jueves, 20 de marzo de 2014

Esto es la guerra!!!! (Segunda parte)

Pues sí, como era de prever, ha habido segunda parte del episodio guerrillero contra esa mafia del crimen organizado que son los vigilantes de seguridad. Ya sabía yo que la cosa no terminaba ahí y que esta gente, una vez lanzado el primer misil, no iba a parar.

Esta vez los hechos ocurrieron en la estación de Rabanales. La que suscribe estas letras, tras el último altercado, había sido obediente como una niña buena y había dejado de pedalear en la estación de Córdoba (bueno, excepto un pequeño residuo de rebeldía que me impulsaba de vez en cuando a aposentar mi culo en el sillín un par de segundillos y burlar a los vigilantes avanzando en la bici un par de metros, pero vamos, la tónica general era la obediencia y la asquerosa sumisión a la autoridad). Sin embargo no creía yo que la prohibición de montar en bici se extendiera a nuestro pequeño apeadero de Rabanales. Para no extenderme demasiado, procedo a relatar los hechos:

Me subo tranquilamente en mi tren, último vagón, y se sube otro esbirro del poder justo detrás de mí. Yo, que estaba desprevenida e ignoraba qué absurda norma podía haber infringido esta vez lo miro interrogante. El tipo, muy sonriente, me espeta tal que así:

- No sabes que no se puede montar en bici en el andén? No será que no te lo hemos dicho veces.

Yo toda patidifusa no daba crédito.

- Comorrrrrrrrr? Pero bueno, es que aquí tampoco se puede? Hasta este Campus perdido de la mano de Dios llegan los tentáculos del poder?

- Pues sí, esto es una estación también.

Yo ya harta de coles y dispuesta a enfrentarme al tipejo:

- De verdad no tenéis otra cosa mejor que hacer? No hay nada más que vigilar? No hay ningún delito que perseguir que no sea el de montar en bici en el andén?

- Oye, yo me limito a hacer mi trabajo.

Yo ya toda disparatada, con la vena “niña del exorcista” a punto de estallar:

- Esto es un trabajo? Y que paguen a la gente por hacer esto! Por perseguir a la gente honrada y pacífica que no molesta ni perjudica a nadie!! Pues vaya trabajo.

- Oye, no te pases que…

Pero yo ya había entrado en barrena:

- Claro que cada cual trabaja donde puede o donde le dejan o donde se merece.

Y aquí el tío, que se pone sucesivamente azul, verde y amarillo:

- Es la última vez que te aviso. La próxima te voy a tener que pedir la documentación y ponerte una denuncia.

Rayos y centellas!!!! Cucha tú el tío. Sólo es un proyecto de ley y ya va por ahí amenazando al personal con pedir documentaciones y poner denuncias.

Yo ya estaba completamente entregada y levanté altaneramente la cabeza. Tenía la palabra “mamarracho” en la punta de la lengua pero con un esfuerzo sobrehumano me contuve, y respondí con mucha tranquilidad lo mismo que le dije al otro vigilante:

- Tú haz lo que tengas que hacer, que yo haré lo mismo.

Y me di media vuelta dándole la espalda con resolución y desparpajo.

El tipo se quedó con dos palmos de narices pero hizo algo que no me esperaba: se quedó en el vagón, de pie justo detrás de mí y sin quitarme ojo (lo sé porque yo lo veía por el rabillo del mío). Probablemente esperaba a ver si yo cometía alguna otra infracción por la que poder ponerme la ansiada denuncia, así que me puse supertiesa, dispuesta a no cometer el menor error, cogí mi libro, y aunque estaba totalmente sulfurada, con la adrenalina a tope, hice como que estaba leyendo y que pasaba olímpicamente del vil esbirro.

Está claro que esto ya es una guerra oficialmente declarada. Soy yo contra todos ellos, pero no pienso rendirme, por lo menos en la estación de Rabanales. En la otra he sucumbido por lo de las cámaras de seguridad pero en el Campus me niego. En cuanto los pierda de vista pienso montarme en mi bici sí o sí.

Y la próxima vez que uno de ellos se me acerque, aunque sea para preguntarme la hora,  dejaŕe salir de mi boca ese “Mamarracho” que en esta ocasión he reprimido. Palabrita.

(Probablemente continuará)

1 comentario:

  1. Y mi venganza ha comenzado. Os copipego una carta al director publicada en el periódico Córdoba el 21 de marzo:

    "Como firme partidaria de los transportes no contaminantes, voy cada día en bici hasta la estación de Córdoba, en la que cojo un tren hasta el Campus de Rabanales, donde se encuentra mi puesto de trabajo. Suelo montarme en los últimos vagones, mucho más tranquilos, y hasta ahora siempre había llegado hasta ellos montada en mi bici, por supuesto con los andenes vacíos. No había tenido nunca problema hasta que este año pusieron a unos vigilantes de seguridad en la estación, que me informaron de que estaba prohibido terminantemente hacerlo.

    En fin, el otro día tuve una discusión con uno de estos señores, que me amonestó por ir en mi bici. Le dije que no entendía esa prohibición si no molestaba a nadie y que pensaba que los vigilantes de seguridad estaban para otra cosa, como prevenir posibles delitos: atentados terroristas, robos, etcétera. En un momento dado la conversación se puso tensa y el sujeto en cuestión, bastante sulfurado, me advirtió de que podía pedirme la documentación y ponerme una denuncia.

    Y entonces me acordé de ese Proyecto de Ley de Seguridad Ciudadana que está perpetrando el actual Gobierno, en el cual se equipara la autoridad de estos individuos con la de un miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado, es decir, que si se siente ofendido o insultado por un ciudadano, se considerará delito contra la autoridad y podría estar penado incluso con la privación de libertad.

    Y tengo que confesar que, a pesar de no ser especialmente asustadiza, la idea de estar a expensas de la mayor o menor susceptibilidad de uno de estos señores me dio mucho miedo."


    Toma ya!!!!! So mamarrachos!!!

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