EN EL MERCADO LABORAL.

Es el tipo de titular que muchas mujeres y no pocos hombres leen y provoca automáticamente una oleada de indignación que hace que se propongan firmemente agarrar una pancarta y ponerse el 8-M a la cabecera de una manifestación pegando gritos que se escuchen hasta en Sebastopol.

Luego estamos otras mujeres y otros pocos hombres que ante este titular pensamos: "espera espera. Antes de agarrar la pancarta lee el resto del artículo, analiza las cifras y ya ves qué haces".

Porque claro, si esto quiere decir que en el mismo puesto y con igual dedicación horaria una mujer cobra menos que un hombre, dame esa pancarta ya.

Quiere decir eso? Ya os lo digo yo. No. La autora del artículo da un montón de datos, sí, pero únicamente referidos al total de salario entre hombres y mujeres. No habla de trabajos concretos ni de las titulaciones universitarias a las que se refiere. Vamos, que a la tía le da igual que la carrera que se haya estudiado sea Biomedicina, Ingeniería Aeroespacial, Enfermería o Educación Infantil.  Y que le importa un pimiento que haya titulaciones con mucha mayor valoración en el mercado laboral y le importa otro pimiento que desgraciadamente en esas carreras más valoradas sea minoritario el número de mujeres respecto al de hombres.

Incluso cuando la autora habla muy ladinamente de "grandes desigualdades salariales en el sector sanitario" tampoco dice si se refiere a que los neurocirujanos ganan más que las neurocirujanas o si quiere decir (mucho me temo que sea esto último) que un neurocirujano hombre gana más que una enfermera o que una administrativa, y le importa otro pimiento más que la realidad sea que existen más neurocirujanos que neurocirujanas y muchas más enfermeras que enfermeros.

Esto, amigos, se llama "desinformación".

Estaremos todos de acuerdo en que no todas las carreras tienen la misma dificultad y que por desgracia en muchas de las más valoradas (véase cualquier ingeniería, con una tasa de paro mínima) la presencia de mujeres en las aulas es muy pequeña. Las carreras científico-tecnológicas tienen menos predicamento entre las mujeres, aun siendo las mejor remuneradas. Esto es así. No sé quién tiene la culpa, si es por razones educativas o por tendencias naturales, pero en todo caso se puede hablar de medidas en el campo de la Educación para paliar o revertir estas diferencias; lo que no se puede es dar esta información sesgadamente para que el lector llegue a la falsa conclusión de que las mujeres están siendo peor pagadas que los hombres en puestos idénticos.

Muchas de las informaciones que recibimos hoy en día tienen este claro sesgo ideológico que va encaminado a crear una corriente de opinión determinada. En este caso reforzar el victimismo femenino dando a entender que se produce una injusticia que realmente no se está produciendo.

Ya he dicho muchas veces que yo particularmente no creo que en la sociedad actual, en este país concreto, las mujeres estemos en desigualdad de condiciones con respecto a los hombres. Pienso que podemos conseguir todo lo que nos propongamos exactamente igual que ellos. El único límite es una misma. Y en todo caso los impedimentos pueden venir más por motivos económicos que por desigualdades de género. Pero bueno, respeto que haya tías que piensen otra cosa. Lo que no estoy dispuesta es a callarme cuando se divulgan este tipo de artículos con titulares escandalosos que son puras falacias.

Sí, hay una brecha salarial, y la hay porque aún hay muchas mujeres que tienen trabajos peor remunerados que los de los hombres, y en muchos casos además trabajamos a tiempo parcial en una proporción bastante mayor que la de ellos. Y porque muchas por razones familiares tocan demasiado pronto su techo de cristal y deciden cortar sus carreras en un determinado momento (la maternidad generalmente) en lugar de seguir compitiendo con sus compañeros varones por llegar a puestos directivos. Pero la realidad es que un conserje cobra igual que una conserje, y un cirujano que una cirujana, y una maestra que un maestro, y un ministro que una ministra. Si queremos revertir la brecha tendremos que ser nosotras las que empecemos a optar a esos empleos mejor pagados, no ponernos a lloriquear porque en la suma general de salarios salimos perdiendo.

He dicho.

miércoles, 12 de febrero de 2020

Catastrofismo climático

Como todos mis habituales sabéis soy una apasionada convencida del ecologismo hasta puntos que incluso podrían considerarse enfermizos (ver mi post sobre ecoansiedad). Por eso supongo que a más de uno y más de dos les extrañará que diga que estoy.... hasta el coññññño del PUTO CATASTROFISMO CLIMÁTICO DE LOS COJONES!!!!!

Señores, no necesito a la zumbada Thunberg metiendo miedo al personal con lo que ocurrirá con el clima dentro de cien años para tener conciencia ecológica y para creer que nuestro medio ambiente hay que protegerlo y cuidarlo. Pero no por nuestros hijos ni por nuestros nietos ni por nuestros tataratataranietos, sino por nosotros mismos, joder! Por no comer ni respirar mierda, por no inflarnos de plasticuchi cuando nos zampamos una lubina, por no pillar un cáncer del copón respirando gases contaminantes todo el puto día, o por no exponernos a un ictus o a un infarto por comer putas porquerías llenas de grasas trans de ésas que te da un pelotazo en menos que canta el gallo.

Cuando se producen inundaciones en zonas costeras y se ponen a diario a machacarnos con el rollo del cambio climático y con que el nivel del agua sube cada X años nosécuantos centímetros.... de verdad es ése el problema? De verdad en esas imágenes del mar comiéndose literalmente las playas no ha tenido nada que ver la invasión humana de las costas?? Los miles y miles de kilómetros de edificios construídos a pie de playa, las decenas de puertos y de diques que le han ido comiendo terreno al mar?? Creíamos que el dios Neptuno no nos pasaría factura tarde o temprano viniendo a recuperar el espacio robado por la cara?  En serio el problema está en los 2 grados más o menos que suben o bajan las temperaturas?

Hacen falta anuncios de cambios climáticos apocalípticos para entender que necesitamos desarrollar energías sostenibles y limpias?? No es bastante saber que los recursos del planeta son limitados y que no van a durar toda la vida?? O que hay energías que contaminan tanto que convierten el aire en irrespirable, y otras que suponen tantos riesgos para la vida humana que hay que buscar sí o sí alternativas con las que no nos estemos jugando el pellejo cada vez que enchufamos el secador del pelo o el calefactor??

O sobre la necesidad de reciclar y recuperar residuos, por ejemplo. No vengas a contarme lo que puede pasar el siglo que viene; cuéntame mejor lo que está pasando ya, que seguro que me lo voy a tomar mucho más en serio. Y además propón soluciones realistas. No me digas que no me compre ropa; mejor dame soluciones para compartirla, comprarla de segunda mano y vender o regalar a mi vez la que ya no use, invierte en crear aplicaciones de economía circular y sostenible, en desarrollar tejidos reciclados y reciclables. Mejor convencer que vencer a base de crear pánico.

Basta ya de catastrofismos y de acojonamientos en diferido!! A mí el cambio climático me la refanfinfla porque tengo razones de mucho más peso y bastante más urgentes para preocuparme aquí y ahora por la calidad del aire que respiro o de los alimentos que como.

Pasando de asustaviejas, qué coño!!!!!!